viernes, 31 de diciembre de 2010

Campanadas 2010. 01: Felicitación… a lo clásico

Que Dios nos conceda todo lo que honestamente se puede desear: unidad, convivencia y paz.

Vamos,… como ya dijo el clásico.


video

Campanadas 2010. 02: Ciberamistad

En mis años mozos, formando parte de un grupo parroquial de jóvenes, las reuniones las terminábamos en un pub cercano a la parroquia, que cerrábamos a no sé qué hora exactamente, pero el caso es que solía regresar a casa, de pie, cerca de las seis,… para levantarme a las ocho.

Esos tiempos pasaron, aunque debo decir en honor al camarero, que cuando volví, por nostalgia, y a horas más decentes, hace unos años, me reconoció como uno de aquellos jóvenes.

Las costumbres han mudado, y de acuerdo con las nuevas tecnologías, esas reuniones que entonces tenía, las he trocado por visitas nocturnas (y premeditadas) por las casas de varios que considero amigos (incluso, alguno, hermano), y que siguiendo aquellos modos, acabo viendo horas en el reloj que ya podrían calificarse como indecentes (aunque, naturalmente, sin llegar a aquellos niveles de hace un cuarto de siglo).

Así pues, a todos aquellos que nos visitamos mutuamente y de continuo, Caragüevo, S.Cid, Bate, Guido Finzi, Zuppi, Gavión y Elentir; a aquellos que nos visitan y en ocasiones hasta comentan, Vinagre63, Pantera Rosa, y a aquellos que en su natural timidez o incompatiblidad tecnológica con el medio, visitan de continuo pero no comentan (vale, a veces, lo hacen de viva voz), a todos vosotros y a los que se me haya olvidado

Feliz Año Nuevo Dos Mil… Dos Mil… Dos Mil algo, no sé, ya veremos.

Campanadas 2010. 03: Un año felizmente indignados

No podemos estar seguros de que la ausencia comparativa de afán de venganza en los paganos, aunque sea algo bueno en sí mismo, sea un buen síntoma. De ello me di cuenta durante un viaje nocturno a principios de ls Segunda Guerra Mundial en un compartimento lleno de jóvenes soldados. La conversación que mantenían me dejó claro que no se creían nada de todo lo que leían en los periódicos acerca de las terribles crueldades del régimen nazi. Daban por hecho, sin argumentación ninguna, que todo eran mentiras, que todo era propaganda de nuestro propio gobierno para «levantarle el ánimo» a nuestras tropas. Y lo terrible era que, pensando así, no expresaban el más mínimo enfado. Que nuestros gobernantes atribuyeran falsamente los peores crímenes a sus colegas para inducir a otros hombres a derramar su sangre les parecía algo lógico. Ni siqueira les interesaba particularmente. No veían nada malo en ello. (…) Si ellos hubieran percibido, y sentido com cualquier hombre debe sentir, la diabólica maldad que pensaban que estaban cometiendo nuestors gobernantes, y los hubieras perdonado, habrían sido santos. Pero al no darse cuenta en absoluto –y ni siquiera haber sido tentados por el resentimiento– y aceptarlo como lo más normal del mundo, respondían a una aterradora insensiblidad. Está claro que estos jóvenes no tenían concepción del bien o del mal (y mucho menos en ese tema en concreto).
Por eso la ausencia de enojo, especialmente de ese tipo de enfado que solemos llamar «indignación», puede, en mi opinión, ser un síntoma de los más alarmante. Y la presencia de dicha indignación puede ser un buen signo. Incluso cuando esa indignación pase a ser un amargo afán de venganza personal, éste seguirá siendo un buen síntoma, aunque sea malo en sí mismo. Es un pecado; pero al menos muestra que aquellos que lo cometen no se han hundido por debajo del nivel en el que existe la tentación a ese pecado; del mismo modo que los pecados (con frecuencia terribles) del gran patriota o del gran reformador indican algo en su interior que va más allá de sí mismo. Si los judíos maldecían con más amargura que los paganos, en mi opinión esto se debía, o al menos en parte, a que se tomaban la razón y la equivocación con mayor seriedad. Porque, si atendemos a sus lamentos, encontraremos que con frecuencia su enfado no se debe sólo a que se les haya hecho determinadas cosas, sino a que éstas son manifiestamente injustas, y le resultarían tan dignas de odio a Dios como a la víctima. La idea del «Dios recto» -que seguramente odie estas cosas tanto como ellos, y que, por tanto, seguramente deba «juzgarlas» o vengarlas (¡aunque se retrase tanto!)– siempre está ahí, aunque sea en segundo plano.


Créditos:
Fragmento del capítulo Las maldiciones, y portada, de la obra de C.S. Lewis, Reflexiones sobre los Salmos, según traducción de Alfredo Blanco Solís, en edición enero de 2010 de Planeta, en su colección Planeta Testimonio (pp.46-48)
Fotografía de C.S.Lewis (1947) tomada de la Wikipedia

Campanadas 2010. 04: ¿Elegir o no elegir? That’s the question

Tiempo hacía que la abrumadora idea de la predestinación había logrado cierta popularidad. Todo el mundo católico se apasionó vivamente en la polémica de los catedráticos de Coimbra y Salamanca, Molina y Báñez, polémica que por sutil que fuese, tenía un interés general y humano, pues abarcaba totalmente la concepción de la voluntad y libertad humanas, y de la justicia y misericordia divinas; por esto se explica, aparte odios personales, que en la disputa de los dos teólogos españoles comprometieran las dos Órdenes más importantes, las de los jesuitas y dominicos, todas sus fuerzas, su honor y su amor propio, que la contienda absorbiese la atención de tres pontificados, exigiese la creación de una Congregación romana sólo para su examen, hiciese terciar a los reyes de Francia y España, y que después de apaciguada aquí se recrudeciese allá en su forma de jansenismo. El vulgo se interesaba también en la disputa, tanto que la decisión final, o mejor dicho, la indecisión de la Congregación de Auxilio, se celebró por los jesuitas con festejos públicos, iluminaciones, músicas y corridas de toros. ¿Tiene algo de particular que el teatro, que entonces abarcaba toda la vida nacional, tomara parte en tales fiestas?

Fiestas, las de ahora, en que estamos predestinados a elegir, o no.



Créditos:
Fragmento del estudio El condenado por desconfiado, de Tirso de Molina, de Ramón Menéndez Pidal, tal como se recoge en Estudios literarios, editado como nº 28 de la Colección Austral, por Editora Espasa-Calpe Argentina, S.A., según la segunda edición, del 10 de junio de 1939 (pág. 49).
Fotografías de Zapatero-Rubalcaba y Rajoy-Cospedal, tomadas del ABC de ayer, día 30.

Campanadas para 2011. 05: Al-Jamón

El pasado día 20 hicimos un almuercito a media mañana todos los del Departamento de la Empresa. En él, entre otras cosas, la veintena aproximada de personas que éramos, dio cuenta de un par o tres botellas de vino, y de un jamón.

Claro que ninguno de nosotros era profesor ni mezclábamos cosas (sólo el hambre con las ganas de comer, en vez de, por ejemplo, juntar el agua con la cal viva).

Créditos:
Fotografía del jamón en cuestión, ya muy avanzada la autopsia que se le practicó, del autor.

Campanadas para 2011. 06: De la pereza como servicio público

El pasado 14 de diciembre publicaba José García Domínguez un artículo en Libertad Digital, titulado, Derecho a la pereza, que finalizaba de esta manera:

Que ha entrado en barrena la normalidad democrática en España, lamentan, en fin, los de más allá, queriéndose muy sensatos. Y todo por esa incapacidad crónica para sobreponerse al bostezo, por la ancestral desidia que les impide agotarse durante cinco minutos con la lectura del Real Decreto de marras. Y más en concreto, con la de su artículo segundo, el que define el minúsculo, insignificante, ridículo ámbito espacial afectado por el estado de alarma. Ése que reza literal: "La declaración de estado de alarma afecta, en todo el territorio nacional, a la totalidad de las torres de control de los aeropuertos de la red y a los centros de control gestionados por la entidad pública empresarial Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA)". Única y exclusivamente. Grande Lafargue.

Lástima que no lo pudiera haber leído antes, porque entonces me hubiera quedado muy tranquilo durante los días nefastos de principio de diciembre: sólo las torres de control y los centros de control.

Así, me hubiera ahorrado leer los decretos y las leyes, y escribir

«El punto d del artículo dice:
“Limitar o racionar el uso de servicios o el consumo de artículos de primera necesidad.”

Está claro que estos servicios no son necesariamente los que han justificado el establecimiento del Estado de Alarma que sí son mencionados en el apartado e. Por tanto, pueden ser otros. Por ejemplo, el servicio público que desarrollan empresas privadas en el ámbito de la comunicación (radio y televisión, en particular, que se ejercen en modo de concesión, y que por tanto son revocables).

Tal vez más de un gabinete jurídico de muchas empresas de radio y televisión tendrían que estar revisando con lupa los pliegos de condiciones y los contratos de concesión que les amparen, por si la letra pequeña les remite en algún momento a alguna situación de legalidad vigente en la que sus contratos ya no les amparen,… sólo Dios.
»

Hasta… hasta, justo, una semana después.

El martes 21 se aprobaba una reforma de la Ley Electoral, por la que “las emisoras de titularidad privada deberán respetar también los principios de proporcionalidad y neutralidad informativa en los debates y entrevistas electorales”. Y esta obligación se ampara en el hecho de que las emisoras hacen uso de concesiones de la administración por tratarse de un servicio público.

Es lo que tiene la pereza, que en seguida alguien se te adelanta, y te gana la partida.

No como los controladores, que no tienen nada de perezosos, porque habida cuenta de que el Estado de Alarma sólo afecta a las torres de control (y por tanto, la jurisdicción militar, según los comentarios que entonces se hicieron), ¿qué les mueve a irse desde su casa, por las calles o carreteras, hasta las torres de control, y, con el inicio del turno de trabajo, ponerse, voluntariamente, bajo el Estado de Alarma?

Créditos:
Transcripción parcial del artíoculo referido de José García Domínguez.
Transcripción parcial de la noticia de Servimedia, publicada por Libertad Digital.

Campanadas para 2011. 07: ¡Esa luuuuzzz!

No sé en qué mes recibí el famoso vale por una bombilla que, a través del Gobierno, nos hemos regalado los españoles. A principios de mes conseguí encontrarlo, y viendo que caduca con el año, decidí redimir el vale; vamos, que fui a por la bombilla.



Según el embalaje, es Made in P.R.C., lo que ahora no sé muy bien por dónde cae: ¿People’s Republic of Chine?, ¿Principado Real de Cataluña?, ¿Pérez Rubalcaba Company?,… Espero que con la subida del recibo de la luz, alcance suficientes luces para saber de la procedencia de la bombilla.

Por cierto, sobre este tema de la subida se están haciendo algunos comentarios que no termino de entender bien.

Por ejemplo, se dice que ahora se sabrá el precio y se hará un consumo responsable, o algo así. Vamos a ver: según mi última factura, el precio del kWh, en un segundo tramo que ahora acabo de darme cuenta de que existe, es de 0,125159 euros. ¿Esto, con seis decimales, se lo puede aprender alguien? ¿Qué mejor que poner, directamente, el precio en un (1,00) euro? Así seguro que no se le olvida a nadie. O diez, o cien. La cuestión es ser pedagógico, y que la gente aprenda, volis nolis, el precio de la luz.

Ítem más. El café. El ministro Sebastián (por desgracia, sí está ahí), diciendo que si la subida es de café y pico por residente en el hogar, y mes. De acuerdo en que tampoco será mucho, pero ¡hombre!, que el país ya está bastante nervioso como para aumentar la dosis de café; y para todos los usuarios: ¡también para los niños pequeños!

Quien desde luego resultó ser un genio fue quien tuvo la idea del diseño que acompaña estas líneas, y del que supe por un correo electrónico (lamento no poder dar más datos): pensar que las tazas de café servirían como luminarias fue toda una premonición.

Créditos:
Vale de promoción de la bombilla, e imagen del embalaje de la bombilla en cuestión, de la campaña de promoción/publicidad del Gobierno de España.
Imagen curiosa del correo que recibí relativo a Talleres MacGyver.
Fotografía del Ministro de Industria, don Miguel Sebastián, tomada de Intereconomía.
Imagen del diseño de una luminaria en forma de taza de café (con plato).

Campanadas para 2011. 08: Dejémonos de historias

En este diario es habitual la presencia de la Historia, bien por referencias a hechos históricos, bien por el recuerdo expreso de ellos coincidiendo con la efeméride correspondiente.

En su día, aunque tardé en hacerlo, comenté dos libros de donde ocasionalmente me nutría de dichas efemérides. Incluso, el gusanillo se ha asentado en el ánimo de una sufrida lectora de este diario.

El contagio ha sido importante, pues también Libertad Digital ha creado un blog con la efeméride del día. Se titula Almanaque de la Historia de España, obra de Pedro García Luaces, tomando como referencia su propio libro.

Lo que no sé es por qué extraña razón, la primera anotación publicada ha tenido que ser… sobre fútbol.

Sé de algún historiador no muy por la labor futbolística, quien, por su parte, también está publicando, en colaboración con otro mentor de la cadena de radio, libros sobre la Historia de España en formato catecismo: preguntas-respuestas.

Lo que tampoco sé es por qué extraña razón dichos libros se están publicando en Planeta, sí, una editorial catalana. ¿Será el principio de una reconciliación?

Pero dejémonos de historias, fruto, tal vez, de mi natural malicia, o no.

Campanadas para 2011. 09: Cuestión de nombres

A las diez y cuarenta y dos minutos de la noche, la Dirección General de Coordinación Informativa del Ministerior de Información y Turismo facilitó la lista oficial de senadores de libre designación por su Majestad el Rey Don Juna Carlos I.

Así comenzaba la noticia correspondiente ABC en su edición del 16 de junio de 1977, tras las primeras elecciones democráticas de la Transición.

Uno de los ‘agraciados’ fue Camilo José Cela y Trulock, de quien el 10 de julio siguiente publicaba el mismo periódico una entrevista realizada por Isabel Montejano.

- ¿Pensó alguna vez que iba a ser senador?
- No, qué va. La verdad: no se me había pasado por la cabeza. Ni lo intenté jamás. La noticia la recibí con estupefacción y con gratitud. Como ustedes saben, me llamó el Rey personalmente, como a todos, y me dijo más o menos si yo quería aceptar un puesto, por designación suya, de senador. Naturalmente le dije que sí, y que muy honrado. Yo estaba haciendo el yoga ibérico, que es la siesta. Me desperté, me hicieron senador, y me di la vuelta para seguir durmiendo.


Es decir, el séptimo (de la lista de senadores) descansó.

Esta respuesta es más literaria y sólo parcialmente Cela que aquella que recuerdo y no he localizado (creo que fue en la radio), y que aproximadamente decía:

- ¿Por qué cree que el Rey le ha nombrado senador?
- ¡Odo, yo qué sé!


Como sí se sabe, yo soy de Requena, tierra donde la interjección habitual era precisamente ‘odo’, y de ahí a malescribir ‘Pues odo…’ como ‘posodo’, no había más que un paso.

Sin embargo, como dice Patricia, la sobrina irlandesa del Duque, en Magia, de G.K. Chesterton:

Cuando sabemos el nombre de una persona es que no la conocemos.

Créditos:
Transcripción parcial de la entrevista de Isabel Montejano a Camilo José Cela, y fotografía de éste, de Naranjo, publicadas en ABC el 10 de julio de 1977.
Transcripción parcial (pág. 40) según la traducción de Vicente Corbí, de Magia, de G.K. Chesterton, en edición de Espuela de Plata.

Campanadas para 2011. 10: Y ahora, ¿dónde los pongo?

Sí, ¿dónde pongo a los últimos del año? ¿No tenían otro momento en que llegar? ¡Pero si todos los estantes, montones y rincones están ya ocupados!

Bien sea por los regalos que este mes se acumulan,



bien sea por, incluso, promociones (comerciales o institucionales),



o bien por mi propia dinámica compradora,









el caso es que acabo el año, con cerca de 300 libros nuevos, lo que me supone un total, casi, de 4.000 libros.

(Bueno, vale, también están contados los de mis hijos, aunque alguno hay que se me ha despistado -libro, no hijo).

Créditos:
Portadas de algunos de los últimos libros (adquiridos) este año.

Campanadas para 2011. 11: Aún hay cine

En estas fechas de cierre del año, es habitual los balances de “lo más…”, y en el caso del cine suele ser el correspondiente a las películas más taquilleras. Ahora, con la diferencia de precios en taquilla para ver las versiones ‘analógicas’ (o sea, bidimiensionales), o en 3-D (o sea, tridimensionales, con gafitas), la cosa se complica, y es que no hay manera de que se hagan las cuentas por espectadores, en vez de por dinero. También hay que reconocer que el resultado de una película, el que impide que la productora quiebre o siga adelante, es el económico, y no cualquier otro.

Este año, la película que se ha erigido como campeona es Toy Story 3. Le sigue Alicia en el país de las maravillas. Ambas con su formato de presentación tridimensional, y ambas… de Disney.

Como se puede ver de la lista, hay mucho cine de animación y mucho cine tridimensional, lo que facilita, por lo que ya hemos dicho, las recaudaciones.

Me gustaría destacar una cosa, relativa a Shrek, felices para siempre: según tengo entendido la tercera entrega ya flojeó en su día, aunque no sé los resultados comparativos con esta cuarta entrega; sí sé una diferencia fundamental que me ha parecido apreciar en esta cuarta película: han dejado de burlarse de todo lo que se ponía a tiro, y se han pasado al lado disney, defendiendo la familia (aunque haya a quien esto le aburra).

En resumen, que parece que aún hay cine, hay ideas, hay criterios, hay guiones, aunque para ello se tengan que apoyar en el más exigente de los públicos, el infantil.

Créditos:
Imagen de la película Toy Story 3 tomada del folleto de Ocine.

Campanadas para 2011. 12: En la enseñanza, de vacaciones

Llevamos ya una semana de vacaciones en los colegios e institutos. Los chiquillos tienen sus correspondientes deberes o similares, y a pesar de que se quejen mucho o poco, hay una cosa que sí es positiva para ellos (y no me refiero a no ir al cole).

Se trata de que, durante dos semanas, dos, va a poder descansar su cuerpo de soportar o arrastrar la mochila con los ¿cinco? kilos en canal que pesa, de libros y libretas. Este año parecía que por fin iban a editar los libros en ‘fascículos’, pero… tampoco (aunque, de hecho, por nuestra parte, hace dos años los ‘fasciculizamos’ de motu proprio).

Y eso por no hablar de los más de trescientos euros que han costado este año (per capita) los libros de texto. Libros de texto que, en la práctica totalidad de los casos, bien por mal uso, bien por uso (por cómo está diseñado), o bien por capricho administrativo sobre los temarios, quedarán inservibles para los años posteriores y hermanos que haya.

Por eso, me ha llamado la atención el correo que recibí a principio de mes de Barnes&Noble sobre el negocio del libro de texto usado: no que los vendan, sino que son ellos quienes los compran.

Créditos:
Imagen del correo electrónico recibido.

martes, 28 de diciembre de 2010

Y ahora, ¿dónde los pongo?: Edición especial del día


Créditos:
Imágenes de un correo recibido en su día con el Asunto “Talleres MacGyver presenta”

lunes, 27 de diciembre de 2010

Un recuerdo… para el futuro

Hace ya unos cuantos bastantes años, supe de un barrio, en el Área Metropolitana de Valencia, típicamente situado en zona fronteriza entre varios municipios (Alfafar, Benetúser y Masanasa), con los consiguientes problemas que de ello se deriva. Pero no me acerqué a él hasta unos cinco años más tarde, y sólo en su perímetro, con motivo de unas obras que se estaban haciendo en la comarca. Para entonces, ya le habían cambiado el nombre, o eso me pareció entender.

El caso es que en mayo pasado sí estuve en él, paseando un rato mientras se hacía la hora para lo que había ido.

«A lo largo de mi vida de empresario he promovido y construido unas 27.000 viviendas. Mi empresa nació en 1954, cuando tenía 23 años, y me retiré en 1980. (…) El conjunto de Parque Alcosa, en Alfafar, lo componen 1.700 viviendas.»

Eran viviendas baratas, de protección oficial, subvencionadas por el Estado, que daba 30.000 pesetas a fondo perdido. Los precios de las casas oscilaban entre 225.000 y 250.000 pesetas.(…)
«La economía, antes de la crisis, favorece la compra de viviendas. Las ciudades atraen a millares de personas que se desplazan desde las zonas rurales y las viviendas se venden a miles. (…) En general, hice casas con una buena relación calidad-precio. Han pasado 25 años o más: (…) en Parque Alcosa, en Valencia, aún me reconoce la gente y me invita a ver sus casas. No hay ni una grieta. No eran viviendas de lujo, pero todas tenían calidad.»

Los ministros le rogaban que no parara. Mortes y Sánchez Arjona anhelaban hablarle. Ante él confesaron su grave problema político y el deseo de Franco de que se construyeran casas, casas baratas. Alfredo Corral levantó viviendas que eran más baratas que los albergues provisionales que al Ministerio le construían para los chabolistas de Orcasitas.


Alfredo Corral, propietario de la empresa promotora-constructora, fue quien dio nombre a ésta, y ésta, al barrio: Parque Alcosa (además de al edificio ya comentado en la anterior anotación).

ALCOSA construyó también en Sevilla, créandose otro polígono con el mismo nombre, aunque ya se vio afectado por las crisis de entonces (económicas -la del petróleo-, y sociales -primeras grandes huelgas de la transición-). Y por una de esas coincidencias (o no), junto a Parque Alcosa se encuentra la Asociación Cultural Andaluza de Alfafar.

Alfredo Corral se retiró en 1980. Casualidad o no, he podido localizar en el BOE del 2 de abril de ese mismo año, una donanción de su empresa al Estado, de un solar “con destino a la construcción de una guardería infantil”. De un modo u otro, ‘construyendo’ futuro, podría decirse.

… … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

Anotación dedicada a Bate, quien, siendo de Sevilla, se vino a vivir a Alfafar (al lado de Valencia), aunque no a Parque Alcosa, (“Puedes comentar que fue en Alfafar donde decubrí que uno se puede zampar de buenas a primera un almuerzo a las nueve de la mañana a base de pan con morcilla blanca, aceitunas y cerveza. Después me tenía que echar un ratito.. jaja.”), y que ahora está de nuevo en su Sevilla (ambas, tierras de naranjas y azahar)

En el día en que hemos hecho la reserva de los vuelos para ir, en breve, a Sevilla a verlo (ir pa’ná, es tontería).

Créditos:
Extractos del libro La Valencia de los años 70: tal como éramos, de Francisco Pérez Puche, disponible parcialmente en Google libros (pág. 341).
Fotografías de Parque Alcosa, de mayo de 2010, del autor: calle Alcoy (edificios de la izquierda), limítrofe con la calle Nueve de Octubre, de Masanasa (edificios de la derecha); calle Chiva; edificio del Mercado; Avenida del Mediterráneo; y edificio de la Asociación Cultural Andaluza de Alfafar.
Imagen del BOE del 2 de abril de 1980.

Tres naranjas, tres

Hace muchos, muchos años, cuando sólo había una televisión, y con anuncios, uno de éstos utilizaba como “banda sonora”, música clásica.




Lo que ahora no recuerdo es si la interpretación de la marcha de El amor de las tres naranjas, de Sergei Prokofiev, era en versión orquestal o sólo para piano; por ejemplo, por el propio autor de la obra:




O tal vez, en versión de otro gran virtuoso del piano, Arthur Rubinstein:





Por cierto, el anuncio era de Muebles la Fábrica, es decir, «Compre o no compre, visite Muebles La Fábrica», que en Valencia se encuentran en la esquina de la antigua Avenida de Castilla, ahora Avenida del Cid con el antiguo Camino de Tránsitos, ahí llamado ahora Avenida de Pérez Galdós.

Este edificio, según recuerdo (errado o no) tenía en su fachada escrito su nombre, sólo que ahora no he conseguido verlo.

En línea con el título de la obra, ofrecemos ahora una tercera versión al piano de la Marcha, sólo que “en vivo”, por lo que en la siguiente anotación se verá.




Créditos:
Fotografía del Edificio Alcosa, en Valencia, de junio de 2010, del autor.

domingo, 26 de diciembre de 2010

¡Buenos días, familia!

Aprovechando la festividad del día, domingo de la Sagrada Familia, he visto nuevamente, muchos, muchos años después, la película La gran familia.

No es ésta una anotación para hablar de una película, sino de una familia. Y lo primero que se puede decir es que en la “foto familiar” sobre la que se sobreimprime el título, no está completa: faltan dos de los hijos,… que son los que en esa escena están tomando la Primera Comunión-

De esta forma, subliminal o no, se pone de manifiesto que la familia en cuestión, y por ende, la familia de comportamiento modelo, tiene una orientación cristiana, que es la que, con el empuje de un ¡buenos días, familia!, le permite superar, por ejemplo, como muestran estos diálogos entre el matrimonio, Carlos y Mercedes, los problemas económicos con que se encuentra:
- ¿No has cobrado?
- De momento, estoy en la cola de acreedores.
- Pues es un conflicto.
- Pues no hemos pasado conflictos tú y yo. A nuestro lado, el Caribe es una balsa de aceite.


… y que su logro no es lo material, sino la misma familia:
- Soy yo quien debería arreglarlo todo, pero no puedo. Siempre alcanzado. A veces me desespero.
- Vamos, qué dices.
- Sí, siempre tengo la tremenda sensación de ir bordeando el fracaso No he podido darte nada de lo que tú podías esperar. Ya ves, ni siquiera logré ser arquitecto.
- Pero has hecho un futuro arquitecto. Me has dado no sólo la esperanza sino quince esperanzas.
- Sí, tienes razón. Aunque no tengamos dinero, somos los más ricos del mundo en ilusiones. Ilusiones de carne y hueso.


… aunque no hay que olvidar el dinero, claro:
- Oye, marido.
- ¿Qué?
- Que te quiero.
- Ya lo sé. Yo también.
(…)
- Oye, marido.
- Ya sé, que nos queremos.
- Mucho, sí. Pero acuérdate también del plazo de los libros.


Uno de los retos de la familia es el futuro de los hijos, que pasa por una buena educación, tanto en casa como en la enseñanza:
- Me estoy examinando por nueve hijos, en tres colegios, cuatro institutos y tres escuelas especializadas. Ni cuando hice las oposiciones tuve tanto miedo. Yo creí que con el tiempo la cosa pasaría, pero cá, cada vez peor. (…) Los chicos pasan sus apuros, pero los padres…

… aunque no salgan bien del todo, a pesar del esfuerzo:
- ¿Cómo te pueden haber suspendido? Es incomprensible.
- Pues me han suspendido.
- Bueno, un suspenso no deshonra a nadie.
- A mí, sí.
- Yo sé que has estudiado de firme, y que venías bien preparado. Todos los trabajos en que me has ayudado han salido bien, perfectos. No te desanimes, que la vida te está dando todos los días matrícula de honor. Arriba los corazones, chico, y demos gracias a Dios que Él nos examinará a todos y sabrá a quién debe aprobar.


Cuando en un caso (precisamente el del hijo con el mismo nombre que el padre), sale mal, resultado lógico cuando no se aplica esfuerzo, se decide un castigo (dejarlo sin vacaciones). Castigo que pone de manifiesto que se trata de una familia, con un régimen casi asambleario:
- No lo tomes como un plante, papá, pero es que si Carlitos no va, nosotros tampoco queremos ir.
- Esto ha sido idea tuya, ¿verdad?
- De todos. Hemos celebrado asamblea general y lo hemos decidido.
- Por unanimidad, ¿verdad que sí?
- Sí, sí, sí, eso.
- Lo comprendes, ¿verdad, papá? Si falta uno, no estamos a gusto.
- Vamos a deliberar.
- Ahora tiene que decidir el Primer Ministro.
- Con esa tropa no gana uno para sorpresas. ¿Tú qué crees?
- Que nos han dado la solución, porque tú y yo íbamos a sufrir más que nadie faltando uno.
- Y se salen con la suya.
- Se salen con la nuestra. Con la de todos.
- Bueno, ¿y quién se lo dice?
- Tú, naturalmente.
- ¿Yo?
- Por eso no pierdes autoridad. Ellos, piden, y tú concedes.
- Visto el resultado de la votación, la Presidencia cambia el dictamen. Chicos… ¡habéis ganado!


Disfrutando de las vacaciones, en familia, el matrimonio tiene momentos de intimidad (más o menos), en los que se dan cuenta, precisamente, de que son una familia:
- Esto del matrimonio está muy pero que muy bien. Es como… como un mundo para dos, todo lo demás queda fuera. ¿Sabes que el moreno te sienta muy bien?, yo diría que te hace más joven.
- ¿Me vas a hacer el amor a estas alturas?
- Y hasta más atractiva.
- Pues yo a ti te encuentro más guapo que nunca.
- Esta temporada me siento realmente muy bien, flexible, desengrasado…
- La verdad, por mucho que miro, no veo a ninguno que me guste como tú.
- Para ya que me voy a poner tonto.
- ¿Sabes qué te digo? Que si no fueras mi marido, te cazaba al vuelo.
- ¿Con escopeta?
- A cañonazos.
- ¿Te acuerdas de cuando éramos novios?
- Sí, pero entonces yo era sólo para ti. Ahora tienes quince amores y yo soy el último-
- ¡Mira Carlos!
- ¿Qué pasa?
- ¡Fíjate!
- Pero si son un par de mocosos.
- ¿Qué edad teníamos cuando tú me sacaste a bailar por primera vez?
- ¡Ah, eran otros tiempos!
- ¡Los nuestros! Ahora son los suyos. Y como esto siga así, dejaré de ser la madre de mis hijos para convertirme en la abuela de tus nietos.


… bueno, y ellos dos:
- Pronto empezarán a dejarnos solos.
- ¡Bah, no pienses en eso!
- ¿Por qué no? Es cosa de pocos años. Ya empezamos a ser…
- No digas que viejos, sólo lo que se llama personas mayores.
- Y aunque nos sigamos queriendo, hace ya tanto tiempo…
- No, Mercedes, hace muy poco. Hoy mismo. Porque cada día me vuelvo a enamorar de ti.
- No ha pasado nada, y hoy empezamos otra vez.


El regreso a la rutina muestra que, efectivamente, el tiempo pasa:
- ¿Has visto? Es el primer dinero que ganan ellos. Ya hay otro hombre en casa, papá.
- Sí, mamá,… pero sin lágrimas.



La película es conocida, sobre todo, por el tramo final: el penúltimo de los hijos, dos años escasos, se pierda la víspera de Nochebuena. Para su localización, se recurre a los procedimientos de los ciudadanos normales (policía, medios de comunicación, amistades…). Sin embargo, el ser familia permite que uno de los hijos acuda al sacrificio personal para lograr la satisfacción de todos:
- Pero mira, Majestad, todo tachao. De los borrones, ni caso, siempre caen. Lo demás, tachao.
- Pues ¿qué pides, hijo?
- Aquí está escrito, pero por si acaso no lo entiendes, he venido yo mismo. ¿Tú ves a Dios, verdad, Majestad?
- ¡Eh, sí, claro!
- Pues vas y le dices que sólo quiero que aparezca mi hermanito. Se perdió ayer, es el más pequeño. Mamá está llorando y yo nunca he visto llorar a mamá. Díselo a Dios. Bueno, Él ya lo sabe. Que no tarde, ¿eh? Tiene que aparecer para que estemos todos juntos. Hoy es Nochebuena. ¿Se lo dirás, Majestad?
- Se lo diré.
- Y dile también que ya seré bueno, que no estropearé el ascensor ni los timbres, ni le quitaré al abuelo los tebeos, y sobre todo, no faltaré a la escuela.
- Se lo diré todo.
- Bueno, pues ya me voy tranquilo. ¡Ah! Que no se te olvide, ¿eh, Majestad?


Lógicamente, al niño lo encuentran, y el resumen nos lo muestra Carlos, el padre, con la familia que lo encontró esa noche:
- No le faltaría nada de nada.
- Claro, lo comprendo. Pero debe estar con nosotros,… con su familia. Ya sé que son muchos hermanos… pero precisamente por eso, han de estar juntos… todos.
- Le daríamos todo lo que un niño puede soñar.
- Estaría mejor atendido.
- Sí, sí, quizá. Pero no se trata de que esté mejor o peor atendido, sino que esté… donde debe estar… en su casa.


Con su familia, en su casa. Como La de Nazaret.

Créditos:
Diálogos y fotogramas de la película La gran familia.

Cuando el grajo… ni siquiera vuela

A los trabajadores no se les enseñaba el termómetro, aunque tampoco hacía falta: había que salir al trabajo cualesquiera que fueran los grados. Por lo demás, los viejos del lugar calculaban casi con exactitud el frío sin termómetro alguno: si había niebla helada, quería decir que fuera hacía cuarenta grados bajo cero; si al expulsar el aire este salía con un silbido pero aún no costaba respirar, significaba que hacía cuarenta y cinco grados; pero si la respiración era ruidosa y faltaba el aire, entonces era que estábamos a cincuenta grados. Por debajo de los cincuenta y cinco grados un escupitajo se helaba en el vuelo. Los escupitajos se helaban en el aire hacía ya dos semanas.

Créditos:
Transcripción parcial del principio del relato Carpinteros, incluido en el volumen I de Relatos de Kolimá, de Varlam Shalámov, según traducción de Ricardo San Vicente (revisada por Julio Hurtado), en edición de Minúscula (octubre de 2007).
Fotografía desde el autobús urbano, del Tiergarten, de Berlín, en enero de 2010, del autor.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Puer natus

Noche serena, más clara que el día,
en que el divino sol, graçia del çielo
encubriendo su ser, con nuestro velo,
del peccado rompió la niebla fría;

en ti se dió prinçipio al alegria
de que, por culpa del primer abuelo,
en justa pena el miserable suelo,
por divina sentençia padesçia.

Quedando el claustro virginal muy sano,
qual sol pasa por vidrio trasnparente,
del nasçe Dios, de nuestro amor movido.

Noche feliz, do estavan mano a mano,
vaylando al son del llanto del nasçido,
ángeles y pastores juntamente.


Créditos:
Soneto de Fray Luis de León al Nacimiento -1578- tomado de Estudios Literarios, de Ramón Menéndez Pidal.
Natividad, de Nicolás Falcó, del conjunto Seis Gozos de la Virgen (ca. 1513-15), en el Museo de la Catedral de Valencia (tomado del Catálogo de la Exposición La Gloria del Barroco)