Hoy se ha publicado en
La
Gaceta una
noticia sobre el
II Congreso Internacional de la Felicidad que ha
concluido “
con la certeza [de]
que es necesario el amor altruista y compartir
para ser feliz, porque "la felicidad está en todas partes, sólo hay que
eliminar las barreras"”. El título del Congreso ha sido “
La felicidad es más
si se comparte”.
La noticia aporta
testimonios de diversas personas, cada una, como es lógico, opinando al
respecto según su propias características. Lamentablemente, echo en falta, bien
porque el peridista no lo haya considerado digno de resaltar, bien porque realmente
no se pronunciara, que en el testimonio de Lucía Caram (“monja contemplativa
del convento de las Dominicas de Manresa (Barcelona) que ha puesto en marcha
una ONG para atender a los niños en la región argentina de Tucumán también ha
argumentado que "el secreto de la felicidad está más en dar que en
recibir"”) no figure el concepto de Dios.
En todo caso, está claro
que la felicidad, según las conclusiones de este Congreso no es posible estando
el hombre solo.
Por eso, me llama más la
atención la frase de Federico Jiménez Losantos, que aprecié realmente el otro día
al preparar
esta otra anotación, de que “
el hombre, cuando
se reúne, pierde. Eso es un hecho científico y probado” (minuto 14:10 de la
grabación del especial).
Realmente, si ése es el planteamiento del
liberalismo, puro y duro, pues eso, qué triste, ¿no?