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domingo, 5 de mayo de 2013

Pues yo he visto…

La playa de Gandia (sic) ha recibido a un gran número de turistas durante los últimos días, casi todos ellos del centro de la península, ya que en Madrid disfrutan de varios días de fiesta.

Yo no he estado en Gandía estos días, pero esta mañana sí he visto… un gato.

Créditos:
Extracto de la noticia publicada por Las Provincias el pasado día 2 de mayo (las negritas con mías).
Fotografía de un gato, en los Jardines de Viveros, de Valencia, esta mañana, del autor.

jueves, 16 de agosto de 2012

Y de gatos valencianos… carmelitanos

Hace ocho días, andando por callejas del Barrio del Carmen, me encontré con un gato (en realidad, con varios), pero éste en particular, estaba descansando muy tranquilamente sobre un coche, ni siquiera sobre el calorcillo del capó, sino sobre el techo. Es decir, a quien le interese, el techo de un coche, está claro, es un sitio cómodo.

Levantó la cabeza, mientras yo me aproximaba, lo justo como para entender que, a pesar de lo anterior, yo no pensaba quitarle el sitio, y continuó a lo suyo. Era agosto, hay que comprenderlo, y más aún si algún antepasado suyo padeció el ferragosto de Roma.


El pasado domingo volví a callejear por el Barrio del Carmen, y definitivamente, cabe decir que es un barrio de gatos.

No sólo los que se deslizan por los huecos y rincones, sino que, a falta de gatos, hasta los pintan en los muros de las casas.




E incluso, tienen una gatera con placa de azulejos dedicada y todo, que traducida del valenciano, dice así:
«A la memoria de los cuatro gatos que quedaron en el Barrio del Carmen el año MXCIV. Nunca se les oyó un miau más alto que otro.

No sé qué pasó o dejó de pasar el año 1094, o si es que falta un ‘CM’en medio, para llegarnos a 1994, pero es lo que hay en la placa.

De lo que, afortunadamente, tampoco puedo decir nada, es de las pulgas que, seguro, estarán al acecho en el barrio.

Créditos:
Fotografías de un gato dormitando sobre un coche, un gato pintado en un muro de la calle Salvador Giner, y de una gatera en la calle Museo, todas en el Barrio del Carmen, de Valencia, en agosto de 2012, y del autor.

De gatos... egipcios y… romanos

Es posible que a alguien le haya llamado la atención mi figuración de la foto de las ‘pirámides’ asociándola a un gato. No hay nada extraño en ello, ya que, al fin y al cabo, entre los antiguos egipcios el gato estaba muy bien considerado.

De hecho, dicen, cuenta la leyenda, que cuando Cleopatra visitó a Julio César en Roma, allá por el otoño del año 45 a.C. si no recuerdo mal, uno de los obsequios que le ofreció fue un gato, no sé decir de qué clase.

El caso es que se ve que le hizo más gracia a Julio César el regalo que recibió cuando se conocieron, allí en Egipto, es decir, una alfombra (hay quien dice que le gustó porque Cleopatra iba envuelta en ella, pero eso son maledicencias de la gente). Y no porque el gato no fuera majo, o simpático, cosa que también desconozco, sino porque a Julio César se la manifestó una alergia al pelo de gato.

El resultado, para el pobre gato (o grupo de gatos, me imagino en realidad, por lo que sigue a continuación), fue su desaparición de palacio,… y su asentamiento en la ciudad. De ahí, la ‘tradición’ de gatos en Roma, hasta entonces desconocidos en la ciudad y esta parte del continente.

Al menos, así nos lo comentó la guía que nos acompañó en el Foro de Trajano, aunque no he podido localizar documentación que avale esta tradición. Lo más parecido al respecto, aunque tampoco es nada concluyente, lo ha encontrado en un famoso tratado (en varios volúmenes) sobre la vida al final de la República Romana.

Créditos:
Fotografía de un gato romano, en el Campitelli, en septiembre de 2011, del autor.
Viñeta de la aventura de Astérix, de Goscinny&Uderzo, publicada en 1965, Astérix y Cleopatra, tomada de la antología realizada por Grijalbo/Dargaud Las aventuras de Astérix (volumen 2).

De pirámides y… ¿gatos?

Es sabido que la famosa frase de Napoléon a sus soldados, durante la Campaña de Egipto, en realidad no era suya, sino que la copió de un, digamos, antepasado… de los soldados, porque él era de origen italiano.
Centrándonos ahora en las pirámides, ha sido noticia este pasado martes que la “satellite archaeology researcher Angela Micol of Maiden, North Carolina” había descubierto nuevas pirámides gracias a Google Earth.

Mejor dicho, el descubrimiento es lo que anuncia Libertad Digital, porque tanto El Mundo como La Vanguardia hablan de ‘supuestas’ o ‘posibles’.

De hecho, en el blog donde se da la noticia, se indica, para la prensa: “Official Press Release: Possible Egyptian Pyramids Found Using Google Earth” (la negrilla es mía), y así es como se hacen eco en Archaeology News. Pero, claro, hay prensa, y prensa, o por ajustar mejor, periodistas y periodistas.

Yo no voy a entrar en la discusión sobre si es así o no, me refiero a las pirámides. Está claro que lo mejor es ir allí, y comprobarlo. Dudas hay, y así, en uno de los comentarios, hay quien considera que no, dada la gran proximidad de los sitios a zonas muy frecuentadas, no ya por la población en general, sino por equipos de arqueólogos.

De todas formas, por si alguien quiere saber mi opinión, en las otras fotos no sé, pero en ésta, lo que veo es la cara de un gato guiñando un ojo.



Créditos:
Tira de viñetas de la aventura de Astérix, de Goscinny&Uderzo, publicada en 1965, Astérix y Cleopatra, tomada de la antología realizada por Grijalbo/Dargaud Las aventuras de Astérix (volumen 2).
Imagen de Google Earth, tomada de la anotación de Angela Micol en el blog googleearthanomalies.

viernes, 20 de julio de 2012

viernes, 14 de octubre de 2011

martes, 13 de septiembre de 2011