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martes, 27 de noviembre de 2012

Ha volvido

Este lunes se ha reincorporado, tras su gira por América (es decir, Estados Unidos), César Vidal Manzanares al programa que lleva su nombre (es la noche de César, en ((esRadio).

Hasta ahora, el programa había sido ‘repartido’ en dos bloques, a costa de la subdirectora del mismo, siendo gestionado el correspondiente al núcleo de la tertulia, por Luis Herrero-Tejedor.

En varias ocasiones fue anunciado el regreso del titular del programa, concretándose incluso que sería este lunes día 26, pudiéndose enterar, así, todo aquél que estuviera interesado.


Bueno, salvo Libertad Digital que esta noche seguía anunciando a los sustitutos.

Actualización:
El viernes ya estaba arreglado el desbarajuste.

Créditos:
Detalle del ‘pantallazo’ de la portada de Libertad Digital, de esta noche.

lunes, 23 de abril de 2012

Día a día, aun rozados, hay cariño

Los libros estaban alineados en el suelo, apoyados contra los cortes delanteros y con los lomos bien a la vista. Juntos formaban un mosaico de pieles, cartones, telas y pergaminos de tamaños variados. Los florones y los tejuelos de las encuadernaciones más lujosas tachonaban las hileras con incrustaciones doradas. Los nervios les daban relieve y los entrenervios, color. Abundaban los tonos oscuros, sobre todo el negro y el azul marino, pero de vez en cuando chispeaban a la vista los rojos, los verdes y los amarillos. Ocupaban el suelo de toda la habitación. Silverio se sentó en una mecedora de enea, cerca de la puerta, junto a una pila de contenedores de plástico con cierres herméticos que había comprado en Madrid para la ocasión. No quería que ninguna otra plaga de insectos volviera a darse un banquete de celulosa a costa de aquellos ejemplares que estaban bajo su custodia. La encargada del almacén le acercaba los volúmenes de cinco en cinco, él les echaba un vistazo detenido y los clasificaba de acuerdo con su estado de conservación.(…) Pasaron por sus manos, durante varias horas, códigos, tratados, monografías, compilaciones, enciclopedias y, de vez en cuando, alguna rareza bibliográfica que llamaba la atención por la antigüedad o la belleza de sus cubiertas. Un ejemplar del siglo XVIII, Viage al Estrecho de Magallanes, de Pedro Sarmiento de Gamboa, le impresionó poderosamente. Sus páginas interiores, hechas con fibra de algodón, tenían la misma textura que los billetes de curso legal y habían resistido la voracidad de la plaga con orgullosa impunidad. El libro estaba en perfecto estado. Lo hojéo sin ninguna prisa y se entretuvo leyendo un sobrio relato que el autor había detallado en su bitácora.

Abrió la bolsa y extrajo su contenido. A los pocos segundos tenía entre sus manos un ejemplar único, una joya bibliográfica nunca vista hasta entonces. Se trataba de un manuscrito de poco más de treinta centímetros de largo y casi veinticinco de ancho. La cubierta era una placa de madera, forrada con piel de distintos colores y decorada con relieves de marfil, plata y oro. Tenía engarzadas esmeraldas, rubíes, zafiros y perlas, Estaba en un excelente estado de conservación. (…)
Con una extremada delicadeza fue pasando uno a uno los gruesos pergaminos de color púrpura. Eran hojas rectangulares dobladas por la mitad y metidas unas dentro de otras. Estaban cosidas por su doblez. Algunas de ellas estaban iluminadas por miniaturas de impresionante expresividad dibujadas con pigmentos de minio. Las letras capitulares estaban decoradas con peces y pájaros de colores rojos, amarillos y verdes. El texto, en latín, estaba escrito a tres columnas con letras de plata en minúscula visigótica. Daba la impresión de que era un mero pretexto para la creación de una excelsa obras de arte.

Todo indica que fueron estos párrafos de su novela los que indujeron a preguntar a Luis Herrero en la reunión del Club de Lectura de Ámbito Cultural de El Corte Inglés si se debían a su carácter bibliófilo.

En cualquier caso, su carácter amable quedó acreditado al aceptar firmar en un ejemplar (éste del siglo XXI) del Viage.

¡Ah! Sobre su bibliofilia, dijo que su aprecio por los libros no llegaba a esos niveles.

Créditos:
Extractos de la obra de Luis Herrero-Tejedor Algar Los días entre el mar y la muerte, editada en mayo de 2011 por La esfera de los libros (pp. 103-104 y 334).

Portada y dedicatoria en el ejemplar, Viage al Estrecho de Magallanes por el Capitan Pedro Sarmiento de Gambóa en los años de 1579 y 1580 y Noticia de la expedicion que despues hizo para poblarle, impreso en Madrid, en 1768, en la Imprenta Real de la Gazeta, de la edición facsímil realizada por JdeJ Editores en 2011.

lunes, 9 de abril de 2012

La tarde entre preguntas y respuestas

Tras su arranque expositivo, comenzó el turno de preguntas y respuestas, objeto real del Club. Era la primera vez que asistía y tengo que decir que me causó una muy buena impresión. Se realizaron bastantes preguntas, e incluso hubo quien hizo varias. Tomé nota de todo aquello que me llamó la atención, manuscrito cuya primera página acompaña estas líneas. Cuando consiga descifrarlo, volverá por aquí.

Esto comenté en la breve reseña que publiqué de la sesión del Club de Lectura de Ámbito Cultural de El Corte Inglés dedicada al libro Los días entre el mar y la muerte, de Luis Herrero-Tejedor Algar. Ahora, cuarenta días después de la sesión, ya he conseguido descifrar el manuscrito, y vuelvo por aquí.

Su “arranque expositivo” vino a ser, en unas cuantas frases-titulares, el siguiente:
Sobre el por qué:
Su deseo es “poder vivir de lo que escribo”, refiriéndose a novelas, por lo que “me planteé escribir para medirme”.

Sobre el qué y cómo:
El tipo de novela que a mí me gusta leer”, y aunque “consciente de mis limitaciones, no tengo la pulsión de los grandes escritores rusos, sí tengo imaginación, interés, curiosidad... para entretener”.
Por ello, se decanta por la novela negra: “el viejo juego de la novela negra: un asesinato o más, [ante los que] el lector se va a preguntar quién es el asesino, [y el escritor impedir que lo averigüe] sin hacer trampas”. En definitiva, “[tú, como lector,] no dejarte sosprender, yo [como escritor] lo contrario: a ver quién gana”.

Sobre la base de la trama:
“[Es] esa idea que me obsesiona tanto que es la identidad”, y lo imbricada que está con el ambiente: “si nos sacan de nuestro entorno, [como a los peces fuera del agua,] nos falta el oxígeno”.

A partir de aquí, comenzó “el turno de preguntas y respuestas”:
- Se empezó como se había acabado la primera parte, con la identidad y el ambiente, pues Concha Prieto abrió el fuego comentando que en la novela hay guiños de carácter privado y personal: la avenida y la tumba del padre de Luis Herrero-Tejedor, lo que él reconoció, junto con la referencia a la Pastelería Gargallo, de Castellón.

- Alguien dijo que la novela “atrapa desde el principio”, lo que el autor agradeció, reconociendo, como ejemplo personal de lo contrario que “[yo] he tirado el Ulises por la ventana”: “[Yo] no soy de los profundos, soy más superficial, [y] me acepto como soy”.

- Para la trama “necesitaba un delito que no prescribiera”, para así mantener la tensión a pesar del paso de los años. Estos delitos, en el derecho español, son, salvo error mío en la anotación, los de robo de niños, genocidio y terrorismo. Como su primera novela (El tercer disparo) ya trataba sobre terrorismo, eligió el delito de robo de niños. Curiosamiente, poco después de su elección, empezaron a salir las noticias sobre estos delitos cometidos hace tiempo y durante tanto tiempo, lo que ‘despista’ acerca de la actualidad de la novela.

- Reconoció como problema suyo objetivo el posible planteamiento del público: «ya está éste para aprovechar su popularidad, a ver si nos cuela un libro». Cosa que, reconozco aquí, fue lo que pensé cuando publicó su primera novela.

- Sobre quién pueda ser su público hizo un comentario de ‘lectura política’: a la hora de leer a alguien significado políticamente “es mucho más fácil cruzar de derecha a izquierda que de izquierda a derecha [que] es complicadísimo. Hay mucho más sectarismo en la izquierda que en la derecha”. Sobre esto yo diré que tal vez, pero mi opción personal, mientras me cueste dinero, es no alimentar a quienes se han manifestado claramente (y me he enterado) a favor de, si pudieran, dejarme sin opciones.

- Sobre el éxito de la novela comentó que de su primera novela se habían publicado 30.000 ejemplares en 5 ediciones, mientras que de ésta, su segunda novela, bien por la crisis, bien por la calidad (aunque él la prefiere a la primera), aún no había llegado a la segunda.

- Sobre los lectores, no los suyos sino en general, confirmó que son en su mayoría mujeres de mediana edad.

- Ante un comentario sobre la emoción al leer una escena, reconoció que “no se sabía capaz de tocar la fibra sensible y emocional”.

- Hubo comentarios acerca del despiste que genera el salto temporal de la novela, pues la primera parte y la segunda se diferencian en 17 años. Él comentó que la novela empieza ahora, y continúa dentro de 17 años, pero que cada uno lo lea como quiera. Debo señalar que ese salto a mí no me supuso ningún problema y, de hecho, no entiendo el problema.

- Sobre los personajes:
De uno muy malo, muestra su carácter mediante la crueldad que aplica a un perro, mientras que, en cambio, presenta una doble faceta en su amabilidad con sus amigos. Aunque resulte difícil aceptar esta dualidad, indicó que está basado en un personaje real, de mediados de los cincuenta, creo recordar.
De uno muy bueno, “tiene que morir” porque “no me gustan los finales rosa (y menos en la novela negra)”, y así muestra “hasta dónde lleva la lealtad, virtud humana que más aprecio, por no delatar a un amigo”.
De la madre de un personaje, reconoce que es una figura que “usa cuando la necesita”, y luego… pues desaparece.
De Manuel Vicent, escritor valenciano y personaje de la novela (dentro de diecisiete años), dijo que es “el mejor autor vivo”.

Y como tenía que regresar a Madrid en avión, y a pesar de su interés, no pudo dar para mucho más esta sesión del Club de Lectura, por lo que lo dijo sobre el final de la novela… lo dejaremos para otra ocasión.

Créditos:
Fotografía de Luis Herrero-Tejedor Algar, durante la sesión del Club de Lectura de Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Valencia, este último 28 de febrero, del autor.

lunes, 2 de abril de 2012

El ojo del amo…

En mi empresa hay colectivos de trabajo a turnos, uno de cuyos problemas es el de encajar el cuadrante para que el servicio se mantenga operativo. Sin embargo, creo que no resulta tan complicado como el intento que ha encarado José Luis Garci esta tarde en En casa de Herrero. La entrada es en el momento 54:15, y lo mejor, a partir del 54:35, cuyo extracto es el siguiente:
“LH- El que no va es Federico, que es lo asombroso.
JLG- ¡Ah! ¿Y lo haces tú?
LH- No, no lo hago yo. Yo voy de contertulio.
JLG- Tampoco está Ayanta Barilli.
LH- No, aquí no está nadie. César Vidal se fue hace dos meses…
JLG- Vamos a venir aquí y no hay nadie. (…) ¿Quién hace mañana el programa?”

Con un resumen magistral en el momento 58:27 a cargo de Luis Herrero:
Yo me he declarado en estado de esclavitud laboral. Federico se fue hace varias glaciaciones de vacaciones. César Vidal nunca estuvo aquí y ya ni se le recuerda. Y aquí el único esforzado que está al pie de micrófono es el puñetero Herrero, que está aquí sacrificado.

De César Vidal no voy a decir nada. Entiendo que la situación en España con la huelga y demás es realmente indescriptible, así que para qué va a estar él para describirla. Aunque lo mismo está de huelga intensa (el miércoles ya desapareció del paisaje radiofónico -y eso que no le puede echar la culpa al fútbol, como en sus buenos tiempos en COPE).

Tal vez la causa de bastante de ello sea lo sucedido el pasado jueves, el día de la huelga. En las noticias de las seis de la mañana en Es la mañana de Federico, Rosana Laviada decía:
Bueno, Federico, te escuchamos a partir de las siete. Son las seis y once minutos.

Y poco después (momento 22:29), dice “A esta hora de la mañana ya tenemos un primer balance que ha ofrecido la Directora General de Política Interior, Cristina Díaz”, aunque luego se lía, y en vez de referirse al Ministerio, lo hace a la Comunidad de Madrid. El subconsciente es posible que le indujera la confusión, pues la rueda de prensa había sido a las seis en punto de la mañana, y eso al Gobierno de Mariano Rajoy no podía reconocérsele, sí al de Esperanza Aguirre. Sin embargo, la realidad fue la que fue, y tal vez dejara afectado el ánimo de alguien, que ha necesitado descanso y vacaciones

Aunque… los méritos del jueves…, esta mañana… creo que han desaparecido. De entrada, el programa ha empezado a las siete, y no a las seis. Y de seguido, Rosana Laviada ha dicho:
Federico Jiménez Losantos, como ya se podrán imaginar todos ustedes, se ha cogido unos días de descanso, está disfrutando ya de su semana de vacaciones, de su semana santa, pero ya, a partir de… unos días, dentro de unos días, de la semana que viene, ya estará aquí con todos ustedes. (…)
La semana que arranca hoy no va a ser menos, también se presenta complicada, intensa informativamente hablando, y eso se nota, no se coge nadie vacaciones, en el Partido Popular no se las coge ni el Presidente, no está desde luego la temporada para temporadas estivales.

¡Uy lo que ha dicho!

Nota:
No sé si es coincidencia, pero según las noticias que circulan en internet, ((esRadio Granada deja de emitir, parece que porque la Junta de Andalucía (sin esperar a más negociaciones en el Parlamento), ha conseguido una orden judicial para precintar los equipos. Eso sí, en la página de ((esRadio aún no se han enterado.

Debe de ser la ética del trabajo… que está de vacaciones o de huelga intensa.

Debe de ser… Pero mientras tanto, ¿qué pasa con el caballo?

Créditos:
Imagen de cabecera de Libertad Digital de esta mañana.
Imagen mostrando (hoy a las 22:29), la emisora y frecuencia de ((esRadio en Granada.

viernes, 16 de marzo de 2012

Cambio de hora, y casi de cadena

Espoleado por una de las preguntas vertidas por S.Cid en un comentario, he comprobado esta pasada tarde que, en efecto, Luis Herrero no tenía su tertulia política tras los informativos y bloque publicitario de las cinco de la tarde. O sea…

El caso es que me sonaba que la tarde de los jueves acudía Pepe García Domínguez, y me ha molestado un poco no poder oírlo. Sin embargo, he insistido, y anoche pude comprobar en el archivo de la fonoteca que ¡sí hay tertulia!, sólo que la han aplazado una hora, pasándola a las seis y pico.

No la he oído aún entera, pero sí lo suficiente como para pillar una perla y una mina.

La perla, en el minuto 06:24, con el siguiente diálogo entre el titular y el invitado antedicho:
- ¿Tú quieres seguir siendo contetulio de este programa?
- Tal como está el patio, lo veo difícil.
- No, yo no te he dicho que… No te he preguntado por mi opinión, te he preguntado por la tuya.
- Pues mira, yo como de todo; a estas alturas, como de todo.

Pero no, no es lo que parece. Pues Luis Herrero continúa de esta guisa:
Pues si quieres,… ¡coño! ¡Óyelo de vez en cuando, Pepe!

Y es que poco antes habían comentado un tema ya tratado en el programa con anterioridad, y por tanto, repitiéndose. Bueno, así parece sonar, ¿no?

La mina es relacionada con el cambio de hora, o con la atención cruzada dentro de la casa.

En el minuto 20:38 se empieza a tratar el tema del copago sanitario aprobado en Cataluña. A lo que enseguida “niega la mayor” García Domínguez, en el sentido de que no se trata de copago del servicio, sino de una tasa por receta, diciendo:
Todo eso que están diciendo los periódicos no voy a decir que es falso, pero es impreciso. (…) Además, no se puede aprobar el copago porque no es competencia autonómica, es competencia de la Administración Central.

Dejado claro el tema por su parte, y también que los demás van a seguir hablando del copago, aunque no lo sea, para aclararse entre todos… hablando mal e imprecisamente, llegamos a las ocho de la noche, o mejor dicho, un poco más tarde.

En el resumen de actualidad tras el editorial del César de Es la noche de César, el principio va sobre el copago sanitario catalán. Y es que, quienes hubieran escuchado la tertulia de Luis Herrero ya sabían que no era copago, pero ni el César ni sus locutoras parece que supieran el cambio de hora de la tertulia, o si lo sabían, no la han oído, o si la han oído, les ha entrado por un oído y les ha salido por otro.

El caso es que el titular nocturno ha cogido un cabreo de no te menees hablando de copago, de que es ilegal, y de que a éstos se les permite todo, o se les va a permitir, porque ya lo ha decidido él.

Y es que, como diría García Domínguez, mientras pueda, “no voy a decir que es falso, pero es impreciso”. Aunque sea en casa de… César.

martes, 6 de marzo de 2012

Las horas entre la amenidad y la intriga

Hace una semana tuvo lugar en Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Valencia, una nueva sesión de su Club de Lectura. En esta ocasión, sobre la novela Los días entre el mar y la muerte, de Luis Herrero-Tejedor Algar, contándose con su presencia en la reunión.

Concha Prieto Linares hizo una muy breve presentación del escritor, y a continuación él nos contó algo sobre por qué se ha dedicado a la novela (de momento, dos; el resto es ensayo político), qué suyo ha volcado en ellas (y, lógicamente, en ésta en particular), a dónde tiene claro que no puede llegar,… Su forma de hablar es tal cual en sus programas de radio por lo que la cercanía e inmediatez a quienes le escuchábamos dominó todo el encuentro.

Tras su arranque expositivo, comenzó el turno de preguntas y respuestas, objeto real del Club. Era la primera vez que asistía y tengo que decir que me causó una muy buena impresión. Se realizaron bastantes preguntas, e incluso hubo quien hizo varias. Tomé nota de todo aquello que me llamó la atención, manuscrito cuya primera página acompaña estas líneas. Cuando consiga descifrarlo, volverá por aquí.

A quien, al menos en esta ocasión, sí se le entendía la letra fue a él, en la (im)pertinente petición de firmas que hubo al final, algo adelantado para que pudiera llegar a tiempo para el vuelo a Madrid.

Sobre la novela puedo decir que… ¿qué pone aquí?, no me entiendo ni yo…, sí…, me-gus-tó… ¿Pone eso? ¡Jo, qué intriga!

Créditos:
Fotografía de Concha Prieto y Luis Herrero-Tejedor en la sesión del Club de Lectura de Ámbito Cultural de El Corte Inglés del pasado 28 de febrero, del autor.
Imagen de la primera página de las notas que sobre el encuentro tomó el autor.
Imagen de la dedicatoria del libro, del autor al autor.

sábado, 18 de febrero de 2012

Emelental, queridos míos

- Va a haber tormenta –dijo Manuel Vicent afinando en la voz el timbre que suelen utilizar los hombres del tiempo cuando dan a conocer un pronóstico negativo–. ¡Y será de aúpa!
- ¿Cómo lo sabes? –preguntó Irene.
- ¡Por el mar! ¡Me apuesto lo que quieras a que es por el mar! –exclamó Jaime.
- ¿Por el mar? –objetó Vicent–. ¡Nooo! ¡Ya me gustaría a mí saber leer sus designios, pero son inescrutables! ¡Como los de todos los dioses!
- ¿Entonces por qué lo sabes? –indagó Irene.
- Por la televisión –respondió el escritor disculpándose con un gesto de los hombros por dar una contestación tan poco literaria–. Lo he oído en las noticias mientras me recortaba la perilla.

El establecimiento de Sherlock Holmes como prototipo de persona muy observadora gracias a lo cual consigue deducir gran cantidad de información dio pie a que estas cualidades fueran objeto de caricatura y humor.

No sé si Luis Herrero será aún el último en haberlo hecho, pero desde luego, no ha sido el primero.

El primero fue… ¡elemental, mis queridos lectores!: el propio Arthur Conan Doyle.

Y qué mejor momento de hacerlo que en el regreso literario del personaje.

Recordemos que en diciembre de 1893 nos enteramos, como se nos narró en El problema final, de que Holmes y Moriarty caen ambos por la catarata de Reichenbach. A todos los efectos literarios, Sherlock Holmes había fallecido. A los efectos vitales, no: continuó, a través de sus seguidores, presente en la vida de Conan Doyle, quien, finalmente, cedió, y en agosto de 1901 inició la publicación por entregas de una nueva novela, El perro de los Baskerville… aunque cedió poco, ya que esta aventura se sitúa en el tiempo antes del famoso viaje a Suiza.

Y así fue el regreso literario:
El señor Sherlock Holmes, que por lo general se levantaba muy tarde, excepto en las frecuentes ocasiones en que pasaba en vela toda la noche, estaba sentado a la mesa del desayuno. Yo me hallaba de pie junto a la chimenea y recogí el bastón que nuestro visitante había olvidado la noche anterior. Era sólido, de madera de buena calidad, con la cabeza en forma de bulbo, del tipo conocido como «bastón de Penang». Justo debajo del puño había una ancha placa de plata, de casi una pulgada, con la inscripción «A James Mortimer, M.R.C.S., de sus amigos del C.C.H.», y una fecha «1884». Era el clásico bastón que solían llevar los médicos de cabecera chapados a la antigua: digno, sólido y tranquilizador.
- Bien, Watson, ¿qué me dice usted de él?
Holmes estaba sentado de espaldas a mí, y yo no había dado indicios de lo que me ocupaba.
- ¿Cómo sabe lo que estoy haciendo? A veces parece que tenga usted ojos en la nuca.
- Lo que tengo es una cafetera plateada y bien bruñida delante de mí – dijo.

Créditos:
Inicio del capítulo XVII El preludio de la tormenta, de la obra de Luis Herrero Los días entre el mar y la muerte, editada por La esfera de los libros.
Inicio del capítulo I El señor Sherlock Holmes, de la obra El perro de los Baskerville, de Arthur Conan Doyle, según traducción de Esther Tusquets, editado por Nórdica Libros en su colección Nórdica Ilustrados.

martes, 27 de diciembre de 2011

Un jinete ¿en solitario?

Hoy me enterado de que Luis Herrero tiene en su programa En casa de Herrero la presencia habitual de uno de sus compañeros de cabalgadas de las madrugadas de los sábados, en un mano a mano entre los dos.

Me estoy refiriendo a la sección Té para dos, y el partenaire es Eduardo Torres-Dulce, también conocido en esas madrugadas como “el señor fiscal”, pues a eso se dedica.

Por lo que he visto, “el señor fiscal” es capaz de hacer cantar cada vez a alguien distinto, por el sencillo sistema de llevar una canción con la que se inicia la sección. Hoy ha presentado la canción de Michael Bublé It´s beginning to look a lot like Christmas, mientras que la semana pasada llevó a Frank Sinatra con Have Yourself A Merry Little Christmas.

Esta última canción no es original para Frank Sinatra, sino que la dio a conocer Judy Garland en la película Cita en San Luis, allá por el año 1944. Como el video de YouTube no permite su inserción, lo dejo aquí enlazado para que se pueda leer la extensa explicación que CookiesDen2 nos ofrece sobre la canción y la versión de Frank Sinatra.

El diálogo de hoy entre Luis Herrero y Eduardo Torres-Dulce resulta muy interesante por los comentarios y matices que, sobre todo por éste último, se exponen sobre algunos aspectos de la actual sociedad y los días de Navidad.

Todo esto viene a cuento porque lo estoy contando, claro. Pero también por otra cosa, realmente muy, muy curiosa.

Esta tarde todavía se podía ver en la portada de Libertad Digital la noticia (del día de ayer) sobre el futuro (o no) de Manuel Cobo en el Ministerio de Justicia. Sin embargo, la noticia en el mundo mediático-judicial no era ésa, sino la que había publicado La Gaceta esta mañana, en el sentido de que Mariano Rajoy apuesta como Fiscal General del Estado por, precisamente, Eduardo Torres-Dulce.

Este rumor parece que ya corría hace un tiempo y se destapó, o al menos yo me enteré, el pasado jueves día 22. Sin embargo, en Libertad Digital parece que una vez Cáááándido ha cesado en su cargo, ya no tiene importancia, ni siquiera, aunque pueda tratarse de un colaborador de la casa (o tal vez habría que decir, ‘colaborador de Luis Herrero’, que no necesariamente es lo mismo).

¿Es o no es curioso el tratamiento informativo?

Actualización:
Para incrementar la curiosidad, el miércoles 28, La Razón lo da como cierto. Mientras, Libertad Digital tiene otras prioridades informativas, más o menos inocentes.

Créditos.
Fotograma tomado del video de Judy Garland cantando Have Yourself A Merry Little Christmas.

viernes, 20 de mayo de 2011

La luz (del Sol) genera sombras

Esta mañana han resultado interesantes los comentarios de Federico Jiménez Losantos, en su turno de las siete de la mañana:

Sobre ‘lo de sol’, a partir del momento 15:20 centra las críticas en la “reforma económica roja” de las propuestas aprobadas en las diversas asambleas (y la Ley de Partidos), no haciendo consideración sobre otras propuestas, por incompatibles. Tengo que reconocer que este centrarse en la economía me ha recordado mucho..., sí, a Rajoy. Otros recuerdos que han aflorado en mi memoria son, por ejemplo, consecuencia de las propuestas de las listas abiertas (como dice Rosa Díez), o la eliminación de la Audiencia Nacional (como dice Federico Jiménez Losantos).

Un rato antes, (08:43) ha reconocido que en su propia casa hay gustos para todo (aunque, naturalmente, los ‘otros’ estén equivocados). Y más contundente es cuando dice (16:44): “Siempre hay algún bobo que prefiere creer lo que quiere creer en lugar de lo que está a la vista”.

Me ha resultado curioso que mencionara el pecado dentro de casa, pero no el pecador. No hay problema. Uno de ellos lo he supuesto pues ayer por la tarde oí a Luis Herrero conversando con Rosa Díez. Otro es Luis del Pino, ya que lleva ya dos anotaciones en su blog sobre este tema (interesantes, en mi opinión, los comentarios nº 12, de Pelayo_l y nº 13, de lesconil, en la segunda de las anotaciones).

Esta tarde, en la tertulia de Luis Herrero me entero de dos cosas: la segunda, que entre ‘los otros’ se encuentran los catedráticos Albiac y Maestre (desterrados esta temporada a la hora de la comida por mor del relato vidalesco); y la primera, que como se ha recordado estos días, “fuera hace mucho frío”: Luis Herrero “abre los ojos”, es decir, los demás los tienen cerrados, ya que no coinciden con la línea oficial de la casa.

En la tertulia se ha comentado (introducido por Nuria Richards, lo que ha obligado a César Vidal a decir que él ya lo sabía) la existencia de dos convocatorias en Madrid para esta tarde, una en Cibeles y otra en Ferraz. Ésta no ha merecido mayor comentario (se ve que no la ha convocado Esperanza Aguirre), mientras que aquélla ha sido directamente descalificada por haber sido convocada por Enrique de Diego (por cierto, en este caso, la policía sí ha actuado).

En resumen.

En mi opinión, ‘lo de Sol’, si sirve para algo, es para demostrar que estamos en España, y que todos somos muy españoles, incluso aquéllos que no hacen más que denigrar nuestra Historia pero no pueden evitar comportarse según ‘nuestro’ tradicional estilo.