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sábado, 23 de febrero de 2013

Los hay que no sólo escriben libros, ¡también los tienen!

Decía Margarite Yourcenar que la mejor manera de conocer a una persona es ver su biblioteca. Y probablemente sea verdad.

Esta semana que entra, y la siguiente, en el Auditorio de la Fundación MAPFRE, en la sede del Paseo de Recoletos, en Madrid, se desarrolla un ciclo de conferencias con el atractivo tema de las bibliotecas personales de los escritores.

Serán seis sesiones, en donde se contará con la presencia de los siguientes escritores: Luis Mateo Díez, Soledad Puértolas, Andrés Trapiello, Clara Janés, Antonio Gamoneda y Javier Marías.

Así pues, ya sabe, quien quiera y pueda, a las 19:30, de martes a jueves, donde he dicho.

Yo, en cambio, me quedaré con las ganas de preguntarle a Luis Mateo Díez las dudas que mostré hace, ya, casi dos años, precisamente sobre su biblioteca.

Créditos:
Imagen del cartel y párrafo inicial, tomados de la reseña del ciclo de conferencias en la página de la Fundación MAPFRE.

domingo, 27 de marzo de 2011

Orden, concierto… y mi oído por ajustar

Hace mucho tiempo, comenté que estaba reorganizando mi biblioteca.

Sigo en ello.

En su momento, caragüevo comentó que el principal problema era encontrar sitio para poner los libros, lo que me sugirió “Y ahora, ¿dónde los pongo?”, título de la serie de anotaciones en las que comento mis últimas adquisiciones librescas.

Este sábado he pasado, camino de la concentración del Sí a la vida, por mi librería de cabecera… con el resultado habitual, lo que será objeto de una anotación propia.

El caso es que mientras departíamos sobre lo divino y lo humano, me comentaron que esta semana, tras el parón de Fallas en Valencia, los distribuidores habían retomado su frenética actividad de reparto de libros y novedades: 45 cajas han tenido que gestionar, albaranes, ajuste con los pedidos, correspondientes altas de los volúmenes en cuestión… y, sí, y buscarles acomodo en las ya d epor sí abarrotadas estanterías. Como me dijo Maribel, una de las libreras, “no hay problema, me gusta el Tetris”.

Lógicamente, se pasó a hablar sobre cómo organizar la biblioteca en casa, teniendo en cuenta que es un ser vivo, y que hay que establecer un criterio y un espacio que permita añadir las incorporaciones que se vayan produciendo posteriormente al establecimiento del ‘orden’ inicial.

En la librería de El Corte Inglés (al menos en el Centro que suelo frecuentar), está disponible una revista con el nombre Panorama de libros. Mercurio. En su número de este mes, figura una entrevista con Luis Mateo Díez titulada Héroes del fracaso, y que ya comentaré en su momento. La entrevista está ilustrada con la fotografía de tal escritor, delante de una estantería repleta de libros, supongo que en su casa.

El objeto final de esta anotación, pues, es enumerar, simplemente, algunos de los libros que se alcanza a distinguir:

Tom Jones, de Henry Fielding; La última tentación, de Nikos Kazantzakis; El diablo meridiano, de Luis Mateo Díez; Vértigo, de W.G. Sebald; Doktor Fautus, de Thomas Mann; El libro que Helga no llegará a leer, de Juan Retana; Las claves del arte expresionista, de Antonio Manuel González Rodríguez; Apuntes de La Habana, de Agustín García Simón; Liberalismo y Socialismo. La encrucijada intelectual de Stuart Mill, de Dalmacio Negro Pavón; De tu tierra, de Cesare Pavese; Teoría de la acción comunicativa, de Jürgen Habermas; Longitud, de Dava Sobel; Los principios de la matemática, de Bertrand Russell; Vanguardismo y crítica literaria en España, de Andrés soria Olmedo; Naufragios, de Julien Green; Cuentos, de Emilia Pardo Bazán; La leyenda del Santo Bebedor, de Joseph Roth; Tratado sobre los Vampiros, de Agustín Calmet; Palabras y sangre, de Giovanni Papini; La leyenda negra, de Joseph Pérez; El quinto en discordia, de Robertson Davies; Extramuros, de Jesús Fernández Santos; Viaje con Venus, de Angelos Terzákis; Los amigos de los amigos, de Henry James; Café Hugo, de Adolfo García Ortega; La cinta de Moebius, de Manuel Talens; La conciencia de Zeno, de Italo Svevo; Kashtanka: historia de un perrito, de Antón Chejov; Tragedia de la infancia, de Alberto Savinio; Escuchando al Prozac, de Peter D. Kramer; La luz fallida, de Rudyard Kipling; Cinefilia, de Álvaro del Amo;…

Todos estos títulos se encuentran en la misma estantería, más o menos juntos, por lo que uno se pregunta sobre el criterio de ordenación de los mismos.

Claro que, mientras me lo pregunto, me quedo sin ordenar mis libros…

Créditos:
Fotografía de Luis Mateo Díez, tomada del número de marzo de 2011 de Panorama de libros.Mercurio.