jueves, 30 de julio de 2009

Meternos en Honduras

Estos días, se ve que como resultado de la calor, o qué sé yo, al pobre ciudadano le ha dado por hojear libros digamos que peligrosos. Con las previsibles consecuencias.

Por ejemplo, éste cuya portada adjunto, según su formato pdf.

Son sólo 43 páginas incluyendo la portada, el Preámbulo y el índice. Pero el resultado puede llegar a ser inquietante, por no decir terrorífico.

Pongamos el caso de que al hojear, se detiene la vista en la página donde figura el artículo 118.



El ciudadano puede pensar que este párrafo tan sencillo, no presenta opciones de duda, sea, un suponer, para detener a un alto dignatario de la nación, o para, otro suponer, izar una bandera en un Parlamento, o anular una adjudicación de emisoras de radio.

Tranquilizado el ciudadano tras la lectura de este artículo de la Constitución, Carta Magna, Ley de Leyes y cosas similares que le dicen, prosigue hojeando.

Y héte aquí, que ahora, la vista, traviesilla, se hace la remolona en el artículo 104, que, aun siendo poco más largo, tampoco parece dar opciones de duda.



Consecuencia del sopor por los calores estivales, el ciudadano se queda pensando si hay opción a que la segunda coma, alguien la pueda interpretar como un punto final. Pero en ese mismo momento, cabecea bruscamente, y sale del amodorramiento en que se hallaba. El artículo es claro, y está claro.

Sin muchas más fuerzas, hay que reconocerlo, el esfuerzo de evitar la siesta se convierte ya en inhumano, se consigue llegar al artículo 68.



Cuatro años; cuatro años cuando el ciudadano sólo necesita 20 ó 30 minutos de siesta (bueno, venga, ¿hora y media?).

Y mientras cae dormido, se da cuenta de que no ha leído en ningún sitio quién y cómo obliga a que efectivamente se realice la convocatoria de elecciones, y quién y cómo, si no es el gobierno, es capaz de organizarlas.

Mientras el ciudadano se acomoda para mejor dormir la siesta, se da cuenta, también, de que, al fin y al cabo, se encuentra en España.

Y es entonces cuando el ciudadano, sudoroso, se despierta.

Tú no, pero yo sí sé lo que te conviene

Anteayer me entero ‘hojeando’ el periódico por Internet de que ya hay menos libertad, pero seguro, seguro, que es por nuestro bien.

Aunque me enteré por el periódico Levante-EMV, enlazo con Libertad Digital porque, aun siendo en ambos casos la transcripción de la noticia de EFE, en este periódico sí hay comentarios de los lectores, mientras que en aquel, supongo que al no ser la abuela del PP de Valencia, no.

El caso es que en una piscina pública en Escocia, han prohibido a una mujer hacer fotos de sus nietas. Según parece, “muchos municipios han prohibido tomar fotografías de niños debido al temor a que quienes lo hacen sean pederastas o traten de comerciar con ellas” e incluso “la Confederación Nacional de Asociaciones de Padres y Maestros ha pedido a los directores de escuelas que prohíban el uso de cámaras en las fiestas escolares a menos que tengan el consentimiento de todas las familias involucradas”.

Según la noticia, el escritor Philip Pullman “anunció que no volverá a leer textos de sus libros en las escuelas del Reino Unido ya que se niega a ser controlado para un banco de datos de presuntos pederastas”, y también dijo que el gobierno “ha ido demasiado lejos” y que se niega “a ser cómplice de cualquier sistema que dé por supuesta mi culpabilidad”.

La cuestión que se plantea ya no es si, por ejemplo, el Ayuntamiento de Valencia, revisará las fotos aéreas que tienen en su página de Internet, para evitar que se vean a los niños que estén en los colegios o en las piscinas (las cuáles, las de la foto, además, son privadas).



No. La cuestión es que, como siempre, con la excusa, porque no es un argumento, de que “y si va y resulta que…”, se limita caprichosamente la libertad de la gente. Porque hacer fotos, en un lugar público, es un derecho, salga quien salga en ellas. Lo que no es un derecho es manipularlas para publicarlas con perjuicio de los fotografiados.

Y esta nada sutil diferencia es la que no entienden ni los que proponen las leyes (por cierto, un gobierno laborista, es decir, socialista, es decir, de izquierdas), ni los que las aprueban. Tal vez porque no entienden la diferencia entre 'libertad' y 'esclavitud'.

Quien sí entiende la diferencia es luigiber, con un comentario contundente: “¿Seguro que Hitler y Mussolini fueron derrotados? ¿Stalin muerto? ¿El Gran Hermano es una ficción literaria? ¿Snowball y Napoleón eran sólo cerdos?”, aunque le falta añadir Mao a la relación histórica.

No sé si habrá mucha o poca repercusión de este caso, pero una cosa está clara: todos los totalitarismos tienen la misma táctica: plato por plato.

No hay mal que por bien no venga

El refrán famoso tiene un problema y es la edad. Quiero decir que la expresión hace uso del verbo “venir” en una acepción que ya no se estila: algo así como ‘convertirse’. Aunque todo el mundo pueda entender que lo que quiere decir el refrán es que “no hay mal que al cabo no se convierta en bien”, o que “tenga unas consecuencias que puedan ser buenas” (el famoso comentario de F.F. en vísperas de las Navidades de 1973), la literalidad, actualmente, más da a entender que “no hay mal que no provenga de un bien”.

Después de este discursito, vamos a lo que íbamos.

Hace unas dos semanas que, de casualidad, me enteré de una noticia, que aunque estaba en el runrún (3ª acepción) hace ya tiempo, se daba ahora ya como definitiva. La noticia la vi en las páginas de terra.es quien toma como referencia su publicación en El periódico, según trabajo de Ernest Alós.

El caso es que con motivo de la exposición “Això és la guerra! Robert Capa en acció y Gerda Taro” en el Museu d’Art de Catalunya (MNAC), se ha podido contrastar y comparar un grupo de fotos, entre ellas, la famosa del miliciano muerto en combate.

Estos contrastes y comparaciones “han permitido identificar sin lugar a dudas el paisaje: se trata de la loma de Las Dehesillas, junto al casco urbano de Espejo (Córdoba) y a unos 10 kilómetros del frente”, es decir, no era Cerro Muriano, el lugar en que siempre se ha situado la fotografía en cuestión; es decir, “la ubicación confirma casi definitivamente que la secuencia fue un montaje flagrante”.

Siete meses antes, Miguel Ángel Villena escribía en El País que la identificación que hasta entonces se había hecho del famoso miliciano (Federico Borrell García, de Alcoy) quedaba anulada como consecuencia de los trabajos de investigación mostrados en un documental “La sombra del iceberg”. Eso sí, el artículo empezaba con un panegírico de la foto: “Es la imagen más simbólica y más difundida de la Guerra Civil española y una fotografía estremecedora de la muerte en directo. Robert Capa tomó la instantánea de un miliciano que acababa de ser abatido en el cordobés Cerro Muriano el 5 de septiembre de 1936.

Por otro lado, el pasado 21 de julio oigo en las noticias de cultura de La Linterna (minuto 11:07), que Cristina García Rodero se convertía en la primera española (y cuarta mujer) que entra en la cooperativa que es la agencia de fotografía Magnum. Y de Magnum dicen: “La agencia se fundó en Francia en 1947 por reporteros de guerra, entre ellos Robert Capa, para dignificar la profesión y reinvidicar la independencia del fotógrafo”.

Oír eso justo cuatro días después de leer lo otro, resulta un tanto chirriante, salvo que el resto de la vida del fotógrafo haya sido una penitencia por la falsedad de la primera foto, como el mismo periodista apunta en otra crónica: “Resulta tentador pensar que en los siguientes 18 años, en que mostró un arrojo casi suicida en China, Túnez. Sicilia, Nápoles, Anzio, Normandía, las Ardenas, Leipzig, Israel e Indochina, donde una mina acabó con él en 1954, se dedicó a redimir un pecado original.” [Me entero por la Wikipedia, de donde he tomado la foto, que en realidad, Robert Capa es un pseudónimo de la pareja (Ernö Friedmann y Gerda Taro), que heredó él tras fallecer ella]

Por cierto, el día 20, también en El periódico, Andreu Mayayo, historiador, hace un poquito de crítica sobre lo de la imagen y las mil palabras, pero no pierde ocasión: “la impostura de Capa da alas a los revisionistas nostálgicos del franquismo”. El párrafo que continúa empieza así: “El fin no justifica los medios, y menos en temas de especial sensibilidad como estos”, y finaliza diciendo que “Una imagen vale más que mil palabras como impacto propagandístico, pero no como elemento de credibilidad. Finalmente, la foto de Capa es genial, pero la interpretación del miliciano es soberbia”.

Efectivamente, la foto será genial y soberbia, pero, desde un primer momento, no era verdad, no era Historia, ni siquiera pura y simple propaganda, pues al contrario que cualquier cartel de propaganda de guerra de entonces, la foto se hizo pasar por verdadera. Pero claro, el problema no es la verdad, sino que al ser falsa la foto (y decirlo), se “da alas a los revisionistas nostálgicos del franquismo”. Con tres palabras despacha (‘presunción preventiva de discrepancia delictiva’, digo yo que se llamará esto) quien se califica con una, y no es “historiador”.

sábado, 25 de julio de 2009

Reposar la comida. Serie 2. IV: Casa del Abuelo

En su momento ya hice referencia al benjamín de los establecimientos centenarios recogidos en el famoso folleto.

Concluía el comentario diciendo que: “Creo que con decir que una parada (o dos, o…) en “La casa del abuelo” es un fijo en todos y cada uno de los viajes a Madrid, ya se dice todo.

En el último viaje, volvimos, como se dice “al lugar del crimen”, aunque en este caso, a un segundo local que está enfrente del tradicional, tan enfrente, que en él sólo están los clientes, el producto lo pasean desde el otro lado de la calle.

Y a pesar del acuario que adorna una de las paredes, sí tienen memoria y se acuerdan de lo que has pedido. Al fin y al cabo, son unos profesionales.

Nota: Me he saltado un poco el orden, aunque atrasado, del último viaje a Madrid, para insertar este comentario en la fecha que toca: hoy es el santo de mi padre, que es tetra-abuelo.

... se cierra

Retiróse el rey don Ramiro á un recuesto que allí cerca está , con sus gentes destrozadas y grandemente enflaquecidas por el daño presente y mayor mal que esperaban. (…) Hizo curar los heridos , los cuales y la demás gente , perdida casi toda esperanza de salvarse , con lágrimas y suspiros hacian votos y plegarias para aplacar la ira de Dios. El rey oprimido de tristeza y de cuidados por el aprieto en que se hallaba , se quedó adormecido. Entre sueños le apareció el apóstol Santiago con representacion de magestad grandeza mayor que humana. Mándale que tenga buen ánimo , que con la ayuda de Dios no dude de la victoria , que el dia siguiente la tuviese por cierta. Despertó el rey con esta vision , y regocijado con nueva tan alegre saltó luego de la cama. Mandó juntar los prelados y grandes , y como los tuvo juntos , les hizo un razonamiento desta sustancia : «Bien sé , varones escelentes , que todos conoceis tan bien como yo en qué termino y apretura están nuestras cosas. En la pelea de ayer llevamos lo peor , y si no quedamos del todo vencidos mas fue por beneficio de la noche que por nuestro esfuerzo. (…) Bien veis que no hay fuerzas para tornar á la pelea , ni lugar para huir. (…) La dura y peligrosa necesidad de nuestra suerte, el desamparo de la ayuda y fuerzas humanas suplirá el socorro del cielo , y aliviará sin ninguna duda el peso de tantos males , lo que os puedo con seguridad promerter. Afuera el cobarde miedo , no tape las orejas de vuestro entendimiento la desconfianza y falta de fé. Arrojarse en afirmar y creer es cosa perjudicial , mayormente cuando se trata de las cosas divinas y de la religión , porque si las menospreciamos , hay peligro de caer en impiedad , y si las recebimos ligeramente , en superstición. El apóstol Santiago me apareció entre sueños y me certificó de la victoria. Levantad vuestros corazones , y desechad dellos toda tristeza y desconfianza. El suceso de la pelea os dará a entender la verdad de lo que tratamos. Ea pues , amigos mios , llenos de esperanza arremeted á los moros , pelead por la patria y por la comun salud. Bien pudiérades con estrema afrenta y mengua servir á los moros : por pareceros esto intolerable tomásteis la armas. Rechazad con el favor de Dios y del apóstol Santiago la afrenta de la Religión Cristiana , la deshonra de vuestra nacion : abatid el orgullo desta gente pagana. Acordáos de lo que pretendísteis cuando tomásteis las armas , de vuestro antiguo valor , y de las empresas que habeis acabado.»
Dicho esto , mandó ordenar las haces y dar señal de pelear. Los nuestros con gran denuedo acometen á los enemigos y cierran apellidando á grandes voces el nombre de Santiago : principio de la costumbre que hasta hoy tienen los soldados españoles , de invocar su ayuda al tiempo que quieren acometer. Los bárbaros alterados por el atrevimiento de los nuestros , cosas muy fuera de su pensamiento por tenerlos ya por vencidos , y con el espanto que de repente les sobrevino del cielo , no pudieron sufrir aquel ímpetu y carga que les dieron. El apóstol Santiago , según que lo prometiera el rey , fue visto en un caballo blanco , y con una bandera blanca y en medio Della una cruz roja , que capitaneaba nuestra gente. Con su vista crecieron á los nuestros las fuerzas : los bárbaros de todo punto desmayados se pusieron en huida , ejecutaron los cristianos el alcance , degollaron sesenta mil moros. Apoderáronse despues de la victoria de muchos lugares , en particular Clavijo , do se dio esta famosa batalla , de que dan muestras los pedazos de las armas que hasta hoy por allí se hallan. Asimismo Alvelda y Calahorra volvieron á poder de cristianos. Sucedió esta memorable jornada el año de Cristo de 844 , que fue el segundo del reinado de don Ramiro.
” (Padre Mariana, Historia General de España, Gaspar y Roig, Madrid, 1852 – pág. 223-224)

Como se dice en la nota al pie (creo que de Miñana), “de esta batalla que Mariana cuenta tan detalladamente ningun escritor hace mencion hasta don Rodrigo Jimenez, que vivió cuatro siglos después. A ser verdadera ¿la hubieran callado los que escribieron con tanta particularidad el reinado de don Ramiro , como don Alonso el Magno , que era su nieto , y cuenta muy por menor los levantamientos y guerras civiles que hubo , los autores y cabezas destas sediciones , y las dos victorias que consiguió contra los moros? El diploma de don Ramiro que refiere este suceso con la mayor individualidad es evidentemente falso , y probablemente obra de algun impostor ignorante del siglo XIII .: en los cuatro siglos anteriores nadie lo conoció. El que desee adquirir evidencia completa acerca de la falsedad de este hecho debe leer las discusiones de las córtes de Cadiz sobre el voto de Santiago , que ellas anularon por vez primera.

Y digo yo, “¿Y si es que ese famoso diploma estuvo clasificado como secreto durante cuatro siglos? Y en todo caso, bueno, ¿y qué?

Cuando ya no vale una paz "Todo a cien"...

Tenía el imperio de los moros Abderrahman Segundo de este nombre , príncipe de suyo feroz , y que la prosperidad le hacia aun mas bravo ; (…) Resuelto de revolver contra el rey don Ramiro , le envió una embajada para requerirle le pagase las cien doncellas que conforme al asiento hecho con Mauregato se le debian en nombre de parias ; que era llanamente amenazalle con la guerra y declararse por enemigo , si no le obedecia en lo que demandaba. Grande era el espanto de la gente , mayor el afrenta que desta embajada resultaba ; así los embajadores fueron luego despedidos : valióles el derecho de las gentes para que no fuesen castigados como merecia su loco atrevimiento y demanda tan indigna é intolerable. Tras esto todos los que eran de edad á propósito en todo el reino , fueron forzados á alistarse y tomar las armas , fuera de algunos pocos que quedaron para labor de los campos por miedo que si la dejaban , serian afligidos no menos de la hambre , que de la guerra. (…)
Para ganar reputacion , y mostrar que hacian de voluntad lo que les era forzoso , acordaron de romper primero y correr las tierras de los enemigos , en particular se metieron por la Rioja que á la sazon estaba en poder de moros. Al contrario Abderrahman juntaba grandes gentes de sus estados , aparejaba armas , caballos y provisiones con todo lo demás que entendia ser necesario para la guerra y para salir al encuentro á los nuestros. Juntáronse los dos campos de moros y de cristianos, cerca de Alvelda ó Alveyda pueblo en aquel tiempo fuerte , y después muy conocido por un monasterio que edificó allí don Sancho rey de Navarra con advocación de San Martin : al presente está casi despoblado. La renta del monasterio y la libreria que tenia muy famosa , trasladaron el tiempo adelante á la iglesia de Santa María la Redonda de la ciudad de Logroño , de la cual Alvelda dista por espacio de dos leguas. En aquella comarca se dió la batalla de poder á poder , que fue de las mas sangriententas y señaladas que se dieron en aquel tiempo. Nuestro ejército como juntado de priesa no era igual en fuerzas y destreza á los soldados víejos y ejercitados que traian los enemigos. Perdiérase de todo punto la jornada , si no fuera por diligencia de los capitanes , que acudian á todas partes y animaban á sus soldados con palabras y con ejemplo. Cerró la noche , y con las tinieblas y oscuridad se puso fin al combate. No hay cosa tan pequeña en la guerra que á las veces no sea ocasion de grandes bienes ó males ; y así fue que en aquella noche estuvo el remedio de los cristianos.
” (Padre Mariana, Historia General de España, Gaspar y Roig, Madrid, 1852 – pág. 223)

viernes, 24 de julio de 2009

Cantos de chicharra

Anteayer, al salir del trabajo sobre las cuatro de la tarde, respondiendo a la latitud, fecha y hora en que me encontraba, hacía calor. Incluso, en los árboles cercanos grupos de chicharras (o cigarras, según gustos del vocabulario) cantaban las bondades del calor (o de la recuperación económica; la verdad es que no las entendía muy bien). Salvo en un árbol, en el que sólo se oía una chicharra, y por tanto, resultaba más inteligible.

video

Al objeto de ilustrar este diario, decidí recoger para la posteridad su discurso. Pero se debió dar cuenta, y en seguida calló (aunque, si en realidad hablaba de la recuperación económica, mejor dicho sería ‘cayó… del guindo’). Visto que ya sólo podía recoger ruidos, abandoné mi propósito.

Ayer, sinceramente, a la misma hora, no estaba yo para chicharras. El aire de poniente era sofocante, y de hecho estábamos en alerta naranja por “Temperaturas máximas – Riesgo importante”.

Poco después de las cinco de la tarde pude conseguir la foto que se acompaña, y en el gráfico de temperatura de la página del Ayuntamiento, no se habían quedado muy lejos de ese valor.



De todas formas, debo decir que por mi natural de tierra adentro, aguanto mucho mejor el poniente, por muy reseco que llegue, que el calor húmedo: de éste no te escapas, de aquel, sí, simplemente en una sombra a sotavento de una pared.

Precisamente, Antón Uriarte acababa de publicar en su blog que “El calor engaña”, anotación en la que comenta que estos días de calor lo son precisamente por lo contrario de lo que predicen los modelos propagados y publicitados por el IPCC.

Lo cual me lleva a la conclusión de que las chicharras no se enteran.

Banales y cotidianos… ¿y absurdos?

En Las aventuras prodigiosas, novela asidua en estas páginas, como suelo decir, en una conversación entre los dos hermanos, Pepe y Lorenzo, dicen:

– El tipo [un periodista gringo] estaba haciendo un reportaje sobre el teatro de vanguardia en París, y María me presentó como uno de los jóvenes directores escénicos con futuro.
– ¡Joder! ¡Los tanques soviéticos aplastan la insurrección húngara, estamos al borde de una guerra mundial, y el tipo se interesa por Ionesco!
– Y Ionesco se interesa por Hungría. No digas chorradas, Lorenzo. Incluso en plena guerra los periódicos informan sobre los estrenos en teatro o cine, y hasta de los partidos de fútbol.
” (pág. 175)

Estos comentarios me vinieron a la memoria en el Centro de Arte Reina Sofía.

Una de esas exposiciones que ahí ayudan a que haya “más tiempo para ver el resto del Museo” respondía al título “The Atlas Group (1989-2004). Un proyecto de Walid Raad”, y que es parte de la Sección Oficial de PhotoEspaña 2009.

Según el folleto, “The Atlas Group es un proyecto artístico de raíz archivística desarrollado por Walid Raas entre 1989 y 2004 con el objetivo de investigar y documentar la historia contemporánea del Líbano, sobre todo durante las guerras de 1975 a 1990.

Todas las obras, que pueden ser instalaciones, vídeo, fotografías e incluso performance, muestran la vida cotidiana del Líbano en una fase crucial de su historia y se incluyen en un proyecto que promueve la reflexión acerca de cómo la historia puede ser contada y organizada, pero también construida como ficción.

La foto que acompaña, tomada del folleto, tiene por título “Decidimos dejarles decir «estamos convencidos», dos veces”.

Y según la página correspondiente del MNCARS, “El proyecto reflexiona sobre el límite entre ficción e historia, recuperando y archivando situaciones y acontecimientos aparentemente banales y cotidianos, que habitan en la memoria de quienes los han vivido. Los cuales de manera paradójica, algunas veces construyen memorias o en otras generan amnesia colectiva. Sin embargo no recurre a imágenes explícitas de la guerra, sino a su entorno físico y subjetivo, por medio de imágenes que no han llegado a hacer parte de la historia política y social del Líbano.

Pues bien, según se cuenta en algún momento en la exposición, cuando estalla un coche bomba, lo único que se mantiene sensiblemente entero, por sus propias características, es el motor del coche. Y es en la serie de fotografías correspondiente a los coches bomba donde recordé la conversación (literaria) transcrita. Las fotografías no eran del coche bomba o de sus criminales consecuencias, sino del motor: la carrera informativa, digamos, era localizar dónde había ido a parar el motor.

Pues eso, “situaciones y acontecimientos aparentemente banales y cotidianos, que habitan en la memoria de quienes los han vivido. Los cuales de manera paradójica, algunas veces construyen memorias o en otras generan amnesia colectiva.”. En mi caso, no recuerdo nada más de la exposición.

… permite el fuego protector del sueño eterno

[En esta anotación vamos a ir insertando los fragmentos gentileza de wagnerianman de la representación de 1967 en Osaka]

Padre e hija se encuentran ahora ya solos. Y con esto, finaliza toda acción en “La Valquiria”.

Dos corazones embargados de pesar por lo ocurrido, la ira de Wotan se ha tornado más mansa, cansada. En el fondo, los dos quisieran suplicar el uno al otro: Wotan perdón por el rigor que le imponen sus propias leyes universales y Brunilda la conmutación del castigo que significa para ella casi mortal desdoro.” (K.P. op.cit., pág. 312)

Brunilda, postrada en tierra, busca con sus ojos la mirada de su padre, quien le da la espalda. “Brunilda comienza ‘tímida’, la orquesta guarda silencio por largo rato, de manera que sus palabras casi susurradas –en parte en un registro bien grave– resultan plenamente inteligibles. Poco a poco se desliza debajo de ellas un expresivo acompañamiento; el «motivo de la desesperación» de Wotan recuerda una y otra vez su dolor, el «motivo de la cabalgata de las Valquirias» aviva las réplicas de Brunilda.” (K.P. op.cit., pág. 314)



De un modo imperceptible, conforme Brünnhilde se explica ante Wotan, se incrementa la participación de la orquesta. “Las enternecedoras palabras de Brunilda atemperan el motivo de la desesperación de Wotan que pasa a una de las frases más excelentes de la obra: la voz de Brunilda en gran arrebato y, a modo de sustentación, el motivo del «amor de Brunilda por los Wälsungos».” (K.P. op.cit., pág. 324) “Por el que infundió ese amor en mi corazón, / por la voluntad del que al Wälsungo / tan íntima y amistosamente me ligó, / me sublevé contra tu mandato.” [Con el inicio del parlamento de Wotan finaliza el primer fragmento]

La respuesta de Wotan, desde lo más recóndito de su pecho, va acompañada repetidas veces por este motivo. La manera cómo Wagner trata este pasaeje debe ser considerada nuevamente como muy característica de su técnica del motivo: el delicado y tierno de Brunilda está presente en la voz baja de las cuerdas profundas (como si Wotan compartiera este sentimiento en un escondido rincón de su corazón), pero por encima se generan otras cadencias más urgentes: Wotan empieza a sentir compasión, o sea, a entender, pero todavía no quiere ni puede admitirlo.” (K.P. op.cit., pág. 324)

Nuevamente, tenemos una anticipación: “Brunilda concibe una idea: Sigfrido será quien la despertará en el futuro. Antes de que pueda decírselo a Wotan, los fagotes y los cornos tocan muy quedo el motivo de los Wälsungos.
Le sigue en seguida el motivo de Sigfrido, Wagner exige que sea tocado «piano, pero categórico»
[“El héroe más noble, lo sé, / florecerá del tronco de los Wälsungos” - minuto 6:00 del segundo fragmento]. Wotan interrumpe rudo, pero Brunilda parece incitada por las quedas, como lejanas, trompetas a mirar al futuro.” (K.P. op.cit., pág. 332)

Finalmente, Brünnhilde pregunta: “¿Qué castigo has resuelto imponerme?

Del suave ritmo de timbales asciende en extremo delicado, el nuevo tema del profundo sueño, ejecutado por el conjunto de instrumentos de viento de madera.” (K.P. op.cit., pág. 336) “In festen Schlaf – En profundo sueño / te sumiré” (minuto 8:23 del segundo fragmento)

Brünnhilde pide estar protegida durante el sueño, que al menos haya “algo que espanto y terror infunda, / de modo que sólo un héroe, audaz y sin miedo / logre llegar junto a mí, a la roca”. “Wotan rechaza el deseo de Brunilda, pero la orquesta delata sus más íntimos pensamientos: el motivo del «hechizo del fuego» ya ha tomado su forma reconocible.” (K.P. op.cit., pág. 338) [con esta escena, finaliza el segundo fragmento]

Como se ha señalado antes, el uso de los motivos musicales por parte de Wagner permite (reconociéndolos, claro) un seguimiento completo de la obra, no sólo de los que dicen o hacen los personajes, sino incluso de lo que piensan y de las consecuencias o actos futuros. En este momento en que Brünnhilde habla por última vez se encadenan al menos seis motivos, cada uno con su especial significado: el de la lanza, o del pacto (en relación con su obligatorio castigo), el de la valquiria (en tanto que lo que ella todavía es), el del encantamiento del fuego (recién aparecido justo antes: “Luego comienza a chispear y resplandecer la orquesta. Las llamas aparecen antes en la imaginación de Brunilda que en la voluntad de Wotan” (K.P. op.cit., pág. 340) “A tu conjuro /circúndame de fuego”), el de Loge (como dios del fuego), el del sueño eterno (como primera forma del castigo), y por último, el de Siegfried (anticipación del futuro, anuncio de que será el héroe quien rescate a la durmiente).

Sobre, nuevamente, el motivo de de la cabalgata de las valquirias, Brünnhilde calla, y quien habla ahora no es el dios, sino el padre: “El dios queda embargado de emoción frente a su magnífica hija. La orquesta se ha incrementado a un enérgico fortissimo a través del cual la trompeta baja, los trombones y la tuba ejecutan con pujanza el tema de las Valquirias. Luego gana preponderancia el motivo del hechizo del fuego con radiante esplendor y Wotan comienza su conmovedor canto de despedida.” (K.P. op.cit., pág. 342)

Leb wohl, du kühnes, / herrliches Kind!” (“¡Adiós, pues, intrépida / y sublime hija!”) (min. 1:24)

Ya que debo alejarme de ti (…) ya que nunca volverás (…) ya que he perdido / para siempre, a quien adoro; / a la alegría de mis ojos…” “Entre sollozos de ternura que la orquesta nos hace sentir en diseños entrecortados, concede Wotan á su hija lo que desea” (E.L.Ch. op.cit., pág. 155): “¡que un fuego nupcial / arda en tu honor, / como jamás ardió para novia alguna! (…) Sólo obtendrá esta novia, / quien sea más libre que yo, ¡el dios!” Es decir, Siegfried, y por eso, la orquesta nos muestra su motivo musical (min. 3:16).

Brunilda cae en brazos de su padrey ambos se confunden en abrazo estrechísimo, mientras que la música recuerda la súplica de Brunilda en el máximun de su tensión expresiva: las miradas del padre y la hija se atraen sin poderse separar, y el encanto de la melodía nos hacer ver que las dos almas se comprenden: el amor del padre excusa y justifica el amor de la walkyria. Este momento causa en el teatro la emoción más conmovedora, siendo de los que se imponen desde la primera vez con perdurable recuerdo.” (E.L.Ch. op.cit., pág. 155)

Wotan recuerda tiernos y familiares momentos pasados con su hija: “Esos relucientes ojos / que tantas veces sonriendo besé (…) con infantil acento / el elogio de los héroes / de tus divinos labios fluía, / estos radiante sojos / que alumbraban mi atormentada vida (…) Para el más feliz de los hombres / brillen sus estrellas; / ya que el infortunado dios / debe alejarse y apagar para sí su fulgor.

Con honda tristeza repite la orquesta la frase de despedida y el tema del renunciamiento al amor [en este caso, el de un padre a su hija]. Wotan besa en los ojos á Brunilda y éstos se cierran cayendo la joven en dulce desvanecimiento. Unas suavísimas armonías nacen misteriosas como el sueño, y luego, á los ecos del adiós, Wotan deposita en una gran piedra que hay en el centro de la escena, á su hija, y poniéndola el casco, la cubre con su escudo de walkyria.” (E.L.Ch. op.cit. pág. 156) [escena durante la que finaliza el tercer fragmento]

Wotan, ya solo, invoca a Loge, dios del fuego, quien se manifiesta bajo esta forma, rodeando y ocultando finalmente a Brünnhilde. “La instrumentación –el sonido irisado de los más pequeños valores de la notación musical, las secuencias enarmónicas cromáticas que cambian de armonías en un santiamén, los sones de las arpas, la celesta que pone como por arte de magia diminutas manchas de luz en el tejido sonoro cada vez más denso y que luego se amplía a una luminosidad centelleante– representa un verdadero compendio sobre el tratamiento de la orquesta.
Al tercer golpe que Wotan da en el suelo con la lanza, se despliega toda la violencia del fuego, una rumorosa pieza musical de la orquesta en pleno, que durante largo tiempo ha tenido que tocar a potencia contenida.
” (K.P. op.cit., pág. 350)

¡Quien tema la punta de mi lanza, / no pase jamás a través de este fuego!

Aunque no las últimas palabras de Wotan, la música sí nos da la respuesta: “Ha quedado determinado de antemano quién habrá de despertarla. Con majestuosidad casi inquietante los trombones y la tuba ejecutan el motivo de Sigfrido que Wotan retoma y con el que da forma al último punto culminante vocal. (…) Las miradas de Wotan, de mortal tristeza, a la durmiente Brunilda, cada vez más oculta tras el muro de llamas, la noche que se abate y casi ha oscurecido el cielo, las últimas nubes que se disipan para dejar lugar a las eternas estrellas rutilantes y un último erguirse de Wotan (…) antes de alejarse lentamente, sumido en sus pensamientos. La música describe todo esto y mucho más que no se puede expresar con palabras. En el motivo del hechizo del fuego que se extingue con infinita dulzura se mezcla –pianissimo en los trombones– el motivo del destino.
De este modo, silenciosa y con una luz conciliadora concluye una de las obras más trágicas del teatro musical, plena de melancolía e insaciable añoranza, pero sin un dolor ruidoso.
” (K.P. op.cit., pág. 352)

Esta parte final se encuentra recogida en el cuarto fragmento de la representación de Osaka. Podemos ver, asimismo, la correspondiente a la edición del centenario de los Festivales de Bayreuth, en 1976: la despedida y el fuego protector y final.

Una idea de la importancia de esta tercera escena, la mantenida entre Wotan y Brünnhilde, nos la da el hecho de que representa más de la mitad de la duración del tercer Acto.

El ánimo queda en éxtasis ante esta conclusión maravillosa.” (E.L.Ch. op.cit., pág. 157)

martes, 21 de julio de 2009

Lejos voló el águila

Ya comenté en su día que mi primer recuerdo televisivo es el correspondiente a la misión del Apolo VIII, con las primeras órbitas de seres humanos alrededor de la Luna. Curiosamente, en relación con el Apolo XI no tengo ningún recuerdo. Lo que viene muy bien, porque así, los que hablan en esta anotación son ellos, los protagonistas.

Las conversaciones están extraídas del libro que recoge todas las grabaciones de la misión, y que, no recuerdo ahora cómo, conseguí encontrar en la página de la NASA.






Ya comenté el problema del horario, y su repercusión en la fecha. De hecho, también Google en España picó. Pero, bueno, no se lo tendremos en cuenta.

Debemos empezar recordando, como se ve en la foto, que eran tres los astronautas: “Left to right are Neil A. Armstrong, commander; Michael Collins, command module pilot; and Edwin E. Aldrin Jr., lunar module pilot”. Dos fueron en el módulo lunar y aterrizaron en la Luna, el tercero, Michael Collins, se quedó orbitando: “and don’t forget one in the command module”, dice en un momento de la conversación,… pero no salió en la foto (“I was missing all the action”, pues estaba “at an altitude of 60 miles”).

Podemos continuar por el famoso “El Águila ha aterrizado”, y cómo la tensión del momento se libera mediante el humor: “You’ve got a bunch of guys about to turn blue. We’re breathing again. Thanks a lot.

Casi seis horas y tres cuartos después, “I’m going to step off the LM now”. Y las famosas frases que obvio. Poco después, nos comenta que “I can see the footprints of my boots”, y nosotros, ahora, también.



Justo a continuación, tenemos la primera conversación entre dos ‘lunáticos’. Y jugando con los reflejos, también tenemos a los dos en una sola foto.



No sólo dejaron huellas en la superficie de la luna, sino, además de la bandera, una placa con deseos de buena voluntad, y una rama de olivo de oro, como símbolo de la paz.



Esto último no lo sabía y me he enterado ahora gracias al especial que tiene la NASA en sus páginas de Internet con motivo del cuadragésimo aniversario del acontecimiento. Asimismo, hay un completo álbum sobre la misión, de donde he extraído las fotos.

Con fecha del 24 de julio se reflejan las últimas conversaciones en el libro. Como toca, se trata de una oración de acción de gracias.



Amén.