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sábado, 4 de julio de 2015

Y desde entonces,…


… cuánto Cronos perdido.

Créditos:
Viñeta de Máximo, publicada en ABC el 5 de noviembre de 2011, de la hemeroteca del autor.

viernes, 17 de abril de 2015

Cuando una imagen sí vale más que mil palabras

Tal vez ésta sea la más sencilla explicación de por qué cuando estalló la burbuja del ladrillo…


… se vino abajo el sector del automóvil.

Créditos:
Fotografía de la situación de un vehículo, en un polígono industrial de Valencia capital, esta mañana, del autor.

miércoles, 7 de enero de 2015

La Historia… se estanca

Si en el verano de 2011 la situación económica de Grecia disparaba todo tipo de conjeturas en cuanto a intervenciones, rescates, salidas del euro,… que se reflejaron concisa y certeramente de modo gráfico…


… estos días toca mantener la viñeta plenamente de actualidad, sin que haya habido devaluación alguna..

Créditos:
Viñeta de Idígoras y Pachi, publicada en el periódico El Mundo, el 17 de septiembre de 2011, de la hemeroteca del autor.

sábado, 8 de febrero de 2014

Y aun con café… el libro se durmió

Hace cerca de tres años y medio trajimos a estas páginas la noticia de una nueva librería en Valencia. No llegaba para ser una más, y en este tiempo ha dado sobrados ejemplos de ello, tantos como para que incluso la Administración haya tenido que reconocerlo.


Sin embargo, la contundencia de las cuentas ha hablado, y Bibliocafé cierra.

Esta (última) mañana he podido pasar por allí para saludar en persona a José Luis Rodríguez.

Lo triste no es ya que cierre una librería, sino que lo haga el centro cultural que realmente es lo que era Bibliocafé. Señal de que quienes integran el ‘mercado’ no lo consideran necesario para ellos; o de que quienes orientan al ‘mercado’ lo ven inútil (y, posiblemente, incluso peligroso).


Ésta y otras anotaciones darán fe de este día, en la esperanza de que, en algún momento, cuando despertemos… siga ahí, y llenemos de nuevo las mesas.

Créditos:
Fotografía del diploma acreditativo del premio “a la librería más innovadora en 2012, expuesto en el local, esta mañana, del autor.
Fotografía de parte del local esta mañana temprano, del autor.

domingo, 12 de enero de 2014

Estamos…

… que nos salimos.


Tendré que acercarme yo también, ya puestos…

Créditos:
Viñeta de Puebla, publicada en D7, suplemento de ABC el 20 de enero de 2008, de la hemeroteca del autor.

jueves, 26 de diciembre de 2013

¿Se acercan las uvas?

La tienda de la compañía era una larga nave de hierro galvanizado. No tenía escaparate. Madre abrió la puerta de tela metálica y entró. Había un hombre diminuto tras el mostrador. (…)
- Pensaba comprar un trozo de carne.
- Tengo de todas clases –respondió él–. Carne de hamburguesa, ¿le apetece? Veinte centavos la libra.
- ¿No es muy caro? Me parece que la última vez que compré estaba a quince centavos.
- Bueno –rió él suavemente–, sí, es caro y al mismo tiempo no es caro. Si va a la ciudad por un par de libras de carne le cuesta un galón de gasolina. De modo que, ya ve, esto no es realmente caro porque usted no tiene ese galón de gasolina.
Madre dijo severamente:
- A ustedes no les ha costado un galón de gasolina traerlo hasta aquí.
Él rió encantado.
- Lo está mirando al revés –dijo–. Nosotros no compramos, vendemos. Si lo compráramos, pues claro, sería diferente.
Madre se llevó dos dedos a la boca y arrugó el entrecejo mientras pensaba.
- Parece que está llena de grasa y cartílagos.
- No le garantizo que no vaya a cocerse –dijo el tendero–. No le garantizo que yo me lo comiera; pero hay muchas cosas que yo no haría.
Madre levantó la vista un momento y le miró con ferocidad. Controló su voz.
- ¿No tiene alguna clase de carne más barata?
- Huesos para sopa –respondió él–. Diez centavos la libra.
- Pero no son más que huesos.
- No son más que huesos –replicó–. Puede hacer una buena sopa. Sólo huesos.
- ¿Tiene ternera para cocer?
- Sí, por supuesto. Eso es a veinte centavos la libra.
- Tal vez no pueda comprar carne –dijo Madre–. Pero quieren carne. Dijeron que querían carne.
- Todo el mundo quiere carne …, necesita carne. Esa carne de hamburguesa es buena. Puede usar la grasa que desprende como salsa. Muy rica. No hay desperdicio. No tirará ningún hueso.
- ¿A cuánto es el costillar?
- Bueno, eso es irse a lo exquisito. Cosa de Navidad. O de Acción de Gracias. Treinta y cinco centavos la libra. Le podría vender pavo más barato, si tuviera pavo.
Madre suspiró:
- Déme dos libras de carne para hamburguesa.
- Sí, señora –puso con una cuchara la pálida carne en un trozo de papel encerado–. ¿Y qué más?
- Algo de pan.
- Aquí lo tiene. Una barra grande, quince centavos.
- Eso es una barra de doce centavos.
- Claro que sí. Vaya a la ciudad y cómprela por doce centavos. Un galón de gasolina. ¿Qué más quiere, patatas?
- Sí, patatas.
- Cinco libras de patatas por veinticinco centavos.
Madre se movió amenazadora hacia él.
- Ya he oído bastante de usted. Sé lo que cuestan en la ciudad.
El hombrecillo cerró fuertemente la boca.
- Entonces vaya a comprarlas a la ciudad.
Madre se miró los nudillos.
- ¿Qué es esto? –preguntó en voz baja–. ¿Esta tienda es suya?
- No, sólo trabajo aquí.
- ¿Hay alguna razón por la que tiene que hacer burla? ¿Eso le ayuda en algo? –ella se contempló las manos brillantes y arrugadas. El hombrecillo seguía callado–. ¿De quién es esta tienda?
- De Ranchos Hooper, Inc., señora.
- ¿Y ellos deciden los precios?
- Sí, señora.
Ella levantó los ojos sonriendo levemente.
- ¿Todo el que entra aquí se enfada, como yo?
Él vaciló un momento.
- Sí, señora.
- Y ¿es por eso por lo que se ríe?
-¿Qué quiere decir?
- Hacer trabajo sucio como este le avergüenza, ¿no es cierto? Tiene que actuar con ligereza, ¿eh? –su voz era afable. El empleado la miraba fascinado. No respondió–. Así es como es –dijo Madre finalmente–. Cuarenta centavos por la carne, quince por el pan, veinticinco por las patatas. Eso hacen ochenta centavos. ¿Café?
- A veinte centavos el más barato, señora.
- Y eso hace el dólar. Siete hemos estado trabajando Y ahí va la cena –se estudió la mano–. Envuélvamelo –añadió con premura.
- Sí, señora –respondió él–. Gracias –puso las patatas en una bolsa y dobló la parte de arriba con cuidado. Sus ojos se deslizaron hacia Madre y luego volvieron a ocultarse en el trabajo. Ella le miró y sonrió un poco.
- ¿ Cómo consiguió un empleo como éste? –preguntó ella.
- Uno tiene que comer –empezó él; y luego con beligerancia–: Uno tiene derecho a comer.
- ¿Qué uno? –preguntó Madre.

Y menos mal que en el campamento de Ranchos Hooper, Inc. no había electricidad para los temporeros.

Creditos:
Extracto del capítulo 26 de Las uvas de la ira, obra de John Steinbeck (publicada en 1939), según traducción de María Coy Girón, publicada por Alianza Editorial en su colección 13/20 (pp. 565-568), de la biblioteca del autor.
Fotografía de un carro de supermercado sobre la caseta de un centro de transformación eléctrico, junto al Parque de Marchalenes, en Valencia, en noviembre de 2013, del autor.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Llevamos ya un tren de años

Una de las obsesiones en el anterior Gobierno de España fue que la línea AVE entre Madrid y Valencia estuviera en funcionamiento comercial en 2010.

Por 12 días… lo consiguieron.

Casi tres años antes todo eran alegrías cuando, todavía en curso muchas de las obras necesarias (y creo que incluso algún tramo aún sin licitar), dicen que se llegó a un acuerdo en relación con la Estación Central del Proyecto ya terminado por completo (no como lleva en funcionamiento tres años, con estación provisional).

Estas buenas noticias siempre las quiere estropear alguien, y así, en febrero de 2008, ABC titulaba con un enfoque negativo: “La Estación Central de Valencia no estará acabada «antes de cuatro años»”. Es decir, siendo aquel año 2008, nos remitía a 2012.


Viendo que la promesa del provisional en 2010 estaba un tanto en el aire de poder cumplirse, la previsión de 2012 sonaba casi temeraria. Tal vez por eso, hubo en El Mundo quien, con prudencia, tituló (aunque también con enfoque negativo), que “El AVE no entrará a Valencia en subterráneo hasta 2014. Esta noticia sí era más razonable, y, además, tenía una infografía en color, lo que le daba más credibilidad.


Como hace tres años, también son doce días los que hoy marcan, en este caso, la entrada de 2014.

Y, desde luego, quien acabará teniendo razón es el ‘optimista’, paradójicamente, por no cumplirse su previsión.

Y es que, incluso ahora, puede volver a titularse que «La Estación Central de Valencia no estará acababa antes de cuatro años».

Créditos:
Imágenes de las noticias publicadas en ABC y El Mundo, el 2 de febrero de 2008, de la hemeroteca del autor.

sábado, 30 de noviembre de 2013

El motor se ha gripado

Al hilo del lanzamiento de cartel de la nueva versión de la película Robocop (para cuyo estreno aún falta un poco), se informaba de que el fondo del mismo son las cuatro torres del Cuatro Torres Business Area (¡toma ya nombrecito!). Vamos,que si no estoy equivocado, son las cuatro torres de la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid.


Espero que la implicación de Madrid en la trama de la película sea sólo la foto del cartel, porque la película original se desarrollaba en Detroit, y la verdad…

La descripción que a primeros de este pasado abril se hacía de la Ciudad del Motor no era para tirar cohetes:
Un tercio de la población es oficialmente pobre, calles enteras de la ciudad carecen de luz porque no hay dinero para pagar la cuenta, se han despedido policías, bomberos y otros funcionarios para ahorrar. No es de extrañar que la ciudad haya perdido el 63% de sus habitantes. El espacio, sin embargo, sigue siendo el mismo: 359 kilómetros cuadrados que se han convertido en una jungla de casas deshabitadas, garajes vacíos, teatros con las cortinas enmohecidas y centros comerciales donde las plantas de invernadero campan a sus anchas fagocitando escaleras eléctricas y salones de té.

Y en cuanto acabó la ‘primavera’, se agostó (en julio) la ciudad:
La ciudad de Detroit declaró este viernes la mayor bancarrota municipal de la historia estadounidense tras ser incapaz de mantener una década de deuda creciente y población menguante en medio de la profunda crisis industrial que atraviesa.

A partir de aquí, ¿explicaciones y soluciones?

Por ejemplo, muchos de los comentarios en la noticia de LibreMercado hablan de un origen de la crisis por la deslocalización, que es también lo que se apunta en Inversión&Finanzas (curioso el gráfico donde se aprecia la destrucción de la clase media en las áreas metropolitanas estadounidenses, a costa de los más ricos y, también, de los más pobre).

Lo peor de la situación es que, según parece, Detroit es sólo la primera de una lista de ciudades estadounidenses que van camino de la quiebra:
Detroit is only just the beginning.  When the next major financial crisis strikes, we are going to see a wave of municipal bankruptcies unlike anything we have ever seen before.
And of course the biggest debt problem of all in this country is the U.S. government.  We are going to pay a great price for piling up nearly 17 trillion dollars of debt and over 200 trillion dollars of unfunded liabilities.
All over the nation, our economic infrastructure is being gutted, debt levels are exploding and poverty is spreading. We are consuming far more wealth than we are producing, and our share of global GDP has been declining dramatically.

De momento, ya la quiebra ya está enseñando la patita, cuarenta años después en Nueva York, y también en Chicago.

Una solución un tanto drástica es arrasar Detroit. Otra, más razonable, es poner en venta todo lo que se pueda: el problema de esta solución es que, tal y como está la ciudad, las únicas ventas posibles que yo veo son de aquello que el comprador se pueda llevar de allí (los fondos de los museos y los animales del zoo –el famoso mercado de carne de Chicago está cerca, pero ni demos ideas, ni aquello está tampoco muy boyante–); los edificios y estadios son castillos en el aire, pues ya pueden valorarlos en lo que quieran que, con la descripción que hemos visto de la ciudad, ni la Guardia Nacional sería capaz de proteger ni las propiedades ni a las personas (salvo que quien lo compre lleve su propia Guardia Personal –lo que tampoco habría que descartar–).

Eso sí, parece como si la culpa de todo fuera sólo de los impuestos.

Créditos:
Fotografía de las cuatro torres en cuestión, vistas desde la estación de Chamartín y desde la T-4 de Barajas, en agosto de 2010 y enero de 2010, respectivamente, del autor.
Extractos de las noticias enlazadas.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Devolvemos la conexión

El coste de los gastos de personal que genera el mantenimiento de dicha sobredimensionada plantilla, unidos a los de funcionamiento y mantenimiento de la sociedad, suponen un elevado nivel de gastos de personal que la Generalitat no puede asumir en unos momentos de crisis económica y en los que la escasez de recursos económicos le obliga a priorizar los servicios que se consideran básicos.
Es por ello por lo que resulta procedente, en aras de garantizar la prestación de servicios esenciales por parte de la Generalitat, que se suprima la prestación de los servicios de radiodifusión y televisión de ámbito autonómico de titularidad de la Generalitat.

El pasado miércoles se publicó una nueva Ley de la Generalidad Valenciana, con fecha de ese mismo día , en un número especial (bis) –ventajas de internet–.

El título de la Ley es “Supresión de la Prestación de los Servicios de Radiodifusión y Televisión de Ámbito Autonómico, de Titularidad de la Generalitat, así como de Disolución y Liquidación de Radiotelevisión Valenciana, SAU”, que en román paladino viene a decir: «¡Corten!».

En coherencia con los argumentos de “crisis económica”, la nueva Ley tiene, menos mal, sólo dos páginas.

Al día siguiente, se publicaba, también en un número bis, el ACUERDO de 28 de noviembre de 2013, del Consell, por el que se acuerda el cese de las emisiones de los servicios de radiodifusión y televisión de ámbito autonómico de titularidad de la Generalitat, prestados por cualquier medio o canal de difusión.

Éste, supongo que también un poco por las prisas, sólo representa una página.

El punto dos del Acuerdo dice:
El cese de las emisiones se hará efectivo a partir del día de la publicación del presente acuerdo en el Diari Oficial de la Comunitat Valenciana.

Es decir, hace 13 minutos.

Supongo.

(Yo es que no oigo la radio ni veo la tele de «la nostra terra» y de «la nostra identitat».)

Actualización del sábado 30 de noviembre:
Bueno, los 13 minutos se convirtieron casi en 13 horas. Impresionante la torpeza en su realización, más aún, teniendo en cuenta que la situación ya estaba decidida desde tres semanas antes.

Sigo, por tanto, sin oír la radio ni ver la tele de «la nostra terra» y de «la nostra identitat». Y quien lo quiera, ya sabe, un canal de pago, una cooperativa,… hay muchas formas de gastarse su dinero sin tocar el mío.

martes, 26 de noviembre de 2013

Cuando no se permite recoger el fruto de la Semilla

Los hombres que trabajan en los campos, los propietarios de las pequeñas huertas, observan y hacen cálculos. El año viene cargado de producción. Los hombres están orgullosos porque con sus conocimientos pueden hacer que sea así. Han transformado el mundo con sus conocimientos. El trigo corto y delgado se ha hecho grande y productivo. Las manzanitas ácidas se han vuelto grandes y dulces, y esa vieja uva que crecía entre los árboles y servía de alimento a los pájaros, su fruto diminuto ha sido la madre de mil variedades, roja y negra, verde y rosa pálido, morada y amarilla; y cada variedad con su propio sabor. Los hombres que trabajan en las granjas experimentales han conseguido nuevos frutos; nectarinas y cuarenta clases de ciruelas, nueces con cáscara de papel. Y siempre trabajando, seleccionando, injertando, cambiando, obligándose a sí mismos, obligando a la tierra a producir.

Y primero maduran las cerezas. Un centavo por media libra. Mierda, no la podemos recoger por ese dinero. Cerezas negras y cerezas rojas, gordas y dulces, y los pájaros se comen la mitad de cada cereza y las avispas zumban por los agujeros que hicieron los pájaros. Y las semillas caen a la tierra y se secan con hilos negros colgando de ellas.

Las ciruelas pasas moradas se vuelven suaves y se endulzan. Dios mío, no podemos recogerlas, secarlas y sulfatarlas. No podemos pagar jornales de ningún tipo. Y las ciruelas moradas alfombran el suelo. Primero las pieles se arrugan un poco y enjambres de moscas vienen a darse un festín y el valle se llena de olor de la dulce podredumbre. La carne se torna oscura y la cosecha se marchita en el suelo.

Y las peras ya.están amarillas y blandas. Cinco dólares la tonelada. Cinco dólares por cuarenta cajas de veinticinco kilos; árboles podados y pulverizados, huertas cultivadas, coger la fruta, ponerla en cajas, cargar los camiones, llevar la fruta a las fábricas de conserva –cuarenta cajas por cinco dólares–. No podemos. Y la fruta amarilla cae pesadamente y se revienta en la tierra. Las avispas. escarban la dulce carne y se eleva el olor del fermento y la podredumbre.

Luego las uvas ... No podemos hacer buen vino. La gente no lo puede comprar. Arranca las uvas de las viñas, uvas buenas, podridas, picadas por las avispas. Prensa los tallos, prensa la porquería y la podredumbre.

Pero hay moho y ácido fórmico en las tinajas.

Añádele sulfuro y ácido tánico.

El olor del fermento no es el rico aroma del vino, sino dolor de lo podrido y los productos químicos.

Ah, bueno. De todas formas tiene alcohol. Se pueden emborrachar.

Los pequeños campesinos veían aproximarse las deudas como una marea. Pulverizaban los árboles y no vendían la cosecha, podaban e injertaban y no podían recoger. Y los hombres de ciencia han trabajado, han considerado, y la fruta se esta pudriendo en el suelo y la mezcla podrida de las tinajas de vino está envenenando el aire. Y prueba el vino... Nada de sabor a uva, sólo sulfato y ácido tánico y alcohol.

Esta pequeña huerta será parte de una gran propiedad el año próximo, porque las deudas habrán ahogado al propietario.

El viñedo pertenecerá al banco. Sólo los grandes propietarios pueden sobrevivir porque también son suyas las conserveras. Y cuatro peras, peladas y partidas por la mitad, cocidas y enlatadas, siguen costando quince centavos, y las peras en lata no se ponen malas. Pueden durar años.

La podredumbre se extiende por el Estado y el dulce olor es una desgracia para el campo. Hombres que pueden hacer injertos en los árboles y hacer la semilla fértil y grande, no saben cómo hacer para dejar que gente hambrienta coma los productos. Hombres que han creado nuevos frutos en el mundo no pueden crear un sistema para que sus frutos se coman. Y el fracaso se cierne sobre el Estado como una enorme desgracia.

Los frutos de las raíces de las vides, de los árboles, deben destruirse para mantener los precios, y esto es lo más triste y lo más amargo de todo. Cargamentos de naranjas arrojados en el suelo. La gente vino de muy lejos para coger la fruta, pero no podía ser. ¿Cómo iban a comprar naranjas a veinte centavos la docena si podían salir y recogerlas? Y hombres con mangueras arrojan chorros de queroseno en las naranjas y se enfurecen ante semejante crimen y se enfadan con la gente que ha venido a por la fruta. Un millón de personas hambrientas, que necesitan la fruta ... , y el queroseno rociado sobre las montañas doradas.

Y el olor a podrido llena el campo.

Quemar café como combustible en los barcos. Quemar maíz para calentarse, hace un cálido fuego. Tirar patatas a los ríos y poner vigilantes a lo largo de las orillas para evitar que la gente hambrienta las pesque. Matar a los cerdos y enterrarlos y dejar que la putrefacción se filtre en la tierra.

Eso es un crimen que va más allá de la denuncia. Es una desgracia que el llanto no puede simbolizar. Es un fracaso que supera todos nuestros éxitos. La tierra fértil, las rectas hileras de árboles, los robustos troncos y la fruta madura. Y niños agonizando de pelagra deben morir por no poderse obtener un beneficio de una naranja. Y los forenses tienen que rellenar los certificados –murió de desnutrición– porque la comida debe pudrirse, a la fuerza debe pudrirse.

La gente viene con redes para pescar en el río y los vigilantes se lo impiden; vienen en coches destartalados para coger las naranjas arrojadas, pero han sido rociadas con queroseno. Y se quedan inmóviles y ven las patatas pasar flotando, escuchan chillar a los cerdos cuando los meten en una zanja y los cubren con cal viva, miran las montañas de naranjas escurrirse hasta rezumar podredumbre; y en los ojos de la gente se refleja el fracaso; y en los ojos de los hambrientos hay una ira creciente. En las almas de las personas las uvas de la ira se están llenando y cogen peso, listas para la vendimia.

El pasado jueves, el Papa Francisco habló del beneficio... y salió perjudicado.

Creditos:
Extracto del capítulo 25 de Las uvas de la ira, obra de John Steinbeck (publicada en 1939), según traducción de María Coy Girón, publicada por Alianza Editorial en su colección 13/20 (pp.525-529), de la biblioteca del autor.

martes, 5 de noviembre de 2013

Aixó és nou

Según parece, ante el inicio de una nueva temporada de la serie de televisión La alquería blanca, estaba programada una sesión esta noche en el Teatro Principal de Valencia para ver el primer episodio.


Pero se han quedado sin programación.

Y esto sí que es nuevo.

Créditos:
Fotografía del público congregado ante la entrada del Teatro Principal de Valencia, donde (creo que) se ha suspendido la función como consecuencia de la decisión del Gobierno de la Generalidad Valenciana de cerrar Canal Nou, es decir, la Radiotelevisión Valenciana, esta noche, del autor.

domingo, 20 de octubre de 2013

Esperanza en renacer

Según me comentaron en la Feria de Otoño del Libro Viejo y Antiguo una de las librerías que estaban para cerrar era la Librería El Renacimiento, en la calle de las Huertas.

Al día siguiente, poco antes de comer, de regreso hacia el hotel, pude pasarme por ella, y visitarla.

Me atendió muy amablemente el propietario, quien me comentó que tras 34 años ya era hora de un descanso, aunque siempre se ve ese momento con pena. Sin embargo, aun habiendo tomado la decisión, la ilusión del día a día le absorbía de tal manera que todavía no había movido el tema del posible traspaso, aunque el tema sí era más o menos conocido en el mundillo.

Mundillo que, también me confirmó, aún seguía suficientemente vivo (no, ya no es lo que era hace veinte años, no), pero sí mejor que el conjunto de las librerías digamos ‘de nuevo’; al menos, el negocio permitía mantener una vida digna a una persona, y es que, en este caso, la ubicación ayuda mucho.

La librería, en lo que yo vi, consta de dos pequeñas salas, acordes en tamaño con lo que anuncia la puerta de entrada: una primera, que acoge al visitante, y una segunda, a continuación, tras un hueco sin puerta. En ambos casos, las estanterías, como toca, hasta el techo, que alto, lo es un rato.

En las pausas de la conversación, yo ojeaba los estantes hasta donde alcanzaba nítidamente a ver, zona que también quedaba al alcance de mis manos, por lo que al final acabé generando algunos huecos en los anaqueles.

Con la llegada de otro cliente, acabé mi visita, confiando en que la próxima vez que me acerque por ahí pueda, nuevamente, entrar, saludar y salir con otros libros.

Créditos:
Fotografía de la fachada de la Librería El Renacimiento, en la calle de las Huertas, en Madrid, en octubre de 2013, del autor.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Nuevas historias de los viejos y antiguos

El jueves de la pasada semana, como estaba sobre aviso, me pude pasar por la XXV Feria de Otoño del Libro Viejo y Antiguo, en el Paseo de Recoletos, en Madrid. No tuve problemas con el horario… pues se esperaron a abrir las casetas a que llegara a Madrid.

Como en el caso de Santander, también había librerías de Valencia: además de las que allí estuvieron (El Asilo del Libro, Maestro Gozalbo y Al Tossal), también estaban Auca, Russafa y El Carabo.



Pude hablar un ratito con la responsable de la librería Clío, que, con ese nombre, no podía estar sino casi al lado de la Real Academia de la Historia, en la calle León,… hasta que tuvo que cerrar, por, entre otras cosas, el coste fijo que representaba el alquiler (posibilitando que el local haya pasado a estar ocupado por… una casa de tatuajes). Ahora sólo funciona por internet (en IberLibro y uniliber) aunque mantiene la presencia en las ferias de primavera y otoño en Madrid. Me comentó lo difícil que está la supervivencia en el sector, pues de hecho, según le entendí, de varias librerías de viejo que había en la calle León sólo aguanta Gulliver, y que también en la de Huertas estaba para cerrar alguna que otra.

También pude saludar, en Madrid, al responsable de El Asilo del Libro, de Valencia. Me comentó que no es lo que era, pero que al menos estos días el tiempo acompañaba y se conseguía hacer algo.

Como uno se puede imaginar, no me acerqué por la Feria sólo para hablar, sino que también compré algo en un par de casetas.


Una de ellas, era el destino, de Valencia.

Créditos:
Imagen del cartel de la Feria, tomado del díptico de promoción de la misma.
Fotografías de una vista general del Paseo con casetas y fuente, y de las casetas donde adquirí varios libros, el jueves 10 de octubre, del autor.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Mira qué ricos estos periodistas

Hace ya días se publicó en Libertad Digital una noticia informando de que la riqueza de las familias españolas había crecido y rozaba ya los niveles previos a la crisis.


No entraré en otras consideraciones sobre el tema, y menos aún sobre los autores de la noticia; sólo mostraré otro titular, precisamente, del mismo año que mencionan en la noticia, es decir, 2007.


Una cita de Benjamín Disraeli encabeza la portada del periódico de aquel entonces: “La política es el arte de manejar las estadísticas”.

Y por lo que se ve, también lo es el periodismo.

(¡Es que esto es ya… el pollo… de la famosa estadística!)

Créditos:
Detalle de la captura de pantalla de la noticia publicada en Libertad Digital el 9 de septiembre de 2013.
Imagen de detalle de la cabecera del periódico El Mundo, en su edición del 28 de julio de 2007, de la hemeroteca del autor.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Titulares…

…subtitulares…


… y quienes ni de reservas siquiera.

(Aunque, paradójicamente, el subtitular de la noticia no deja de ser la mejor explicación de la crisis inmobiliaria.)

Créditos:
Detalle de la noticia publicada en El Mundo (edición de Valencia), el 31 de octubre de 2007, de la hemeroteca del autor.

martes, 10 de septiembre de 2013

Cajas destempladas

El pasado jueves por la tarde pasé cerca de una concentración que se manifestaba contra la reestructuración de Caja Cataluña.

Lo que no recuerdo ahora (supongo que por problemas de memoria) son las concentraciones que seguro que hubo, contra el nombramiento en esa entidad bancaria de gestores sin conocimientos financieros, y contra, una vez demostrado ello, la gestión ruinosa de la Caja.

Seguro que esas concentraciones existieron, tal vez con otras personas, que cambian, pero los sindicatos, entonces y ahora, son los mismos, es decir, iguales.

Créditos:
Fotografía de una pancarta de la concentración ante el Banco de España, en la calle de las Barcas, en Valencia, en la tarde del pasado jueves día 5 de septiembre, del autor.

miércoles, 14 de agosto de 2013

25 años después...

El complemento es la lista de los 100 mayores Bancos no norteamericanos. Se comienza a observar una política de fusiones ante la desregularización financiera comunitaria de 1992, lo que muestra que el camino español, con permiso de «The Economist» no es ningún disparate. (…) Existen en la relación sólo dos Bancos españoles: el Central (en el lugar 90, con mejora de un puesto sobre 1986) y el Hispano Americano, en el 99).
El sector privado español –no el público ni el extranjero– es el que tiene que ingresar en estas relaciones con más fuerza. Por ahora sólo se presenta con cifras interesantes el Banco Central y su grupo industrial.

… ni un banco, ni su grupo industrial, ni el otro, existen.

Sic transit pecunia mundi.

Créditos:
Extracto de los dos párrafos finales del artículo Las grandes empresas españolas, de Juan Velarde Fuertes, publicado en ABC el 14 de agosto de 1988, de la hemeroteca del autor.

miércoles, 10 de julio de 2013

Cuando la cosa va (demasiado) rodada…

Que la nobleza de vuestro corazón derrame al menos una gota de piedad sobre nosotras, pobres mujeres, pues, mi señor, no hay ninguna que, en el pasado, no haya sido o duquesa o reina. Pero ahora, como podéis ver, somos las más infelices de las mujeres, gracias a la rueda traicionera de la diosa Fortuna que hace que los asuntos no nos sean propicios.

(Bueno, y muchas veces, también ayudamos a la Fortuna para que gire su rueda.)

Créditos:
Extracto de Cuentos de Canterbury, de Geoffrey Chaucer, del capítulo 2, El cuento del caballero, según versión de Pedro Guardia Massó, tomado de la undécima edición, de 2011, realizada por Cátedra como número 83 de su colección Letras Universales (pp. 89-90), de la biblioteca del autor.
Fotografía de la escultura Victoria de Valencia, obra de Antonio Sacramento, en la confluencia de la Plaza de América con el Paseo de la Ciudadela, en Valencia, y tras ella, la noria de la Feria de Julio, en julio de 2013, del autor.

martes, 9 de julio de 2013

¿También en cola?

Una de las cosas que nunca he entendido es la cola de coches para entrar en el aparcamiento de El Corte Inglés, en particular, el del centro de Pintor Sorolla en Valencia.

Ya no es estar un montón de tiempo esperando para conseguir entrar, que también; es que la gente hace cola desde mucho antes de que abran el establecimiento. Así, quien haya pasado por la zona, habrá observado cómo es algo habitual ver la cola en cuestión llegando hasta la esquina del Banco de Valencia (es decir, todo lo larga que es la calle Pintor Sorolla) ¡a las nueve y media de la mañana!

Estas dos últimas semanas he tenido la oportunidad de verlo, por lo que no puedo sino trasladar lo que he visto hoy mismo a falta de sólo diez minutos para que, con las campanadas de las diez, abriera el centro:
Una cola que casi llegaba a la esquina del Bankinter, es decir, ¡tres coches!

Y dos personas esperando ante la puerta de Pintor Sorolla.

Está claro que noticias como ésta no son porque sí.

Créditos:
Fotografía de la puerta de El Corte Inglés, en la calle Pintor Sorolla, en Valencia, esta mañana, del autor.

lunes, 8 de julio de 2013

Al sol… los bancos



Créditos:
Fotografía de una fila de bancos en la Plaza del Ayuntamiento, en Valencia, ayer, al sol de la tarde, del autor.