
También quedó todo
bastante reducido al ámbito de los aeropuertos, donde se produjo la mayor parte
de la lectura.
Pero es lo que tienen los
viajes: que las salas de espera se convierten en salas de lectura.
[Nota:
Naturalmente, a pesar del
título de la anotación, no llegué a atreverme aún con recientes adquisiciones.]
Créditos:
Cubiertas y
sobrecubiertas de los libros en cuestión.
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