sábado, 3 de diciembre de 2011

Misión… posible si es con Dios

Amabilísimo y amantísimo santo, con vos reverentemente adoro la divina Majestad, y porque sumamente me complazco de los especialísimos dones de gracia, que os ha compartido en el tiempo de vuestra vida y de la gloria después de vuestra muerte, le rindo afectuosísimas gracias, y os suplico con todo el corazón impetrarme con vuestra potente intercesión la gracia importantísima de vivir y morir santamente.
(…)
Y si lo que solicito no es según la gloria de Dios y el mayor bien de mi alma, impetrarme lo que a una y a lo otro sea más conforme.


En esta novena de la gracia a San Francisco Javier (según traditora traducción mía del italiano) muestra, en su párrafo final, lo que humildemente debe ser: solicitar gracias a Dios, conforme con su gloria y el beneficio del alma.

Hoy se celebra la festividad de San Francisco Javier, patrono de las misiones, y uno de los más destacados ejemplos del mandato de Jesucristo: “Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación” (Mc, 16,15).

Las misiones las tenemos asociadas con la imagen del mandato “Id”, pero sin embargo, lo que se nos suele olvidar, es que el motivo de la misión, es el segundo mandato: “Proclamad”.

Así sea.

Créditos:
Imagen de San Francisco Javier, en el anverso de la estampita de la novena al Santo, en la Iglesia del Gesù, en Roma.

2 comentarios:

  1. Oración de Javier, poco antes de expirar (según Pemán):

    "Postrado a tus pies benditos
    aquí estoy, Dios de bondades,
    entre estas dos soledades
    del mar y el cielo infinitos.

    Con sal en la borda escritos
    fracasos de su poder,
    vencida de tanto hacer
    frente al mar y al oleaje,
    ya va a rendir su viaje
    la barquilla de Javier...

    Te he confesado hasta el fin
    con firmeza y sin rubor;
    no puse nunca, Señor,
    la luz bajo el celemín.

    Me cercaron, con rigor,
    angustias y sufrimientos.
    Pero de mis desalientos
    vencí, Señor, con ahínco.
    Me diste cinco talentos
    y te devuelvo otros cinco.

    ...

    ¡Cuida a mi gente española!
    y si algún día mi casta
    reniega de Tí y no basta
    para aplacar tu poder
    en la balanza poner
    sus propios merecimientos,
    ¡pon también los sufrimientos
    que por Tí sufrió Javier!

    ...

    ¡Morir! ¡Cuanto queda,
    tanto que hacer en tu obsequio!

    ...

    ¡Señor, en Tí espero!
    Sí...No me ocultes tu rostro,
    ya va a buscarte tu siervo.

    In Te, Dómine, speravi,
    non confundar in aeternum!

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  2. "¡Cuida a mi gente española! / y si algún día mi casta / reniega de Tí y no basta / para aplacar tu poder / en la balanza poner / sus propios merecimientos, / ¡pon también los sufrimientos / que por Tí sufrió Javier!"

    Tal vez por eso sea España tierra de tantos Santos, para poder compensar en la balanza al resto de la "gente española".

    Un saludo.

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