lunes, 3 de mayo de 2010

Por la señal de la Santa Cruz…

… de nuestros enemigos,
líbranos Señor, Dios nuestro.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Esta es la invocación que yo aprendí de pequeño con la que se acompañaba el gesto completo de persignarnos, mientras hacíamos la señal de la Cruz sobre la frente (pensamiento), labios (palabra) y pecho (deseos y acciones).

Hoy, nos dice la tradición, fue cuando la emperatriz madre Helena, reinando su hijo Constantino el Grande, un año después del Primer Concilio Ecuménico, celebrado en la primavera de 325 en Nicea, encontró en Jerusalén los restos de la Santa Cruz en la que exhaló su aliento Nuestro Señor Jesucristo.

Una muestra popular de la celebración de la Santa Cruz es la conocida como “Cruces de Mayo”, que consiste, básicmaente, en construir una cruz y adornarla con flores, en consonancia con la pujante primavera propia de la fecha.

Esta tarde he podido ver la cruz realizada en la confluencia de las calles Cirilo Amorós e Isabel, sí, la Católica.

Seguro que quien puso la señal de tráfico sólo buscaba un mensaje más inmediato, pero no deja de tener su trascendencia ese “no estacionar”, es decir, que la Cruz no es para quedarse quietos, sino activos, en movimiento, avanzando.

Diríase, pues, que Dios escribe fluido a pesar de los atascos.

2 comentarios:

  1. ¿Sólo las mantienen hasta la festividad de la Virgen? Lo digo porque esta mañana ya no estaba la del Ayuntamiento. Los de la Revancha Histérica, digo Memoria Histórica ya tardan en poner una querella a Rita por usar dinero público en un monumento católico. Estas tradiciones, sólo las católicas, hay que abolirlas. Pero para eso primero tendrán que buscar en el diccionario la palabra abolir.

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  2. y recto a pesar de los renglones torcidos...

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