viernes, 16 de agosto de 2013

Esta vez, sin su perrito

Nacido en Montpellier, Roque, hijo de un rico mercader, se hace ermitaño, y pasa la mayor parte de su vida peregrinando. Una de las peregrinaciones le lleva a Roma, donde permanece tres años, de 1368 a 1371. En el camino de regreso, enferma de peste. Para evitar el riesgo de extender el contagio, se retira a lo más profundo del bosque, donde es alimentado por el perro de un señor que le trae todos los días un pan robado de la mesa de su amo. Un ángel acude a cuidarlo. (…)
San Roque es el patrón de los enfermos de peste.

Se le representa como peregrino, con barba, sombrero, esclavina, bordón, calabaza y zurrón. Va acompañado de un perro con un pan en la boca. Su sombrero o su manto pueden llevar la concha de Santiago. Por regla general, el santo muestra un bubón de peste en el muslo.

(Entonces, ¿dónde está el perro? Porque no es probable que haya preferido otras compañías.
Muy sencillo. El perro se incorporó a la iconografía del santo a partir del siglo XVI, y la talla es aún del XV.)

Créditos:
Fotografía de la imagen de San Roque, de autor anónimo, en madera estofada y policromada, de finales del siglo XV, del Museo de la Catedral de Valencia, en agosto de 2010, del autor.
Extracto de la entrada correspondiente a San Roque, tomado de Guía iconográfica de la Biblia y los Santos, de G. Duchet-Suchaux, y M. Pastoureau, según versión de César Vidal, publicada por Alianza Editorial (edición de 2009), de la biblioteca del autor.

2 comentarios:

  1. ¿Cómo que no es probable que haya preferido mi compañía?

    ;-p

    Agradecida por el enlace.

    ResponderEliminar
  2. S.Cid, tu compañía, siempre, sin dudarlo.

    Un saludo.

    ResponderEliminar