viernes, 24 de diciembre de 2010

Una Nochebuena…

… de 1926 (creo), de cuando España no era tierra extraña para los españoles.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Ahora falta el búho

Esta noche, el Palau de les Arts está iluminado. Eso quiere decir que hay función. En concreto, Aida.

En otras ocasiones, al salir del Palacio, hemos visto que en la glorieta a la que recae la entrada principal, había varios autobuses esperando. Las malas lenguas dicen que se trata de aficionados madrileños que organizan viajes para ver la ópera en Valencia pues les sale bastante más barato que en la Villa y Corte; y como los horarios del transporte público no facilita estas excursiones, contratan autobuses.

En su época, había un avión en el Puente Aéreo de Madrid-Barcelona, que salía sobre medianoche al que llamaban “el golfo”, en clara referencia a que se trataba del vuelo que, mayoritariamente, iba ocupado por aquéllos ‘hombres de negocio’ que habían apurado la estancia en una u otra capital para relajarse del día.

Todo esto ha quedado ya obsoleto con la reciente puesta en servicio del AVE entre Madrid y Valencia. El poder hacer el recorrido, del centro de la ciudad al centro de la ciudad, en poco más de hora y media,facilita mucho, no sólo los viajes de negocios, sino las excursiones culturales. Eso de llegar a Madrid, por ejemplo, cuando muchos museos aún no han abierto (ni siquiera El Corte Inglés), y sin madrugar, debe sser toda una experiencia mística.

¿Y de los espectáculos? ¿Qué podemos decir de los espectáculos? Los musicales de la Gran Vía, o la misma ópera.

Por ejemplo, el caso que traíamos al principio de esta anotación: Aida. Quien tenga joranda intensiva (y apurando, incluso quien no) puede venir desde Madrid a verla: hoy, la representación ha empezado a las ocho de la tarde (bueno, noche, que es invierno).

Según indican, dura, aproximadamente, tres horas y veinte. O sea, que se llegaría, raspando, a ese “golfo”.

Sólo que… el último AVE sale a las 21:10.

Sí, parece que para estas ‘ventajas’ del AVE, se necesita una nocturna, un BÚHO.

Créditos:
Fotografía del Palau de les Artes de Valencia, de esta noche, del autor.
Imagen del horario del AVE, para hoy, entre Valencia y Madrid.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Sólo con redondas y blancas

A pesar de todo lo variada y diferente que pueda ser la cultura musical de los españoles, hay una partitura que todo el mundo conoce, y que presenta como característica principal el que está compuesta tan sólo con redondas y blancas.




Pero tranquilos. En sus actuaciones a favor de los españoles, este Gobierno que vela por nosotros (y desvela nuestros sueños), decidió privatizar el sector de las loterías (en román paladino, hacer caja – lo de ‘privatizar’ es una forma subliminal de poner mal la iniciativa privada). Y el primer rumor (estamos en España, no lo olvidemos), es que a partir de ahora todos estos premios (“gracias” al componente privado del sector), devengarán impuestos.

Como sea así (que si no ahora, todo llegará), va a estar divertido el caos fiscal que puede acabar habiendo en numerosas asociaciones, amistades y familias (se acabó eso de llevar décimos compartidos, que Hacienda todo lo ve),… Incluso, los chiquillos del viaje Fin de Curso de 6º de Educación Primaria… con su asesor fiscal y todo.

¡Ah, qué buenos son
los miembros de este Gobierno,
qué buenos son
que nos llevan de excursión…
al fondo del precicipio!

(Y luego aún seguiremos excavando, eso sí, financiado por algún nuevo Plan E o similar - porque ya se sabe, "no hay mejor lotería, que una buena economía" - y aquí, ni una, ni otra).

Créditos:
Imagen de un décimo de lotería del sorteo de Navidad de 2010.

Música, maestro

Hace un mes, Bate nos recordaba la celebración de Santa Cecilia, patrona de la música, y de hecho, nos lo sigue recordando en todo momento en su blog mediante una imagen de ella.

Con el habitual retraso, traigo a estas páginas algo de música, aprovechando para enlazarlo con anotaciones anteriores.

Ya conocemos que en la obra Angelina o el honor de un brigadier (Un drama en 1880), hay una escena en la que la protagonista, Angelina Ortiz, canta una habanera. Sin embargo, en la película rodada en Hollywood a poco del estreno de la obra de teatro de Jardiel Poncela, no se canta la habanera (al menos, la letra) como se recoge en la obra original.

Y es que, respecto de la música, en el tomo de referencia de estas anotaciones figura, incluso, la partitura de la pieza, para piano, obra de Ricardo Boronat, por lo que cualquiera (que sepa, claro), podrá comprobar si, además, se ajusta o no a la partitura original. Y también puede hacerlo con la versión ofrecida en la presentación de la obra por la compañía de Juan Carlos Pérez de la Fuente.




Y no, lo de recordar la habanera, no tiene nada que ver con los habanos. O sí.

Créditos:
Dibujos originales de Enrique Jardiel Poncela, tomados de la edición de Angelina, o el honor de un brigadier (Un drama en 1880), según está publicado en el tomo I de las Obras completas de Enrique Jardiel Poncela, editado por AHR, según la séptima edición, de 1973.

Ni en colilla acaba

“(GERMÁN saca un cigarrillo de su pitillera de oro y lo enciende en uno de los candelabros)

GERMÁN.
(Mirando la lumbre del cigarrillo y con acento filosófico, hablando consigo mismo)
Lumbre de cigarro, lava
de un Vesubio en miniatura
cuya combustión perdura
hasta que en colilla acaba:
¡cómo, a mi modo de ver,
te pareces en tu esencia
al ser de hermosa presencia
conocido por mujer!
Puesto en opuesto platillo
el cigarro y la mujer,
se equilibran a mi ver
la mujer y el cigarrillo,
y en ese ejercicio sumo
queda en el fiel la balanza
porque de ambos la esperanza
en la realidad es humo.
Humo que a los dos evoca
fundiendo el nombre con nombre
por lo cual ansía el hombre
llevarse ambos a la boca;
idéntico de sencillo:
y el final siempre ha de ser
o fumarse el cigarrillo
o fumarse la mujer…


Tal vez sea más realista haber finalizado con un último verso que dijera “o esfumarse la mujer…”, manteniendo la métrica octosílaba general de la obra, pero el autor es el autor (y no entremos en lo que supiera o dejara de saber sobre estos aspectos de la vida humana).

Esta anotación está motivada, sin embargo porque en víspera del tradicional Día Nacional de la Salud, estos políticos que tanto nos quieren y saben mejor que nosotros lo que nos conviene, han decidido legislar intensamente a favor de nuestra Salud (aunque haya alguna curiosa excepción).

Eso sí, a los impuestos sobre el tabaco no parece que les hagan ascos.

Créditos:
Inicio de la obra de Enrique Jardiel Poncela, Angelina, o el honor de un brigadier (Un drama en 1880), según está publicado en el tomo I de las Obras completas de Enrique Jardiel Poncela, editado por AHR, según la séptima edición, de 1973.

Fotogramas de la película Sólo los ángeles tienen alas (película en la que continuamente están fumando).

martes, 21 de diciembre de 2010

Derechos que enderezan

Pero, a pesar de todo, lo repito: era feliz. O, mejor dicho, éramos felices ella y yo, porque, como se lee en las narraciones de la Casa Albero, nos queríamos locamente en medio de nuestra pobreza mal disimulada.
El año 1927 nos trajo sufrimientos nuevos que añadir a los viejos sufrimientos y nuevas dificultades también. Se retrasaba la publicación de cuentos y artículos, escaseaban las traducciones: se fatigaban los resortes, excesivamente empleados a lo largo de meses y meses.
En enero la situación era insostenible. Nuestra pobre balsa se deshacía, disolviéndose en las aguas, y empujaba cada vez más violentamente hacia mares desiertos. Los pocos buques que aún encontrábamos, se iban, aparentando no vernos. Estábamos, pues, abandonados a nuestras fuerzas en el naufragio.
Era absolutamente imposible seguir adelante y así lo reconocimos ambos en una conversación patética que mantuvimos entre lágrimas una noche. Llegaba el momento de los «grandes remedios». Puesto que no podíamos sostener nuestras existencias unidas, había que separarse y nadar cada uno por un lado en busca de la salvación. Y volveríamos a unirnos más tarde, cuando hubiésemos vencido la tormenta.
Durante toda la noche planeamos nuestra decisión ya sin lágrimas, ya con la serenidad de lo consumado. Todo quedó resuelto. Amanecía el 2 de febrero. El mes anterior no habíamos podido pagar el alquiler de la casa; no se pagaría más. Yo acudiría aquella mañana a la Caja de la sociedad de Autores, donde solía cobrar seis o siete duros mensuales de
couplets. Con ese dinero ella se iría a una pensión y emprendería su lucha por la vida. Yo, por mi parte, levantaría la casa, vendería todo lo vendible, le daría la mitad del producto de las ventas y me instalaría en otra pensión, a emprender mi propia lucha.
(…)
Era mejor que no nos viésemos: la angustia de nuestras vidas separadas, las alternativas de la suerte –o la mala suerte sin alternativas– harían demasiado amargas aquellas entrevistas. Además, ¿sabíamos nosotros si la solución de alguno de los dos no estaba fuera de Madrid? (…) Nos citaríamos para dos años más tarde, y si alguno –o los dos– había prosperado, reemprenderíamos la vida en común.
(…) Nos reuniríamos en el andén de la estación del
Metro de Glorieta de Bilbao el día 19 de marzo de 1929, a las seis de la tarde.
… … … … … … … … … … … … … … … …
La suerte y el rumbo de los pueblos y de las civilizaciones a menudo ha dependido de una insignificancia: del tropezón de un caballo, de un gesto imprudente, de que un día lloviese o hiciera sol, de pillarse dos dedos un hombre al cerrar una puerta.
El destino de quella muchacha y el mío dependió de mi visita en la mañana del 2 de febrero de 1927 a la Caja de la Sociedad de Autores.
- Hola, señores.
- ¡Hola, Jardiel!
- A ver qué hay de
pequeño derecho [derechos por canciones, monólogos y «couplets»]
- Este mes es una cosa seria.
- Sí. Siete duros.
- ¿Siete duros? Le compro la liquidación por sesenta.
- Bueno, no gaste bromas mejicanas… A ver.
La liquidación arrojaba un total de 510 pesetas.
(…)
Salí de allí preocupadísimo. Soy fatalista y en aquel ingreso inesperado vi la mano del Destino. Me refugié en el Café de Gijón, prendí un cigarrillo y me entregué a esa gravísima ocupación que se llama reflexionar.
En la situación nuestra, 510 pesetas imprevistas significaba, «apretándose» todo lo apretable, otro mes de vida o quizás mes y medio. En ese tiempo podían ocurrir muchas cosas. Una de las cosas que podían ocurrir era que yo dispusiera de una semana de tranquilidad económica y mental para escribir una comedia.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …
Llegué a casa y transmití la buena nueva. Regocijo.
Por la tarde cogí un paquete de cuartillas y escribí
Acto primero.
Nacía
Una noche de primavera sin sueño.

Dejémoslo aquí, y en otro momento hablaremos de lo de esta noche.

Créditos:
Transcripción parcial de Primer intermedio. Circunstancias en que se imaginó, se escribió y se estrenó «Una noche de primavera sin sueño», que forma parte de la recopilación Tres comedias con un solo ensayo, editada por primera vez en 1933, según está publicado en el tomo I de las Obras completas de Enrique Jardiel Poncela, editado por AHR, según la séptima edición, de 1973.
Fotografías de la placa en la fachada del Café de Gijón, y de la entrada de Metro en la glorieta de Biilbao (tras ella, el Café Comercial), en Madrid, de marzo de 2009 y agosto de 2010, respectivamente, del autor.

AVE (Alta Visión Española)

ANGELINA.
¡Y tú a mí me has engañado
hablándome de París!
GERMÁN.
¿Y no viajamos hacia él?
ANGELINA.- (Irritada.)
¡Nunca he visto más cinismo!
¡Es que para ti es lo mismo
París que Carabanchel?
GERMÁN.
Sabes que hacia París vamos:
si en Carabanchel quedamos,
en mi finca, vida mía,
es para esperar el día
y tomar el tren… ¿Estamos?
¿Te quedas conforme?
ANGELINA. (Levantándose.)
¡No!
GERMÁN (Apurando su resistencia.)
Chiquilla… Compréndelo…
¿O es que quieres que vayamos
a París en landó?
ANGELINA.
De jóvenes, mis papás
viajaban en diligencia…
GERMÁN.
Porque ellos tenían más
decisión y más paciencia.
¿Pero cómo hacerlo ahora,
que se viaja velozmente
en un tren que hasta hace veinte
kilómetros a la hora?
ANGELINA.
¿Es verdad?
GERMÁN.
¡Pues ya lo creo,
criatura que es verdad!
¡Y tanta velocidad
produce más de un mareo!
ANGELINA.
¿Produce mareos?
GERMÁN.
Miles.
Realmente entre los inventos
es uno de los más cruentos.
el de los ferros-carriles.
ANGELINA.
Pues si se fija uno bien
lo que a mí me ocurre es peor…
GERMÁN.
¿Peor que viajar en tren?


El pasado sábado día 18, se inauguró realmente la línea de Alta Velocidad Madrid-Valencia (por Cuenca). Sin embargo, hasta el día siguiente, no empezó a funcionar comercialmente (y ahí estuvo caragüevo para comprobarlo).

Esta tarde me he pasado por la Estación del Norte, donde he podido observar que el Punto de Información y Atención al Ciudadano de ADIF, en relación con la línea AVE, “abriendo caminos”, … estaba cerrado.

Cosa totalmente lógica… puesto que la estación del AVE es otra. Pero ya que el chiringuito aún está, podían poner en él un cartel avisando.

En efecto, tenemos estación nueva de tren en Valencia. Eso sí, provisional (aunque nos tememos, ya se sabe, que sea de los ‘provisionales’ de toda la vida – una vez en funcionamiento la línea, hay alta velocidad, pero no prisa [ni dinero] para seguir con el proyecto completo).

Como es aún suficientemente nueva, brilla por todos los lados, y además…



¡hasta tiene taxis!

Créditos:
Transcripción parcial del inicio del Segundo Acto de Angelina, o el honor de un brigadier (Un drama en 1880), según está publicado en el tomo I de las Obras completas de Enrique Jardiel Poncela, editado por AHR, según la séptima edición, de 1973.
Fotografías de la Estación del Norte (interior) y de la Estación Joaquín Sorolla (exteriores e interior), de hoy, del autor.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Obras son amores…

De acuerdo con los datos reflejados en página del Ayuntamiento de Valencia, el Barrio de la Amistad, en el Distrito de Algirós, tiene una población (en 2009) de 7.939 personas.

Según el apartado 1.15 de esta estadística, el censo en el Barrio supuso cumplimentar 3.219 hojas, de lo que podemos estimar en otros tantos el número de núcleos familiares (aunque 1.069 se corresponden en realidad con una única persona).

En la homilía de hoy, el sacerdote nos ha recordado que se está haciendo una recolecta de alimentos no perecederos para ayudar a la Parroquia de Nuestra Señora de Lourdes, que se encuentra situada en pleno centro del referido Barrio de la Amistad.

Esta Parroquia, a través de Cáritas Parroquial está ayudando, ya, a más de 400 familias, supongo que la mayoría si no todas, del mismo barrio.

Es decir, más del 12% de los núcleos familiares (o similares) censados en el barrio, dependen de la comida con que les pueda ayudar su parroquia.

Estas son los datos de la sociedad y economía españolas, y lo demás… puede ser peor.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Cháááánnnn

Usted conoce esa historia del gran estadista a quien su jardinero oyó decir mientras paseaba por el jardín: «Si hubiera recibido la más pequeña insinuación, señor Presidente, de que esta tarde tendría que hablar…». Pues bien, ocurre lo mismo con los prestidigitadores. Lleva cierto tiempo preparar una improvisación.


Lo mío, en realidad, más que improvisación, fue imprevisión. Hasta que no me comentó un compañero de trabajo que el sábado iban a ir al Teatro Olympia a ver el espectáculo Magia Potagia, de Juan Tamariz, no me acordé de que estaba, ya, en cartel. Menos mal que, sin recurrir, conscientemente, a la magia, el viernes conseguí entradas para el día siguiente, ese mismo sábado, de hace dos meses.

Sin embargo, algo de magia debió de haber, pues el patio de butacas se llenó según pudimos comprobar mis hijos y yo poco antes de empezar el espectáculo.

No es cuestión de descubrir a estas alturas el trabajo profesional de Juan Tamariz. La inmensa mayoría de los españoles de cierta edad lo conocemos de la televisión (‘la’, es decir, cuando sólo había una, aunque tuviera dos cadenas).

Y aunque sea un poco injusto con su profesionalidad, por lo que más se le recuerda y reconoce, es por su trabajada improvisación en su trato con el público (al que incluso baja al patio a buscarlo), convirtiéndolo en elemento activo en el espectáculo (interacuar, que se diría ahora): “Llama a tu mujer… ¿Te has equivocado de número? ¿Estás llamando a tu mujer? No contesta, ¿seguro que está en casa?”, y cosas así, introduciendo el humor en el espectáculo.

Era la primera vez que veía yo a Juan Tamariz en un teatro, y acostumbrado a verlo en la televisión, estaba la duda de ver cómo se resolvía la técnica de los números más “íntimos”, es decir, los que se hacen con las cartas encima de la mesa. Lógicamente, se hizo uso de cámaras y proyectores, con lo que quedaba resuelta la duda… hasta que uno se plantea en qué consistiría el espectáculo antes de que estos medios fueran suficientemente accesibles en el mercado.

Al entrar al teatro, a modo de folleto, se entregaba una tarjeta de baraja, con la figura de Juan Tamariz. Lógicamente, tras la celebración de números de magia como el del video…





… no es de extrañar que acabáramos, al menos nosotros (mis dos hijos y yo), con todas estas cartas.



Créditos:
Transcripción parcial (pág. 61) según la traducción de Vicente Corbí, de Magia, de G.K. Chesterton, edición del 13 de agosto de 2010, por Espuela de Plata, como número 5 de su colección El teatro moderno.
Imagen parcial del folleto de programación, y entrada para el espectáculo, del Teatro Olympia, de Valencia, y de las cartas de promoción.
Fotografías del cartel en el Teatro Olympia, y de momentos del espectáculo (de escasa calidad, pues las hice sin flash), de octubre de 2010, del autor.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Y ahora, ¿dónde los pongo?: Acogidos

A principios del mes pasado, acompañé a mi hija a la biblioteca de la c/ Hospital, pues tenía que localizar “físicamente” (es decir, no valía sólo internet) documentación sobre la autoría de cierta famosa novela española. Mientras ella trabajaba, yo ‘dotoreaba’ los estantes, llamándome la atención un libro de Menéndez Pidal.

Dicho libro lo localicé, poco después, en El Asilo del Libro, una librería de viejo de aquí de Valencia, (incluso tenían varios ejemplares), y tras avisarles por teléfono, me presenté allí. Sólo que antes, eché un vistazo a lo que había en el escaparate. Y claro,…





Créditos:
Portadas de los libros comprados.

Alit lectio: Una real fantasía mágica

DOCTOR.- (Deja su cigarrillo en el cenicero.) El Duque es un hombre extraño. Ahora mismo vendrá, y podrá juzgar usted mismo. Preséntele dos o tres casos, y lo que sacará en limpio será algo que no parece tener nada que ver con lo que se trata. Hable a cualquier otra persona de una muchacha que sueña con hadas y de su lógico hermano de América y él lo resolverá de un modo práctico: la mandará a América o la dejará con sus hadas en Irlanda. Pero el Duque cree que un prestidigitador resolverá el caso. Creo que él vagamente piensa que así resolverá el asunto y que de algún modo dejará satisfecho el interés de los que creen en cosas sobrenaturales y el interés de los incrédulos por las cosas elegantes. En realidad, el incrédulo piensa que un prestidigitador es un fraude, y el crédulo también piensa que es un fraude. El prestidigitador no convence a nadie; por eso satisface al Duque.

Un Duque, su sobrina (con ancestros irlandeses), su sobrino (recriado en América), un doctor (vecino del Duque), un pastor anglicano, el secretario del Duque,… y un prestidigitador son los personajes que dan forma a los argumentos y contrargumentos, opiniones, réplica y dúplicas con que Chesterton construye su primera obra teatral.

MORRIS.- (Cerrando la puerta detrás de él.) Vea, brujo, ahora lo hemos atrapado, y sabemos que usted es un impostor.
SMITH.-
(Tranquilamente.) Perdóneme, pero eso aún no lo sabemos. Por mi parte, debo confesar que algo del escepticismo del Doctor tengo yo tamibén.
MORRIS.-
(Dándose la vuelta, excitado y casi gruñendo.) No sabía que ustedes los pastores defendiesen más fábulas que las suyas.
SMITH.- Yo defiendo las cosas a las que todo hombre tiene derecho. Tal vez la única cosa a la que todo hombre tiene derecho.
MORRIS.- ¿Y cuál es?
SMITH.- El beneficio de la duda.


George Bernard Shaw escribió en 1908 una carta a Gilbert Keith Chesterton amenazándole con arruinar su prestigio si no escribía una obra de teatro, ya que aún no se había ‘estrenado’ el genial escritor en este aspecto. La amenaza no logró su objetivo, por lo que insistió en 1912, aunque esta vez en una carta a Frances, la esposa de Chesterton, proponiéndole una escena de celos para conseguir convencerle. Tuviera o no lugar esa escena, el caso es que en noviembre de 1913 se estrenaba en el Little Theatre de Londres Magia, alcanzando las 165 representaciones.

PRESTIDIGITADOR.- Hay algo mucho más importante que saber cómo está hecha una cosa.
MORRIS.- ¿Y qué es?
PRESTIDIGITADOR.- Es saber cómo hacerla.


En Magia encontramos a un Chesterton en toda la pureza de su método: un arranque misterioso, el desenmascaramiento, digamos, de ese falso misterio, una situación trivial y, de repente, el ascenso a un mundo especulativo, abstracto y paradójico en el que se enredan los dogmas y las dudas, la esencia y la apariencia, lo real y lo extraordinario, de modo que la trama se aleja de la linealidad y deriva en espiral, con todas las asimetrías de un discurso que crece en torno a sí mismo, satisfecho de sí mismo, orgulloso de su poder.

SMITH.- Usted decía que estos modernos trucos de prestidigitación son simplemente los antiguos milagros una vez que han sido descubiertos; pero, indudablemente, otro punto de vista es posible. Cuando hablamos de las cosas que son falsas, generalmente queremos decir que son imitaciones de las cosas genuinas. Fíjese, por ejemplo, en ese Reynolds del bisabuelo del Duque. Si fuera a decir que es una copia… (…) usted no pensaría que significa que Sir Joshua Reynolds nunca existió. Porque en tal caso los falsos milagros demostrarán que los santos y profetas nunca existieron. Puede haber magia ficticia y también magia verdadera. Puede haber fantasmas de zanahorias precisamente porque hay fantasmas reales. Puede haber hadas de utilería precisamente porque hay hadas reales. No deja de existir el Banco de Inglaterra porque mostremos un falso billete de banco.
MORRIS.- (…) Mire, señor Smith, no tengo nada en contra de su idea del milagro verdadero. Afirmo, y la Ciencia afirma, que hay una causa para todo. La Ciencia descubrirá esa causa y, tarde o temprano, su viejo milagro parecerá sumamente insignificante. Tarde o temprano, la Ciencia herborizará y clasificará sus fantasmas de zanahorias, y a ustedes mismos los volverá zanahorias por haber tomado alguna.


La figura del mago representa la opción de una naturaleza que va más allá de la naturaleza comúnmente convenida: alguien con facultades para cruzar el umbral de lo improbable. (…) El truco se convierte, de manera inexplicable, en milagro inexplicable, y en la imposibilidad de esa explicación reside el núcleo metafísico de la obra: la evidencia aturdidora de lo milagroso.

SMITH.- Es mucho más prodigioso explicar un milagro que obrar un milagro.

En una autocrítica del mismo Chesterton (lógicamente), publicada a poco del estreno de la obra, se dan dos claves de la obra, más allá de su estricto desarrollo:

Pero la idea del escepticismo del sacerdote era absolutamente ingenua: ni la fe ni la imaginación pueden respaldar lo sobrenatural, sólo la experiencia. Y hay un hombre que cree –tan firmemente que desearía no creer-. De la misma manera, todos los personajes de Magia son deliberadamente buenos con el propósito de que no haya otro villano que el Gran Villano invisible.

Si un hombre no habla nunca consigo, es porque hablar con él no merece la pena. El soliloquio no es más que la fuerza y la libertad del espíritu, sin las cuales cualquiera de nosotros sería como ese noble que aparece en una de las más brillantes y extrañas historias de Henry James, que no existía salvo cuando otros estaban presentes. Todos debemos ser capaces de discutir con nosotros mismos, y eso es lo que he tratdo de hacer aquí.

Como orientación sobre la obra, podría traer la referencia que comenta Felipe Benítez Reyes en su prólogo, a lo que anotó C.S. Lewis: “He leído Magia de cabo a rabo. Es una obrita agradable, pero no estoy muy seguro de haberla entendido”.

Podría traerlo, simplemente, porque coincido totalmente con él. La leí hace dos meses, la he releído para esta anotación, y cada vez ‘leo’ más cosas en ella, que no distintas, quedándome con esa sensación de querer darle una vuelta más.

Y es que Chesterton… es mucho Chesterton.

Gracias a Dios.

Créditos:
Portada, transcripción del prólogo de Felipe Benítez Reyes a la obra, transcripción parcial de la obra (pp. 31-32, 46-47, 64, 73-74 y 112) según la traducción de Vicente Corbí, y del epílogo (autocrítica publicada en enero de 1914, según traducción de Victoria León), de Magia, edición del 13 de agosto de 2010, por Espuela de Plata, como número 5 de su colección El teatro moderno.
Fotografía de G.K. Chesterton publicada en ABCD (Suplemento cultural de ABC).

martes, 14 de diciembre de 2010

O tempora, o mores… en cuatro meses

El 14 de agosto último, hace cuatro meses exactos, se publicaba en Libertad Digital una importante noticia. En la entradilla, se leía:
Agentes de la Policía Nacional han detenido al terrorista de ETA Zugaitz Izaguirre Ameztoy, condenado a siete años y en busca y captura, en la localidad tarraconense de La Pineda-Vila Seca. Horas después, era arrestada Regina Maiztegui en Guipúzcoa. Según fuentes policiales, ambas capturas están relacionadas.

Tres días después, en El Mundo, podíamos leer:
El etarra Zugaitz Izaguirre Ameztoy, detenido el pasado sábado en La Pineda de Vila-seca (Tarragona), ha sido trasladado por un convoy de la Guardia Civil a la prisión de Navalcarnero (Madrid), según fuentes judiciales, para cumplir la condena que tiene pendiente.

La importancia de la noticia, en mi opinión, es que muestra cómo, tras el breve plazo de cuatro meses, tanto el Cuerpo Nacional de Policía como la Guardia Civil, resultan, ante los ojos del Gobierno y de innumerables medios de comunicación y comentaristas políticos, totalmente prescindibles, por no decir inútiles.

Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, capaces este verano de detener a terroristas de la ETA y trasladarlos desde un punto a otro de España, según los datos que se han publicado estos días, ni siquiera han sido tenido en cuenta, como capaces, suficientes y adecuados, para detener y trasladar desde un lugar a otro de un aeropuerto a no sé cuántos controladores aéreos.

Lógicamente, ante esta evidencia, el Gobierno, pobre, se ha visto obligado a decretar el Estado de Alarma, e incluso, a solicitar la prórroga… por si acaso. ¡Cuánta prudencia!

Créditos:
Fotografía del terrorista Zugaitz Izaguirre Ameztoy, facilitada por el Cuerpo Nacional de Policía, y tomada de la noticia de Libertad Digital.

lunes, 13 de diciembre de 2010

De una sentada... o dos

Hace ya días fui invitado por mi hermano al teatro, a ver la representación de Les cadires, de Eugène Ionesco, en el Teatro El Musical, sobre la que ya ha publicado él una anotación.

Aquí hablaremos de los momentos previos, en los que no nos quedamos sentados, esperando.

Hace ya tiempo publiqué una anotación a modo de introducción de una serie de anotaciones sobre establecimientos de restauración en Madrid cuya características principal era que ya no cumplían cien años de historia… porque ya los habían superado.

En Valencia existen también establecimientos de este tipo, aunque no existe (que yo conozca) una promoción similar a la de Madrid. Uno de estos locales es Casa Montaña, en el Distrito Marítimo, en el barrio de El Cabañal-El Cañamelar, en concreto, la parte de El Cañamelar.

Como se puede apreciar en la fachada, se fundó en 1836, aunque no sé decir si lo fue en el mismo lugar que actualmente ocupa, o en otro suficientemente cercano. Como se puede deducir, el negocio original era la venta de vinos y licores, en definitiva, lo que indica el toldo y los cristales: una Bodega. Y el interior recuerda este origen del modo más sencillo posible: unos barriles.



Lógicamente, acompañamos la ingesta de vituallas con vino. Con la sorpresa final de que, como se trataba de vino valenciano, nos regalaron unas copas sobre las que estaba grabado el escudo de la Generalidad Valenciana. Haciendo patria chica, que se diría.

El local tiene dos ambientes, que se dice: el clásico, que es donde estuvimos, y otro, abierto hace no muchos años, en la zona trasera, de diseño más moderno. A pesar de esta distinción, la carta que pudimos consultar recogía diseños modernos (merchandising, o similar) para Casa Montaña, obra de Paula Sanz Caballero, entre los que se incluyen ahora que está de moda, tazas con el logo (la M con la tilde de la ñ).

Por muy a gusto que estuviéramos sentados comiendo, hubo quien nos recordó (y aun siendo de noche), que ya era hora de apreciar otras sillas, y aplaudirlas, si llegaba el caso. Y eso hicimos.


Créditos:
Fotografías de Casa Montaña, de diciembre de 2010, del autor.
Fotografías del escenario inicial y de los saludos finales, del espectáculo Les cadires, en el Teatro El Musical, de Valencia, del 2 de diciembre de 2010, del autor.

domingo, 12 de diciembre de 2010

De cuando Angelina se escribía con ‘g’ en Estados Unidos


Hollywood-California-U.S.A.
Octubre de 1934.
En los Studios Fox de la Western Avenue.
Stage número 3.
Las cuatro de la tarde.
«Rodábamos» unas escenas de la película
Asegure a su mujer, con Raul Roulien a la cabeza de reparto, (…) y yo de adaptador y director de diálogo.
Nos aburríamos cinematográficamente. Dieciséis simétricas
girls medio desnudas repetían una escena hasta el bostezo. De improviso se abrió una puerta acolchada de la nave y entró Louis Moore, subdirector del Departamento. Se dirigió recto a mí. Venía a darme una noticia importante y me la dio con una sencillez con que lo dice todo el norteamericano.
- Míster Wurtzel ha resuelto que se filme su
Angelina para presentación de Rosita Díaz. En vista de ello, me encarga míster Stone que le pregunte a usted cuáles son sus condiciones.
Recapacité un momento, reaccionando a la primera impresión, sentado sobre una cajita de
make-up perteneciente a Bárbara Leonard.
- ¿Qué ha cobrado últimamente Martínez Sierra por
Julieta compra un hijo?
- Dos mil quinientos
box.
Volví a recapacitar. Mi contrato de esta vez en «Fox» era por un año. Tres meses nada más habían transcurrido desde mi llegada y ya empezaba a cansarme de haber firmado un año. Le contesté a Moore:
- Perfectamente. Pues mis condiciones de venta de
Angelina son éstas: los dos mil quinientos y tres meses de permiso en España al acabar de filmar la película.
Moore, que me quería mucho y me celebraba siempre todo, se echó a reír:
- ¿Por qué siente ese afán de volver cuanto antes a España, cuando aquí la vida es tan agradable para usted?
- Porque tengo pensadas dos comedias que quiero escribir y estrenar.
Esas comedias eran
Un adulterio decente y Las cinco advertencias de Satanás.
* * *
(…) El 15 de noviembre, cerrado ya mi trato con la dirección del
Foreign Department y aceptadas mis condiciones de venta, di comienzo a la adaptación cinematográfica de Angelina.
En febrero del 35 la película quedaba ultimada en medio del entusiasmo de todo el mundo: era el momento de tomarme los tres meses de vacaciones que formaban parte de mi programa de venta de la obra. Firmé los cincuenta papeles que toda Empresa norteamericana pone a la firma cada vez que hay que mover un pie, me despedí de todos y salté alegramente al
California Limited un anochecido húmedo, en la estación de Santa Fe, de los Ángeles.

Una de las escenas de la obra Angelina, o el honor de un brigadier es la habanera que canta Angelina, en agradecimiento a un ¡poema! que le dedica Rodolfo, su prometido. Y aquí la tenemos, en la versión de la película en cuestión.

Un aspecto, que por las prisas en regresar a España, Jardiel Poncela no nos ha comentado es quién era el director de la película, que, curiosamente, tenía una vinculación personal con la propia obra jardielesca.

El ¡poema! referido, lo introduce Rodolfo con la dedicatoria y fecha del día:
A mi futura esposa, Angelina Ortiz, en el día de nuestra promesa de esponsales, 27 de junio de 1880…
siendo interrumpido por doña Calixta, esposa de don Justo, el banquero:
¡Qué fecha! Hoy hace dos años
murió la reina Mercedes.


Bueno, pues casi en ese mismo momento (pero dieciocho años y un día después), nacía Louis King, quien con 36 años dirigiría Angelina.

Y ese mismo año de 1935 dirigiría otra curiosa película: Charlie Chan en Egipto.

Créditos:
Extracto del inicio del Segundo intermedio. Circunstancias en que se imaginó, se escribió y se estrenó «Un adulterio decente», que forma parte de la recopilación 49 personajes que encontraron su autor, editada por primera vez en 1938-39, y citas del primer acto de Angelina, o el honor de un brigadier, según están publicados en el tomo I de las Obras completas de Enrique Jardiel Poncela, editado por AHR, según la séptima edición, de 1973.

Cómico drama angelical

Para empezar la sesión
y antes de la iniciación
del conflicto y de la trama,
harán su presentación
los personajes del drama.


Con esta introducción, a cargo del Representante (se entiende que de la empresa del teatro), a la presentación de los Dramatis personae, empieza Angelina, o el honor de un brigadier. Presentación que finaliza así:
Y hecha la presentación
de estos nueve personajes,
con pelucas y con trajes,
va a comenzar la sesión.


Sin embargo, por mor de la obligatoria adaptación de la obra, en la representación dirigida por Juan Carlos Pérez de la Fuente, la presentación no es de nueve personajes, sino de… once.

Como su propio título indica, la obra gira en torno a… Germán, “guapo mozo, de aire fatigado, vicioso y calavera, que sabe llevar la ropa”.
Yo soy Germán, el traidor;
calavera, pendenciero,
con cinismo y con dinero
triunfo siempre en el amor.
Visto con gran elegancia,
consigo cuanto deseo
y soy un poquillo ateo…
prque veraneo en Francia,
que, como deben saber,
es la patria de Voltaire.


Plenamente coherente con su carácter de calavera y cínico, sólo hay que esperar al final del mismo primer acto, para presenciar este diálogo entre Germán y Angelina:
- ¿Y nos casaremos? - Sí
- ¿Por la Iglesia? - Claro está.
- ¿Crees en Dios? - ¡Creo ya!
- ¡Jura!... - Lo juro por ti.
- ¿Qué va a decir mi papá?
- Que diga misa… - ¡Ay de mí!


Angelina es una “muchacha de unos dieciséis años, con aspecto de candorosa inocencia
que no se entera de nada
y que por eso es feliz
”.

El drama que se nos plantea se desarrolla en la conciencia (“¡Conciencia! ¿La tengo acaso?”) de Germán:
Óyeme: hace un mes escaso
que la suerte vil e ingrata
sobre mío su ira desata
¡y en un caos me debato
que, en resolverlo, me mato
y, no resuelto, me mata!


Y es que el problema con que se encuentra Germán no es haberse enamorado de Angelina, en cuya fiesta de petición de mano por Rodolfo, “un romántico de la época” (y poeta), se encuentra; no, su problema es otro:
La vergüenza me domina
ante la idea infamante
de ver que mi alma se inclina
hacia... ¡¡la hija de mi amante!!


Sin embargo, no es esta circunstancia la que da pie a la entrada del Brigadier (junto con su honor), sino esta otra:
- ¡Adiós, casa en que naciera
porque el destino lo quiso!
¡Adiós, sala y cristalera!
¡Adiós, salón y escalera,
con su baranda y su friso!
- Angelina: al otro piso
escríbele desde fuera…
- ¡Adiós, pasillo y jardín!
Me marcho… ¡Quedad con Dios!


En efecto, Angelina huye, se fuga con Germán, moderno don Juan, y padre, como el Comendador, surge don Marcial, si bien, que aquel mejor, acaba éste al final.

Los fugitivos son seguidos, localizados, “capturados”, y separados; hay un duelo para reparar el honor, con el resultado de que, al reparar las heridas, se descubre que el honor está más dañado de lo creído, aunque unos oportunos fantasmas familiares permiten una reconciliación final, previa al definitivo “punto de contrición” de Germán, tras el que se nos expresa:

El drama ha terminado
y, como al final, señores,
ruego el aplauso obligado
al autor y a los actores.


Y así fue, aunque hay que decir que los aplausos no resultaron entusiastas, por lo que hubo sólo un bloque de saludos corales por los actores.

La representación me gustó, claro que contaba a su favor mi afición por Jardiel Poncela. Técnicamente cabe señalar que el discurso de los fantasmas familiares no resultó satisfactoriamente inteligible por defectos en la megafonía con la que se ‘vestía’. También en algún momento, la música ambiente se imponía sobre la vocalización de algunos de los actores.

Otras consideraciones sobre la obra, previas al estreno en Valencia, se pueden leer en la noticia de Europa Press, publicada más completa por Las Provincias que por Levante. Y sobre la producción como tal, en el propio blog de Angelina (si es que estas chicas modernas…)

P.S. Sí, vale, de acuerdo. Este doce de diciembre se celebró un cumpleaños, je, je…

Créditos:
Anotaciones, textos y dibujos originales de Enrique Jardiel Poncela, tomados de la edición de
Angelina, o el honor de un brigadier (Un drama en 1880), según está publicado en el tomo I de las Obras completas de Enrique Jardiel Poncela, editado por AHR, según la séptima edición, de 1973.
Fotografía de la Introducción, tomada del blog de Angelina.
Fotografía del saludo de los actores, al final de la representación en el Teatro Principal de Valencia, el día 8 de diciembre, del autor.
Cartel del aniversario de la obra, tomada del blog de Angelina.

Fiat lux

Esta mañana, lo primero en que me he fijado al llegar a misa ha sido la casulla del sacerdote (de donde se deduce que no he sido puntual). Y es que era de color rosa pálido. Menos mal que lo ha explicado luego en la homilía. A lo que se ve, me tengo que enterar a estas alturas, que hay dos domingos en los que la casulla es de este color, como símbolo de la alegría: el tercer domingo de Cuaresma y el, también, tercero de Adviento (que es el caso).

Lo que ya no pudo ser de color rosa fue el cirio de la corona que este domingo tocaba encender, pues el párroco no consiguió encontrarlo de ese color, y nos hemos contentado con uno rojo.

En todo caso, la cuestión es que dé luz y nos ilumine.

Y, por esas cosas de la arquitectura y la normativa vigente, resulta que en este aún recién estrenado templo de la nueva parroquia de los Mártires Valencianos de Todos los Tiempos, también hay apliques para la iluminación de emergencia.

Con muy buen criterio evangelizador, dos de ellos se encuentran junto a la pila bautismal y el confesionario.



Créditos:
Fotografías de la pila bautismal y del confesionario, en la nueva Parroquia de los Mártires Valencianos de Todos los Tiempos, del 31 de octubre pasado, día de la bendición del templo, del autor.

sábado, 11 de diciembre de 2010

La educación… es puro teatro

Como se puede entender de lo publicado en estas páginas, el pasado miércoles, día de la Inmaculada Concepción, estuvimos en el teatro. (Bueno, algunos estuvieron en dos, pero lo que se dice ‘asistir a la función’, sólo en uno).

En tanto se hacía la hora oportuna, pude observar dos circunstancias que hablan bien a las claras de la lamentable educación que en la actualidad campa por este país. A dicho lamento, debe añadirse el que se desprende del hecho de que muchas de las actuaciones reprensibles las protagonizan personas que por edad no pueden excusarse en las últimas leyes, fueros o desafueros educativos.

El primer aspecto es el que motiva la existencia de un cartel en el mismo antevestíbulo del Teatro Principal de Valencia.

“Su móvil permanecerá sin cobertura dentro de este recinto”.

Es digno de agradecer que, merced a la falta de civismo de la gente, la administración deba destinar parte de su presupuesto a la instalación de inhibidores en locales públicos, habiendo tantos otros locales que sí los necesitan, y eso por no hablar de los famosos vehículos destacados en Afganistán. (Sí, parece demagogia, pero como ni me presento a elecciones ni busco más audiencia,… pues no lo es).

El segundo aspecto es el que se muestra en la foto. La gente, paciente, haciendo cola ante las taquillas, bien para comprar las entradas, bien para recogerlas (como había hecho yo minutos antes, por cierto, dos veces, porque las reservas a través de Atrápalo se pagan en efectivo… y no llevaba suficiente).

El problema ya no es que la gente haga cola, bastante bien definida, por otro lado, sino cómo se dispone la cola.

Puede verse perfectamente que la cola sale en recto desde las taquillas, en una dirección sensiblemente ortogonal a la línea de fachada del edificio, hasta que, cubierto el ancho completo de la acera, ya junto al bordillo, gira, también ortogonalmente, disponiéndose de este modo en paralelo con la antedicha línea de fachada (hay que reconocer que en esta zona la geometría ya es un poco difusa).

De esta manera se consigue que quienes tengan necesidad de transitar por la acera, deban bajar a la calzada, con el consiguiente riesgo, que entiendo que se considera menor que el derivado de discutir con la gente de la cola.

En el lateral izquierdo de la foto se observa, ya, la esquina del edificio, por lo que perfectamente la cola puede adaptarse a la fachada del edificio, girar y ocupar cuanto más mejor para el espectáculo, la calle lateral, la cual, además, es peatonal.

Pero bueno, será que me estoy haciendo mayor y me fijo ya en cosas sin importancia…

Créditos:
Fotografías del cartel y de la cola en el Teatro Principal de Valencia, del pasado día 8, del autor.