viernes, 10 de agosto de 2012

Frente a frente

Y mientras el joven se alejaba, el guardabosques, lleno de rabia, sacó su arco y la flecha rozó la oreja de Robín.

Los dos valientes lucharon más de dos horas sin pensar en pararse o huir. De pronto Robín tropezó en una raíz y cayó al suelo y el descortés Guy de Gisborne, en vez de darle tiempo de levantarse, como lo hubiese hecho un verdadero caballero, le hundió su espada en el flanco izquierdo.

“[El príncipe Juan] mandó a menudo verdaderas expediciones contra los forajidos, pero nunca lograron capturarlos. En una de las peleas Robín fue herido, descuidó su herida y una fiebre tenaz empezó a debilitarlo cada día más.

Como puede observarse, no sólo no tenía ninguna impunidad, sino que Robín de los Bosques se encontraba en numerosas ocasiones con la vida en peligro.

Esta semana hemos podido comprobar cómo algunos descerebrados calificaban al cantamañanas del alcalde de Marinaleda como ‘nuevo Robin Hood’, por hacer algo así como «robar a los ricos para dárselo a los pobres», cuando la única realidad es que acaudilló una conspiración para robar con violencia en varios supermercados andaluces, sabiendo además que no le iba a suceder nada, ni apenas un rasguño, por ser diputado autonómico. Y encima, el tal ni siquiera tiene los redaños para asumir su acción, pues se está quitando de en medio, con argumentos de leguleyo, dejando a sus compañeros y compañeras tirados. Vamos, que pagar, no quiere pagar, ni, por supuesto, dejar de cobrar,… cobrar dinerito de nuestros impuestos, digo.

Aunque el caso es que muy tirados no parece que vayan a quedar sus compañeros y compañeras, pues ni aun durante la comisión flagrante del delito, quienes se supone que están para defender el imperio de la ley (proteger y servir dicen en otros lugares), decidieron actuar, quedándose la cosa para los días siguientes… y ya veremos. Suerte tuvieron bastantes de que ese día ‘alguienes’ decidieran que no era necesario demostrar por qué se les paga, aunque sea poco a muchos,… y demasiado a unos pocos.

Suerte que no tuvo, el día siguiente al de los hechos anteriores, Carmen Muñoz Pérez, quien, creyéndose aún lo que le enseñaron hace sus más de cuarenta años, allá por los primeros setenta del pasado siglo, junto con su compañero de la patrulla de la Policía Municipal de Madrid, detuvo un vehiculo que circulaba a gran velocidad,… del que le llegó, en forma de varios disparos, la muerte.

Y es que, tanto el verdadero Robín Hood, como Carmen Muñoz Pérez, actuando según aquello en lo que creen y están convencidos,… son unos antiguos.

Pero es que siendo, en ciertas cosas, unos antiguos, es la única manera de tener un futuro esperanzador.

Descansen en paz.

Créditos:
Portada, y extractos de Robín de los Bosques, relato recogido en Cuentos y Leyendas de Gran Bretaña, de S. Clot, según traducción de María Lyda, en edición de Romerman Ediciones (depósito legal TF.-529-XII) (pp.173, 186 y 205).

De hormigas… y hormiguitas

Estos admirables insectos –dijo sin cuidarse de saber si le escuchaban o no– pertenecen al orden maravilloso de los neurópteros, cuyas antenas son más largas que la cabeza, las mandíbulas muy distintas y las alas inferiores, por lo general, iguales a las superiores. Cinco géneros constituyen este orden: los panopartes, los mirmileones, los hemerobinos, los termitines y los perlidas. Escusado es decir que los insectos cuya casa indebidamente quizá ocupamos, pertenecen al género de los termitines.
(…)
El primo Benedicto, una vez empeñado en su tema favorito, continuó dando rienda suelta a su saber.
- Ahora bien, estos termitines –dijo– están caracterizados por cuatro artejos en los tarsos, mandíbulas córneas y de un vigor notable. Entre ellos existe la familia mantispa, la familia rafidia, la familia termita, conocida generalmente con el nombre de hormigas blancas, la termita fatal, la termita de coselete amarillo, la termita lucífuga, la mordaz, la destructora…
- ¿Y los que han construido este hormiguero?... –preguntó Dick Sand.
- Pertenecen a la familia de las termitas belicosas –respondió el primo Benedicto, que pronunció esste nombre como hubiera pronunciado el de los macedonios o de cualquier otro pueblo antiguo valiente en la guerra–; sí, y de las belicosas de gran tamaño. Entre Hércules y un enano, la diferencia sería menor que la que hay entre el mayor de estos insectos y el más pequeño. Si hay entre ellos obreros de cinco milímetros de longitud hay soldados de diez milímetros, machos y hembras de veinte, y aun se encuentra también una especie muy curiosa llamada de los sirafúes que tienen media pulgada de longitud, tenazas por mandíbulas y una cabeza más grande que el cuerpo, como los tiburones. Son los tiburones de los insectos, y en una lucha entre los sirafúes y un tiburón, yo apostaría por los primeros.
- ¿Y dónde se observan más comúnmente esos sirafúes? –preguntó Dick Sand.
- En África –respondió el primo Benedicto–, en las provincias centrales y meridionales; porque África es por esencia el país de las hormigas. Sobre esto debe leerse lo que dice Livingstone en las últimas notas que ha traído Stanley. El doctor, más feliz que yo, pudo asistir a una batalla homérica librada entre un ejército de hormigas negras y otro de hormigas rojas. Éstas, que se llaman acometedoras y a las cuales los indígenas dan el nombre de sirafúes, fueron las victoriosas. Las otras, llamadas chungües, emprendieron la fuga llevándose sus larvas y sus hijuelos, no sin haberse defendido valerosamente. Jamás, dice Livingstone, jamás el entusiasmo de la batalla se ha llevado más lejos ni en el hombre ni en el animal. Estos sirafúes con su tenaz mandíbula, que arranca la parte donde hace presa, hacen retroceder al hombre más valiente. Los animales de mayor tamaño, leones, elefantes, huyen de estas hormigas, a las cuales nada detiene, ni los árboles por donde trepan hasta la cima, ni los ríos, pues los pasan haciendo un puente con sus propios cuerpos unidos uno a otro. En cuanto al número, otro viajero africano, Du Chaillu, ha visto desfilar por espacio de doce horas una columna de estas hormigas que caminaban con bastante celeridad. ¿Por qué admirarse de tanta multitud? La fecundidad de estos insectos es sorprendente, y hablando sólo de las termitas belicosas, se ha probado que una hembra pone hasta sesenta mil huevos por día. Así es que estos neurópteros proporcionan a los indígenas un alimento suculento. Las hormigas asadas, amigos míos, son un manjar que no lo hay mejor en el mundo.
- ¿Las ha comido usted, señor Benedicto? –preguntó Hércules.
- Nunca –respondió el sabio profesor–, pero las comeré.
- ¿Dónde?
- Aquí.
- Aquí no estamos en África –dijo vivamente Tom.
- No… no…– respondió el primo Benedicto–. Sin embargo, hasta ahora estas termitas belicosas y sus hormigueros sólo han sido observados en el continente africano. ¡Qué cosas tienen los viajeros! ¡No saben ver!

Toda esta interesante disertación, e inquietante en sus términos, se encuentra motivada por el entorno en el que se sitúa, cuya explicación se ha podido leer poco antes:
El joven grumete se adelantó inmediatamente y desapareció en medio de la oscuridad, que era profunda, cuando los relámpagos no desagarraban las nubes. Ya comenzaban a caer algunas gotas de lluvia.
- ¿Qué hay? –preguntó la señora Weldon cuando se acercó el viejo negro.
- Hemos visto un campamento, señora Weldon –respondió Tom–; un campamento… o quizá una aldea, y nuestro capitán ha querido ir a reconocerla antes de dirigirnos a ella.
La señora Weldon se contentó con esta respuesta.
Tres minutos después, Dick Sand estaba de vuelta.
- ¡Venid, venid! –gritó con voz que expresaba gran alegría.
- ¿El campamento está abandonado? –preguntó Tom.
- No es un campamento –respondió el joven grumete–; ni tampoco un pueblo. Son hormigueros.
- ¿Hormigueros? –exclamó el primo Benedicto, a quien aquella palabra hizo salir de su mutismo.
- Sí, señor Benedicto; pero hormigueros de doce pies de altura por lo menos, y en los cuales trataremos de refugiarnos.
- Pero entonces –respondió el primo Benedicto–; serán hormigueros del termita belicoso o del termita devorador. Sólo esos insectos geniales levantan monumentos semejantes que envidian los mejores arquitectos.
- Que sean termitas o no, señor Benedicto –respondió Dick Sand–, es preciso desalojarlos y ocupar su lugar.
- Nos devorarán, y estarán en su derecho.
- ¡En marcha! ¡En marcha!
- Pero aguarde usted –dijo el primo Benedicto–; yo creía que esos hormigueros no existían más que en África…
- ¡En marcha! –gritó por última vez Dick Sand con una especie de violencia, tanto temía que la señora Weldon hubiera oído las últimas palabras pronunciadas por el entomólogo.
Siguieron todos a Dick Sand con la celeridad posible. Un viento furioso se levantó entonces; gruesas gotas resonaban sobre el suelo; en pocos instantes las rachas debían ser insoportables.
Pronto llegaron a uno de aquellos conos que erizaban la llanura, y por temible que fueran las termitas no había que vacilar.
Si no era posible desalojarlos, era necesario por lo menos apoderarse de su morada y vivir con ellos.
En la base del cono, hecha con una especia de arcilla rojiza, se abría un agujero bastante estrecho, que Hércules ensanchó con su machete en pocos instantes, de modo que pudiera dar paso a un hombre como él.
Con gran sorpresa del primo Benedicto, no se dejó ver ni una sola de los millares de termitas que debían ocupar el hormiguero, el cono parecía abandonado.
Ensanchando el agujero, Dick Sand y sus compañeros entraron y Hércules el último, en el momento en que la lluvia empezaba a caer con tal furia, que parecía querer apagar los relámpagos.
Pero no había nada que temer en aquellas ráfagas de viento y lluvia. Una feliz casualidad había proporcionado a la pequeña caravana aquel abrigo sólido, mejor que una tienda y mejor también que una cabaña de indígenas.

Con estos antecedentes, aun literarios, en los que personas humanas, que diría alguien, “indebidamente” ocupan el hogar de unas hormigas termitas, ¿cómo extrañarnos de que otras hormigas, aun cuando no sean termitas, ocupen, también “indebidamente” el hogar de una persona humana, por muy trabajadora y hormiguita que sea?

Sin embargo, sí hay que dejar claro que, aun estando al sur de los Pirineos, no nos encontramos en África, por lo que, en estos asuntos, cada uno en su casa y Dios en la de todos.

Una alegoría cósmica de la vida dixit.

Créditos:
Extractos del capítulo V Lección sobre las hormigas en un hormiguero, y del capítulo IV Los malos caminos de Angola, ambos de la Segunda Parte de la obra de Julio Verne Un capitán de quince años, según traducción sin acreditar, tomado de la edición de RBA Editores para la Colección Hetzel (pp. 255-257, y 247-249).
Ilustración de Henri Meyer relativa a la escena en cuestión, en la edición realizada por J. Hetzel et Cie., París, tomada de la edición antedicha de RBA Editores, que reproduce las ilustraciones de la edición francesa.
Fotografía de detalle de una pared pintada en el Barrio del Carmen, de Valencia, a principios de este mes, del autor.

jueves, 9 de agosto de 2012

Si despeja, tendremos lluvia

El hermano de Dictis, Polidectes, que entonces era el rey de Sérifos, se enamoró de Dánae y, al no poder tener relaciones con ella por ser Perseo ya un hombre, convocó a sus amigos y con ellos, también a Perseo, y les dijo que reuniesen sus aportaciones para la boda de Hipodamía, la hija de Enómao. Como Perseo dijera que no pondría reparos ni aunque se tratara de la cabeza de la Górgona, a los demás les pidió caballos pero no aceptó los caballos de Perseo, sino que le ordenó que le trajese la cabeza de la Górgona. Éste, guiado por Atenea y Hermes, se dirigió al encuentro de las hijas de Forcis, Enio, Pefredo y Dino; eran estas hijas de Ceto y Forcis, hermanas de las Górgonas, viejas desde su nacimiento. Tenían las tres un solo ojo y un solo diente  y, turnándose, se lo pasaban de una a otra. Entonces Perseo se apoderó de ellos y, cuando se lo reclamaron, les dijo que se los devolvería si le indicaban el camino que conducía hacia las ninfas. Éstas tenían unas sandalias aladas y la «kíbisis», que dicen era una especie de zurrón. (…)
Tenían las ninfas además el casco de Hades. Cuando las Fórcides le mostraron el camino, les devolvió el diente y el ojo y, en cuanto llegó a presencia de las ninfas, consiguió lo que buscaba; se colgó la «kíbisis», se ajustó las sandalias a los tobillos y colocó sobre su cabeza el casco con el que podía ver a los que quería sin ser visible al resto. Recibió también de Hermes una hoz de acero y llegó volando hasta el Océano, sorprendiendo allí a las Górgonas mientras dormían. Eran estas Esteno, Euríale y Medusa, que era la única mortal; por eso Perseo fue enviado a por su cabeza. Tenían las Górgonas la cabeza cubierta por escamas de dragón, grandes dientes como de jabalíes, manos de bronce y alas de oro con las que volaban. A los que miraban los convertían en piedra. Perseo, por tanto, se colocó junto ellas mientras estaban dormidas y, guiando Atenea su mano y volviendo la mirada hacia el escudo de bronce en el que veía reflejada la imagen de la Górgona, logró decapitarla. Una vez cortada la cabeza, surgieron de la Górgona el caballo alado Pegaso y Crisaor, el padre de Gerión, que habían sido engendrados por Posidón. Entonces Perseo metió en la «kíbisis» la cabeza de la Górgona y emprendió el regreso, pero las Górgonas se despertaron de su sueño y emprendieron su persecución, sin embargo no podían verlo gracias al casco que lo ocultaba.

¿Y cómo empezó esta historia?

Cuando Acrisio preguntó al oráculo sobre la manera de que le nacieran hijos varones, el dios le respondió que de su hija nacería un niño que le daría muerte. Temiendo esto, Acrisio construyó bajo tierra una cámara de bronce y allí guardó a Dánae. Sin embargo, según dicen algunos, a ésta fue Preto quien la sedujo y de aquí surgió la querella entre ambos; según aseguran otros, Zeus se transformó en lluvia de oro y, deslizándose hasta el seno de Dánae a través del techo, se unió a ella. Cuando más tarde Acrisio supo que de ella había nacido Perseo, no creyó que hubiera sido seducida por Zeus y, poniendo en un arca a su hija junto con el niño, los arrojó al mar. En cuanto el arca arribó a Sérifos, Dictis los sacó de ella y crió al niño.

Como podemos ver, el origen de Perseo (en la variante más poética) está en una lluvia procedente del cielo. Para cerrar el círculo, en breve podrá apreciarse que Perseo (en este caso, la constelación) es el origen de una lluvia (ahora, de estrellas fugaces): las Perseidas, también llamadas Lágrimas de San Lorenzo (por la cercanía en el tiempo al día de su festividad, en concreto, mañana, viernes).

Sin embargo, en esta ocasión, el momento de mayor intensidad será el domingo… pero de día, al menos en España. Por ello, para poder apreciarlas habrá que refugiarse en las madrugadas del sábado al domingo y del domingo al lunes.

El origen de las estrellas fugaces son las partículas que ha ido dejando en el espacio en su continuo orbitar el cometa Swift-Tuttle, que en estas fechas son interceptadas por la Tierra.

No diré yo que no sea este fenómeno astronómico el origen del mito de la concepción de Perseo (seguro que al revés no es). Pero sí diré que lo mejor es quedarse con el relato mitológico, mientras, tumbados en una hamaca en estas noches de calor, se disfruta con la visión de las Perseidas.

Créditos:
Extractos del Libro II de la Biblioteca mitológica, de Apolodoro, según traducción de Julia García Moreno, publicada como número 1604 de la colección El Libro de Bolsillo, por Alianza Editorial (primera reimpresión, de 1999; pp. 95-97 y 95)
Detalle de fotografía de Perseo con la cabeza de Medusa, de Benvenuto Cellini, en la Piazza della Signoria, de Florencia, en marzo de 2008, del autor.

Borregos sin pastores… en el idioma

El pasado sábado tuvimos otra noticia con la palabra clave ‘Pastor’.

Tengo que reconocer que cuando leí la noticia en Libertad Digital me alegré, no por la noticia en sí, sino por la redacción del titular: “Ana Pastor, destituida de los 'Desayunos de TVE'”.

Naturalmente, al cabo de un tiempo mi gozo acabó en un pozo. Y no porque la moza no hubiera sido destituida, no.

El motivo es por que se ve que en la prensa una cosa es “separar a alguien del cargo que ejerce”, lo que es admisible, y otra muy distinta es “destituir”, que como puede observarse… es lo mismo,… aunque no parezca serlo ante la reluctancia a utilizar la palabra.

Libertad Digital en seguida cambió la palabra en el titular por la de “cesada”, con lo que pasó a coincidir con La Gaceta, aunque ésta luego cambió también pasando en el titular a ser la moza sujeto activo en vez de pasivo, papel éste que se mantiene en el titular de El Mundo, y que también se troca en el de ABC.

Sin embargo, hay que destacar que a pesar de los cambios sufridos en los titulares (aunque se mantienen las direcciones URL originales), sí respetan y mantienen el uso del concepto de ‘destitución’ en La Gaceta y ABC, si bien en el cuerpo de la noticia.

Todo este rollo viene a cuento de la queja inútil que publicó no recuerdo ahora quién en las páginas de ABC hace muuuuchos años, acerca del uso incorrecto del verbo ‘cesar’, con el sentido de ‘destituir’; o mejor dicho, del participio, ‘cesado’ por ‘destituido’.

Entre otras cosas, porque el verbo cesar no es transitivo, y por tanto, no puede tener Objeto o Complemento Directo (o como se les haya ocurrido ahora llamarlo): una persona no puede ‘ser cesada’, sino que puede (en general, en muchos casos, debe) ‘ser destituida’, es decir, como hemos visto, ‘separada del cargo que ejerce’.

Claro, que también me creo que en el actual gremio periodístico estén convencidos de que la abreviatura ‘intr.’ que figura en el lema del diccionario quiere decir, en realidad, no ‘verbo intransitivo’, sino ‘verbo intrascendente’.

Y es que el maltrato al idioma… sí que no cesa.

Once mil... balidos válidos


Otra duda es si las ovejas de la noticia acabarán siendo las famosas ovejas eléctricas con las que sueñen los androides de Philip K. Dick (o en su caso, los replicantes de Blade Runner, la cual, por cierto cumple hoy 30 años… y 45 días, o sea, once mil… y tres días), y usen, claro, los mensajes de móvil para despertarse.

miércoles, 8 de agosto de 2012

¿Ciber-borregos?

Cierto pastor que apacentaba sus ovejas en un monte, divertíase alarmando de vez en cuando a los labradores de las cercanías.
- ¡Favor! ¡Socorro! ¡Que viene el lobo! –gritaba.
Al oírlo, acudían presurosos los labradores; pero, al ver que sólo se trataba de una chanza, volvíanse a su trabajo.

Esopo es conocido por sus fábulas, una de las más famosas (incluso a costa de que muchos en la actualidad ignoren su autoría) es la del pastor que se divertía mintiendo. Luego le pasa lo que le pasa, bueno, a él no, a sus ovejas, que no tenían la culpa, precisamente.

Sin embargo, hoy se ha publicado una noticia que pone a las ovejas en su sitio, y el pastor que haga lo que le dé la gana.

Aunque suene casi a ciencia ficción, los pastores suizos están de enhorabuena porque las ovejas de su país podrían comenzar a facilitar datos de cómo se sienten amenazadas y cuándo van a ser atacadas por un lobo. El «truco» consiste en un collar que está desarrollando un biólogo de Suiza, que facultaría monitorizar cada latido del corazón del animal, y detectar así cuándo están angustiadas por un incipiente peligro.
El objetivo de ese «chequeo» constante sería que el sistema interceptase el riesgo y enviase un SMS al dueño de la oveja, entonces el pastor podría actuar en consecuencia. Si el latido del rebaño se acelera de forma agitada durante un lapso temporal pequeño, el collar avisará al pastor de manera inmediata.

Las dudas que se me plantean, en versión Esopo moderno es:
- ¿El pastor se inventará los mensajes de móvil para divertirse alarmando a los lugareños?
- ¿Serán las ovejas las que se ‘exciten’ para divertirse con el susto del pastor?
- ¿Aprenderán los lobos a asustar a las ovejas e inmediatamente esconderse, hasta que ya no les hagan caso a las pobres?
- ¿Aprenderán los lobos a, disimuladamente, llevar a las ovejas a donde no haya cobertura?
- ¿Esta noticia en realidad es una fábula para demostrar lo borregos que somos al estar tan pendientes del móvil?

Créditos:
Portada e inicio de la fábula El pastor mentiroso, de Fábulas de Esopo, edición de 1940 realizada por Editorial Ramón Sopena, en su colección Biblioteca para niños.
Inicio de la noticia publicada en ABC.

(L)librelector

Créditos:
Anuncio de las librerías de El Corte Inglés, tomado de ABC Cultural, de su número del pasado 28 de julio de 2012.
Juego de palabras en el título, entre llibre (en valenciano, libro) y libre.

martes, 7 de agosto de 2012

Marte… gravado

Como es sabido, ayer aterrizó en Marte el vehículo ‘rover’ Curiosity; como es también sabido, parte de su instrumentación es de procedencia española, en concreto, lo que llaman REMS, es decir, una estación de control medioambiental.

El caso es que no ha sido la única participación española, o, por mejor decir, decisión.

Fuentes bien informadas han confirmado a la redacción de este bló que si bien el aterrizaje (amartizaje que se decía hace veinticinco años con las misiones Vikingo), tuvo lugar ayer, esto se debió a una decisión del Gobierno español, que en su fiebre recorteril determinó recortar, también, la duración del viaje, impidiendo que el vehículo llegara a Marte un martes… ¡que es lo que toca, leches!

Nota:
La otra decisión es que la primera foto chula fuera de grava… por lo del IVA, claro.

Créditos:
Fotografía obtenida por el vehículo curiosity, distribuida por la NASA, tomada de la noticia de ABC.

lunes, 6 de agosto de 2012

Una restauración…con clave

El pasado viernes, día 3, pasé junto a la Ermita de Santa Lucía, y pude observar que están en la no-sé-qué fase de la restauración. Puede verse que, en efecto, alguna mano de ayuda sí necesita, comparando la fotografía que acompaña estas líneas con la del carrillón, allá por marzo de 2009.

Casualmente, o no, hoy he vuelto a pasar, llegando a tiempo de oír el final de la melodía del carrillón (era mediodía), cuyo funcionamiento en activo yo desconocía.

Más casualmente, o no, reconocía la melodía: el Minueto en Sí menor atribuido a J.S. Bach, pero en realidad, de Petzold.


Créditos:
Fotografía de una estatua caída en la coronación de la fachada principal de la Ermita de Santa Lucía, del día mencionado, del autor.

Parece que va en serio

Esta mañana he realizado un reintegro en un cajero, y éste es uno de los billetes que he obtenido.


Lo que no termino de entender de la firma es cuál de las dos opciones es la correcta:
a) El señor Draghi autoriza que el cajero del banco me dé parte de MI dinero.
b) Piense lo que yo piense, el billete YA es del señor Draghi.

Créditos:
Imagen del billete en cuestión, con la firma remarcada.

domingo, 5 de agosto de 2012

Agotado estoy

Con el día de hoy llevamos ya 10 días de Juegos Olímpicos, contando el día de la inauguración, y estoy agotado.

Encima, hace poco he tenido que correr los cien metros lisos, y a toda velocidad para ni siquiera salir en la retransmisión televisiva de la prueba (sí, luego dicen que había un ligero viento a favor; el rebufo se llama a eso, gracias al cual han conseguido bajar todos de los 10 segundos, salvo el pobre Powell que ha debido tener un tirón o algo parecido).

Como decía, estoy agotado, y es que es una ardua tarea la activa participación en tanto deporte… siguiendo los doodles de Google:

Tiro con arco y Salto de trampolín.
...

Esgrima y Anillas.
...

Hockey sobre hierba y Tenis de mesa
...
Lanzamiento de peso y Salto con pértiga.
...






Y hoy, natación sincronizada.

Lo dicho, agotado.


Créditos:
Doodles de la página de inicio del buscador Google de los días 27 de julio al 05 de agosto de 2012.

Et requiescite pusillum

Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado. Él, entonces, les dice: «Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco.» Pues los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer. Y se fueron en la barca, aparte, a un lugar solitario. Pero les vieron marcharse y muchos cayeron en cuenta; y fueron allá corriendo, a pie, de todas las ciudades y llegaron antes que ellos. Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.

Éste sí fue el Evangelio de hace dos semanas. Sobre el que podemos destacar diversos aspectos:
- Jesús les dice a sus apóstoles que vayan a descansar un poco, incluso, “aparte, a un lugar solitario”. Es decir, que el descanso propiamente dicho supone una separación del trabajo, no sólo físicamente, sino también con la mente. ¡Ah! Fijémonos que lo solitario no el hombre (Jesús habla en plural), sino el lugar.
- Lo importante es que el hombre descanse (“no les quedaba tiempo ni para comer”), y no tanto el momento elegido (así, no se nos dice que ese día fuera sábado).
- Lo segundo más importante: el principio. Jesús dice: “Venid también vosotros”. Es decir, no les dice que vayan a descansar por ahí, sino que vayan a descansar CON ÉL; que el momento del descanso no es sólo para el cuerpo y la mente respecto del cansancio en el Mundo, sino también, y especialmente, para el alma. En resumen, el famoso “Santificarás las fiestas” del Decálogo.
- Lo primero más importante: que aun habiéndose retirado a descansar con sus discípulos, ni siquiera Él en ese momento, y por extensión, en ningún otro, descansa: “y se puso a enseñarles muchas cosas”.

Matización a lo anterior: los apóstoles venían de evangelizar (“todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado”), es decir, ése era su trabajo, y se habían retirado a descansar. En el Evangelio se nos dice que quien, aun así, vuelve a la predicación es Jesucristo, no los apóstoles, lo que puede interpretarse que el hombre, incluso en la evangelización, tiene que descansar un poco.

De ese modo, tanto el cuerpo, como la mente, recobran energías para hacer bien el trabajo.

Porque, al fin y al cabo, Jesucristo, en tanto que Dios Hijo, nos cubre el puesto.

Pero eso no quiere decir que nos vaya a hacer nuestro trabajo, ¿eh?

Créditos:
En el título, transcripción parcial del versículo 31 del capítulo 6 del Evangelium secundum Marcum, tomada de la Biblia Vulgata, en edición de Colunga-Turrado, publicada por Biblioteca de Autores Cristianos (duodécima edición, de 2005)
Transcripción del Evangelio según San Marcos (6, 30-34), tomada de la Nueva Biblia de Jerusalén, revisada y aumentada, editada en 1998 por Desclée De Brouwer.

Y ahora, ¿dónde los pongo?: Historias de café para el verano

La pasada semana me acerqué a BiblioCafé, después de mucho tiempo sin hacerlo.

Como puede verse, los temas de los libros son plenamente actuales, en particular, los de tema histórico.



Bueno, y el tercero, también, ya que me recuerda que tengo que, nuevamente, organizar mi biblioteca… este verano.

Créditos:
Portadas de los libros adquiridos.

Augustus et Nix

Es sabido que el verano en Roma no es ninguna tontería, hasta el punto de que el mes de agosto tiene cambiado su nombre por el de ferragosto. Por eso no deja de resultar que curioso que hoy se celebre la festividad de Nuestra Señora de las Nieves.

Y es que una cosa es que sea curioso, y otra muy distinta que no sea lógico. Y lógica, no le falta. Y no, no es por el cambio climático.

Según la tradición, que en este caso no se encuentra en absoluto documentada, pero no es el tema de esta anotación; según la tradición, decíamos, la noche del 4 al 5 de agosto del año 358, tanto el Papa Liberio como un patricio romano llamado Juan tuvieron un mismo sueño: la Virgen María les anunciaba que les indicaría dónde deseaba la erección de una iglesia en su honor.

El hecho de que el patricio Juan tuviera tal sueño se entiende por cuanto carecía de hijos y junto con su mujer había hecho promesa de donar sus bienes para erigir una iglesia en honor a la Madre de Dios; y cabe entender que el sueño del Papa fuera para evitar problemas con la autoridad competente.

El caso es que por muy agosto que fuera, y en Roma, esa noche hubo una tempestad de nieve,… o no, porque las tradiciones no se terminan de poner de acuerdo. En lo que sí coinciden es que en una de las colinas de la fundación de Roma, el Esquilino, quedó marcada, bien por ser la única zona donde permaneció la nieve, bien por cualquier otro sistema, lo que se interpretó como la planta de una iglesia, en definitiva, el lugar de su construcción.

Con el tiempo, la iglesia se rehizo, agrandó amplió y consolidó, perdiéndose la referencia a Nuestra Señora de las Nieves, y pasando a ser conocida como Santa María la Mayor.

Y como llegamos en su día a puntito de que cerraran el horario de visitas, tengo que dejarlo aquí.

Créditos:
Fotografías de las fachadas principal y trasera (ésta con el ábside) de la iglesia de Santa María la Mayor, en Roma, el 10 de septiembre de 2011, del autor.

Para no llenarse de granos

Dentro de diez semanas está previsto que suceda un gran fenómeno de conjunción planetaria en Valencia. Es posible que a estas alturas de la conjunción, ya haya quien haya comido paella elaborada con madera, no de haya, sino de naranjo.

Para evitar que tan digno, ilustre y civilizado momento gastronómico no sea adecuadamente disfrutado, a continuación expongo un breve manual, que oportunamente me llegó por correo electrónico el jueves (es decir, justo las diez semanas antes de la conjunción), no de elaboración, sino de degustación, lógicamente y como toca, de la paella de la paella.

Dejémonos de dar saltos y, como nunca mejor dicho, a saber:
- La paella es como una caja de quesitos en porciones. Los jugadores están distribuidos alrededor de la paella de forma equidistante A cada jugador le corresponde solo el quesito que tiene delante de sus narices.
- El cubierto oficial del juego es la cuchara de metal o madera.
- Si el jugador quiere exprimir limón en su área, deberá tener autorización verbal de sus dos vecinos, a los que procurará no salpicar.
- El juego comienza cuando el macho dominante de la manada dice "Vinga que es gela l'arròs!" (Tr.: ¡Venga, que se enfría el arroz!)
- Si la paella está buena, el elogio al cocinero se hará de forma intermitente cada dos cucharadas durante toda la comida.
- Los tropezones que hay en cada sector son propiedad del jugador titular de ese espacio. Si algún elemento integrado en su zona no es del gusto del jugador lo depositará delicadamente en el centro de la paella para que lo disfrute otro jugador.
- Las piezas de carne cuando salen de la paella no pueden volver, ni por partes, ni en los huesos.
- Si alguien invade el espacio de otro jugador sin permiso, será amonestado; a la segunda ocasión, oirá aquello de "Eres un poc fill de puta" (Tr.: Eres un poco malandrín) y tendrá que pagar los carajillos.
- Se entiende que un jugador abandona, cuando apoya la cuchara en el borde del caldero y dice "Estic fart, ja no puc més!" (Tr.: Estoy harto, ¡no puedo más!) En ese momento su zona queda franca y puede ser ocupada.
- Queda terminantemente prohibido girar la paella para acceder a otro punto donde aún queda arroz.
- Si la paella baila alguien deberá coger del asa para estabilizarla. El/los jugador(es) que se ocupen de este cometido recibirán elogios del resto, que se emplearán a fondo para mantener siempre llena la copa de vino del esforzado estabilizador durante toda la comida.
- Cuando se toca hierro con la cuchara, en las postrimerías de juego, los valencianos se enfrentan al "Socarrat", es un momento glorioso donde el nerviosismo cunde. El frenesí es tal, que aquello parece a una prospección petrolífera. Los que no participan en el festín deben relajarse y esperar el postre.
- La partida acaba cuando los jugadores se retiran o ya no queda nada en el caldero, señal indiscutible que estaba buena o había mucha hambre ó...........ERAN LAS 16:30h. (A esa hora todas las paellas están buenas).

AMUNT.

sábado, 4 de agosto de 2012

Una entrevista de trabajo… de libro

Cuando hube terminado mi sumaria exposición, el almirante [contralmirante Frank Watkins, jefe de la Flota Submarina del Atlántico], en un tono que indicaba claramente que la entrevista había terminado, me dijo:
- Bien. Va a venir alguien de la base con quien deseo que tenga usted una entrevista. ¿Dónde se le puede llamar por teléfono esta noche?
- Estaré en mi casa –le respondí.
(…)
Después de cenar me llamó el almirante y me dijo:
- Siento comunicarle que el programa de visitas de la persona de quien le hablé está sobrecargado, por lo que la entrevista queda aplazada.
- Bien, señor –le contesté.
Seguramente el almirante adivinó mi natural curiosidad, porque añadió misteriosamente:
- No hable de esto absolutamente con nadie. La persona de quien se trata es el almirante Rickover. Hay una importante misión a realizar y se ha pensado en usted, entre otros oficiales, para llevarla a cabo.
(…)
Después de colgar el teléfono me desplomé en una silla completamente aturdido.
En aquel tiempo, por supuesto, todo el mundo sabía directa o indirectamente, que el contralmirante Rickover era el «padre del submarino atómico». El Nautilus, cuyo lanzamiento se efectuó en el mes de enero de 1954, llevaba ya navegando cerca de un año. (…)
Unas semanas después me llegó la orden de que el siguiente sábado a las ocho de la mañana debía estar en el despacho del almirante Rickover. (…)
En la Marina, las entrevistas con el almirante Rickover eran famosoas, o, mejor dicho, tenían muy mala fama. Lo más imprevisto podía sucederle a uno. Algunas veces, por ejemplo, el almirante hacía sentar a su visitante en una silla especial para los interrogatorios, la cual tenía la particularidad de que las patas delanteras era algo más cortas que las traseras y estaba colocada de tal modo que con sólo un pequeño movimiento de una persiana podía hacer que la luz del sol diera directamente en los ojos del visitante. (…)
El interrogatorio podía referirse al tema más imprevisto. (…)
Yo sabía que las estrambóticas preguntas del almirante Rickover no estaban destinadas únicamente a aturdir o desmoralizar al presunto candidato a determinado destino, sino que su objeto era separar los oficiales de inteligencia gris y ordenancista de los que poseyeran imaginación e ingenio, los cuales eran los que el almirante deseaba tener a su alrededor; y, sobre todo, le servían para deshacerse de los que demostrasen ligereza en sus juicios y falta de rectitud moral.
Desde luego, yo no podía ni soñar en ser más ingenioso que el almirante, pero sí estaba firmemente decidido a hacer todo lo posible para causar la mejor impresión.
(…)
A una seña del almirante me senté, un tanto aliviado al pensar que había sobrevivido los primeros treinta segundos.
(…)
El almirante me miró fijamente a los ojos y sin más preámbulos me preguntó:
- ¿Dónde fue usted a la escuela?
(…)
Pero al final me planteó la temida cuestión:
- Anderson, enumere usted todos los libros y sus autores que haya leído en los dos últimos años. No mencione los que haya leído el mes anterior; éstos no cuentan, puesto que usted sabía que vendría a verme.
(…) Aunque no soy un lector infatigable, creo que he leído más de lo corriente. (…) Ahora, sin embargo, no sabía qué contestar. Inexplicablemente, no conseguía acordarme de un solo título ni de ningún autor.
(…) Me acordé del título de un libro, pero no podía recordar su autor.
Al cabo de un rato, el almirante, frunciendo el entrecejo, me dijo:
- Vaya usted con Dios, Anderson.

Así es como se terminó una entrevista de trabajo con todo un almirante.

Y así es como continuó:
Cuando estuve de regreso en casa, Bonny [su esposa] adivinó inmediatamente que la entrevista no se había desarrollado muy bien. Le confirmé su intuición:
- ¡Vaya situación! El almirante preguntándome las obras y autores que he leído en estos últimos dos años, y yo sin poder acordarme de un solo título ni nombre. Ignoro lo que deseaba de mí, pero será mejor olvidarlo.
Luego me dirigí instintivamente a la biblioteca y me puse a repasar los títulos de los libros. Al verlos fui recordando los que había leído a bordo del Wahoo, y con el auxilio de Bonny compuse una lista de más de dos docenas de libros, que representaba aproximadamente el noventa por ciento de todos los que había leído en los dos años precedentes.
- Bien –dije a Bonny–. Quizá sea anormal el precedimiento, y presuntuoso por mi parte, pero no quiero que el almirante crea que los oficiales de submarinos somos imbéciles. Le voy a escribir mandándole esta lista.
Aquella misma noche redacté la carta, que pasé trabajosamente a máquina. A la mañana siguiente, y no sin cierta aprensión, la eché al correo.
Aunque el almirante jamás me ha hablado personalmente de este asunto, más tarde me enteré de que mi carta fue decisiva. Antes de recibirla, parece que el almirante Rickover me había descartado, comentando que yo le había parecido excesivamente premioso y cachazudo. Pero después de recibir mi carta cambió al parecer de idea, y poco después recibí con asombro el aviso de que debía presentarme de nuevo al almirante Rickover. Pero mi exacta «misión» no se me aclaró ni sería aclarada en varios meses.

Lo que no especifica el comandante Anderson, aunque supongo que figurará en algún expediente debidamente guardado en los archivos de la Marina de los Estados Unidos, es la “lista de más de dos docenas de libros” que le remitió.

Y no deja de excitar la curiosidad qué libros fueron los que permitieron, con el tiempo, que el Comandante Anderson capitaneara el Nautilus bajo el hielo del Polo Norte.

Créditos:
Fotografía de un marinero de la dotación del Nautilus, hoejando un libro en una de las tres bibliotecas del buque, y extracto del capítulo II Una entrevista difícil, del libro Nautilus 90º Norte, memorias del Comandante del buque, Capitán de Fragata William R. Anderson (con la colaboración de Clay Blair, jr.), según traducción del Capitán de Corbeta Miguel Coll Montaña, tomados de la primera edición, de abril de 1959, de Editorial Juventud (pp.16-24 y 24-25).

viernes, 3 de agosto de 2012

Una escala (musical) con 234 peldaños

Hoy se ha celebrado el cumpleaños de la inauguración del actual Teatro alla Scala, o sea, La Scala de Milán, allá por 1778.

La función de esa noche, la ópera Europa Riconosciuta, cuyo autor es Antonio Salieri, famoso entonces por sus trabajos, y famoso, ahora, por una película, y no sobre él.

Y como estamos de inauguraciones y aperturas al público, hay que empezar con la obertura, ¿no?

Créditos:
Fotografía de la fachada del Teatro alla Scala, de Milán, iluminada durante la noche, recién entrada la madrugada del 31 de marzo de 2007, del autor.

De costa a costa

En 1926, hace 86 años (y no en 1986, hace 26 años), nacía en Queens, uno de los boroughs de Nueva York, Anthony Dominick Benedetto, o sea, Tony Bennett.


Y aún así, es conocido por haber dejado su corazón en San Francisco. ¡Qué cosas!

Sumergidos, en superficie… y más allá

Una diferencia entre la llegada novelada al Polo (Sur) del submarino Nautilus, y la llegada recordada al Polo (Norte) del submarino Nautilus, es que ésta última fue en inmersión.

La primera permanencia de un submarino, en superficie, en el Polo Norte fue poco más de siete meses después, un 17 de marzo de 1959, y el submarino era el USS Skate.

No tengo documentación sobre esta hazaña. Sin embargo, sí tengo documentación valiosa sobre la hazaña del Nautilus verniano.

Ayer terminé de leer La biblioteca de los libros perdidos, de Alexander Pechmann, libro donde se recogen numerosos casos de obras literarias perdidas por diversos motivos. Lógicamente, no figuraba entre ellos el texto inicial que redactó Julio Verne (y que luego desechó) culminando la escena en la que el capitán Nemo y el profesor Aronnax, procedentes del Nautilus, coronaban el Polo Sur un 21 de marzo de 1868. Y no figura porque tengo yo el manuscrito original guardado celosamente en mi biblioteca…, en algún rincón de ella…, bueno, celosamente celosamente…, vamos, que lo de guardado, no diría yo que…, claro, que también he podido soñarlo…, creo…, o no.

El caso es que sí recuerdo claramente el texto del manuscrito cuya traducción al español vendría a ser la siguiente:
- Capitán, ¿me permite decirle que me ha emocionado?
- ¿Mi breve discurso, profesor? –Nemo no pudo dejar de esbozar una sonrisa.
- No le diré que no, pero ahora mismo no me refería a él.
- ¿Entonces…?
- Esto –y extendí los brazos casi en cruz, como queriendo abrazar todo lo que nos rodeaba–. La plenitud de la naturaleza,… y lo especial del lugar.
- Tiene razón – y el capitán inició un pausado movimiento con la cabeza, para abarcar con la mirada todo cuanto se nos ofrecía ante nosotros, las aguas delicadamente mecidas por una suave brisa, y la superficie helada con ocasionales alborotos de los copos de nieve más ligeros; por último, elevó ligeramente la cabeza, y la mantuvo así.
Yo dirigí mi mirada hacia el punto en el que él tenía fija la suya, sin apreciar nada de particular.
- ¿Capitán?
- ¿Sabe, profesor? –me respondió en un susurro, para apenas distraer la mirada– Esto es lo más impresionante de todo.
Iba a replicarle que no sabía a qué se refería, cuando yo también lo sentí. No hizo falta que se lo dijera, pues él, con esa extraña intuición de que había dado numerosas pruebas, se dio cuenta de ello, y habló por los dos.
- Sí, este inmenso azul polar.

Créditos:
Fotografía del USS Skate en el Ártico, en 1959, tomada de la Wikipedia.

Otra forma de estar arriba del mundo

Bajo… 90º

- Atención. Os habla vuestro comandante. Dentro de pocos instantes, el Nautilus alcanzará un objetivo largo tiempo ambicionado por la Humanidad: llegar con un barco al Polo Norte geográfico. Si la Providencia nos sigue ayudando como hasta ahora, dentro de dos días conseguiremos otro objetivo de mayor significación histórica aún: la conclusión de una rápida travesía polar desde el Océano Pacífico al Océano Atlántico. En este momento estamos a cuatro décimas de milla del Polo Norte. Mientras nos vamos aproximando, guardemos unos minutos de silencio dando gracias a Dios por habernos permitido realizar con éxito tan extraordinario viaje. Roguemos por la paz del mundo y recordemos a aquellos que nos han precedido con el triunfo o con el fracaso.

El tocadiscos había dejado de funcionar y un profundo silencio siguió a mis palabras. Sólo se  oía el rítmico zumbido de los sondadores, que incansablemente vigilaban la profundidad del océano, los peligrosos hielos y las sombrías aguas a proa de nuestro barco.

Con la mirada puesta en el reloj de la corredera empecé a contar en voz alta y a través del micrófono:
- Atención. Diez…, ocho…, seis…, cuatro…, tres…, dos…, uno. ¡Ya! Día tres de agosto de mil novecientos cincuenta y ocho. Hora: veintitrés quince. El Polo Norte para la Marina Americana y los Estados Unidos.

Los hurras de la tripulación resonaron por todo el barco. Miré con ansiedad a Tom Curtis. Estaba sonriendo. El sistema de navegación por inercia había funcionado con absoluta precisión, confirmando que habíamos cruzado exactamente el Polo Norte.
- Mi comandantote –exclamó Curtis–, puede usted decir que hemos perforado de verdad el Polo.

Permanecimos silenciosos y emocionados durante unos momentos pensando en la hazaña que había realizado el Nautilus.

Aunque Julio Verne fallara en la elección del Polo, en el día de la hazaña, y en el nombre del capitán del buque, desde luego acertó en el nombre de éste.


Nota:
La hora es la de verano de la costa Este de Estados Unidos.

Créditos:
Imagen del parte de situación del buque Nautilus, y extracto del capítulo XXII Perforando el Polo Norte, del libro Nautilus 90º Norte, memorias del Comandante del buque, Capitán de Fragata William R. Anderson (con la colaboración de Clay Blair, jr.), según traducción del Capitán de Corbeta Miguel Coll Montaña, tomados de la primera edición, de abril de 1959, de Editorial Juventud (pp.200-201).

jueves, 2 de agosto de 2012

La maté porque era mía

Hoy se cumplen 27 años de la entrada en vigor de la Ley del Aborto (se llamara eufemísticamente como se llamara), iniciativa legislativa del primer gobierno del Partido Socialista con Felipe González Márquez a la cabeza, ampliada hace dos años por el último (de momento) gobierno del mismo partido, entonces con José Luis Rodríguez Zapatero (lo de 'a la cabeza' ya no lo tengo tan claro, aunque no lo descarto).

Hace once días, se publicó en La Razón una entrevista con el actual Ministro de Justicia, en la cual entre muchas cosas, sólo las dos últimas preguntas tenían que ver con la Ley del Aborto, aunque es el tema que se llevó al titular.

El Ministro anticipó dos cosas: una, la eliminación de los supuestos de plazos, y la otra (entre “algunos de esos aspectos [de la Ley de 1985 que] deben ser revisados”), que “el mismo nivel de protección que se da a un concebido sin ningún tipo de minusvalía o malformación debe darse a aquel del que se constate que carece de algunas de las capacidades que tienen el resto de los concebidos”, es decir, que no se permita la desprotección del “concebido, permitiendo el aborto, por el hecho de que tenga algún tipo de minusvalía o de malformación”.

El hecho de que esta propuesta fuera la que figurara en el titular permitió a varios juntaletras del Partido Socialistas o anejos, enterarse de ello, y así, mostrar sarpullidos lingüísticos varios, bien fuera directamente, bien a través de comentarios a la noticia en las ediciones digitales de los periódicos.

Durante estos días, elentir ha realizado una encomiable labor denunciando el uso de unos argumentos falaces, o mostrando las contradicciones en que incurren. Incluso en una optimización rentable de recursos, ha podido denunciar ambas cosas ante un artículo publicado… sí, en Libertad Digital. Aunque como todo tiene su aspecto positivo, este artículo ha permitido que en un comentario pinarejo nos recordara una anotación de hace más de tres años de anghara recordando lo que opinaba al respecto don Julián Marías.

Ayer, ante las barbaridades publicadas… sí, en El Mundo, por una presunta habitual, elentir nos informó de que un tío carnal suyo tiene el Síndrome de Down, alteración que, conviene recordar, una vez comunicada a los padres tras su detección durante el embarazo, supone que el 99% de las decisiones adoptadas conducen a un aborto voluntario.

Otro caso argumentado a favor del aborto es el de la espina bífida. Sin embargo, en uno de los comentarios a una de las anotaciones de elentir, zuppi nos han informado acerca de la carta de un padre cuya hija padece dicha enfermedad. En una anotación suya de hoy, nos muestra, cara a cara, el artículo de la presunta y la carta de don Javier Mª Pérez-Roldán, padre de la niña: dicen que las comparaciones son odiosas, pero en este caso, la comparación resalta la calidad de cada persona.

Finalmente, hoy, elentir, de nuevo, nos informa de cómo en cierto mundillo lo bueno es matar seres humanos, y, para compensar, salvar lobos.

Y es que, ya nos recordó Hobbes aquello de que el hombre era un lobo para el hombre.

Y, desde luego, los hay que están empeñados en que tenga razón. Por eso será que quieren tener libertad de decisión ante una criatura a la que consideran como una propiedad privada (en este caso, sí vale lo de privado)… pero ninguna responsabilidad (la cual, claro, es, como mucho, del conjunto de la sociedad).

¿Quiénes son, realmente, los discapacitados?

miércoles, 1 de agosto de 2012

Míos, tuyos… ¡nuestros!


Esta viñeta de Manuel Summers se publicó en 1987. En aquel entonces, los ‘míos’ eran los socialistas, que estaban a punto de cumplir cinco años bien asentados en el poder y zonas anejas, tanto ellos, propiamente, como los ‘de toda la vida’ añadidos súbitamente aquel otoño del 82 con su grito unánime a los pies de la ventana del Palace: «¡Felipe, colócanos a tós!».

Ahora, los ‘míos’ son otros, los populares. Ahora, la vigencia de la viñeta no es por que se encuentren bien asentados en el poder, sino más bien por la cruda materialización del ‘digo’ y ‘Diego’.

En todo caso, la previsión de futuro, en este sentido, en algo más halagüeña: no podremos decir ni míos, ni tuyos, ni de , porque de es con lo que nos vamos a quedar.

Créditos:
Viñeta de Manuel Summers publicada en ABC el 22 de octubre de 1987, de la hemeroteca del autor.

Blanco y en salud

Este pasado lunes se publicó la noticia de que según un estudio, las canas son un indicador de buena salud.

Cosa que tampoco necesita de mucha discusión, pues bien sabido es que yo me encuentro como un jabato.

Nota 1:
Hablando de jabatos, lógicamente, el estudio es español.

Nota 2:
Esta anotación no la pude publicar ayer porque… me dolía la cabeza.

Créditos:
Portada del número 1.500 de la colección Superaventuras, serie Jabato Color, publicado el 15 de enero de 1973 por Editorial Bruguera, de la tebeoteca familiar del autor.