jueves, 2 de mayo de 2013

¿Alegoría?

Si sí, porque sí; y si no, porque no.


Esta habitual disyuntiva, tan típicamente española, se encuentra, en forma de señalización de tráfico, en Valencia, precisamente en la Plaza de… España.

Créditos:
Fotografía en la Plaza de España con la Gran Vía de Ramón y Cajal, de Valencia, de la línea de detención de un semáforo, precedida con la retícula de prohibición de detenerse, bloqueando el cruce, esta tarde, del autor.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Equilibrios… científico-sociales

Barcelona 28, 2 tarde. Ayer estuvo el profesor Einstein en el Sindicato único de la distribución devolviendo la visita que le había hecho la delegación de dicho Sindicato. Le saludó, en nombre de la Confederación Nacional del Trabajo, Angel Pestaña al cual dijo el Sr. Einstein. “Yo también soy revolucionario, pero en el terreno científico, y como los científicos me preocupan también los temas sociales, que estimo que constituyen uno de los aspectos más interesantes de la humanidad.” El profesor Einstein, refiriéndose a la represión última, dijo que creía que en ella había habido más ofuscación que maldad, y deseó a los sindicalistas suerte en el éxito final.

Un día después…
El famoso autor de la teoría de la relatividad es nuestro huésped desde anoche. (…)
Al recoger en estas columnas la noticia de su llegada, damos la más cordial bienvenida al ilustre sabio.
En Guadalajara tomo el rápido de Barcelona y me pongo en busca del que es ilustre huésped de España y hoy de Madrid. Después de echar la mirada en unos compartimientos, lo percibo a través del cristal conversando con su esposa. (…)
Toco en la puerta. Einstein levanta hacia mí una mirada sorprendida, casi asustada. ¿Habrá sufrido mucho por las indiscreciones de periodistas? Entro, me presento, le exhibo el ABC de esta mañana, que lleva en primera plana su fotografía. Y sencillamente, sin más preámbulo, se levanta, me da la mano y me invita a sentarme. (…)
Mientras el tren corre hacia Madrid, Einstein me honra soportando mis preguntas.

Sufrir las indiscreciones de los periodistas, no sé, pero desde luego, sí parece que sufrió noticias no totalmente ciertas, por decir algo:
- Le ruego a usted –me dice Einstein– que rectifique las declaraciones que se me atribuyen. Es cierto que acepté la invitación de los sindicalistas; pero dije lo contrario de lo que escriben los periódicos. Dije que no soy revolucionario, ni siquiera en el terreno científico, puesto que quiero conservar cuanto se pueda y pretendo eliminar tan sólo lo que imposibilite el progreso de la ciencia. Dije que debía hacerse lo mismo en la sana evolución política. ¿Cómo hubiera podido pronunciar las palabras que se me atribuyen, puesto que vivo apartado de toda actividad política? Cierto que soy un sincero demócrata, me interesan los problemas sociales y deseo la igualdad de derechos para todos los seres humanos; pero no tengo fe en una sociedad socialista ni en el programa de producción de los comunistas.”

Como puede verse, una cosa es mantener el equilibrio entre la física clásica y la relativa, por decirlo así, y otra más ardua, mantener el equilibrio ante lo que se publica en los periódicos.

Y ni siquiera Einstein pudo, con toda la velocidad de la luz, escapar de esa situación.

Créditos:
Texto de la noticia publicada bajo el título Einstein a los sindicalistas, publicada en ABC el 1 de marzo de 1923, tomado de la hemeroteca en internet del periódico.
Extractos del artículo El profesor Einstein en Madrid. Una hora con Einstein, de Andrés Révész, publicado en ABC el 2 de marzo de 1923, tomados de El periódico del siglo. 1903-2003. 100 firmas-100 años, selección de Catalina Luca de Tena editada por Luca de Tena ediciones en 2002 (pp. 161-165), disponible también en la hemeroteca en internet del periódico.
Fotografía de Albert Einstein, en bicicleta, en Los Ángeles, en 1933 (es decir, hace 80 años, y diez después de las declaraciones transcritas), tomada de La fuerza del conocimiento. La dimensión científica de la sociedad, de John Ziman, en edición de Alianza Editorial como número 765 de su colección El libro de bolsillo, en 1980 (pág. 145), de la biblioteca del autor.

De calendarios y vacaciones… mentales

Eso había sido a principios de noviembre, en las proximidades de Todos los Santos.

Con todo, le parecía un poco prematuro hablar de Navidad antes del primer domingo de Adviento.

Hans Castorp no se hubiera sorprendido de que ya considerasen también la Navidad como una fecha pasada y hablasen directamente del Año Nuevo y el Carnaval...

La Pascua ya había pasado por el valle blanco, abril avanzaba y Pentecostés comenzaba a destacarse en el horizonte.

Una de las características de La montaña mágica es el transcurso del tiempo, si bien, curiosamente, no se muestra por fechas concretas, sino, como muestran los ejemplos anteriores, por festividades (y, en su caso, por las estaciones del año).

Y teniendo en cuenta, además, que las festividades son, como se corresponde con una obra de un autor europeo, cristianas, es de temer que en cualquier momento se requiera de notas aclaratorias en las ediciones que se realicen en Bélgica.

Por cierto, salvo error, sólo se menciona en una ocasión una fecha concreta, y ni siquiera se refiere al día en que se sitúa la acción:
- ¿Sabe que dentro de cinco días estaremos de nuevo a primero de mes? –oyó decir a Herminie Kleefeld dirigiéndose a dos jóvenes de su mesa (…)
- ¡Uno de octubre! Lo he visto en el calendario de la oficina.

Y, desde luego, la que no se menciona es la del Primero de Mayo.

Actualización del 17 de mayo:
Si ayer fue jueves, esto no es Bélgica, sino Asturias.

Créditos:
Extractos de La montaña mágica, de Thomas Mann, según traducción de Isabel García Adanes (de 2005), tomados de la séptima reimpresión (septiembre de 2012) de la primera edición (abril de 2009), realizada por Edhasa como número 233 de su colección Pocket Edhasa (pp. 387, 389, 390, 502 y 317-318).

martes, 30 de abril de 2013

Leyendo las leyes del mercado

-¿Por qué considera peligrosa la edición digital?
- Por la misma razón que los aficionados a los vinos aprecian más el Château Mouton en su botella que el château-carton en su práctico envase. Por igual razón que mis amigos preferían el caldo de buey que hacía en su casa Marlene Dietrich a las pastillas que disolvía en el agua Marilyn Monroe. Porque cada uno se gasta su dinero en lo que le da más placer. Y a mí me gusta el papel, y las librerías, y los encuadernadores, y el oficio de impresor. Cuando uno deja de ir al mercado deja de pertenecer al pueblo.

Créditos:
Fotografía de Mauricio Wiesenthal y extracto de la entrevista que le realiza Antonio Fontana, tomados del número 1.089 de ABC Cultural, de este pasado 20 de abril, de la hemeroteca del autor.

lunes, 29 de abril de 2013

Algo transpuesto


«Cerró los ojos y se durmió. Cuando el dinosaurio se despertó, era el hombre quien estaba ahí.»

Créditos:
Fotografía del esqueleto de un alosaurio (Allosaurus fragilis), dinosaurio terópodo del Jurásico superior, en el Museo de Ciencias Naturales de Valencia, en agosto de 2007, del autor.

domingo, 28 de abril de 2013

¿Pillando onda?

Cuatro meses después, estamos de nuevo con las cifras del EGM de la radio… según la muestra tomada en los taxis que utilizo en Valencia.


Cabe señalar un par de cosas:
- en este periodo, me he librado de los deportes de Radio Marca (aunque hubo un día que pillé, o fui pillado, por Julio Insa).
- a pesar de lo que diga el EGM, en ningún taxi estaba sintonizada la SER (generalista).

Sobre ((esRadio hago como ellos, o sea, no digo nada.

sábado, 27 de abril de 2013

Problemas de agenda

Luego dicen que no hay sintonía con los alemanes.


¿Cómo va a haberla, celebrando la fiesta de octubre en abril?

Créditos:
Fotografía del cartel de la Oktoberfest 2013, en un autobús de la EMT de Valencia, en abril de 2013, del autor.

viernes, 26 de abril de 2013

Reseña del Consejo de Ministros



Créditos:
Fotografía de una pintada, en abril de 2013, del autor.

Cambiando el carril

En su época, se les conocía como carril «Sólo Bus», y luego añadieron a los taxis.

Cuando las empresas de autobuses urbanos en varias ciudades españolas fueron conducidas a la quiebra, quedaron reconducidas como empresas municipales, sin más personalidad que la de sus correspondientes gestores (y/i-) responsables: perdieron sus nombres y colores, y pasaron a ser ‘EMT’ con autobuses rojos.

El carril, por tanto, cambió su denominación, y quedó en simple «EMT-Taxi».

Ahora, en Valencia, el Ayuntamiento ha decidido permitir que por dicho carril circulen también las motos, y así ha quedado reflejado en el carril, sólo que en vez de escribir ‘Amoto’ han colocado un dibujito (si no se tratara de asfalto, diríamos un ‘icono’).

Lo curioso es que parece que el habitual caos en la forma de conducir no debe influir en la forma de definir el carril, y por tanto, hay que mantener el orden: la EMT, luego el Taxis, y después las amotos.

Aunque eso suponga tapar con ‘tipex’ negro las indicaciones originales, y volver a ponerlas un poco antes, haciendo sitio a las amotos con su dibujito.

Créditos:
Fotografía de un carril «EMT-Taxi-Amotos», en la Avda. Pérez Galdós, en Valencia, en marzo de 2013, del autor.

jueves, 25 de abril de 2013

Y también llegó…


… en inglés, porque por algo viene de allá




Créditos:
Fotografías de la aproximación y aterrizaje en Valencia-Manises del avión en el viajaba… ¡ella!, esta tarde, del autor.

Y llegaron las lluvias


Por cierto, hoy me han dicho un refrán que no conocía:
«Si llueve el día de San Marcos, cuarenta días de charcos.»

Y, como vemos, lo ha hecho. Así que...

Créditos:
Imagen de la gráfica de lluvia en Valencia durante el día de hoy, tomada de la página de AEMET.

Y ahora, ¿dónde los pongo?: ¡Y el Día del Libro… llegó!

¡Libros, libros, libros!










¡Y Libros, y libros, y libros!









¡Y más libros, más libros, más libros!









Créditos:
Cubiertas de los libros en cuestión.

El parcial ha resultado total

Para esta noche, los astrónomos tenían previsto un eclipse parcial de Luna, visible desde España durante algo más de media hora.

Por su parte, los meteorólogos tenían previsto (bueno, en su momento, con una probabilidad del 55%), un episodio de lluvia (y por tanto, con nubes), sufrible y visible desde Valencia durante esta tarde noche.

Supongo que los astrónomos habrán acertado (no suelen equivocarse); mientras,los meteorólogos… también.

Y la Luna ha quedado totalmente eclipsada por las nubes.

A ver si dentro de un mes sí lo vamos a ver, y lo apuntamos en el haber.

Créditos:
Fotografía de la Luna entre nubes y el edificio de la, a pesar de la iluminación, Finca Roja, anoche, en Valencia, del autor.

De banderas... y banderías

Hace diez días se publicó en el Diario Oficial de la Comunidad Valenciana un Decreto para, ahí es nada, “la conmemoración del trigésimo aniversario de la aprobación y entrada en vigor de la Ley 8/1984, de 4 de diciembre, de la Generalitat, por la que se regulan los símbolos de la Comunitat Valenciana y su utilización”.

Hay un momento del Preámbulo del Decreto, donde se dice:
No en vano, el artículo 12 del Estatut d’Autonomia de la Comunitat Valenciana obliga a la Generalitat a velar por la protección y defensa de la identidad y los valores e intereses del pueblo valenciano y el respeto a la diversidad cultural de la Comunitat Valenciana y su patrimonio histórico.

Como puede observarse, no hay ningún problema en que vayan unidos el concepto de “respeto a la diversidad cultural” y las expresiones “Estatut d’Autonomia”, “Comunitat Valenciana” y “Generalitat”, en un mismo párrafo… redactado en español.

Olé por el “respecto a la diversidad cultural” (porque de la estupidez, ya hablaré en otro momento).

Créditos:
Fotografía de las banderas que coronan las Torres de Quart, en Valencia, cada una en una torre, y juntas (sólo) por la perspectiva, de noviembre de 2008, del autor.

martes, 23 de abril de 2013

¿Arcanos, primitivos? ¡No, libros!

Harlan sentía una vanidad oculta y casi vergonzante por su afición a los conocimientos arcanos. Desde sus primeros día en la escuela le interesó el estudio de la Historia Primitiva, y el Instructor Yarrow le había animado a ello. Harlan llegó a simpatizar con aquellos extraños y oscuros Siglos anteriores, no solo al establecimiento de la Eternidad en el 27º, sino incluso al descubrimiento del Campo Temporal, en el Siglo 24. Durante sus estudios había leído libros y periódicos Había viajado muy lejos en el pretiempo hasta los primeros Siglos de la Eternidad, para consultar viejas bibliotecas, siempre que pudo obtener permiso para ello. Desde hacía más de quince años estaba reuniendo una notable biblioteca privada, casi toda en papel impreso. Tenía un libro de un tal H.G. Wells, y otro de un llamado W. Shakespeare, y algunos libros de historia medio destrozados. Pero la joya de su colección era un juego completo de volúmenes encuadernados de una revista semanal primitiva. Ocupaban un espacio extraordinario pero nunca pudo decidirse a microfilmarlos.

La suave elegancia de Finge contrastaba con el severo aspecto del aposento de Harlan. Su siglo 95 natal tendía a lo espartano en el decorado de las viviendas, y Harlan nunca pudo acostumbrarse a otro estilo. Las sillas de tubo metálico estaban revestidas de un material mate al que se había intentado dar aspecto de madera (aunque con poco éxito). En un rincón de la habitación había un pequeño mueble aún más desacorde con las costumbres del Siglo donde se encontraba ahora.
Finge reparó en él al instante.
El Programador tocó el mueble con su dedo rechoncho, como si quisiera probar su consistencia.
- ¿Qué material es ese?
- Madera, señor –dijo Harlan.
- ¿Es posible? ¿Madera natural? ¡Sorprendente! Supongo que usan la madera en su Siglo natal.
- Ciertamente.
- Comprendo. El reglamento no lo prohíbe, Ejecutor.
Finge se limpió el dedo con los pantalones, para quitarse el polvo del objeto que había tocado.
(…)
Sus ojos se dirigieron de nuevo hacia el objeto de madera, pero ahora mantuvo sus dos manos en su espalda y continuó:
- ¿Qué es eso? ¿Para qué sirve?
- Es una librería –dijo Harlan.
(…)
Finge enarcó las cejas.
- Una librería. Por tanto, esos objetos colocados en los estantes deben de ser libros, ¿no es así?
- Sí, señor.
- ¿Ejemplares auténticos?
- Completamente, Programador. Los he obtenido en el Siglo Veinticuatro. Los pocos que tengo aquí datan del Siglo Veinte. Si… si quiere examinarlos, le ruego que tenga cuidado. Las páginas han sido restauradas e impregnadas, pero no son de metal. Requieren un trato cuidadoso.
- No voy a tocarlas. No tengo ningún deseo de examinarlos. Supongo que aún conservarán el polvo original del Siglo Veinte. Libros auténticos. Las páginas serán de celulosa, ¿no es cierto? Es lo natural –rió Finge.
Harlan asintió.
- Son de celulosa modificada por el tratamiento de impregnación a fin de darles mayor duración. Desde luego.
Respiró hondo, tratando de conservar la calma. Era ridículo identificarse tanto con aquellos libros, sentir que un desprecio hacia ellos era también un desprecio hacia él mismo.
- Me atrevería a decir –continuó Finge, insistiendo en el tema– que todo el contenido de estos libros podría ser microfilmado en dos metros de película y guardado en un dedal. ¿Qué contienen estos libros?
- Son tomos encuadernados de una revista del Siglo Veinte –dijo Harlan.
- ¿Usted lee esas cosas?
Harlan contestó con orgullo:
- Estos son solo algunos volúmenes de la colección completa que poseo. No existe otra colección como esta en todas la bibliotecas de la Eternidad.
- Ya comprendo. Se trata de una afición suya. Recuerdo que una vez me contó su interés hacia los Primitivos. Es raro que su Instructor autorizase una cosa semejante. Es malgastar su energía.

Harlan contempló cómo Twissell miraba con curiosidad los viejos y encuadernados volúmenes de la biblioteca y cómo luego tomaba uno entre sus manos. Eran tan antiguos que el frágil papel había sido protegido por métodos especiales, pero las páginas crujían entre las manos nerviosas de Twissell.
Harlan hizo un gesto. En cualquier otro momento le habría dicho a Twissell que se apartara de los libros, aunque se tratase del Jefe Programador de la Eternidad.
El anciano ojeó las viejas páginas y silenciosamente pronunció aquellas arcaicas palabras.
- ¿Este es el inglés de que siempre nos hablan los lingüistas? –dijo, golpeando con un dedo el volumen que tenía ente sí.
- Sí, es inglés –contestó Harlan.
Twissell volvío a colocar el libro en su lugar.
- Pesado e incómodo.
Harlan se encogió de hombros. En efecto, la mayor parte de los Siglos de la Eternidad usaban los microfilmes. Una pequeña parte utilizaba el registro molecular. A pesar de todo, la imprenta y el papel no eran desconocidos.
Harlan dijo:
- Los libros no precisan de equipos técnicos, como ocurre con los microfilmes, para leerlos.
Twissell se frotó la barbilla.
- Tiene razón. ¿Empezamos ya?

Bueno, pues este año ya ha empezado el Día del…, del..., del ¡¿qué?!

¡Ah, sí, el Día del Libro!

Créditos:
Extractos de los capítulos 2. El observador, 7. El preludio del crimen, y 15. Perdidos en los Tiempos Primitivos, de El fin de la Eternidad, de Isaac Asimov, según traducción de Fritz Sengespeck, tomados de la edición en la colección Best Seller del sello DeBols!llo, en abril de 2012 (pp.28-29, 102-105, y 234-235).
Imagen de Estudio para la decoración de la Biblioteca de El Escorial, de Pellegrino Tibaldi, dibujo a pluma y aguada, en tinta parda, sobre lápiz negro, 332 x 485 mm, c. 1588 - 1592 ©The Trustees of the British Museum 1846,0509.176, integrante de la exposición El trazo español en el British Museum. Dibujos del Renacimiento a Goya, tomada de la página de internet de la misma.

lunes, 22 de abril de 2013

Una fórmula matemática para pasarlo bien


Hace unos días pude 'apreciar' esta pintada.

Pocos días después, es decir, hace una semana, se conmemoraba el nacimiento de Leonhard Paul Euler, en concreto, 306 años.


Un número del que, recordando la famosa anécdota de los matemáticos Ramanujan y Hardy, podemos decir que tiene su (rebuscada) relación con Euler.

Y es que 306 es el producto de 17 y 18, que son las cifras correspondientes a los siglos transcurridos cuando nació (en el calendario cristiano, se entiende -o sea, 17); y la suma de las cifras (también en el mismo calendario) del año de nacimiento (1962) de Yoko Ogawa, autora de La fórmula preferida del profesor, la cual, naturalmente, es la Fórmula de Euler.

¡Ah, y otra cosa!

El famoso número del taxi de la anécdota (el 1729) también tiene su aplicación en esta anotación: es la suma del año de nacimiento de Euler y del día... en que se publica.

Créditos:
Fotografía de la pintada en cuestión, de abril de 2013, del autor.
Imagen del doodle de este año conmemorativo del nacimiento de Euler.

domingo, 21 de abril de 2013

Y ahora, ¿dónde los pongo?: ¡Y el Día del Libro se acerca!






¡Libros, libros, libros!





Créditos:
Cubiertas de los libros en cuestión.

sábado, 20 de abril de 2013

Self-service along the shelf

One of my favourite things to do (occasionally surreptitiously but usually unabashedly) when I am in a new friend’s home for the first time is to peruse their bookshelves.

Me sucede, no ya con frecuencia, sino siempre, que cuando hojeo un libro buscando un fragmento concreto, me suelo enganchar en otras partes del mismo, y, sin ningún problema, acabo leyéndome un capítulo entero… tras lo cual tengo que seguir buscando el fragmento en cuestión (que en ocasiones,… no existe).

Estos días me ha pasado algo parecido: buscando entre las notas y apuntes para preparar una de las anotaciones últimamente publicadas, me he encontrado con la referencia de un artículo de Beth Carswell publicado en septiembre de 2010,… y que estaba esperando su turno para llegar a estas páginas.

La introducción al mismo que figura en Abebooks nos plantea el problema de los libros electrónicos visto desde el punto de vista de qué dicen de nosotros (o, mejor dicho, ya no se nos muestra), eso sí, con humor: “we lose the alarm bells that go along with discovering your would-be new romance has a house full of home taxidermy books”.

Sí, bueno, será mejor que volvamos con Beth Carswell:
For me, books are part of my house, part of my decor, and part of who I am. When you come into my home (mind the clutter), I expect and welcome you to eye the shelves, laugh at some inclusions, ask about some inclusions (...) and to pull down copies, admire my few cherished collectible books, borrow, discuss, argue – and yes, even draw conclusions.
Don’t worry. I’ll do the same to you.

El caso es que... yo hago lo mismo.

Créditos:
Extractos del artículo Undercover: Judging People by Their Books, de Beth Carswell, publicado en Abebooks en septiembre de 2010, y de la introducción al mismo.

viernes, 19 de abril de 2013

Tampoco de las cuentas me libro

Iniciaba la anotación anterior diciendo que faltaba una semana para el comienzo de la Feria del Libro en Valencia. Pues no: la Feria comienza el jueves 25.

Sin embargo, no soy el único que se ha despistado echando cuentas.

Para esta edición hay contratadas 75 casetas, algunas menos que en 2012 [fueron 84], pero no una cifra significativa, según el nuevo presidente del Gremi [David Cases].”

Pues hombre, 75 frente a 84 supone un descenso superior al 10%, que yo sí calificaría como ‘cifra significativa’.

Sin embargo, el mayor despiste es el de la propia Feria: el año pasado se celebró la edición número 43, y este año se celebra la número… 48.


Así, ¿cómo van a salir las cuentas?

Créditos:
Imagen de la actual cabecera de la página de la Feria del Libro de Valencia, basada en el cartel para esta edición diseñado por Elías Taño.
Extracto del artículo de Alfons García publicado en Levante.

Libros con cuentas

Dentro de una semana comienza en Valencia la Feria del Libro. Lo nuevo para este año es… la novedad de que no salen las cuentas.

Y es que, según se ha publicado, el sector del libro se encuentra con una importante disminución en el volumen de ventas (un 40% en lo que llevamos de crisis, parece). A ello, hay que añadir que los índices de lectura tampoco son nada del otro mundo (parece que el índice de la Comunidad Valencia es tres puntos inferior a la media nacional, aunque no sé en qué unidades está medido, ni cómo, el índice en cuestión).

Otra cosa que sale también en las cuentas es el tema de las subvenciones y ayudas institucionales, aspecto sobre el que siempre se puede decir aquello de que “quien quiera peces, que se moje el culo”.

El sector del libro está capeando la crisis porque está acostumbrado a contar con pocos medios y, desde siempre, aplican a rajatabla el emprendedurismo [sic]. Los libreros saben que deben renovarse. (…)
Pese a la coyuntura económica sólo se han cerrado cuatro o cinco librerías en la provincia de Valencia, que se compensa con la apertura de otras tantas. Aún así desde la organización del certamen literario enfatizó en la necesidad de proteger a las librerías.

“[El presidente de la Associació d’Editors del País Valencià, Jesús] Figuerola ha insistido en que "los libros hay que comprarlos en las librerías y no en las grandes supeficies, y además hay que promocionar las librerías de proximidad, las de pueblos y barrios".

Ante lo cual uno no puede sino pensar en que, tal vez,:
- da la impresión de que los libreros quieran clientes, en vez de clientela, lo que no es exactamente igual.
- la clientela, en lo que veo por ahí, no se mueve por aquello que puede encontrar en otro sitio, no ya más barato, sino, tal vez, más fácilmente, que es la ventaja de las ‘grandes superficies’.
- si las librerías se limitan a ofrecer lo que les llega en las cajas del reparto de los distribuidores, vista una librería, vista todas.
- la clientela es de la tienda, del tendero; es decir, precisamente de aquello que hace un establecimiento totalmente distinto y diferente de los restantes.

Y por ello, la renovación tendrá que venir de la mano de la diferenciación: sea por añadir a la actividad de venta, la de editorial (como París-Valencia); sea por establecer una vinculación más personal a través de un Club de Lectura (como Casa del Libro); sea por ir más allá y convertirse, como BiblioCafé, más que en una librería, en un centro cultural con numerosas actividades, como bien suele reseñar caraguevo.

Sé que no es nada fácil pero consolidado el comercio en internet, y con el arranque de los libros electrónicos, creo que es el único camino.

Créditos:
Extracto del artículo de Carmen Velasco en Las Provincias.
Extracto de la noticia publicada en la página de la Feria del Libro de Valencia.