
Ayer finalizaba el mes de septiembre, y con él, el periodo de ‘regreso’, tras una vacaciones ‘de maestro’ (expresión que se decía antes, y ahora han traído de nuevo a la actualidad), de los grandes pilares de la comunicación en
((esRadio (tres cuartos de lo mismo en
Libertad Digital TV).
En mi caso no puedo decir que los haya oído/visto mucho, pero como cosa curiosa, sí oí parte del primer programa de
Es la noche de César, y del último (me refiero, claro está, dentro del mes de septiembre).
Lo que oí del primero, el del día cinco, fue la sección
Palabras al aire, la cual, lógicamente, comenzó con saludos afectuosos (entre ellos, quiero decir) tras el largo y cálido verano, y luego entraron en harina.
Por ejemplo:
Ella-
«¿Qué tal ha probado el verano?». ¿Esto no le suena que es un catala…Él-
… nismo.Ella-
¡Bien! Es un catalanismo, efectivamente. Nosotros no decimos “¿qué tal ha probado el verano?”.Él-
¡En jamás de los jamases!Ella-
Pero viene del ‘probar’ catalán, que significa ‘ir bien, sacar provecho de algo’, ‘fer profit’ que dicen ellos. Es eso, ‘¿qué tal ha probado el verano? En vez de decir, como decimos habitualmente siempre ‘¿qué tal ha ido el verano? o ‘¿qué tal te ha sentado el verano? Es ese mismo sentido, ‘¿qué tal te ha ido?’ o ‘¿qué tal te ha sentado?’; los catalanes dicen ‘¿qué tal ha probado el verano?’El problema de ser uno tan chulo como un ocho es que la acepción número ocho del lema
probar, es, textualmente:
Dicho de una cosa: Ser a propósito o convenir, o producir el efecto que se necesita. Y los ejemplos,
El calor me prueba bien; el frío me prueba mal. Vamos, casi casi, la Real Academia Española elige el verano para comprobar si le prueba.
Sigamos.
Como diría nuestro amigo Federico,
¡qué boda sin la tía Juana! Pues eso, no podía faltar la Iglesia Católica.
Ella-
No sé si se ha enterado de que el Papa ha estado en Madrid en agosto.Él-
Sí, pero porque leía la prensa en internet, porque en la prensa extranjera no aparecía ni a tiros. Fíjese hasta qué punto llegó la cosa que me llamó el Jefe de Opinión de La Razón
para que escribiera algo al respecto, y le tuve que decir que en la prensa norteamericana no aparecía; que sería la Jornada Mundial, pero que lo estaban considerando como una visita local, y ni la más mínima noticia.Ella-
Yo llevo diciéndolo por todas partes desde que se empezó a hablar de este tema. ¿Por qué dicen Jornada
Mundial de la Juventud…Él-
¡Hombre, porque era Mundial!Ella-
…si el Papa,… No, si no se trata de que sea Mundial ni de la Juventud, o no. Voy a la Jornada, Jornada, en singular. Una jornada es un día. ¿Por qué la Jornada Mundial de la Juventud, si estuvo cinco, seis o no sé cuántos?Él-
Pues mire. Nunca mejor dicho: Maestros tiene la Santa Madre Iglesia que le sabrán responder mejor que yo. O sea… Creo que nunca lo he dicho con más propiedad.Pues la propiedad le acaba de ser expropiada: no se dice
Maestros, sino
Doctores.
Y sí, los Doctores sabrán contestar mejor que el titular del programa.
Y un pequeño matiz: efectivamente,
Jornada es relativo a un día, y de hecho, en su acepción de reunión, lo es en plural. Sin embargo, en sus acepciones de viaje, una de ella es
Camino o viaje, aunque pase de un día. O sea, que los días de más de veinticuatro horas no van desencaminados.
Cerrando el cículo temático en este mes de septiembre, el editorial de ayer en
Es la noche de César versaba sobre el
racismo de los nacionalistas catalanes.
La duda que me ha quedado es si la contundencia del editorial, motivado por unas
declaraciones de Arturo Mas, era una forma de subsanar la falta de reprobación al comentario de su
colaboradora en ese programa del día cinco, cuando dijo (minuto 06:02.):
Ella-
¿Es correcto que diga poderío, aunque nos suene a andaluz, a bata de cola y todas estas cosas?