Mostrando entradas con la etiqueta Miguel de Cervantes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Miguel de Cervantes. Mostrar todas las entradas

viernes, 24 de junio de 2016

Aprender del ejemplo

«Y habiéndose ido el sacristán, Cortado le siguió y le alcanzó en las Gradas, donde le llamó y le retiró a una parte, y allí le comenzó a decir tantos disparates, al modo de lo que llaman bernadinas, cerca del hurto y hallazgo de su bolsa, dándole buenas esperanzas, sin concluir jamás razón que comenzase, que el pobre sacristán estaba embelesado escuchándole; y como no acababa de entender lo que le decía, hacía que le replicase la razón dos y tres veces. Estábale mirando Cortado a la cara atentamente, y no quitaba los ojos de sus ojos; el sacristán le miraba de la misma manera, estando colgado de sus palabras. Este tan grande embelesamiento dió lugar a Cortado que concluyese su obra, y sutilmente le sacó el pañuelo de la faldriquera.»


Aunque en esta ocasión hemos estado menos "colgados de sus palabras", no por ello en la campaña electoral han dejado de darnos "buenas esperanzas, sin concluir jamás razón que comenzase(n)", ni por supuesto, nos han dejado de "decir tantos disparates".

Ahora ya solo falta saber si nos dejaremos sacar "el pañuelo de la faldriquera".

Créditos:
Extracto de la novela ejemplar Rinconete y Cortadillo, de Miguel de Cervantes,  tomado de Novelas ejemplares (I), según edición de Francisco Rodríguez Marín publicada en 1914 en la colección Clásicos Castellanos, y reproducida en edición facsímil por Espasa Calpe en 2010, de la biblioteca del autor.
Fotografía de la placa conmemorativa existente en Sevilla, en enero de 2011, del autor.

sábado, 23 de abril de 2016

Del ingenioso humanista

«Que Cervantes fué hombre de mucha lectura no podrá negarlo quien haya tenido trato familiar con sus obras. Una frase aislada de un erudito algo pedante como Tamayo de Vagas no basta para afirmar que entre sus contemporáneos fuese corriente apellidar ingenio lego al que un humanista tan distinguido como López de Hoyos llamaba con fruición «su caro y amado discípulo» y escogía entre todos sus compañeros para llevar la voz en nombre del estudio que regentaba. Pudo Cervantes no cursar escuelas universitarias, y todo induce a creer que así fué; de seguro no recibió grados en ellas; carecía sin duda de la vastísima y universal erudición de D. Francisco de Quevedo; pudo descuidar en los azares de su vida, tan tormentosa y atormentada, la letra de sus primeros estudios clásicos y equivocarse tal vez cuando citaba de memoria; pero el espíritu de la antigüedad había penetrado en lo más hondo de su alma, y se manifiesta en él, no por la inoportuna profusión de citas y reminiscencias clásicas, de que con tanto donaire se burló en su prólogo, sino por otro género de influencia más honda y eficaz: por lo claro y armónico de la composición; por el buen gusto que rara vez falla, aun en los pasos más difíciles y escabrosos; por cierta pureza estética que sobrenada en la descripción de lo más abyecto y trivial; por cierta grave, consoladora y optimista filosofía que suele encontrarse con sorpresa en sus narraciones de apariencia más liviana; por un buen humor reflexivo y sereno, que parece la suprema ironía de quien había andado mucho mundo y sufrido muchos descalabros en la vida, sin que ni los duros trances de la guerra, ni los hierros del cautiverio, ni los empeños, todavía más duros para el alma generosa, de la lucha cotidiana y estéril con la adversa y apocada fortuna, llegasen a empañar la olímpica serenidad de su alma, no sabemos si regocijada o resignada. Esta humana y aristocrática manera de espíritu que tuvieron todos los grandes hombres del Renacimiento, pero que en algunos anduvo mezclada con graves aberraciones morales, encontró su más perfecta y depurada expresión en Miguel de Cervantes, y por esto principalmente fué humanista más que si hubiese sabido de coro toda la antigüedad griega y latina.»

Créditos:
Extracto del discurso leído por D. Marcelino Menéndez y Pelayo, en el Paraninfo de la Universidad Central (ahora, Complutense de Madrid), el 8 de mayo de 1905, en la solemne fiesta académica celebrada con motivo del III Centenario de la publicación (de la primera parte) del Quijote, y recogido bajo el título Cultura literaria de Miguel de Cervantes y elaboración del «Quijote», en la selección realizada por José María de Cossío con el título San Isidoro, Cervantes y otros estudios (de D. Marcelino), publicada por Espasa-Calpe como número 251 de en su colección Austral, tomado del ejemplar de la cuarta edición, de noviembre de 1959, (pp. 90-91), de la biblioteca del autor.
Fotografía de la placa de la calle Cervantes, en Valencia, colocada en conmemoración, también, del III Centenario del Quijote, en abril de 2009, del autor.

lunes, 30 de marzo de 2015

Lo que va de un Rey a un Príncipe

PRIVILEGIO
Por cuanto por parte de vos, Miguel de Cervantes Saavedra, nos fue fecha relación que habíades compuesto la Segunda parte de don Quijote de la Mancha, de la cual hacíades presentación, y por ser libro de historia agradable y honesta, y haberos costado mucho trabajo y estudio, nos suplicastes os mandásemos dar licencia para le poder imprimir y privilegio por veinte años, o como la nuestra merced fuese; lo cual visto por los del nuestro Consejo, por cuanto en el dicho libro se hizo la diligencia que la premática por nos sobre ello fecha dispone, fue acordado que debíamos mandar dar esta nuestra cédula en la dicha razón, y nos tuvímoslo por bien. Por la cual vos damos licencia y facultad para que por tiempo y espacio de diez años cumplidos primeros siguientes, que corran y se cuenten desde el día de la fecha de esta nuestra cédula en adelante, vos, o la persona que para ello vuestro poder hobiere, y no otra alguna, podáis imprimir y vender el dicho libro que de suso se hace mención, y por la presente damos licencia y facultad a cualquier impresor de nuestros reinos que nombráredes para que durante el dicho tiempo le pueda imprimir por el original que en el nuestro Consejo se vio, que va rubricado y firmado al fin de Hernando de Vallejo, nuestro escribano de Cámara, y uno de los que en él residen, con que antes y primero que se venda lo traigáis ante ellos, juntamente con el dicho original, para que se vea si la dicha impresión está conforme a él, o traigáis fe en pública forma como por corretor por nos nombrado se vio y corrigió la dicha impresión por el dicho original, y más al dicho impresor que ansí imprimiere el dicho libro no imprima el principio y primer pliego dél,
ni entregue más de un solo libro con el original al autor y persona a cuya costa lo imprimiere, ni a otra alguna, para efecto de la dicha correción y tasa, hasta que antes y primero el dicho libro esté corregido y tasado por los del nuestro Consejo, y estando hecho, y no de otra manera, pueda imprimir el dicho principio y primer pliego, en el cual inmediatamente ponga esta nuestra licencia y la aprobación, tasa y erratas, ni lo podáis vender ni vendáis vos ni otra persona alguna, hasta que esté el dicho libro en la forma susodicha, so pena de caer e incurrir en las penas contenidas en la dicha premática y leyes de nuestros reinos que sobre ello disponen; y más que durante el dicho tiempo persona alguna sin vuestra licencia no le pueda imprimir ni vender, so pena que el que lo imprimere y vendiere haya perdido y pierda cualesquiera libros, moldes y aparejos que dél tuviere, y más incurra en pena de cincuenta mil maravedís por cada vez que lo contrario hiciere, de la cual dicha pena sea la tercia parte para nuestra Cámara, y la otra tercia parte para el juez que lo sentenciare, y la otra tercia parte para el que lo denunciare; y más a los del nuestro Consejo, presidentes, oidores de las nuestras Audiencias, alcaldes, alguaciles de la nuestra Casa y Corte y Chancillerías, y a otras cualesquiera justicias de todas las ciudades, villas y lugares de los nuestros reinos y señoríos y a cada uno en su juridición, ansí a los que agora son como a los que serán de aquí adelante, que vos guarden y cumplan esta nuestra cédula y merced, que ansí vos hacemos, y contra ella no vayan ni pasen en manera alguna, so pena de la nuestra merced y de diez mil maravedís para la nuestra Cámara.
Dada en Madrid, a treinta días del mes de marzo de mil y seiscientos y quince años.
YO EL REY
Por mandato del Rey nuestro señor:
PEDRO DE CONTRERAS

Créditos:
Transcripción del Privilegio Real por el que se autorizaba la impresión de la Segunda parte de don Quijote de la Mancha, tomado de la edición realizada por Editorial Planeta, con motivo del cuarto centenario de la publicación de la primera parte de la novela, según edición y notas de Martín de Riquer, ilustrada por Antonio Mingote (pp. 814-815, en el tomo 5).
Fotografía parcial de las figuras que adornan el portal del edificio de la Avenida del Reino de Valencia, 58, en Valencia, con el busto de Miguel de Cervantes, en julio de 2013, del autor.

viernes, 2 de enero de 2015

Con erudición y aprovechamiento, henos gustosos y reprehendidos


Por comisión del señor Doctor Gutierre de Cetina, vicario general desta villa de Madrid, corte de Su Majestad, he visto este libro de la Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha, por Miguel de Cervantes Saavedra, y no hallo en él cosa indigna de un cristiano celo ni que disuene de la decencia debida a buen ejemplo, ni virtudes morales, antes mucha erudición y aprovechamiento, así en la continencia de su bien seguido asunto para extirpar los vanos y mentirosos libros de caballerías, cuyo contagio había cundido más de lo que fuera justo, como en la lisura del lenguaje castellano, no adulterado con enfadosa y estudiada afectación, vicio con razón aborrecido de hombres cuerdos, y en la corrección de vicios que generalmente toca, ocasionado de sus agudos discursos, guarda con tanta cordura las leyes de reprehensión cristiana, que aquel que fuere tocado de la enfermedad que pretende curar, en lo dulce y sabroso de sus medicinas gustosamente habrá bebido, cuando menos lo imagine, sin empacho ni asco alguno, lo provechoso de la detestación de su vicio, con que se hallará, que es lo más difícil de conseguirse, gustoso y reprehendido.

Como hace diez años (aunque estas páginas aún no estuvieran abiertas, sí se recordó -más tarde, claro- la efeméride), en éste toca Quijote, pues se cumplirá el próximo otoño el cuarto centenario de la publicación de su segunda parte.

Buen momento, pues, de nuevo, para leerlo, y no sólo alabarlo.

Aunque también.

Créditos:
Fotografía de la placa conmemorativa en una fachada en la calle de Atocha, en Madrid, correspondiente a la edición de la segunda parte del Quijote, de noviembre de 2007, del autor.
Inicio de la Aprobación, firmada a “veinte y siete de febrero de mil y seiscientos y quince” por el Licenciado [Francisco] Márquez Torres, en relación con la autorización para la impresión de la segunda parte de El Quijote (y publicada como era preceptivo en los primeros folios de los ejemplares), tomado de la edición realizada por Editorial Planeta, con motivo del cuarto centenario de la publicación de la primera parte de la novela, según edición y notas de Martín de Riquer, ilustrada por Antonio Mingote (pág. 813, en el tomo 5).

miércoles, 28 de agosto de 2013

Aventuró la vida

La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres. Digo esto, Sancho, porque bien has visto el regalo, la abundancia que en este castillo que dejamos hemos tenido; pues en mitad de aquellos banquetes sazonados y de aquellas bebidas de nieve me parecía a mí que estaba metido entre las estrechezas de la hambre, porque no lo gozaba con la libertad que lo gozara si fueran míos; que las obligaciones de las recompensas de los beneficios y mercedes recibidas son ataduras que no dejan campear al ánimo libre. ¡Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan sin que le quede obligación de agradecerlo a otro que al mismo cielo!

Y es que, aunque parezca que haya sueños imposibles,


también los hay que sólo dependen de nosotros, de unos y de otros, de todos.

Créditos:
Discurso de don Quijote, al principio del capítulo LVIII de la segunda parte de la obra de Miguel de Cervantes, tomado de Don Quijote de la Mancha, edición del IV Centenario, realizada por la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la lengua española, publicada por Alfaguara en 2005, y con edición no venal patrocinada por la Generalidad Valenciana (pp. 984-985), de la biblioteca del autor.

sábado, 2 de junio de 2012

¡Quién firmara este éxito!

Dentro de una impresionante campaña de mercadeo, hoy ha salido la primera edición de una novela que viene en llamarse El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de un tal Miguel de Cervantes Saavedra, veterano de los Tercios en la campaña de hace años contra el Turco.

No obstante, por esas cosas de la vida, se informa a los posibles interesados que el autor NO firmará ejemplares de su libro en la Feria del Libro que en estos momentos se celebra en Madrid.

Créditos:
Fotografía de la placa conmemoriativa en una fachada en la calle de Atocha, en Madrid, correspondiente a la edición de la segunda parte del Quijote, de noviembre de 2007, del autor.
(Ignoro si existe placa similar en Madrid, respecto de la edición de la primera parte, tal día como hoy, pero en 1605 – antes de que se inventara la Feria del Libro, claro.)

miércoles, 16 de mayo de 2012

¿Libertad? ¿De qué, por qué, para quién?

La libertad, Sancho, es uno de los más preciados dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.

Con estas palabras en boca de su personaje, bien pudiera ser que incluso don Miguel de Cervantes Saavedra diera pie al Ayuntamiento de su ciudad natal para que lo condenara al silencio y al exilio, solicitud de lo cual éste acaba aprobar en Pleno, en relación con el Obispo de Alcalá de Henares, Monseñor Juan Antonio Reig Pla, con la excusa de ciertas expresiones ‘debidamente’ tergiversadas de su homilia de este último Viernes Santo.

Estas demostraciones totalitarias ya ni siquiera son noticia en quienes las practican, y tal vez por eso, apenas se han hecho eco de ellas los medios de comunicación. Sólo InfoCatólica, además, con un artículo de su director, e Intereconomía, incluyendo un comunicado de HazteOír.

Como supongo que tampoco debe ser noticia que en esta ocasión el acuerdo se haya adoptado ante una propuesta, no de los comunistas, sino de Unión, Progreso y Democracia, es por lo que, entiendo, tampoco sea objeto de atención en Libertad Digital, al menos, todavía a estas horas.

(Aunque en esta ocasión intentan apartar al hombre, lo mismo no tardan en querer apartar el Libro, tras lo cual, históricamente, van muchos hombres. Así son los pogresistas.)

Actualización:
Recomiendo la anotación de elentir en la que se ha hecho eco de la noticia.

Créditos:
(Casi) inicio del Capítulo LVIII del Libro II de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes y Saavedra, tomado de la edición realizada por Editorial Planeta, con motivo del cuarto centenario de la publicación de la novela, según edición y notas de Martín de Riquer, ilustrada por Antonio Mingote (tomo 9, pág. 1.535).
Fotografía de Monseñor Reig Pla, tomada de la noticia de InfoCatólica.

lunes, 23 de abril de 2012

Ingenio e hidalguía

Y así debe de ser mi historia, que tendrá necesidad de comento para entenderla.
- Eso no –respondió Sansón–; porque es tan clara, que no hay cosa que dificultar en ella: los niños la manosean, los mozos la leen, los hombres la entienden y los viejos la celebran; y, finalmente, es tan trillada y tan leida y tan sabida de todo género de gentes, que apenas han visto algún rocín flaco, cuando dicen: «Allí va Rocinante». Y los que más se han dado a su lectura son los pajes: no hay antecámara de señor donde no se halle un Don Quijote: unos le toman si otros le dejan; éstos le embisten y aquéllos le piden. Finalmente, la tal historia es del más gustoso y menos perjudicial entretenimiento que hasta agora se haya visto, porque en toda ella no se descubre, ni por semejas, una palabra deshonesta ni un pensamiento menos que católico.

Créditos:
Extracto del Capítulo III del Libro II de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes y Saavedra
Ilustración de Antonio Mingote, relativa a la escena narrada.
Tomados ambos de la edición realizada por Editorial Planeta, con motivo del cuarto centenario de la publicación de la novela, según edición y notas de Martín de Riquer, ilustrada por Antonio Mingote (tomo 5, pp. 852-854).

martes, 4 de enero de 2011

A mitad, pero subiendo

En el calendario de sobremesa del que ya he hecho uso en este diario, hay unas pocas hojas “de más”, con los primeros días de 2011, en previsión, supongo, de posibles problemas administrativos y/o logísticos en el suministro de los correspondientes para este nuevo año.

La cita que figura para este día es de Cervantes, y en su brevedad y veteranía, es plenamente contundente y actual.

Estar preparado es ya media victoria

Créditos:
Retrato de Miguel de Cervantes, tomado de Biografías y vidas.