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viernes, 21 de diciembre de 2012

Trópico de Capricornio

“Austral, la primera colección de bolsillo de habla hispana, inició su andadura en Argentina en 1937 de la mano del editor Gonzalo Losada y con La rebelión de las masas, de José Ortega y Gasset, como primer título. En plena guerra civil española, la colección Austral nace con una clara vocación de acercar al gran público las mejores obras de todos los tiempos y su trayectoria es un reflejo de la historia cultural de nuestro país en los siglos XX y XXI.
(…) Dos de los más prestigiosos pensadores de la época fueron nombrados asesores de la colección: José Ortega y Gasset (Letras) y Julio Rey Pastor (Ciencia y Técnica).
(…)
Desde sus inicios, uno de los rasgos distintivos de Austral ha sido el diseño de sus cubiertas que, con diferentes variaciones a lo largo de sus setenta y cinco años de vida, ha formado parte del imaginario colectivo de varias generaciones. Su creador fue Attilio Rossi, quien, tras estudiar varias editoriales de la competencia (en especial, la británica Penguin), desarrolló un diseño de colección que incluía una cubierta, con el texto impreso en marrón sobre un fondo blanco, y una sobrecubierta, con un fondo tramado con un color que distinguía el género. Se decidió que el logo representara un animal, en línea con lo que estaba en boga en aquel momento. Finalmente, y tras descartar la opción del oso polar por recomendación del mismísimo Jorge Luis Borges (a partir de la observación de la inexistencia de este tipo de plantígrado en la Antártida), se optó por una evocación del símbolo de Capricornio.
El conjunto se convirtió en un hito del diseño hispánico de la primera mitad del siglo XX; una prueba de ello es la vigencia del mismo, que se mantuvo intacto durante cuarenta y ocho años.”

Hace algo más de un mes descubrí la edición de unos Cuadernos de notas, es decir, unos cuadernos con hojas en blanco simplemente para tomar notas (y con citas literarias cada cuatro páginas), que mostraban en su cubierta el clásico diseño original para la sobrecubierta de la Colección Austral. Estos cuadernos tienen una breve Introducción donde se cuenta algo de la historia de la colección, de la que se ha extraído el texto con que se inicia esta anotación.

Los colores de la sobrecubierta acabaron siendo nueve, el último, el marrón dedicado a la Ciencia y técnica. De hecho, este género no figura relacionado en la sobrecubierta del ejemplar de Estudios literarios, de Ramón Menéndez Pidal, del que tengo una segunda edición, del 10 de junio de 1939, por lo que se trata del más antiguo, a fecha de hoy, de mi ‘selección’ de la Colección Austral.

Los otros ocho colores, de los que toman nombre las series en que se organiza la colección, son: azul, para Novela y cuentos en general; verde, para Ensayos y filosofía (curiosamente, figura en segundo lugar en la relación de las solapas, aunque fue el color con el que se ‘estrenó’ al colección); naranja, para Biografías y vidas novelescas; negro, para Viajes y reportajes (género poco frecuente, del que, sin embargo, tengo un volumen); amarillo, para Libros políticos y documentos del tiempo (o sea, Historia); violeta, para Poesía y teatro; gris, para los Clásicos (entendidos hasta el siglo XVII); y rojo, para Novelas policíacas, de aventuras y femeninas (aspecto éste último que no se menciona en la antedicha Introducción.

Con el tiempo, la sobrecubierta desapareció, y el diseño lo heredó la cubierta.


En honor a los méritos conseguidos, en la ordenación de libros que estoy intentando hacer en casa, los ejemplares de la Colección Austral, como los de El libro de bolsillo, tienen su propio lugar reservado, con independencia de autores o temas.

Con el tiempo, también la colección desapareció, siendo sustituida por una Nueva Austral. Pero esto, ya, es otra… colección.

Créditos:
Imágenes de las cubiertas del Cuaderno de notas y del ejemplar de la Colección Austral mencionados.
Extracto de la Introducción que figura en el Cuaderno de Notas en cuestión.
Fotografía de los ejemplares de la Colección Austral que figuran en mi biblioteca.

domingo, 19 de agosto de 2012

El libro, tal vez, pero la estantería…

Hoy he terminado de fichar por completo los libros que tengo de la colección El Libro de Bolsillo, realizada en su día por Alianza Editorial. El total, salvo error u omisión, asciende a 110.

Naturalmente, los hay que compré en su día como novedad, o, también, del fondo de librería (en la época en que el fondo podía disponer de libros editados, incluso, diez años antes). Conociéndome, es lógico que haya también numerosos ejemplares conseguidos en Ferias de Libro Antiguo o librerías de viejo.


En la fotografía se puede observar, ordenados por número en la colección, desde el primero, Unas lecciones de Metafísica, de José Ortega y Gasset, hasta los números 485 y 495, los dos tomos en que se dividió Flecha en el azul, el primer volumen de la autobiografía de Arthur Koestler.

Una cosa que se puede observar es que el lomo de los libros y la impresión en ellos, no era el mero blanco y negro que se consolidó más adelante: destacan los colores, bien en el lomo, bien en la tipografía del título y autor.

La ordenación sigue luego con los ejemplares entre el 501 y el 1.000, y los números posteriores a éste. El último es la Biblioteca Mitológica, de Apolodoro, que es el 1.604.

No sabría decir ahora cuántos de todos ellos he leído total o parcialmente, pero sí puedo asegurar que NINGUNO… lo he escrito yo.

Créditos:
Fotografía del estante con los libros del tramo 1-500 de la colección El Libro de Bolsilo, de hoy, del autor ambos, los libros y la fotografía.