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lunes, 4 de noviembre de 2013

Un acceso… a la Historia

Como ya saben los lectores de este diario, tal día como hoy, hace 90+1 años, los trabajos de la expedición arqueológica de Howard Carter permitían encontrar el acceso a una tumba perdida, que resultó ser, efectivamente, la de Tutankamón.

El hecho tuvo una gran repercusión mediática en la sociedad de entonces (y aún tiene secuelas). Sin embargo, el interés que se generó por la Historia (lógicamente, la Antigua, y la de Egipto en particular), fue más bien flor (de loto) de un día.


Y el caso es que un correcto conocimiento de la Historia nos permitiría ver, con desesperante frecuencia, reflejos del pasado en el presente, y así poder, si no evitar totalmente, sí superar las sombras y nubes que nos oscurecen el futuro.

Créditos:
Fotografía de detalle de la fachada principal del Templo de Debod, en Madrid, en octubre de 2013, del autor.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Unos escalones que bajaban… a lo más alto de la arqueología

Hace poco más de noventa años, el arqueólogo Howard Carter estaba a punto de abandonar una campaña de excavaciones que le financiaba Lord Carnarvon en el Valle de los Reyes, ante los nulos resultados obtenidos después de muchos años buscando la tumba de un faraón apenas conocido y de escasos recuerdos históricos en la historia del antiguo Egipto.

Sin embargo, tal día como hoy, hace justo noventa años, Howard Carter alcanzó a ver el inicio de unos escalones que bajaban hacia algún sitio. Más o menos, como pude ver yo hace poco más de veinte años.

Entonces yo me encontré el recinto en cuestión cerrado, y no pude verlo. Howard Carter, lo mismo.

Sin embargo, él esperó casi tres semanas, al cabo de las cuáles sí pudo entrar en el recinto, y comprobar que se trataba de la tanto tiempo buscada tumba de Tutankamón.

Eso sí, vaya increíble coincidencia el día en que entró en la tumba (o no).

Créditos:
Fotografías de la entrada al Valle de los Reyes, o Biban el-Muluk (Puerta de los Reyes), dominado por el pico el-Qurn (El Cuerno), o “colina tebana”, en forma de… pirámide; y de la entrada a la tumba de Tutankamón (con el número 62 de las del Valle), en septiembre de 1992, del autor.
Imagen de la entrada turística al complejo del Valle de los Reyes.

domingo, 23 de noviembre de 2008

La maldición

El 6 de noviembre de 1922, Lord Carnarvon (a la sazón, en Inglaterra) recibía un cable o telegrama, de Mr. Howard Carter (por contra, en Luxor). En las páginas de The Times, en su edición del 11 de diciembre siguiente, lo relataba así: “He cabled to me that at last he had made a fine discovery, and, having covered up the spot, he waited until I arrived”.

Y continúa: “On my arrival to Thebas we set to work at once to clear away the rubbish

Howard Carter, en colaboración con su ayudante A.C. Mace, publicó en 1923 el primer tomo de su obra “The discovery of the Tomb of Tutankhamen”, dedicando “este relato del descubrimiento de la tumba de Tut-Ankh-Amón a la memoria de mi querido amigo y colega Lord Carnarvon, que murió en la hora de su triunfo”.

En esta obra, Mr. Carter cuenta cómo recibió el día 8 dos telegramas de respuesta: el primero avisando del pronto viaje a Egipto, y el segundo “que recibí poco después”, confirmando la fecha de llegada a Alejandría para el día 20.

Finalmente, “el 23 lord Carnarvon llegó a Luxor con su hija, lady Evelyn Harbert, su fiel compañera en todo su trabajo egipcio; todo estaba dispuesto para el inicio del segundo capítulo del descubrimiento de la tumba”.

Lo que ellos no sabían en ese momento, y de hecho, yo me he dado cuenta hace pocas horas, es que ese mismo día 23 de noviembre de 1922, fecha en que Lord Carnarvon llegaba a Luxor, cumplía 35 años otro ilustre inglés: Boris Karloff.

La maldición estaba en marcha.