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miércoles, 22 de mayo de 2013

Der Gnade Heil ist dem Büßer beschieden

Muy querido Ricardo: ¿No has renovado tu conocimiento de Calderón en París? ¡Sea enhorabuena! He aquí un poeta que te ayudaría a olvidar otros miserables y otras miserias. Yo no le conozco, por desgracia, más que muy superficialmente, por lo que hasta ahora no he podido llegar a asimilarme su idea. Grillparzer me dijo hace tiempo cosas soberbias sobre él y, si quieres continuar en este elemento, volveré a leer algunas de sus obras. Escríbeme diciendo por cuál debo comenzar. Me son predilectos los dos temas principales de que me hablas: el catolicismo y el hombre. ¿No crees que podré sacar de ello algún poema musical? He aprovechado la traducción del Cardenal Diepenbrock para leer un drama religioso verdaderamente extraordinario, en que se unen el cielo, el aire, la tierra con todas las potencas de la naturaleza; no recuerdo en este momento el título de la obra, pero lo buscaré. Quizá pudieras tú decirme de qué manera haría falta formar y consolidar esta materia para extraer de ella un poema sinfónico.
(…)
Lee asiduamente a Calderón, para soportar con paciencia esta vida y este mundo que están en contradicción constante con tu genio y tu carácter.
Ténme al corriente de tus hechos y gestos; si puedo serte útil para lo que sea, puedes disponer, desde luego, completamente de tu fiel
FRANZ.

Si Franz Liszt tiene sus Años de peregrinaje, Richard Wagner tiene su Coro de peregrinos,


aunque en realidad son dos, un primer coro, de peregrinos adultos y ancianos, con quienes no está Tannhäuser; y otro segundo, de peregrinos jóvenes, que son quienes traen la buena noticia (escena final de Tannhäuser - minuto 2:59:25) de que también en su caso, «la Gracia se concede al penitente». Eternamente.

Halleluja in Ewigkeit!

(En el bicentenario del nacimiento de Wilhem Richard Wagner.)

Créditos:
Título y verso final de la anotación, tomados del Coro de Peregrinos (ancianos), Acto III-Escena Primera, de Tannhäuser, de Richard Wagner.
Extracto de la carta número 82, dirigida por Franz Liszt a Richard Wagner, que figura sin fecha, aunque de 1858, según traducción de Carlos Bosch, publicada por Espasa-Calpe en Correspondencia. Wagner-Liszt, como número 763 de su colección Austral, tomado de la primera edición, realizada en Buenos Aires en 1947, de la biblioteca del autor (pp. 143-145).

sábado, 22 de octubre de 2011

El recuerdo es un poema, y no sinfónico

Uno de los acontecimientos musicales de la Valencia de antiguos tiempos, fue la actuación, en el Teatro Principal, como concertista de piano, del famoso compositor Franz Liszt, el año 1845, cuando el genial músico contaba treinta y cuatro años, y su figura impresionaba a las gentes. Su larga levita negra, abrochada hasta el cuello, su larga melena, su brillante mirada y su andar erguido y arrogante marcaban la más desatacada silueta romántica de la época.

El anuncio de la presencia de Franz, o Ferenc, Liszt en Valencia se hizo el 24 de marzo de 1845, Lunes de Pascua, en el programa del concierto de ese día:
La empresa, aprovechando la casualidad de hallarse de paso por esta capital el célebre artista señor Liszt, ha podido lograr que dé un concierto extraordinario en este teatro.

El concierto quedó fijado para el jueves siguiente, día 27. “El éxito alcanzado por este concierto dio motivo par otro, que se efectuó en el mismo teatro, el sábado, día 29.

Pero no quedó en esto. En ambos conciertos, en los que se interpretaba también recitales de óperas famosas del momento, actuó la “señora Giuseppina Brambilla”, la cual ofreció un concierto el día 31, para el cual, junto con la empresa, consiguió que el famoso viajero aplazara su partida de la Ciudad e interviniera en el mismo.

Nuevamente se menciona a Liszt en el programa del día primero de abril del citado año de 1845 en el teatro Principal”. Y es que “el señor Liszt, a quien la música de nuestras canciones es tan agradable por la originalidad y belleza de sus aires, no ha querido perder ocasión de oír cantar al señor del Río en este género, que tanto sobresale, cuyos deseos le ha manifestado, el cual ha accedido con el mayor placer, a la más leve insinuación, en prueba del aprecio y admiración que le merece tan célebre artista.

El caso es que Liszt estuvo en España durante bastante tiempo, de lo que existe recuerdo, por ejemplo, en Madrid, de los dos conciertos que allí ofreció.

Naturalmente, con cuatro conciertos en el Teatro Principal de Valencia, el recuerdo es… nulo. Ni siquiera vale la excusa de que hoy se cumplen dos siglos de su nacimiento.


Actualización: Veo al final del día que hay un recuerdo en el periódico Levante, aunque no coinciden en el número de conciertos, (mini)informándose en la misma noticia acerca de un recital patrocinado por la Diputación… propietaria del Teatro Principal de Valencia.

Créditos:
Extractos del artículo La Pascua valenciana de Franz Liszt, de Vicente Vidal Corella, ilustrado por el retrato que se acompaña, publicado en el periódico Las Provincias, de Valencia, el 11 de abril de 1982, tomado de la hemeroteca del autor.
Fotografía de la placa conmemorativa existente en la fachada del Palacio de Villahermosa recayente a la Carrera de San Jerónimo, de agosto de 2007, del autor.

lunes, 11 de abril de 2011

Hermano Franz

Al día siguiente de que nuestro amigo Bate nos recordara la figura vital, pianisística y espiritual de Franz Liszt, El Corte Inglés de Valencia celebró un concierto homenaje al ilustre músico con motivo del bicentenario de su nacimiento.



Al piano, Mara Álvarez-Maderna ofreció la sonata Claro de luna de Beethoven, y, en la segunda parte del concierto, cuatro obras de Liszt: San Francisco de Asís predicando a los pájaros (ya Bate nos había recordado que había tomado hábitos en la orden Franciscana), el Sueño de amor, y los Estudios Trascendentales nº 10 Appassionato y nº 12 Tormenta de nieve.



Mara Álvarez-Maderna es profesora superior de piano en el Centro Integrado de Música Francisca Pascual (La Purísima), en Valencia, y entiendo como buena señal que hubiera bastantes asistentes que, supongo, serán alumnos suyos.

Este video del Sueño de amor es en versión para piano y cello, en recuerdo agradecido a quien nos recordó a Liszt.



Créditos:
Imagen del folleto del concierto.
San Francisco predicando a los pajarillos, ilustración de José Benlliure de la serie realizada en 1926 para un libro conmemorativo del VII centenario del tránsito del Santo, tomada de San Francisco visto y soñado por Benlliure, catálogo de la exposición realizada en junio de 2004 en el Palau de la Música de Valencia.
Fotografía de un momento del concierto, del autor.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Cosas del día

El 23 de febrero de 1981, algunos oímos en directo, por la radio, lo que esa tarde sucedió en el Palacio del Congreso de los Diputados, en Madrid, y también en directo, a través de la atmósfera, el ruido de los tanques circulando por la Avenida del Puerto, en Valencia.

El 23 de febrero de 1983, algunos nos enteramos, ya por el telediario, lo que esa mañana se había decidido en el Palacio de la Moncloa, y que supuso un cambio en el programa de la clase de Economía inmediata posterior, donde el profesor nos explicó que ninguno de los argumentos económicos expuestos por el Gobierno tenía fundamento alguno, sin entrar en cuestiones legales.

El 23 de febrero de 1854, algunos presenciaron el estreno de un nuevo formato musical, el poema sinfónico, en la forma de una obra de Liszt.

La obra en cuestión se titula Los preludios, y, la verdad, resultó con miga el nombrecito.

Créditos:
Portadas de ABC de los días 24 de febrero de 1981 y de 1983, tomadas de la Hemeroteca del periódico.

lunes, 21 de febrero de 2011

Nota informativa radiofónica

En el programa del concierto del pasado jueves, a pesar de los idiomas, se decía por parte de Manuel Muñoz:
Afortunadamente, la [música] de Liszt no ha sufrido ningún rechazo por esta causa, aun cuando en concreto Les préludes, por su tono grandioso, fue utilizada de manera reiterada por los nazis en mítines y como sintonía radiofónica de los informativos de guerra. También en esto coincidieron, involutaria y póstumamente, Liszt y Wagner.

En algunos comentarios a los videos de la anotación anterior se leían apuntes en este sentido, y en efecto, la música sonó.



Esta circunstancia me ha recordado la sintonía informativa de Radio Nacional de España, de aquella época, que era una adaptación de un toque militar español, como recuerdo que se comentó (gracias a lo que me enteré), en un programa de TVE titulado Historia de la música militar española, y que lógicamente, se emitió hace tiempo, no ahora.

domingo, 20 de febrero de 2011

¿Un desconcertante preludio?

Como ya he comentado, el pasado jueves estuve en el Palau de la Música. Como llegué pronto y me acomodé en seguida, pude oír sin problemas los comentarios de la gente con butaca próxima a la mía, conforme se acercaba. Básicamente:
- ¿Y el piano?
- ¿Dónde está el piano?
- ¿No hay piano?

Y es que, como se puede ver en la foto (que sí hice), no se aprecia el piano en el escenario.

El caso es que al cabo de un rato, apareció la Orquesta de Valencia, poco después, el primer violín, quien dio la entrada para interpretar esa pieza que siempre tocan antes de los conciertos pero que nunca figura en los programas, y cuando la terminaron, llegó el director, titular de la Orquesta, Yaron Traub, y tras los aplausos, empezó el concierto. En concreto, Los preludios, de Liszt. Y sin piano.





La elección de estos videos no es casual: se trata de la West Eastern Divan Orchestra, fundada por Daniel Barenboim (y dirigiéndola en esta interpretación), quien era, precisamente, el solista estelar del concierto del pasado jueves.

Y claro, al acabar el poema sinfónico, apareció el piano.

Créditos:
Fotografías del escenario, vacío, y de la instalación del piano, en el Palau de la Música de Valencia, en el concierto del pasado jueves 17 de febrero, del autor.
Montaje de las imágenes de la portada del programa y de la entrada, del concierto en cuestión.