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lunes, 22 de junio de 2009

Tiempo de libros. Serie 2: ¿Aprender del error?

Es sabido que una parte del aprendizaje consiste en identificar los errores que existan, y corregir lo que proceda. El único problema de esta forma de actuar consiste precisamente en eso de “identificar los errores”. Esta fase suele estar muy influida por los prejuicios, lo que supone no reconocer los errores que, por muy reales que sean, no coincidan con nuestro pensamiento previo, y así, de esos viejos prejuicios, vienen nuevos perjuicios. Sobre todo, cuando no dejan de ser intencionados.

Dan lo mismo el gobierno de que se trate o el partido político que lo sustente, dan lo mismo latitudes e ideologías. (...) No se trata tan sólo de cinco errores, sino además de errores que apuntan todos en la misma dirección, la de justificar el recorte de la libertad de los ciudadanos.

Este párrafo pertenece a la Introducción de la obra Una crisis y cinco errores, escrita conjuntamente por Carlos Rodríguez Braun y Juan Ramón Rallo, quienes “desmontan cinco supuestas causas y falsas soluciones para superar la crisis”. Por cierto, la portada es realmente tajante.

Uno de los motivos por los que visitamos la Feria del Libro en Madrid fue para conseguir la firma de uno de los autores, en concreto, Rallo (Rodríguez Braun había firmado el fin de semana anterior).

Así pues, una dedicatoria de un bloguero a otro.

[Conseguir otro ejemplar, también dedicado, fue el encargo de zuppi, pero esto ya es otra historia]

lunes, 9 de febrero de 2009

Con "L" de "lunes"

Es muy socorrido achacar al regreso de las vacaciones cierto estado depresivo en el trabajo, que llevado al límite, se aplica al "lunes".

La conclusión lógica (con "L" de lunes) [a la que nadie quiere llegar] es que, no pudiendo evitar el trabajo, la única forma de evitar el problema es eliminando las vacaciones, y por tanto, también los fines de semana. Al fin y al cabo, el estado original y natural del hombre (el que se corresponde, según ciertos planteamientos ecologistas, con la prehistoria) no permitía descansos ni fiestas: el tigre de dientes de sable, por ejemplo, resultaba ser muy poco comprensivo con los convenios colectivos.

Hoy, además de ser lunes (etimológicamente derivado de luna), coincide con luna llena (desde las 15:50, en concreto, y en Leo), así que si hay algún licántropo entre los lectores de este diario, puede relajarse un poco, al menos, para terminar de leer esta anotación (y la siguiente, que tampoco estará, creo, mal).

[Tras esta disgresión, sigo]

No voy a recurrir al recurrido "Don't like the Mondays" (que también tiene su momento, pero no es éste), ya que ahora veo más inteligente recurrir de nuevo al Diccionario políticamente incorrecto de Carlos Rodríguez Braun, del que ya he hablado aquí hace casi un mes.

Así pues, recordemos este lunes con unas cuantas "L" incorrectas:

Liberales. Gente sospechosa y raros, raros.

Liberalismo. Doctrina que ya no se puede defender sin apellidos, porque el único liberalismo aceptable es el moderado, centrado, reformista, solidario, progresista, sensato, etc. En esas condiciones, y sólo en ellas, es aceptable y hasta plausible para la izquierda y la derecha.

Libertad. En realidad, no existe, así que no importa perderla.

Lucha. Muestra de la presunción colectivista es su abuso de la idea de lucha. La izquierda se pasa la vida luchando y exigiendo aplausos por ello. Como el capitalismo es malo, oponerse a él equivale a abnegada lid. Esto es una memez, pero muchos la creen, igual que creen que la izquierda sólo abriga generosos ideales. La lucha, asimismo, es crucialmente colectiva, y en su colectivismo estriba su mérito. Digamos que esforzarse para estudiar o trabajar no cuenta para el pseudoprogresismo, probablemente porque no concibe otro camino par a la mejoría que la organización tribal desde arriba, y , preso de la teoría de la suma cero, recela del avance individual; así, luchar para conseguir menos libertades y más impuestos, como hace la izquierda, es plausible. Una versión particularmente grotesca de esta payasada son los iluminados que diariamente nos aconsejan sobre todo, pero son incapaces de cuidar a su familia – pequeño detalle, claro, porque lo que cuenta es «su lucha» –. Esta es la lógica intervencionista: hay un sistema malvado que nos niega la vida, nosotros jamás tenemos ninguna responsabilidad y cualquier mejora tiene que venir evidentemente de la autoridad competente. Esa es la lucha. Por cierto, se trata de una perversión colectivista en la que marchan del brazo los socialistas con los fascistas, que también presumen de lucha, de ahí el título de la obra de Adolf Hitler.

Tras esta explicación, no puede extrañarnos demasiado que el profesor Rodríguez Braun se haya visto obligado a escribir un artículo como éste.

miércoles, 14 de enero de 2009

En dos palabras: in-correcto. ¡Bien!

Entre los regalos que me han dejado este año los Reyes Magos (todo libros, claro), figura el Diccionario políticamente incorrecto de Carlos Rodríguez Braun, el cual me he leído este fin de semana.

El libro en su conjunto resulta entretenido, jugoso, incisivo, inteligente, con sentido común y liberal, en resumen, total y absolutamente incorrecto.

[Un inciso: lo único triste del ejemplar, que no del libro, es que, aun siendo un regalo en este año 2009, se trata de la segunda edición... de febrero de 2005. Es decir, o les ha costado encontrarlo o llevaba tres años y medio esperando que lo encontraran]

Ya iremos poniendo en común varios de los lemas que se recogen en el Diccionario, pero puesto que nuestra cruZ nos lo ha puesto fácil (por no decir otra cosa), podemos empezar con un extracto de la letra E, de engañifa, embaucar, espeluznante, estupidez, et caetera.

Efecto invernadero. La declaración más reveladora y profética al respecto es la de Richard Benedick, presidente del National Institute for the Environment: «Es necesario un tratado climático a escala global incluso si no hay evidencia científica que apoye el efecto invernadero».

Empresa. Culpable.

Equidistancia. Vicio clásico de los enemigos de la libertad, es denunciada y superada con lentitud. Por ejemplo, pasaron años antes de que se observara la miseria moral de los nacionalistas vascos, que equiparan a la banda terrorista ETA con los partidos constitucionalistas españoles, PSOE y PP. Pero es frecuente oír que en el fondo da lo mismo Bush que Sadam Husein, o que los dirigentes israelíes y los palestinos son igualmente terroristas.

Esclavitud. Régimen inhumano del que se pretende que sólo fue aplicado por europeos y americanos, blancos, cristianos y capitalistas. En realidad, y para inmensa desazón de los mal llamados progresistas, resulta que europeos y americanos, blancos, cristianos y capitalistas no inventaron la esclavitud sino que la abolieron.
[Y añado yo: dándose la circunstancia de que en cierta época, los principales proveedores de esclavos a esos europeos cristianos, eran africanos, árabes o moros, y musulmanes]

Estado del Bienestar. Bienestar del Estado.

Eutanasia. Como nuestro tiempo idolatra a la juventud, lógicamente estipula que a los viejos y enfermos hay que matarlos suavemente. La explicación es el rechazo al sufrimiento y la pérdida de la autonomía y la dignidad. En realidad, lo que más avala este movimiento es que la vejez y la enfermedad representan la afloración de responsabilidades, la atención personal, la generosidad, la gratitud , la familia y todo lo que el colectivismo odia.

[Y acabamos justo con lo que no hace Carlos Rodríguez Braun, como hemos podido apreciar]

Experto. Cualquiera que les diga a políticos y grupos de presión lo que quieren oír.

Tras estas pinceladas, podéis leer un artículo suyo sobre la Constitución aprovechando su reciente trigésimo aniversario (y a través de él, podéis picotear más), o bien este otro artículo de hace un año justo.