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domingo, 29 de marzo de 2015

Es hora de la hora

Dentro de un minuto, tendrá lugar en España el cambio del horario de invierno al de verano.

Al margen de la habitual polémica, ésta decisión ayudará, sin duda alguna, a que haya aún más una mayor disparidad en la hora mostrada en los relojes.

Créditos:
Fotografía donde se aprecia el reloj del edificio principal del Ayuntamiento, y el de un local en la calle Correos, en Valencia, en febrero de 2015, del autor (cuando el reloj de la cámara de fotos marcaba las cuatro de la tarde).

miércoles, 1 de enero de 2014

Que el nuevo año…


… no sea tan oscuro, sino más luminoso.

Créditos:
Fotografía del reloj de, en su tiempo, Gobernación, en la Puerta del Sol de Madrid, en octubre de 2013, del autor.

sábado, 28 de abril de 2012

¡Hola, hora!

Hace ya bastantes años, a finales de septiembre, un grupo de amigos nos fuimos en un Ford Fiesta a París. Un domingo, cuando bajábamos a desayunar nos encontramos con un francés… y nadie más: ese fin de semana era cuando se había atrasado la hora, y claro, nos habíamos convertido, involuntariamente, en madrugadores.

Este recuerdo horario me vino a la memoria el pasado lunes cuando vi en la marquesina de una parada de autobús un anuncio de Adidas con escenas de diversos deportistas en distintas ciudades y momentos del día. El caso es que aún no sé qué hora es la de Chicago.

Por la tarde de ese lunes, también tuve otra sesión horaria: hicimos tarde pues comprobamos la hora en el móvil de mi hija, el cual… aún llevaba la hora de Londres.

Así, pues, no es de extrañar el desajuste horario que llevo esta semana.

Créditos:
Detalle del anuncio de Adidas, del autor.

lunes, 26 de octubre de 2009

Para el hilo del tiempo... una aguja

Hace un año, con la excusa del cambio de hora, publiqué una anotación sobre un totum revolutum que, precisamente respecto a unas expresiones latinas, había en mi memoria.

En esta ocasión, la excusa será algo poco habitual como son los relojes cuya esfera está, diríamos ahora, en formato “24 horas”, que presentan la ventaja de tener que ajustar sólo una manecilla. La excusa la tenemos ilustrada con relojes de este tipo que pudimos apreciar durante nuestra reciente estancia en Venecia.



Tenemos, naturalmente, el reloj que da nombre a la torre, en la Plaza de San Marcos, y a continuación el que se encuentra en San Giacomo di Rialto (del que dicen que, instalado en 1410, nunca ha destacado por su puntualidad) y, tal vez, pues ahora ya no recuerdo bien, el del campanario de Santi Apostoli (y si no, quien lo sepa, que hable ahora o calle para siempre).

Pero cerremos la anotación volviendo parcialmente al párrafo inicial, gracias a un reloj de sol que existe a la entrada del Arsenale, donde, además de apreciar las líneas astronómicas (solsticios y equinoccios) y los signos del Zodiaco que marcan, con esos momentos, el inicio de cada una de las estaciones (Aries, Tauro, Libra y Capricornio), podemos ver lo anticuado del mismo, pues no sólo el texto está en latín (la traducción la dejo como deber escolar), sino que habla de la patria.