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domingo, 15 de marzo de 2015

Illic sedimus et flevimus

Del mismo modo, todos los jefes de los sacerdotes y el pueblo multiplicaron sus infidelidades, según todas las costumbres abominables de las gentes, y mancharon el templo de Yahvé, que él se había consagrado en Jerusalén. Yahvé, el Dios de sus padres, les envió desde el principio avisos por medio de sus mensajeros, porque tenía compasión de su pueblo y de su Morada. Pero ellos se burlaron de los mensajeros de Dios, despreciaron sus palabras y se mofaron de sus profetas, hasta que subió la ira de Yahvé contra su pueblo a tal punto que ya no hubo remedio.
Entonces hizo subir contra ellos al rey de los caldeos, que mató a espada a los mejores en el edificio de su santuario, sin perdonar a joven ni a doncella, a viejo ni a canoso; a todos los entregó Dios en su mano. Todos los objetos del templo de Dios, grandes y pequeños, los tesoros del templo de Yahvé y los tesoros del rey y de sus jefes, todo se lo llevó a Babilonia. Incendiaron el templo de Dios y derribaron las murallas de Jerusalén, pegaron fuego a todos sus palacios y destruyeron todos sus objetos preciosos. Y a los que escaparon de la espada los llevó cautivos a Babilonia, donde fueron esclavos de él y de sus hijos.

Este IV Domingo de Cuaresma hemos podido oír en la primera de las lecturas la causa de la ruina del reino de Judá y del consiguiente destierro de Babilonia.

Igualmente, en la lectura de los Salmos, se nos ha recordado los lamentos de los desterrados:
A orillas de los ríos de Babilonia,
estábamos sentados llorando,
acordándonos de Sión.
En los álamos de la orilla
colgábamos nuestras cítaras.
(…)
¿Cómo podríamos cantar
un canto de Yahvé
en un país extranjero?

El caso es que unos 2.300 años después sí pudieron…


..., aunque fuera merced a un gentil.

Y si recordaban las cítaras, o arpas, mudas colgadas de los árboles, también recordaban “un suono di crudo lamento” por el destino de Jerusalén, y con ella, de todo el pueblo judío.

Pero, eso, como se dice, es llorar por la leche (y miel) derramada. Porque también hay que recordar cómo había comenzado todo:
Sed et universi principes sacerdotum, et populus, praevaricati sunt inique iuxta abominaciones gentium

Palabra (praevaricati) muy actual que nos llega desde el antiguo latín, teniendo en cuenta que no sólo la practicaban las jefaturas, sino también el populus.

Aunque queramos creer que ahora sea mucho jefe y poco pueblo quien la practique.

Créditos:
Extractos del Libro Segundo de las Crónicas (36, 14-20), y del Salmo 137 (136) (1-2, 4), tomados de la Nueva Biblia de Jerusalén, revisada y aumentada, editada en 1998 por Desclée De Brouwer, de la biblioteca del autor.
En el título, fragmento final del versículo 1 del Psalmus 136, y extracto del libro 2 Paralipomenon (36, 14), tomados de la Biblia Vulgata, en edición de Colunga-Turrado, publicada por Biblioteca de Autores Cristianos (duodécima edición, de 2005), de la biblioteca del autor.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Nieve en la información

Cuando en la frecuencia de un canal de televisión no emite ninguna estación, el receptor lo que muestra es una pantalla llena de puntos blancos fluctuantes, que es como interpreta o descodifica lo que la antena consigue captar. Debido al color blanco (sobre todo cuando los televisores eran en blanco y negro), lo que se veía pasó a ser conocido como ‘nieve’.

De este modo, la nieve nos informa de que no hay nada de qué informar, sino sólo ruido.

Esta mañana, al cabo de un tiempo de que ya hubiera dejado de nevar lo poco que ha nevado en Valencia, ya me estaban enseñando (asombrada la gente con el resultado del fenómeno meteorológico) fotos que a través de las redes sociales se estaban divulgado, y, en concreto, la que sigue.


No negaré que resulta muy curiosa la plaza de San Agustín (en Valencia) con su pequeña capita de nieve sobre la que el paso de los vehículos va marcando unos efímeros raíles.

En esta ocasión viene muy a propósito una frase que he conocido leyendo la segunda parte del Quijote: «dubitat Augustinus», es decir, «San Agustín lo pone en duda». Y es que así era mi primera impresión al ver la foto.

Claro que la duda agustiniana se refería a cuestiones de teología, mientras que mi duda versaba sobre cuestiones de meteorología y fotografía. Aunque, siguiendo con San Agustín, decidí aplicar aquello de «Roma locuta, causa finita», y cada vez que alguien me comentaba la foto en cuestión, yo, en plan romano, sentenciaba su falsedad.

Debo reconocer que tampoco tenía muchos argumentos para la sentencia, pero en opinión eran válidos; sólo dos, a saber:
- poco después del inicio de la nevada (sobre las doce), yo estaba por la calle, y por tanto, capaz de apreciar que no hacía nada de frío sino, en todo caso, algo de fresco, incrementado por la molestia de alguna que otra racha de aire (de hecho, los relojes de la calle marcaban 7º), temperatura por la que los copos de nieve se deshacían en cuanto tocaban cualquier superficie. Por tanto, difícilmente podía haber cuajado tanta nieve en el breve plazo de una hora. Ítem más, la caída de la nieve era suficiente como para poder apreciarla sólo en algunos momentos, pues en otros, prácticamente paraba.


- el segundo argumento es menos ‘científico’, y más personal: sobre las doce y media yo me encontraba, precisamente, en la misma plaza de San Agustín… y no vi nada de nieve en el suelo.

Esta tarde he podido ver que la prensa se ha hecho eco de este despropósito.

En definitiva, que esta anotación me sirve para hablar de la cantidad de nieve que en la actualidad hay en esta sociedad que, indolentemente, se ha dejado saturar con presunta información que sólo es ruido, sin siquiera cuestionarlo, aceptándolo, y como resultado lógico, contribuyendo a que vaya creciendo… la bola de nieve.

Pero eso sí, estamos en la sociedad mejor informada de toda la historia.

Créditos:
Fotografía de la plaza de San Agustín, en Valencia, supuestamente nevada esta mañana, divulgada hasta la extenuación durante el día de hoy.
Imagen del gráfico de temperaturas registradas hoy en Valencia capital, capturada de la página de internet de la Agencia Estatal de Meteorología.

domingo, 18 de enero de 2015

¿Habrá una nueva alameda?

In the year of our Lord, 1836, Texas, which has known many flags, was then under the colours of Mexico.
Though its inhabitants were made up of settlers from far countries and all parts of the United States, they were Mexican citizens all.

Esto se lee en el cartel con que se inicia la película El Álamo. Un segundo cartel tras éste finaliza con la siguiente disyuntiva «soportar la opresión o rebelarse», y es este enfoque el que el Coronel Travis plantea a David Crocket, para conseguir su ayuda y la de sus hombres, argumentando “las muchas injusticias y penalidades que se ve obligado a sufrir el pueblo, sometido al tiránico gobierno de ese General Santa Anna.

La conversación, en la película, alcanza este punto:
“Crockett - ¿Pensaba usted decir a mis voluntarios que un grupo de hombres, muy honorables todos ellos, había ideado un plan para mitigar los sufrimientos de este pueblo, o iba a explicarles que Stephen Austin, Houston y otros, y también usted, Travis, pretendían proclamar la independencia, es decir, la república de Texas? ¿Es eso lo que iba a exponerles?
Travis - No creía que eso fuera ya del dominio público.


No es objeto de esta anotación hablar de la independencia de Tejas, sino de una circunstancia en su génesis muy actual, y que es justo la que refleja el cartel con el que se inicia la película.

Y es la existencia en aquella provincia mejicana de numerosos grupos de población que, aunque mejicanos oficialmente, no eran nacidos allí, y tampoco querían identificarse como tales (de hecho, llevaban, el que más, escasos veinte años).

Así, identificados por Travis como el ‘pueblo’, reclamaron su derecho a la libertad. Lo que estaba muy bien salvo por el hecho de que cuando ganó Houston no se preocupó lo más mínimo por la libertad del también ‘pueblo’ mejicano, por ejemplo, del Yucatán, porque, como bien señalaba Crockett, lo que en realidad buscaban era la independencia.

Y la consiguieron, para, al poco, unirse a los Estados Unidos, de donde muchos procedían.

Luego, por esto, ya vino la guerra entre Estados Unidos y Méjico, la derrota mejicana y con ella toda la anexión estadounidense del famoso lejano oeste. Y una parte importante en toda la posterior mitología es la batalla de El Álamo.

Y lo que no se menciona en esa mitología, y se ha olvidado en general, es que todo empezó por un problema con inmigrantes no integrados.

Créditos:
Texto del cartel, transcripción de diálogo, y fotograma del momento en que las tropas meicanas piden la rendición de los rebeldes antes de la batalla, tomados de la película El Álamo, producida y dirigida por John Wayne en 1960, de la hemeroteca del autor.

lunes, 12 de enero de 2015

Ready? Reading!


Créditos:
Viñeta de JM Nieto publicada hoy en ABC, de la hemeroteca del autor, basada en la noticia publicada estos días sobre el elevado porcentaje de españoles que no leen “nunca o casi nunca”.

domingo, 23 de marzo de 2014

Transformando el mundo

El pasado viernes, día 21, se cumplieron 246 años del nacimiento de Jean Baptiste Joseph de Fourier, en tanto que hoy, según algunas versiones, se cumplen los 265 años del de Pierre Simon deLaplace.

Estos dos científicos, aquel más físico, éste más astrónomo, y ambos con importantes aportes en la matemática, han dado su nombre en este campo a una herramienta que facilita el estudio de la, digamos, realidad. Esta herramienta es la Transformada.

En el campo de la matemática, la Transformada vendría a ser como si, en la realidad, nos fijáramos en ésta no sólo desde otro punto de vista, sino más bien, fijándonos en otras cosas menos evidentes… en el primer vistazo.

Así, se podría definir unos resultados (una curva en el tiempo), como la suma de una serie de causas de importancia decreciente, parándonos en el momento que los efectos ya sean inapreciables, o despreciables (siempre, claro, según lo que nos interese).

No se trata de que veamos la sociedad en la que vivimos con los cristales de un cientifismo miope, pero sí convendría saber analizar la vorágine de la sociedad como resultado de diversas causas, y ponderar bien éstas, sin prejuicios sobre éstas y sin confundir causas con efectos, ni olvidar que siempre hay situaciones intermedias en las que los efectos acaban actuando como causas de posteriores efectos.

Y que, en todo caso, lo que en ningún momento resulta despreciable, aunque la mayoría opine lo contrario, son las personas que viven en esta vorágine.

En definitiva, se trata de aplicar la Transformada debida, es decir, la de vida.

miércoles, 26 de febrero de 2014

La jungla virtualmente real


Este pasado domingo, por la noche, en La 1 (antes, la Primera Cadena de TVE), pusieron La jungla 4, es decir, Die Hard 4.0, película de hace mucho tiempo, o sea, de 2007.

Omitiendo lo paradójico que puede resultar que con una trama basada en el uso de la informática y del software, la película, haciendo honor a su título, tenga una acción más ‘hard’ que ‘soft’, lo que ha resultado interesante de la misma es su don de la oportunidad, o, mejor dicho, el don de la oportunidad de su emisión televisiva.

Que se vengan abajo los sistemas de control de tráfico de las grandes ciudades, o también del tráfico aéreo; que se colapsen y manipulen (más de lo habitual) los mercados financieros; que caigan las redes de distribución de energía eléctrica, y nos dejen a oscuras (físicamente; como metáfora, ya hay demasiada gente así); todo esto y más que, en teoría, nos devolvería más o menos (según zonas) a las vísperas de la Gran Guerra, pero que en realidad sería peor, por el sencillo motivo de que la actual sociedad no está preparada para vivir de nuevo en esas condiciones; todo esto, digo, ya tuvo el día anterior un primer ensayo.

El sábado cundió el pánico en el mundo porque se vino abajo el guasap.

Y, según  parece, por culpa, sólo, de un único router.


Cuando coincida con una caída del tuiter, lo mismo la gente se pone a hablar de verdad entre ella, y entonces… sí será el caos.