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lunes, 2 de abril de 2012

Del dicho... al hecho

«Perseguir al católico porque es católico, perseguir al protestante porque es protestante, perseguir al masón porque sea masón y al rotario porque es rotario, perseguir al "Diario de Marina" porque sea un periódico de tendencia derechista o perseguir a otro porque es de tendencia de izquierda, o a uno porque es radical y de extrema derecha y a otro de extrema izquierda. Lo democrático es lo que estamos haciendo nosotros. Los que hablan de democracia deben empezar por saber saber en qué consiste el respeto a todas las ideas, a todas las creencias, en qué consiste la libertad y el derecho de los demás. Y sinceramente, nosotros respetamos a todo el mundo; no perseguimos a nadie. Ese es nuestro principio democrático, y los que no practican ese principio no son democráticos. (…) ¿Y qué se pretende, que nosotros vengamos a clausurar, a perseguir ideas? No señor, digo terminantemente que no… Yo no hago distinción y como gobernante tengo que tener un respeto igual para todas las ideas, para todas las creencias, porque aquí se ha llamado democracia darles derechos a unos y perseguir a otros.(…)
Si perseguimos a un periódico y lo clausuramos, ¡ah!, cuando se empiece por clausurar un periódico no se podrá sentir seguro ningún diario, cuando se empiece a perseguir a un hombre por sus ideas políticas no se podrá sentir seguro nadie, cuando se empiecen a hacer restricciones, no se podra sentir seguro ningún derecho.»

Estas palabras se pronunciaron un 2 de abril de 1959.

Sin embargo no forman parte de ninguna antología de discursos a favor de la libertad. Tal vez porque quien las pronunció, en Cuba, fue un tal Fidel Castro.

Cuando Castro decía todo esto sobre las persecuciones, sobre el fantasma del comunismo, sobre el "Diario de la Marina", sobre el respeto a todas las ideas y creencias, sobre la imposición, sobre la discusión con razones y no con la fuerza, sobre la clausura de periódicos, sobre los derechos y la democracia, nosotros lo combatíamos.
Fidel Castro habló de democracia y de derechos para engañar al pueblo cubano. La Prensa libre desapareció por la violencia revolucionaria. La furia comunista arrasó con la propiedad privada y la libre empresa. La religión, la fe cristiana afrontó, acaso, las agresiones más inmisericordes. (…) Hace tres décadas estábamos solos en la ingrata labor de marchar en contra de la corriente, en contra del fanatismo colectivo. Parecíamos nosotros los caprichosos, los charlatanes, los osados y los farsantes. Pero los hechos y los testimonios nos dieron la razón.

Créditos:
Extracto del artículo Teníamos razón, de José Ignacio Rivero, Director del «Diario de la Marina», publicado en ABC el 6 de noviembre de 1993, tomado de la hemeroteca en internet de ABC.
Fidel Castro, en detalle de una fotografía publicada en ABC el día anterior, 5 de noviembre de 1993, tomada de la hemeroteca en internet de ABC.