«Perseguir al católico
porque es católico, perseguir al protestante porque es protestante, perseguir
al masón porque sea masón y al rotario porque es rotario, perseguir al "Diario
de Marina" porque sea un periódico de tendencia derechista o perseguir a otro
porque es de tendencia de izquierda, o a uno porque es radical y de extrema
derecha y a otro de extrema izquierda. Lo democrático es lo que estamos
haciendo nosotros. Los que hablan de democracia deben empezar por saber saber en
qué consiste el respeto a todas las ideas, a todas las creencias, en qué
consiste la libertad y el derecho de los demás. Y sinceramente, nosotros
respetamos a todo el mundo; no perseguimos a nadie. Ese es nuestro principio
democrático, y los que no practican ese principio no son democráticos. (…) ¿Y
qué se pretende, que nosotros vengamos a clausurar, a perseguir ideas? No
señor, digo terminantemente que no… Yo no hago distinción y como gobernante
tengo que tener un respeto igual para todas las ideas, para todas las
creencias, porque aquí se ha llamado democracia darles derechos a unos y
perseguir a otros.(…)
Si perseguimos a un periódico
y lo clausuramos, ¡ah!, cuando se empiece por clausurar un periódico no se podrá
sentir seguro ningún diario, cuando se empiece a perseguir a un hombre por sus
ideas políticas no se podrá sentir seguro nadie, cuando se empiecen a hacer
restricciones, no se podra sentir seguro ningún derecho.»
Estas palabras se
pronunciaron un 2 de abril de 1959.
Sin embargo no forman
parte de ninguna antología de discursos a favor de la libertad. Tal vez porque
quien las pronunció, en Cuba, fue un tal Fidel Castro.
“Cuando Castro decía todo
esto sobre las persecuciones, sobre el fantasma del comunismo, sobre el "Diario
de la Marina", sobre el respeto a todas las ideas y creencias, sobre la imposición,
sobre la discusión con razones y no con la fuerza, sobre la clausura de periódicos,
sobre los derechos y la democracia, nosotros lo combatíamos.
Fidel Castro habló de
democracia y de derechos para engañar al pueblo cubano. La Prensa libre
desapareció por la violencia revolucionaria. La furia comunista arrasó con la
propiedad privada y la libre empresa. La religión, la fe cristiana afrontó,
acaso, las agresiones más inmisericordes. (…) Hace tres décadas estábamos solos
en la ingrata labor de marchar en contra de la corriente, en contra del
fanatismo colectivo. Parecíamos nosotros los caprichosos, los charlatanes, los
osados y los farsantes. Pero los hechos y los testimonios nos dieron la razón.”
Créditos:
Extracto del artículo Teníamos
razón, de José Ignacio Rivero, Director del «Diario de la Marina», publicado en
ABC el 6 de noviembre de 1993, tomado de la hemeroteca en internet de ABC.
Fidel Castro, en detalle
de una fotografía publicada en ABC el día anterior, 5 de noviembre de 1993,
tomada de la hemeroteca en internet de ABC.