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martes, 30 de octubre de 2012

Y ahora, ¿dónde los pongo?: Evitando olvidos

Días pasados, problemas con la conexión a internet hicieron que tuviera más tiempo para ordenar libros, con el satisfactorio resultado de que me diera cuenta de la ausencia de algunos de ellos en esta serie.

Como no se trata de que se olviden los libros en cuestión, y menos aún, de lo que se cuenta en los mismos, precisamente hoy, aquí los traigo.


Créditos:
Cubiertas de los libros en cuestión.

viernes, 21 de septiembre de 2012

De ovejas… o lobos

“Porque os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entreréis en el Reino de los Cielos.
Habéis oído que se dijo a los antepasados: No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal. Pues yo os digo: todo aquel que se encolorice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano ‘imbécil’, será reo ante el Sanedrín; y el que le llame ‘renegado’, será reo de la gehenna de fuego.”

Este jueves se celebra la festividad de San Mateo, Evangelista.

“No juzguéis, para que seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzguéis seréis juzgados, y con la medida con que midáis seréis medidos.”

“Así, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y arrojado al fuego. Así que por sus frutos los conoceréis.”

El pasado martes día 18 fallecía Santiago Carrillo.

No es ésta la primera anotación en hablo de él: ya hemos traído testimonios sobre su actuación al frente del Partido Comunista, bien novelados, bien biográficos. Asimismo, también hemos recordado, aunque sin mencionarlo a él, el genocidio de Paracuellos.

“Pedro se acercó entonces y le dijo: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?» Dícele Jesús: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete».”

“¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le descarría una de ellas, ¿no dejará en los montes las noventa y nueve, para ir en busca de la descarriada? Y si llega a encontrarla, os digo de verdad que tiene más alegría por ella que por las noventa y nueve no descarriadas. De la misma manera, no es voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda uno solo de estos pequeños.”

Ahora ya no es asunto de la justicia humana, pero nos queda la duda: ¿se habrá dejado, a tiempo, encontrar la oveja?

Actualización del 24 de septiembre:
Todo lo anterior no quita que siga habiendo grandes borregos.

Créditos:
Extractos del Evangelio según San Mateo (5, 20-22; 7, 1-2; 7, 17-20; 18, 21-22 y 18, 12-14), tomados de la Nueva Biblia de Jerusalén, revisada y aumentada, editada en 1998 por Desclée De Brouwer.
Fotografía de la Cruz y Monasterio del Valle de los Caídos, tomada desde Cercedilla en julio de 2008, por el autor.

viernes, 16 de abril de 2010

Lo difícil que resulta limpiar el lodo

Con independencia del calendario vigente en cada sitio, era un 22 de abril de 1870 en algún lugar, cuando en Simbirsk, que bastantes años más tarde pasó a llamarse Ulyanovsk, nació el más famoso de los Ulyanov, claro: Vladimir Ilyich Ulyanov, más conocido por su alias de Lenin.

“Lenin (19 de marzo de 1922):
«Ahora y sólo ahora, cuando en las zonas afectadas por el hambre hay antropofagia y las carreteras están pavimentadas con cientos de cadáveres, si no miles, es cuando podemos (y por lo tanto, debemos) insistir en la apropiación de los objetos de valor [de la Iglesia], con la energía más implacable y despiadada, sin reparar en medios para aplastar toda resistencia […] Un momento como el del hambre y la desesperación es único para crear entre las masas campesinas en general una disposición que nos garantice su simpatía o en cualquier caso su neutralidad […] Debemos declarar ahora [al clero] una guerra decisivia y despiadada, y someter su resistencia con una brutalidad que no olviden durante décadas […] Cuantos más representantes de la burguesía y el clero reaccionarios consigamos ejecutar en este asunto, mejor.»

Los archivos eclesiásticos indican que aquel año mataron a 2.691 sacerdotes, 1.962 monjes y 3.447 monjas. Durante una carestía anterior, la de 1891, en la que murió medio millón de personas, la lucha contra el hambre fue una prioridad nacional. En la capital de Samara (Kuíbishev), sólo un intelectual, un abogado de veintidós años, se negó a participar en la campaña y, desde luego, fue denunciado públicamente. Era Lenin. Tuvo la ‘valentía’, como dijo un amigo suyo,
«de decir a los cuatro vientos que aquella carestía tendría muchos resultados positivos […] El hambre, explicó, por destruir la desfasada economía campesina, sería […] el preludio del socialismo […] el hambre destruiría asimismo la fe no sólo en el zar, sino también en Dios.»

El hambre pertenece a la tetrarquía comunista; los otros tres elementos son el terror, la esclavitud y, evidentemente, el fracaso, el sempiterno e incorregible fracaso.
”

Estas desgracias y maldades llegaron a materializarse “gracias” a que un 16 de abril, pero de 1917, Lenin cruzaba la frontera y regresaba a Rusia, en plena I Guerra Mundial, merced a la financiación de alemanes que querían la retirada de Rusia de la Gran Guerra. Este objetivo se consiguió, con el resultado conocido, poco después, de la revolución de octubre y el establecimiento del régimen totalitario soviético y comunista.

Si para la financiación alemana podía encontrarse una explicación, pues al fin y al cabo estaban en guerra ambos países, lo que me resulta más difícil es encontrarla para la otra financiación que tuvo Lenin: la de procedencia estadounidense.

Pocas veces puede aplicarse de una manera más trágica, en la Historia, eso de que “de aquellos polvos, vienen estos lodos”.

Y por desgracia, se sigue demostrando que una de las cosas que más cuesta de limpiar es el barro, el lodazal en que se está convirtiendo este, cada vez más asolado, solar patrio.


Créditos:
Koba el Temible. La risa y los Veinte Millones, de Martin Amis, editado por Anagrama. Primera parte: El hundimiento de la vida humana. Apartado Diez tesis sobre Ilich, tesis V (pp.38-39). Fotografías tomadas también del libro, mostrando a unos campesinos abocados a la antropofagia en 1920, y a Lenin disfrazado en julio de 1917.

Fotograma de Santiago Carrillo Solares, del vídeo enlazado, con declaraciones del pasado 14 de abril.

lunes, 11 de mayo de 2009

Otro testigo del testigo

Hace tiempo comenté que estaba reorganizando mi biblioteca (y hago como que sigo en ello). Uno de los libros con que me encontré fue Santiago Carrillo. Crónica de un secretario general, de Fernando Claudín (1983), en la colección Documento de Editorial Planeta, un ejemplar de la segunda edición, de marzo de 1983 que compré aprovechando una oferta de varios por uno.

Como he dicho en alguna que otra ocasión, es raro el libro que, si lo tengo en las manos, no hojee un poco. Éste no fue una excepción, y nada más abrirlo, me topé con lo siguiente:

“En la práctica concentra en sus manos, a partir de ese momento, las tareas de dirección política y de organización. Su proverbial capacidad de trabajo se emplea a fondo. El «método colectivo» de dirección funciona a tope: reuniones con el buró político, con el secretariado, con comisiones de trabajo, con cuadros llegados a España o en preparación para marchar allí. (…) Su vida se desenvuelve durante esos treinta años, día a día, con jornadas de trabajo que por lo general no bajaban de las catorce o dieciséis horas sin interrupción –salvo las vacaciones veraniegas–, según idéntico esquema: casa-coche-reunión, y viceversa. Vive en un mundo cerrado, de informes y de relaciones con sus colaboradores, salvo algunos raros contactos a partir de 1959 con personas de otros grupos políticos, o más bien grupúsculos, que de vez en cuando aparecían por París. Apenas tiene tiempo de estudiar a fondo los problemas, y además carece de una preparación teórica que le proporcione los instrumentos de análisis adecuados. Maneja bien los tópicos más corrientes del marxismo, o más exactamente de su versión estaliniana, el «marxismo-leninismo», pero ignora las nuevas corrientes críticas, o las condena a priori como desviaciones revisionistas.
(…)
Santiago no superará nunca las lagunas de su formación intelectual. En los momentos de mayor compenetración entre nosotros, después de la victoria sobre los «viejos» y antes del choque en torno a la cuestión del estalinismo, comentando la gran responsabilidad que recaía sobre él como dirigente máximo del partido aunque no tuviera aún el título de secretario general –pero era, evidentemente, cuestión de poco tiempo– le sugerí la conveniencia de que delegara algunas de sus ocupaciones, y durante un período dedicara el máximo de tiempo a estudiar y colmar sus carencias teóricas. Santiago convenía en la necesidad de hacerlo, pero nunca lo haría. Tenía que controlarlo todo, hasta en el detalle. Temía que se le escaparan de las manos parcelas de poder. La desconfianza en aquello que no controlaba directamente era en él como una segunda naturaleza. Y todo con la mejor buena conciencia de que así correspondía abnegadamente a la responsabilidad que el partido le confiaba. Por consiguiente, siguió actuando como antes, pero con más poder.
(…)
Para cumplir con las dos funciones elementales del político: analizar la realidad y definir la política capaz de influir sobre ella en el sentido deseado, Carrillo confiaba sobre todo en su intuición y en su experiencia empírica. Deseos, esperanzas, ilusiones y prejuicios campaban así por sus respetos. Podía acertar o equivocarse, pero en ambos casos el rigor, el esfuerzo de aproximación científica, de objetividad, brillaban por su ausencia. Un subjetivismo incontrolado presidía permanente su discurso político.
”

[del Capítulo II La ininterrumpida ascensión de Santiago Carrillo. Apartado 4. Conquista de la secretaría general.]

Esta actividad, aunque no de la misma manera, la reconoció el testigo cuando la presentación del documental en el Festival de Málaga, según recogía en su artículo para El País, Sergio Mellado: “Si tengo algún mérito es haber vivido tantos años y haber participado activamente en muchos episodios de la vida de España”.

Como ya hemos dicho, el documental fue estrenado este pasado viernes, y presentado el miércoles, según recoge Gregorio Belinchón para El País. Del artículo es la foto que nos acompaña, obra de Luis Sevillano, con los dos protagonistas del documental.

En el artículo se refleja que esa actividad persiste: “Yo no he dejado atrás la emoción. Me sigo apasionando como cuando tenía 19 años. Tengo una gran curiosidad por el presente y el futuro.”

Curiosamente, no tiene curiosidad por el pasado. Será que lo conoce muy bien.

viernes, 8 de mayo de 2009

Un testigo del testigo

Este viernes se estrena (creo que sólo en Madrid y Barcelona, tranquilos el resto), el documental “Últimos testigos”, que en realidad es la unión de dos documentales distintos, uno sobre Manuel Fraga Iribarne y otro sobre Santiago Carrillo Solares.

El documental fue presentado durante la celebración del XII Festival de Cine de Málaga, a mediados de abril. De esta presentación hubo diversas noticias, y aquí traemos algunas de ellas.

Podemos empezar por el refundido realizado el mismo día de la presentación, viernes 17 de abril, por Libertad Digital. De él cabe destacar destacar el titular: “He cometido errores, pero no me arrepiento de nada”; que en el cuerpo de la noticia se completa, introduciendo un matiz en el titular (que es lo que, por lo general, únicamente se lee): “porque he procurado corregirme”.

Seguimos ahora con la reseña publicada en El Mundo también ese mismo día, por Cristóbal G. Montilla, desde el festival (la foto que acompaña, de Nacho Alcalá, está tomada de aquí). La frase anterior no se menciona, pero sí se hace una referencia al padre del testigo.

«Enfrentamiento con su padre
E, incluso, adquiere una dimensión más impactante en los momentos en los que se aborda su enfrentamiento con su padre, un dirigente de la UGT por el que se sintió traicionado y al que escribió una carta en 'Mundo Obrero' llamándole "el traidor Wenceslao Carrillo": "Mi madre murió casi al mismo tiempo que me enteré de que él formaba parte del comité que había pactado la entrega de Madrid, y esto me dolió más que la muerte de mi madre. Jamás había llorado en la vida, y nunca más lo hice, pero ese día sí porque era un golpe bajo, lo de mi padre fue peor que me pasó en la vida".
»

En el mismo párrafo de Libertad Digital que recoge la frase del titular, se refleja como frase dicha por el testigo: “Hay otras miradas distintas de otras personas”. Pues veamos una de ellas.

En nuestra ya conocida obra Las aventuras prodigiosas, en la que Carlos Semprún Maura novela mucho de su vida, cuenta un momento del inicio de la actividad “comprometida” de Lorenzo Soriano, aunque desde el exilio:

“Una idea surgió en la mente romántica de Lorenzo: realizar un reportaje sobre los maquis comunistas en España (…) Cuando se atrevió a hablar de su proyecto con Fernando, éste puso cara rara y dijo:
– ¡Huuuyyy! Ése es un tema muy delicado. Tú comprenderás que se trata de actividades superclandestinas (…)
Claro, Fernando, no le dijo jamás que cuando él había aludido tímidamente a ese proyecto de reportaje, los maquis comunistas españoles habían sido disueltos por orden de Stalin, y algunos jefes guerrilleros reacios a abandonar la lucha armada, asesinados por orden de Carrillo. De eso se enteró Lorenzo más tarde, cuando ya había abandonado por completo las filas comunistas.
” (pp. 35-36)

Al día siguiente de la presentación del documental, El País publica la reseña de Sergio Mellado, sobre el particular. De ella, podemos destacar lo siguiente:
«Carrillo, que dijo estar cansado de que le pregunten por la matanza de presos en Paracuellos del Jarama (Madrid) en 1936 cuando él ejercía como consejero del Orden Público en la Junta de Defensa de Madrid. "Que esa sea la única pregunta que me hagan es la demostración de la ignorancia que existe sobre lo que fue la defensa de Madrid. Es la única pregunta que me subleva", zanjó Carrillo, que fue definido por los autores como "un personaje cinematográfico con mucha chicha, una mezcla de Che Guevara y James Bond".»

En este caso, podemos leerle a Carlos Semprún Maura, lo siguiente:

“– Por cierto, Lorenzo va a instalarse en España – dice María (…)
–
[Lorenzo] Tiene un bonito historial de lucha antifranquista –prosigue la «gitana»–, pero como se ha enfadado con todo el mundo no podrá rentabilizarlo. No será diputado, vaya.
(…)
– El rey no va a durar seis meses más –declara Pierre Lambert, muy serio–. Fue útil para la transición, pero España ya es un país europeo, y volverá la república. De eso no me cabe la menor duda.
– Me parece que usted confunde república y democracia. Los países más democráticos de Europa son monarquías. –María Sergueievna ha hablado con tono displicente.
– ¿Qué? –se extraña Lamberte y su mujer chilla: «¡Vaya tontería!»
– Inglaterra, Holanda, Bélgica, Suecia, Noruega, Dinamarca, y ahora España –dice María.
– Si., pero ni Francia ni Alemania –insiste Lambert.
– Ni la URSS, ni Polonia. ¿Son países democráticos?
– Desde luego que no. Pero, en España, Santiago Carrillo…
– Es un criminal de guerra –corta Lorenzo, dejando a los Lambert boquiabiertos.
– Sabe de lo que habla –dice María (…)– Pero si le lanzamos el tema, nos estará hablando hasta pasado mañana.
– Es, sin embargo, un tema interesante –dice Boris, como si tal cosa.
– ¿Humor negro? –sonríe María.
– Negro, tal vez, humor, no.
” (pp. 255-256)

Como se ve, las referencias a traiciones y al Che Guevara con que definían al testigo, no son nada contradictorias con las referencias noveladas que plasma Carlos Semprún Maura, en su momento, y desde dentro del mismo Partido Comunista de España, este sí, claro testigo.