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miércoles, 8 de julio de 2015

Sobre elementos en economía

“Y que si una recta al incidir sobre dos rectas hace los ángulos internos del mismo lado menores que dos rectos, las dos rectas prolongadas indefinidamente se encontrarán en el lado en el que están los (ángulos) menores que dos rectos.”

Esta es la enunciación del famoso quinto postulado expresado por Euclides en el Libro I de sus famosos Elementos, y que en definitiva, viene a decir que si dos rectas no se encuentran (o sea, no se cortan), es que son paralelas.

Estos días tenemos una situación que nos está mostrando que planteamientos que, puede decirse, están en rumbo de colisión, y por tanto, no son paralelos, tampoco llegan a encontrarse.

En definitiva, que estamos ante un caso de economía no euclídea defendida por… Euclides (aunque en éste se apellide Tsakalotos).

Créditos:
Enunciación del quinto postulado según la traducción de María Luisa Puertas Castaños de la obra Elementos, de Euclides, tomada de la edición publicada por Gredos como número 155 de su colección Biblioteca Clásica Gredos (correspondiente a los Libros I al IV), de la biblioteca del autor.

sábado, 4 de julio de 2015

Y desde entonces,…


… cuánto Cronos perdido.

Créditos:
Viñeta de Máximo, publicada en ABC el 5 de noviembre de 2011, de la hemeroteca del autor.

domingo, 25 de enero de 2015

¿Abrigándose frente al frío?

Va para cuatro años, en relación con un partido de Liga y el de la final de Copa entre el Real Madrid y el Barcelona, el periódico Marca hizo una promoción de una bufanda (madridista, claro).


Como se ve, en la bufanda se hacía un juego de palabras entre el apellido del entonces entrenador del Real Madrid (o sea, José Mourinho), y un grito de arenga que ha tenido mucho éxito, según parece, de un año a esta parte.

No sé si el origen allá por el Mediterráneo oriental (pero no exactamente griego), de la diosa Cibeles cabe cuya estatua en Madrid se celebran los éxitos del equipo real de aquella ciudad, hará que hoy se pueda gritar, en griego, eso de ¡Podemos!

Lo que sí sé es que aquel triunfo fue el único que en sus varias campañas en estas tierras aquel entrenador pudo.

Y lo que también sé es que en Grecia está el antiguo reino de Epiro, gobernado en su día por el rey Pirro (Πύρρος της Ηπείρου), el de la famosa victoria pírrica.

Y hasta aquí historias y batallitas. En cambio, la Historia permanece.

Créditos:
Imagen del anuncio publicado en Marca, un 15 de marzo de 2011, por ejemplo, tomada de la hemeroteca del autor.

miércoles, 7 de enero de 2015

La Historia… se estanca

Si en el verano de 2011 la situación económica de Grecia disparaba todo tipo de conjeturas en cuanto a intervenciones, rescates, salidas del euro,… que se reflejaron concisa y certeramente de modo gráfico…


… estos días toca mantener la viñeta plenamente de actualidad, sin que haya habido devaluación alguna..

Créditos:
Viñeta de Idígoras y Pachi, publicada en el periódico El Mundo, el 17 de septiembre de 2011, de la hemeroteca del autor.

viernes, 22 de marzo de 2013

Recuperando, al menos, lo que hay

“Pocos son los documentos de las épocas clásicas que han llegado hasta el presente sin ser calladas víctimas de manipulación, extravío, ocultación o mera desidia. «Lo que llamamos cultura –advertía Umberto Eco– es, en realidad, un largo proceso de selección y filtro. Colecciones enteras de libros, de cuadros, de películas, de cómics, de objetos de arte han sido confiscadas, han desaparecido o se han perdido por simple neglicencia. ¿Eran lo mejor de la creación? ¿Eran lo peor? En el campo de la creación, ¿hemos recogido pepitas de oro o lodo? Aún leemos a Eurípides, a Sófocles, a Esquilo, y los consideramos los tres grandes poetas trágicos de la antigua Grecia. Ahoran bien, cuando Aristóteles en su Poética, dedicada a la tragedia, cita los nombres de los representantes más ilustres, no los menciona. Lo que hemos perdido, ¿era mejor, era más representativo del teatro griego que lo que hemos conservado? En este punto, ¿quién nos quitará la duda?»”

Recordé este párrafo cuando leí hace unas semanas la noticia de que se había recuperado una obra de Eurípides, Hipsípila, por parte de unos profesores de instituto… junto con la compañía formada por alumnos suyos.

Se trata de los profesores Miguel Navarro y Joaquín Pastor, quienes con el Grupo de Teatro Griego Komos (con alumnos de los institutos Distrito Marítimo y Vicenta Ferrer Escrivá, en Valencia), han conseguido recuperar una obra de hace más de 2.400 años.

Y aunque sea con retraso, traigo aquí noticia de este esfuerzo, para felicitarles, y para que no tengan que esperar otros 2.400 años en recibir aplausos.

Créditos:
Extracto del inicio del artículo «F for Fake», de Fernando R. Lafuente, en su columna Cero en conducta, publicado en ABC Cultural el 23 de febrero de 2013.
Fotografía de las ruinas del teatro romano de Segóbriga (Cuenca), en septiembre de 2002 gentileza de caraguevo.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Campanadas del 2012-05: De lejanas leyes

“Amasis, por cierto, es quien dictó a los egipcios la siguiente ley: todo egipcio debe declarar cada año al gobernador de su nomo la procedencia de sus medios de vida; y el que no lo hace y no puede demostrar un modo de vida honesto es castigado con la muerte. Por su parte, Solón de Atenas tomó esta ley de Egipto y la implantó entre los atenienses, quienes, como es una ley que no admite censura, la siguen observando todavía.”

Heródoto, en este caso, no encaja bien las fechas, pues por un lado Amasis es “Ahmes, quinto faraón de la XXVI dinastía (586-526 a.C.)”, y por otro, “Solón no pudo inspirarse en las medidas de Amasis –fueran o no históricas–, pues la promulgación de sus leyes se remontaba al año 594 a.C.”.

Pero, desde luego, qué lejano suena eso de castigar a quien no lleve, económicamente, un modo de vida honesto.

Claro, que, sin necesidad de llegarse uno a Egipto (y menos ahora), si los atenienses parece que hayan cambiado su forma de vida desde los tiempos de Solón, ¿por qué no se va a cambiar aquí en España?

Créditos:
Extracto del Libro II Euterpe, de la Historia de Heródoto, según traducción de Carlos Schrader, tomado de la edición realizada en la colección Biblioteca Gredos, por RBA Coleccionables, distribuida para su venta en kioscos en 2006 (volumen I, pág. 470).
Extractos de las notas 580 y 618 de Carlos Schrader, en dicha edición.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Una salus victis

Hace una semana se publicó que Grecia iba a hacer un desafío a sus socios de la Unión Europea planteando una prórroga en el plazo de realización de su plan de ajuste.

Cuando Troya estaba cayendo, tras el ataque nocturno de la ‘caballería’ de Ulises, y los incendios se extendían por toda la ciudad, precedidos por los atacantes griegos, Eneas arenga al grupo de familares y amigos que le rodea y concluye:

“Una salus victis nullam sperare salutem.”

Los enfrentó a lo desesperado de la situación (“La única salvación para los vencidos está en no esperar salvación alguna”), y “así la furia se añadió a los ánimos de los jóvenes”, pudiendo como grupo, sin abandonarse a los llantos y lamentos, abrirse camino en medio de una ciudad ardiendo e infestada de enemigos, hasta un sitio seguro.

Curiosamente, en esta ocasión son los griegos, y no los troyanos, quienes están en una situación desesperada, aunque las soluciones sean similares. No obstante, conviene recordar que Eneas no actuó a lo loco, sino con criterio, por muy urgente que le hubiera resultado tomar una decisión y acometerla; y que el camino desde su casa hasta las puertas Esceas, u otras, en la muralla, ya con brechas e inútil, fue arduo y trabajoso, en el curso del cual vieron cómo moría el rey Príamo y el palacio y los tesoros de Pérgamo se perdían.

Así pues, recordemos la arenga de Eneas resumida en el verso de Virgilio, y actuemos sabiendo que la única salvación será la que salga de nosotros mismos.

¡Ah! Y dos cosas para finalizar:
- Eneas perdió Troya, pero consiguió huir para acabar llegando a Italia, donde su estirpe fundaría Roma.
- La Eneida no se escribió en griego, sino en latín,… por lo que nos toca más de cerca.

Créditos:
Verso 354 del Libro II de la Eneida, de Virgilio, y traducción de los versos 354 y 355 según Víctor José Herrero, tomados de la edición del Libro II realizada por Gredos, en su colección Gredos Bilingüe (octava reimpresión de la primera edición, en 1994).
Fotografía de El incendio de Troya, de Francisco Gutiérrez, en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, de enero de 2011, del autor.

viernes, 29 de junio de 2012

Por el humo se sabe…

En agosto de 2007, los incendios forestales arrasaron el Peloponeso.

Hoy, un incendio forestal en la Muela de Cortes, cerca de Valencia, hace a ésta bañada en una luz… estremecedora.

Créditos:
Fotografía de la NASA publicada en El Mundo el 27 de agosto de 2007, de la hemeroteca del autor.
Fotografía del Sol, en Valencia, hoy a las tres de la tarde, del autor.

domingo, 13 de mayo de 2012

Abandonados a mirar, por no actuar

“En época pasada, aunque no remota, el Mercado de Valencia tenía una leyenda, que corría como válida en todos sus establecimientos, donde jamás faltaban testigos dispuestos a dar fe de ella.
Al llegar el invierno, aparecía siempre en la plaza algún aragonés viejo llevando a la zaga un muchacho, como bestezuela asustada. Le habían arrancado a la monótona ocupación de cuidar las reses en el monte, y le conducían a Valencia para «hacer suerte», o, más bien, por librar a la familia de una boca insaciable, nunca ahíta de patatas y pan duro.
El flaco macho que los había conducido quedaba en la posada de Las Tres Coronas, esperando tomar la vuelta a las áridas montañas de Teruel; y el padre y el hijo, con traje de pana deslustrado en costuras y rodilleras y el pañuelo anudado a las sienes como una estrecha cinta, iban por las tiendas, de puerta en puerta, vergonzosos y encogidos, como si pidiesen limosna preguntando si necesitaban un criadico.
Cuando el muchacho encontraba acomodo, el padre se despedía de él con un par de besos y cuatro lagrimones, y en seguida iba por el macho para volver a casa, prometiendo escribir pasados unos meses; pero si en todas las tiendas recibían una negativa y era desechada la oferta del criadico, entonces se realizaba la leyenda inhumana, de cuya veracidad dudaban muchos.
Vagaban padre e hijo, aturdidos por el ruido de la venta, estrujados por los codazos de la muchedumbre, e insensiblemente, atraídos por una fuerza misteriosa, iban a detenerse en la escalinata de la Lonja, frente a la famosa fachada de los Santos Juanes. La original veleta, el famoso Pardalot, giraba majestuosamente.
- ¡Mia, chiquio, qué pájaro!... ¡Cómo se menea!... –decía el padre.
Y cuando el cerril retoño estaba más encantado en la contemplación de una maravilla nunca vista en el lugar, el autor de sus días se escurría entre el gentío, y al volver el muchacho en sí, ya el padre salía montado en el macho por la Puerta de Serranos, con la conciencia satisfecha de haber puesto al chico en el camino de la fortuna.
El muchacho berreaba y corría de un lado a otro llamando a su padre. «¡Otro a quien han engañado!», decían los dependientes desde sus mostradores, adivinando lo ocurrido; y nunca faltaba un comerciante generoso que, por ser de la tierra y recordando los principios de su carrera, tomase bajo su protección al abandonado y le metiese en su casa, aunque no le faltase criadico.
La miseria del lugar, la abundancia de hijos y, sobre todo, la cándida creencia de que en Valencia estaba la fortuna, justificaban en parte el cruel abandono de los hijos. Ir a Valencia era seguir el camino de la riqueza, y el nombre de la ciudad figuraba en todas las conversaciones de los pobres matrimonios aragoneses durante las noches de nieve, junto a los humeantes leños, sonando en sus oídos como el de un paraíso, donde las onzas y los duros rodaban por las calles, bastando agacharse para cogerlos.”

De este modo nos cuenta Vicente Blasco Ibáñez en Arroz y tartana la leyenda del abandono de niños de las tierras pobres de Aragón en general, y de Teruel en particular, en medio de la bulliciosa y rica ciudad de Valencia, en la esperanza de que encontraran mayor fortuna que en su propio hogar.

Satisfechos de que de estas escenas ya sólo supiéramos leyendo páginas de nuestra literatura, a principios de año también leímos, pero esta vez en prensa, en InfoCatólica en concreto, que en Grecia estaban empezando a suceder casos similares:
“[Georgios Protópapas, director de Aldeas Infantiles SOS en Grecia] matiza que "los casos de abandonos de niños a las entradas de iglesias o en las maternidades es muy limitado".
En la mayoría de los casos se trata de familias depauperadas por la crisis que dejan a sus hijos en los centros de acogida durante una temporada, a la espera de que mejore la situación económica.”

Sin embargo, esta matización de inicios de año ha pasado, tras el invierno, a ser una mayor realidad, como se pudo leer hace una semana en La Gaceta:
“La crisis ha disparado el abandono de niños en Grecia. Cada vez son más padres los que dejan a sus hijos a las puertas de una ONG infantil por no tener recursos para darles de comer.
Desde la ONG Children Grecia aseguran que jamás han visto nada parecido. En el último año han tenido 380 solicitudes de padres que les han pedido que se hagan cargo de sus hijos. Un 300% más que hace un año.
En esta ONG han pasado de acoger a chicos problemáticos a pequeños cuyos padres en paro y sin recursos no puede ni alimentarles.”

Está claro que sólo 380 casos no califican una población de once millones de personas. Pero es un síntoma, más aún, ante la posibilidad de que haya muchos casos más sin saber, anónimos como los del Pardalot de San Joan.

Por cierto, no sé dónde estaría la posada de la novela, pero es muy probable que el pobre padre, en su camino desde la Lonja hasta la entonces Puerta de Serranos pasara por delante de la Basílica de la Virgen de los Desamparados.

Créditos:
Fotografía de la iglesia de los Santos Juanes, a principios del siglo XX, con los toldos de los puestos del mercado antes de la construcción del Mercado Central, del archivo actual de Levante-El Mercantil Valenciano, tomada de Memoria Gráfica de Valencia, editada por fascículos en 1998 por el referido periódico (pág. 250).
Texto de Arroz y tartana, de Vicente Blasco Ibáñez, tomado de internet.

lunes, 7 de mayo de 2012

¿Publicidad subliminal o casualidad?



Créditos:
Pantallazo de la noticia de La Gaceta sobre las elecciones en Grecia, de esta noche a las 21:35.

Me pareció ver algo de ajetreo

Vistos los bailes tan descoordinados de este pasado domingo en Francia y Grecia, un ejemplo de cómo se puede bailar, aun dándose prisa, sin ser patosos.


Aunque esperemos no regresar a los años 70, en cualquier caso, en cuestiones políticas.