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sábado, 28 de mayo de 2016

El de en medio se queda sin foto

Una vez más, ha habido Final de Champions madrileña, y una vez más no se ha jugado en Madrid.

Hace unos días encontré la noticia de que Mahou, cuando la de 2014, había propuesto que las aficiones del Real Madrid y del Atlético de Madrid celebraran el pase a la final junto a la estatua de Apolo. No sé si se llegó a hacer algo, ni si en esta ocasión retomó la propuesta, y con qué resultado.

Lo que sí me supongo es que esta noche tampoco nadie se acordará de la estatua de Apolo. Y digo supongo porque no lo puedo comprobar desde casa, pues aunque las cámaras de tráfico del Ayuntamiento de Madrid sí facilitan imágenes de las plazas de Cibeles y Neptuno…










… me parece que Apolo sigue sin tener suerte,... y tampoco cuenta con cámara alguna.

Créditos:
Imágenes de las cámaras de tráfico en cuestión, tomadas de la página correspondiente del Ayuntamiento de Madrid, hace unos minutos.

viernes, 2 de enero de 2015

Con erudición y aprovechamiento, henos gustosos y reprehendidos


Por comisión del señor Doctor Gutierre de Cetina, vicario general desta villa de Madrid, corte de Su Majestad, he visto este libro de la Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha, por Miguel de Cervantes Saavedra, y no hallo en él cosa indigna de un cristiano celo ni que disuene de la decencia debida a buen ejemplo, ni virtudes morales, antes mucha erudición y aprovechamiento, así en la continencia de su bien seguido asunto para extirpar los vanos y mentirosos libros de caballerías, cuyo contagio había cundido más de lo que fuera justo, como en la lisura del lenguaje castellano, no adulterado con enfadosa y estudiada afectación, vicio con razón aborrecido de hombres cuerdos, y en la corrección de vicios que generalmente toca, ocasionado de sus agudos discursos, guarda con tanta cordura las leyes de reprehensión cristiana, que aquel que fuere tocado de la enfermedad que pretende curar, en lo dulce y sabroso de sus medicinas gustosamente habrá bebido, cuando menos lo imagine, sin empacho ni asco alguno, lo provechoso de la detestación de su vicio, con que se hallará, que es lo más difícil de conseguirse, gustoso y reprehendido.

Como hace diez años (aunque estas páginas aún no estuvieran abiertas, sí se recordó -más tarde, claro- la efeméride), en éste toca Quijote, pues se cumplirá el próximo otoño el cuarto centenario de la publicación de su segunda parte.

Buen momento, pues, de nuevo, para leerlo, y no sólo alabarlo.

Aunque también.

Créditos:
Fotografía de la placa conmemorativa en una fachada en la calle de Atocha, en Madrid, correspondiente a la edición de la segunda parte del Quijote, de noviembre de 2007, del autor.
Inicio de la Aprobación, firmada a “veinte y siete de febrero de mil y seiscientos y quince” por el Licenciado [Francisco] Márquez Torres, en relación con la autorización para la impresión de la segunda parte de El Quijote (y publicada como era preceptivo en los primeros folios de los ejemplares), tomado de la edición realizada por Editorial Planeta, con motivo del cuarto centenario de la publicación de la primera parte de la novela, según edición y notas de Martín de Riquer, ilustrada por Antonio Mingote (pág. 813, en el tomo 5).

lunes, 22 de diciembre de 2014

Para empezar, un colofón

El pasado miércoles me enteré, y desde entonces se me había olvidado, de que esta tarde se iniciaba la temporada de Navidad en el Teatro Español:
«El teatro ofrecerá una amplia oferta para todo el público familiar, que tendrá como colofón la gran Fiesta de celebración que se hará en la Plaza Santa Ana el 22 de diciembre»

Aunque no se dice, para quien le pueda interesar, es a las siete de la tarde (o sea, las 19:00).

De donde se deduce que, propiamente dicho, quien tiene el colofón no es la oferta del Teatro Español, sino el día 22 de diciembre.

Para que empiece la oferta, hay que esperar, una vez finalizado el "remate, final de un proceso", a mañana. Lo que no quita para desearles mucha mierda.

Cosas del teatro.

Créditos:
Extracto de la 'Información general' de la página del Teatro Español.
Texto de la definición de colofón, según el DRAE.

sábado, 24 de mayo de 2014

¿Y yo, qué?

Esta noche, ya bien entrada, en Madrid, se congregará una multitud de aficionados (o no) al fútbol para celebrar el resultado que haya habido en la Final de la Champions recién celebrada en Lisboa, entre el Atlético de Madrid y el Real de Madrid.

Éstos, en su caso, lo harán alrededor de la fuente con la escultura dedicada a la diosa Cibeles; aquéllos, también en su caso, lo harán alrededor de otra fuente, la que cuenta con la escultura dedicada al dios Neptuno.

Se da el caso de que, justo en medio entre una fuente y otra, existe una tercera, más recogida, en el jardín del Paseo del Prado, dedicada también a una divinidad mitológica, Apolo, el cual, según la Wikipedia, entre otras cosas, "era el dios de la belleza, de la perfección, de la armonía, del equilibrio y de la razón".

Tal vez, precisamente por eso, junto a esa fuente nunca hay nadie celebrando nada.

Créditos:
Fotografía de la estatua de Apolo, en el Paseo del Prado de Madrid, en junio de 2009, del autor.

sábado, 19 de abril de 2014

¿Número…?

El 90.

Es decir, que hace 90 años se fundó la Compañía Telefónica Nacional de España, donde el socio tecnológico era la americana ITT, y los financieros los Bancos Urquijo e Hispanoamericano.

De esta manera, quedó el camino abierto para que a finales de aquel agosto, el gobierno (entonces la Dictadura de Primo de Rivera) diera la concesión monopolística del servicio telefónico a una empresa “española”.

Y el resto de compañías telefónicas que entonces había,… pues eso, se quedaron sin línea.

Créditos:
Fotografía de la construcción del rascacielos de la Telefónica, en la Gran Vía de Madrid (allá por 1926), tomada de ABC, retrato de España. 110 años de historia en mil imágenes, de la biblioteca del autor.

jueves, 6 de marzo de 2014

Cuestión de pioridades

No se trata de un «paso de cebra»,…


… sino de un «paseo de personas».

Créditos:
Fotografía de las sombras de árboles en el Parque del Retiro, en Madrid, en octubre de 2013, del autor.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Memoria del Doctor

ARCHIVO de lo pasado, lucimiento del presente y único consuelo de la vejez, la memoria es el don más preciado y maravilloso de la vida. Por algo los griegos la divinizaron con el nombre de Mnemosina, madre de las musas. Ella hace posible la noción de la personalidad, eternizando lo vivido, puesto que enlaza y funde el presente con el pasado. Enriquece la percepción actual con todas las asociaciones suscitadas antaño al contemplar hechos análogos. «Adivina, en fin», según expresa bien EBBINGHAUS, «lo que está oculto antes de que sea visible o tangible, permitiéndonos adaptar las reacciones a todo lo alejado en el tiempo y el espacio, y usar, por tanto, en la lucha contra las cosas de precaución y previsión».

Así habla Santiago Ramón y Cajal de la facultad de la «memoria».

Y puestos a «enlazar y fundir el presente con el pasado», recordemos que tal día como hoy, pero de 1894, es decir, hace ciento veinte años, Ramón y Cajal era nombrado Doctor honoris causa por la Universidad de Cambridge (la de este lado del charco), 12 ¾ años antes de que le concedieran el Premio Nobel.

También doce años antes de que le ofrecieran ser Ministro de Instrucción Pública, cargo que, haciendo «uso en la lucha contra las cosas de precaución y previsión»…  rechazó.

Créditos:
Inicio del capítulo IV Las traiciones de la memoria senil, en la parte primera Las tribulaciones del anciano, de la obra de Santiago Ramón y Cajal El mundo visto a los ochenta años. Impresiones de un arteriosclerótico, tomado de la segunda edición realizada por Tipografía Arística en Madrid, en 1934 (pág. 45), de la biblioteca del autor.
Fotografía de la placa de recuerdo a Santiago Ramón y Cajal, en la antigua Facultad de Medicina, en la calle de Santa Isabel, en Madrid, en agosto de 2010, del autor.

sábado, 15 de febrero de 2014

Un retiro junto al mar… o al revés

Madrid es un pueblo ruinoso que no logra sostener un río y pretende tener mar. El mar es la obsesión de Madrid, de donde, cuando llega el verano, emigran la mitad de los habitantes a los pueblos del litoral. En Madrid se quedan únicamente los que no tienen dinero, y éstos, como no pueden ir en busca del mar, quieren traérselo a sus casas. (…)
Madrid llegará a imitar el mar casi tan bien como ha imitado el río: ese calumniado Manzanares que, para la poca agua que tiene, desempeña su papel fluvial con bastante decoro. (…)
Lo más marino de Madrid es el estanque del Retiro. A mí ese estanque del Retiro me da la sensación del mar mucho mejor que el mar de las playas. Los pueblos marinos se han hecho adaptándose al mar, mientras que en El Retiro se ha hecho un pequeño mar, según las necesidades de Madrid. En una playa cualquiera no hay nada más que un poquito de mar, y en Madrid tenemos un mar completo.
(…) En el estanque del Retiro no hay medio de ahogarse, y en esto consiste su principal ventaja con respecto al mar. El estanque del Retiro nos procura todas las excelencias del mar sin tener ninguno de sus defectos. Es un mar hecho para los hombres mientras que el verdadero mar está hecho para los peces. Una excursión por el estanque del Retiro nos procura todas las sensaciones agradables de un viaje por mar, sin que nos las amarguen los síntomas del mareo ni el riesgo del naufragio. Al fin y a la postre, alguna diferencia ha de haber entre aceptar un mar antiguo -el mar de los pueblos del litoral- o hacerse un mar expresamente.
Lo malo es que en el estanque no se puede estar durante las horas de sol. ¡Precisamente las horas en que está abierto El Retiro! En cuanto el sol molesta se abre El Retiro y puede embarcarse el público. Cae el sol y, cuando el estanque empieza a quedarse en sombra, El Retiro se cierra; así es que la gente sólo se decide a embarcarse los días de lluvia.

¿Por qué no ha de estar abierto El Retiro por las noches? ¿Es también ésta una cuestión de moral? Con una buena iluminación se garantizaría la moral y se divertiría el pueblo de Madrid, aunque sólo fuese hasta la una y media. Yo tengo un proyecto de canalización del estanque del Retiro, cuyo desarrollo me reservo para mejor ocasión. Mientras tanto me limito a preguntar por qué se cierra El Retiro en cuanto anochece. El estanque, que sería un encanto por las noches, no nos sirve para nada durante el día. ¿A qué se debe esto? ¿Qué privilegio tiene en El Retiro la parte de la Exposición de Industrias, en la que no hay ninguna industria para que esté abierta mientras lo demás está cerrado?
He aquí una cuestión importante que bien pudiera justificar un poco este artículo de incoherencias.

Créditos:
Extracto del artículo La falsificación del mar, de Julio Camba, publicado en El Mundo el 22 de julio de 1908, tomado de Crónicas de viajes. Impresiones de un corresponsal español, antología de artículos de Julio Camba realizada por Francisco Fuster, y editada por Fórcola como número 9 de su colección Periplos (pp. 86-88), de la biblioteca del autor.
Detalle de fotografía con reflejos en el estanque del Parque de El Retiro, una tarde de octubre de 2013, del autor.

miércoles, 1 de enero de 2014

Que el nuevo año…


… no sea tan oscuro, sino más luminoso.

Créditos:
Fotografía del reloj de, en su tiempo, Gobernación, en la Puerta del Sol de Madrid, en octubre de 2013, del autor.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Comentarios ilustrados de ayer y hoy: octubre 2013

Como bien señala María Gaetana, la estación de Sol ha sido rebautizada.


Y al hilo del comentario, unas cuantas dudas.

Estando en la estación a cubierto, ¿habrá cobertura? ¿O siendo la estación de Sol, habrá zonas de sombra?

Y, como se apunta en el comentario, ¿no sería mejor que la estación de Sol se llamara, precisamente por eso, simplemente Sol, “a secas”?

(Y, encima, falló el ancho de banda, y el tráfico se resintió.)

Créditos:
Fotografía del cartel identificador de la estación de vodafone_Sol, del Metro de Madrid, en octubre de 2013, del autor.

sábado, 30 de noviembre de 2013

El motor se ha gripado

Al hilo del lanzamiento de cartel de la nueva versión de la película Robocop (para cuyo estreno aún falta un poco), se informaba de que el fondo del mismo son las cuatro torres del Cuatro Torres Business Area (¡toma ya nombrecito!). Vamos,que si no estoy equivocado, son las cuatro torres de la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid.


Espero que la implicación de Madrid en la trama de la película sea sólo la foto del cartel, porque la película original se desarrollaba en Detroit, y la verdad…

La descripción que a primeros de este pasado abril se hacía de la Ciudad del Motor no era para tirar cohetes:
Un tercio de la población es oficialmente pobre, calles enteras de la ciudad carecen de luz porque no hay dinero para pagar la cuenta, se han despedido policías, bomberos y otros funcionarios para ahorrar. No es de extrañar que la ciudad haya perdido el 63% de sus habitantes. El espacio, sin embargo, sigue siendo el mismo: 359 kilómetros cuadrados que se han convertido en una jungla de casas deshabitadas, garajes vacíos, teatros con las cortinas enmohecidas y centros comerciales donde las plantas de invernadero campan a sus anchas fagocitando escaleras eléctricas y salones de té.

Y en cuanto acabó la ‘primavera’, se agostó (en julio) la ciudad:
La ciudad de Detroit declaró este viernes la mayor bancarrota municipal de la historia estadounidense tras ser incapaz de mantener una década de deuda creciente y población menguante en medio de la profunda crisis industrial que atraviesa.

A partir de aquí, ¿explicaciones y soluciones?

Por ejemplo, muchos de los comentarios en la noticia de LibreMercado hablan de un origen de la crisis por la deslocalización, que es también lo que se apunta en Inversión&Finanzas (curioso el gráfico donde se aprecia la destrucción de la clase media en las áreas metropolitanas estadounidenses, a costa de los más ricos y, también, de los más pobre).

Lo peor de la situación es que, según parece, Detroit es sólo la primera de una lista de ciudades estadounidenses que van camino de la quiebra:
Detroit is only just the beginning.  When the next major financial crisis strikes, we are going to see a wave of municipal bankruptcies unlike anything we have ever seen before.
And of course the biggest debt problem of all in this country is the U.S. government.  We are going to pay a great price for piling up nearly 17 trillion dollars of debt and over 200 trillion dollars of unfunded liabilities.
All over the nation, our economic infrastructure is being gutted, debt levels are exploding and poverty is spreading. We are consuming far more wealth than we are producing, and our share of global GDP has been declining dramatically.

De momento, ya la quiebra ya está enseñando la patita, cuarenta años después en Nueva York, y también en Chicago.

Una solución un tanto drástica es arrasar Detroit. Otra, más razonable, es poner en venta todo lo que se pueda: el problema de esta solución es que, tal y como está la ciudad, las únicas ventas posibles que yo veo son de aquello que el comprador se pueda llevar de allí (los fondos de los museos y los animales del zoo –el famoso mercado de carne de Chicago está cerca, pero ni demos ideas, ni aquello está tampoco muy boyante–); los edificios y estadios son castillos en el aire, pues ya pueden valorarlos en lo que quieran que, con la descripción que hemos visto de la ciudad, ni la Guardia Nacional sería capaz de proteger ni las propiedades ni a las personas (salvo que quien lo compre lleve su propia Guardia Personal –lo que tampoco habría que descartar–).

Eso sí, parece como si la culpa de todo fuera sólo de los impuestos.

Créditos:
Fotografía de las cuatro torres en cuestión, vistas desde la estación de Chamartín y desde la T-4 de Barajas, en agosto de 2010 y enero de 2010, respectivamente, del autor.
Extractos de las noticias enlazadas.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Guardados por quien guardaron

La imagen de Nuestra Señora de la Almudena, patrona de Madrid “fué hallada, segun la tradicion, en un cubo de esta muralla, cerca del Almudin ó Alhóndiga de los moros; habiendo permanecido oculta en él, según se cree, desde que lo fué por los fieles en tiempo de la invasion, durante trescientos setenta y tres años, que al decir de los autores duró en Madrid la dominacion sarracena, hasta el 9 de noviembre de 1083, en que fué hallada por el mismo rey conquistador [AlfonsoVI]: como así lo expresaba la inscripcion puesta en el nuevo arco ó puerta construida en 1708 y derribada en nuestros dias.


La tradición también dice que el hallazgo fue facilitado por un derrumbe parcial del paño de la muralla, dejando al descubierto el hueco donde la imagen había sido escondida; además, se pudo observar que seguían encendidas las velas que la devoción puso en su día ante la imagen.

Tampoco está clara la relación que se insinúa en la etimología del nombre de la advocación y ‘almudín’, tomando fuerza la opinión de que la relación sea con ciudadela o «al-mudayna».

Hay otra tradición acerca del hallazgo de la imagen, en la que el esquema general es similar, pero varían los protagonistas.

Pero, siendo festivo (en Madrid), la dejaremos para otra ocasión.

Créditos:
Extracto del Capítulo II Desde el Alcázar a la Cuesta de la Vega, de la obra El antiguo Madrid. Paseos histórico-anecdóticos por las calles y casas de esta villa, de Ramón Mesonero Romanos, tomado de la edición facsímil realizada en 1997 por Ediciones Al y Mar (pág. 29), de la biblioteca del autor.
Fotografía de la imagen de Nuestra Señora de la Almudena, coronando la fachada de la Catedral de la Almudena, en Madrid, en octubre de 2013, del autor.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Más vale fractal en mano…


Créditos:
Fotografía de una bandada sobrevolando la Catedral de la Almudena, en Madrid, una noche de octubre de 2013, del autor.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Un acceso… a la Historia

Como ya saben los lectores de este diario, tal día como hoy, hace 90+1 años, los trabajos de la expedición arqueológica de Howard Carter permitían encontrar el acceso a una tumba perdida, que resultó ser, efectivamente, la de Tutankamón.

El hecho tuvo una gran repercusión mediática en la sociedad de entonces (y aún tiene secuelas). Sin embargo, el interés que se generó por la Historia (lógicamente, la Antigua, y la de Egipto en particular), fue más bien flor (de loto) de un día.


Y el caso es que un correcto conocimiento de la Historia nos permitiría ver, con desesperante frecuencia, reflejos del pasado en el presente, y así poder, si no evitar totalmente, sí superar las sombras y nubes que nos oscurecen el futuro.

Créditos:
Fotografía de detalle de la fachada principal del Templo de Debod, en Madrid, en octubre de 2013, del autor.

viernes, 25 de octubre de 2013

¡Agua va!

No, no se trata de recordar el Motín de Esquilache, sino algo (también) propio del momento, como es la lluvia otoñal. Aunque sea en Madrid.


Como podemos ver en la gráfica de la actual AEMET, hoy ha llovido en Madrid, sobre todo, coincidiendo con el inicio de la jornada laboral normal.

Y claro, multitud de atascos que te crío.

Pero al menos, hasta donde sé, la lluvia no ha llegado al extremo de hacer necesario el útil que vi en un balcón madrileño hace un par de semanas.


Créditos:
Imagen de la gráfica de precipitación en la estación meteorológica de Madrid, entre las siete de la tarde de ayer y las de hoy, tomada de la página de internet de AEMET.
Fotografía de un salvavidas en un balcón de Madrid, este octubre, del autor.

jueves, 24 de octubre de 2013

Formas en el llamar

Dentro de una semana, hace años, tendríamos una eclosión de representaciones teatrales de una obra muy concreta; ahora, no. El teatro ya no es lo que era, y los hay que tienen que llamar a muchas puertas antes de atreverse, no ya a estrenar, sino a reponer títulos con gran éxito en su día.

Hablando de llamar a las puertas, uno de los momentos más recordados de la obra referida es cuando el criado del protagonista que da título a la obra, concreta la procedencia de cierto sonido cuanto menos incómodo:
Que esa aldabada postrera
ha sonado en la escalera.

Expresión que nos recuerda que en su época la forma habitual de llamar a las puertas era, omisión hecha del golpe directo del puño o de los nudillos sobre la hoja, mediante el uso de la aldaba, la cual podía presentar diversas formas, desde las más sencillas hasta las más elaboradas o barrocas.

En mi reciente viaje a Madrid he tenido oportunidad de ver numerosos ejemplos, de los que traigo algunos a esta anotación.

También, hablando de llamar, en la obra en cuestión es famoso el momento en que el protagonista clama:
Llamé al cielo, y no me oyó;
y pues sus puertas me cierra,…

Por ello, no está de más cerrar la anotación con ejemplos que seguro abrieron las puertas en muchos casos apurados. Naturalmente, me refiero a la Iglesia, en este caso, conventos.

Créditos:
Extractos del Acto Segundo de la Segunda Parte, y del Acto Cuarto de la Primera Parte, de la obra de teatro Don Juan Tenorio, de José Zorrilla, tomados de la décima edición (30 de junio de 1978) realizada por Espasa Calpe como número 180 de su colección Austral (pp. 129 y 103), de la biblioteca del autor.
Fotografías de las aldabas existentes en las puertas principales de las Reales Academias de Historia y de Bellas Artes de San Fernando, de la actual sede del Gobierno de la Comunidad Autónoma, y de los Conventos de las Descalzas (puertas laterales izquierda y derecha) y de la Encarnación, en Madrid, en octubre de 2013, del autor.

martes, 22 de octubre de 2013

Y ahora, ¿dónde los pongo?: Renacidos a nuevas lecturas

Como ya se ha dicho, hace unos días dejé varios huecos en la librería El Renacimiento, en Madrid.

El primero se corresponde con una descripción del mismo Madrid, obra de un hispanista francés, mientras que el segundo también venía de Francia, pero es relativo a las Cruzadas.



Y, como en la Feria de Otoño, también apareció la colección Austral (aunque con una sobrecubierta de menos).





¡Ah! Y don Gregorio Marañón.

Créditos:
Imágenes de las cubiertas y sobrecubiertas de los libros en cuestión.

lunes, 21 de octubre de 2013

Y no sólo los muros

En el Madrid de los Austrias hay un barrio que han venido en llamar Barrio de las Letras, por ser históricamente donde residieron o con el que tuvieron alguna vinculación numerosos autores del Siglo de Oro y aun posteriores.

Una de sus calles es la de las Huertas, donde aprovecharon tras su última reurbanización, para estampar en el pavimento de la calzada famosas citas literarias de varios de dichos autores. Una de ellas, al lado de la calle con el nombre de él, de Quevedo.


Lo triste, además de la persistencia de la lectura política, es, sin siquiera salir de la calle literaria, la realidad de la lectura literal.


Créditos:
Fotografías de la cita de Quevedo, y de diversas deficiencias en el pavimento, todo en la calle de las Huertas, en Madrid, en octubre de 2013, del autor.

¡Lo he visto, lo he visto!

¡He visto al hombre invisible!


Créditos:
Fotografía del hombre invisible, en la Plaza de Oriente, ante el Palacio Real, en Madrid, en octubre de 2013, del autor.

domingo, 20 de octubre de 2013

Esperanza en renacer

Según me comentaron en la Feria de Otoño del Libro Viejo y Antiguo una de las librerías que estaban para cerrar era la Librería El Renacimiento, en la calle de las Huertas.

Al día siguiente, poco antes de comer, de regreso hacia el hotel, pude pasarme por ella, y visitarla.

Me atendió muy amablemente el propietario, quien me comentó que tras 34 años ya era hora de un descanso, aunque siempre se ve ese momento con pena. Sin embargo, aun habiendo tomado la decisión, la ilusión del día a día le absorbía de tal manera que todavía no había movido el tema del posible traspaso, aunque el tema sí era más o menos conocido en el mundillo.

Mundillo que, también me confirmó, aún seguía suficientemente vivo (no, ya no es lo que era hace veinte años, no), pero sí mejor que el conjunto de las librerías digamos ‘de nuevo’; al menos, el negocio permitía mantener una vida digna a una persona, y es que, en este caso, la ubicación ayuda mucho.

La librería, en lo que yo vi, consta de dos pequeñas salas, acordes en tamaño con lo que anuncia la puerta de entrada: una primera, que acoge al visitante, y una segunda, a continuación, tras un hueco sin puerta. En ambos casos, las estanterías, como toca, hasta el techo, que alto, lo es un rato.

En las pausas de la conversación, yo ojeaba los estantes hasta donde alcanzaba nítidamente a ver, zona que también quedaba al alcance de mis manos, por lo que al final acabé generando algunos huecos en los anaqueles.

Con la llegada de otro cliente, acabé mi visita, confiando en que la próxima vez que me acerque por ahí pueda, nuevamente, entrar, saludar y salir con otros libros.

Créditos:
Fotografía de la fachada de la Librería El Renacimiento, en la calle de las Huertas, en Madrid, en octubre de 2013, del autor.