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miércoles, 2 de junio de 2010

Un puente cercano

A principios de la última década del pasado siglo se realizaron en Valencia, reciente su nuevo Plan General de Ordenación Urbana, diversas actuaciones urbanísticas encaminadas a mejorar la circulación perimetral en la ciudad. Las obras las financió el entonces existente Consell Metropolitá de l’Horta, y de ellas, traemos aquí el denominado Eje Viario Manuel Candela-Tomás Montañana.

El extremo sur del Eje Viario en cuestión es un ejemplo de la ejecución de las obras adecuándose al ritmo y necesidades de los tiempos. En la imagen que se acompaña, puede verse cómo el nuevo vial se completa con un puente… incompleto. Y es que en 1992 (que es el año de la foto aérea), en la zona de continuación del puente se estaban desarrollando los trabajos del complejo de la Ciudad de las Ciencias (entonces no tenía Artes, porque el Palau de les Arts, esos días, ‘era’ una Torre de Comunicaciones), de modo que resultaba imposible que el puente pudiera continuar. Como puede apreciarse, ni siquiera conectaba con el camino que bordeaba el antiguo cauce del río.

Suficientemente finalizadas las obras en la zona de la Ciudad de las Ciencias, el bautizado como Puente de Monteolivete, obra de José Antonio Fernández Ordóñez, ya pudo completarse, esta vez según un diseño de Santiago Calatrava, que para eso era el ‘dueño’ de la Ciudad de las Ciencias, ahora, Ciudad de las Artes y las Ciencias. Durante un tiempo, convivieron juntos, uno a continuación del otro, cada cual con su propia personalidad y diseño.

Sin embargo, en 2006, con motivo del viaje de Su Santidad el Papa a Valencia, hubo un general decoro y adecentamiento de la zona donde iba a tener lugar el evento. Entre las actuaciones realizadas figuró una muy curiosa.

Por esas cosas de la rutina, no he localizado en mi archivo de fotos ninguna donde se pueda apreciar el primer tramo del puente en la época de su autor. Ésta que muestro, permite hacernos una pequeña idea de una cosa: se trata de un puente con tonos terrosos, y granates en las piezas metálicas visibles de su estructura o accesorios.

Hasta 2006. Con motivo del evento, las barandillas del puente, como una continuidad del segundo tramo, fueron pintadas de blanco, diríase blanco Calatrava, y no tengo noticia de que hubiera protestas por el cambio de color, encabezadas por el genio de Benimámet, vulnerando el diseño original, tal vez porque éste contaba, en su contra, con que Fernández Ordóñez ya había fallecido.

Hace algo más de una semana se publicó la noticia de que el Ayuntamiento de Valencia iba a renovar el sistema de alumbrado del Puente de Monteolivete, especialmente en lo que respecta al segundo tramo, aunque por donde se han iniciados los trabajos es por el tramo más veterano.

Lo destacado en la noticia es que el Ayuntamiento no va a pedir permiso a Calatrava para el cambio del diseño de la iluminación. En realidad, lo que no tenía que haberse hecho es dar permiso para el diseño original.

Lo que no sé es si alguien está haciendo pruebas de pintura para el puente completo, o sólo para las barandillas.



Créditos:
Foto áerea de la zona del Puente de Monteolivete, en 1992, tomada de la página del Ayuntamiento de Valencia.
Fotografías del Puente de Monteolivete, de octubre de 2009 la primera, y mayo de 2010 el resto, del autor.

martes, 18 de mayo de 2010

... y otros que se enrollan con los derechos

La noticia que ha dado pie a la anotación anterior, sirve también (como excusa) para esta anotación (que tenía pensada desde hace tiempo), y que viene al hilo de las diversas (y continuas) reseñas y referencias que he ido haciendo en este diario, de numerosos libros.

Como suele ser sabido, en los libros, de un tiempo a esta parte, en la página donde se indica el depósito legal, el ISBN, la editorial, y todos los copyrights, se avisa sobre el hecho de que los derechos están reservados, y que el Código Penal, tal y cual… Hasta hace unos veinticinco años o por ahí, el expediente los solucionaban con una escueta expresión: “Todos los derechos reservados”, y antes, ni siquiera eso.

De entre las distintas obras que he utilizado en este diario, una breve selección podría ser la siguiente, con expresión del título de la obra, fecha de la edición, y el párrafo en cuestión:

Perdón imposible (2006)
Reservados todos los derechos.
Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada o transmitida por ningún medio sin permiso del editor.

Rigoletto (2007)
Bajo las sanciones establecidas por las leyes, quedan reservados todos los derechos. Esta publicación no puede ser reproducida, archivada en un sistema de recuperación, ni transmitida de ninguna forma ni por ningún medio corpóreo ni incorpóreo, electrónico, mecánico, por fotocopia o grabación, o de cualquier otra manera, sin la previa autorización del propietario del copyright.

La fórmula preferida del profesor (2008)
Reservados todos los derechos. No se permite reproducir, almacenar en sistemas de recuperación de la información ni transmitir parte alguna de esta publicación, cualquiera que sea el medio empleado –electrónico, mecánico, fotocopia, grabación, etc.– sin el permiso previo por escrito de los titulares del copyright.

Jefe de estación Fallmerayer (nov. 2008):
Bajo las sanciones establecidas por las leyes, quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorización por escrito de los titulares del copyright, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento mecánico o electrónico, actual o futuro-incluyendo las fotocopias y la difusión a través de Internet-, y la distribución de ejemplares de esta edición mediante alquiler o préstamo públicos.

Astronomía made in Spain (2009)
El contenido de cada uno de los capítulos de este libro es propiedad del investigador que lo elaboró. Para usar y reproducir por cualquier medio la totalidad o parte de uno de ellos es necesario el permiso explícito del autor, que se puede conseguir a través de la Sociedad Española de Astronomía.

Guía iconográfica de la Biblia y los santos (2009)
Reservados todos los derechos. El contenido de esta obra está protegido por la Ley, que establece penas de prisión y/o multas, además de las correspondientes indemnizaciones por daños y perjuicios, para quienes reprodujeren, plagiaren, distribuyeren o comunicasen públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la preceptiva autorización.

Poe (2009):
Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser reproducida sin el permiso previo por escrito de la editorial.

Como se puede ver, la redacción es variada, pero llevada al límite, ni siquiera podría decirse el título de la obra, pues no deja de ser una reproducción parcial.

Una vez llegado al absurdo, disfrutemos del hecho.

Perdón, imposible y Poe casi se quedan en el texto clásico. Hay que reconocer que lo del “medio incorpóreo” de Rigoletto (editorial RBA) tiene su punto de interés. Lo del “etc.” como medio empleado en La fórmula preferida del profesor (editorial Funambulista) tampoco es desdeñable. Y lo del cualquier medio “actual o futuro” de Jefe de estación Fallmerayer (de Acantilado), demuestra una plena confianza en el desarrollo tecnológico,… o en el ingenio de la gente. Pero el premio se lo lleva la Guía iconográfica de la Biblia y los santos (de Alianza Editorial), con ese heroico y nostálgico uso del futuro de subjuntivo,… si no fuera por el “comunicasen” que lo estropea.

Sin embargo, aun tenemos esperanzas. En algún caso despistado, podemos leer:
“Queda prohibida, salvo excepción prevista en la ley,…”. Curiosamente, o no, esta redacción del párrafo la he encontrado en una edición de Encuentro (sí, cosas que pasan), de la obra de Pedro Schwartz titulada En busca de Montesquieu. La democracia en peligro.

Créditos:
Portadas de las obras reseñadas.

lunes, 17 de mayo de 2010

Unos derechos que se enrollan

Hoy tengo noticia de que lo que se hace de modo público no se puede publicar… por otros. Más o menos, es lo que se nos cuenta por Libertad Digital en relación con las acciones emprendidas por Paramount para defensa de los derechos de autor de una película… en proceso de rodaje… en la vía pública.

Esto me ha traído a la memoria unos carteles que vimos en Nueva York cuando fuimos toda la familia en octubre de 1997, en los que se pedían disculpas a y se solicitaba la colaboración del vecindario (de la Séptima Avenida, creo recordar) ante el rodaje de una película de Woody Allen.

También, por ejemplo, me he alegrado de no haber coincidido con el rodaje propiamente dicho cuando este pasado enero paseábamos durante nuestra última mañana en Berlín, por la Fasanenstrasse y la Lietzenburger Strasse.



Y es que, como bien sabemos, ¡aún hay jueces en Berlín!

Créditos:
Fotografías de algunos vehículos del equipo de rodaje y de la placa de estacionamiento prohibido por tal motivo, en Berlín, enero de 2010, del autor.

miércoles, 7 de abril de 2010

Sobre un canon… y el imperativo

Hace casi dos semanas, en el marco de las fiestas del colegio de mis hijos, se celebró, el viernes, una cena solidaria, que consistía en que la “entrada” era en realidad una donación para una ONG con la que colabora el colegio, y coincidiendo con ello, te encontrabas con que disponías de un sitio en el conjunto de las mesas que se habían dispuesto para tomar como cena… aquello que te hubieras traído de casa.

Habíamos quedado un grupo de padres para asistir, y aportar cada uno parte de la cena, y una vez encontrado el sitio correspondiente a nuestras “entradas” (sin numerar, claro), procedimos a disfrutar de la cena y de diversas actuaciones de baile y play-back, que tenían preparadas varios grupos de alumnos. Al hilo de la música, una madre nos comentó que en un pub cerca de su casa acababan de empezar un periodo de sesiones de jazz en directo, los miércoles, justo para antes de cenar, y decidimos quedar para la semana siguiente.

El patio del colegio estaba decorado con carteles y dibujos, y numerosos cordeles que sujetaban cada uno unos cuantos discos compactos que habían pasado a mejor vida.

Cuando los ví, lo primero que me vino a la cabeza era cuánto ‘canon’ estaba ahí colgado, decorando y lanzando sus reflejos en derredor suyo.

Otra cosa que me llamó la atención fue el cartel de la foto. No la solicitud de colaboración, que es lo normal, no (y además, fue atendida). Lo que me llamó la atención, supongo que por la falta de costumbre, fue el correcto uso del imperativo.

Pero claro, eso sí era imperativo: estábamos en un colegio.

El imperativo del canon es otra cosa.