Créditos:
En el título,
parafraseando el de la canción más famosa de Nancy Sinatra.
Fotografía de unas botas
en una bolsa de la librería París-Valencia,
junto a un contenedor para facilitar su reutilización, en diciembre de 2014,
del autor.
Y
volviéndose hacia un grupo de mujeres que estaban sentadas junto á la puerta,
les dijo en dialecto valenciano:




Entre esas cosas, especialmente papeles, que se guardan con no se sabe muy bien qué objeto, me encontré hace un tiempo con un recorte de papel de envolver y un calendario de bolsillo de la que hace tiempo se ha convertido en mi librería proveedora oficial (bueno, y del resto de la familia).
El calendario de bolsillo, naturalmente, sí es datable, en concreto, 1985. Podemos ver que ya no figura el local de Colón, habiendo sido sustituido por el de la Gran Vía Marqués del Turia, por el que, a pesar de lo céntrico, apenas me he asomado.
Un cuatro de agosto de 2006 compraba cuatro libros en el local que la librería París-Valencia tiene en la plaza de Alfonso el Magnánimo, más conocida como el Parterre (aunque éste es propiamente, el jardín central de la plaza), aquí en Valencia, claro.


Todo esto viene a cuento de la noticia, que por casualidad he leído hoy, según la cual "la edición de libros desafía la crisis y crece un 12,6% en 2008". De todas formas, puestos a leer, mejor leer el original, porque la noticia, en claro ejemplo de deontología profesional, está directamente fusilada de la nota de prensa del I.N.E. (menos mal que sí hacen referencia al todavía Instituto Nacional, lo que me ha permitido localizarla).