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sábado, 28 de mayo de 2016

El de en medio se queda sin foto

Una vez más, ha habido Final de Champions madrileña, y una vez más no se ha jugado en Madrid.

Hace unos días encontré la noticia de que Mahou, cuando la de 2014, había propuesto que las aficiones del Real Madrid y del Atlético de Madrid celebraran el pase a la final junto a la estatua de Apolo. No sé si se llegó a hacer algo, ni si en esta ocasión retomó la propuesta, y con qué resultado.

Lo que sí me supongo es que esta noche tampoco nadie se acordará de la estatua de Apolo. Y digo supongo porque no lo puedo comprobar desde casa, pues aunque las cámaras de tráfico del Ayuntamiento de Madrid sí facilitan imágenes de las plazas de Cibeles y Neptuno…










… me parece que Apolo sigue sin tener suerte,... y tampoco cuenta con cámara alguna.

Créditos:
Imágenes de las cámaras de tráfico en cuestión, tomadas de la página correspondiente del Ayuntamiento de Madrid, hace unos minutos.

sábado, 24 de mayo de 2014

¿Y yo, qué?

Esta noche, ya bien entrada, en Madrid, se congregará una multitud de aficionados (o no) al fútbol para celebrar el resultado que haya habido en la Final de la Champions recién celebrada en Lisboa, entre el Atlético de Madrid y el Real de Madrid.

Éstos, en su caso, lo harán alrededor de la fuente con la escultura dedicada a la diosa Cibeles; aquéllos, también en su caso, lo harán alrededor de otra fuente, la que cuenta con la escultura dedicada al dios Neptuno.

Se da el caso de que, justo en medio entre una fuente y otra, existe una tercera, más recogida, en el jardín del Paseo del Prado, dedicada también a una divinidad mitológica, Apolo, el cual, según la Wikipedia, entre otras cosas, "era el dios de la belleza, de la perfección, de la armonía, del equilibrio y de la razón".

Tal vez, precisamente por eso, junto a esa fuente nunca hay nadie celebrando nada.

Créditos:
Fotografía de la estatua de Apolo, en el Paseo del Prado de Madrid, en junio de 2009, del autor.

miércoles, 2 de abril de 2014

No somos de piedra

Este pasado lunes el Presidente del Gobierno inauguró la reapertura del Museo Arqueológico Nacional, tras las obras de remodelación de los últimos seis años.

Según el titular de ABC, dijo que «El Museo Arqueológico nos identifica como un pueblo diverso y unido».

La obra famosa de don Claudio Sánchez Albornoz se titula España. Un enigma histórico.


No sé si tras las obras, seguirán estando, como hace años, ante la puerta del Museos, a tono con tal enigma, la pareja de esfinges.

Créditos:
Fotografía de una de las esfinges que flanqueaban el acceso principal al Museo Arqueológico Nacional, en Madrid, en octubre de 2007, del autor.

jueves, 23 de enero de 2014

Vestiduras no terrenales, sino del tesoro del Cielo

Fue así que dos hombres llamados Pelagio y Helvidio, por la parte de la Gallia Góthica venidos en España, decian y enseñaban que la madre de Dios no fue perpetuamente vírgen. San Ildefonso porque esta locura y atrevimiento no fuese en aumento, acudió á hacerles resistencia y disputar con ellos parte con un libro que compuso en que defiende lo contrario, parte con diversas disputas que con ellos tuvo. Con esta diligencia se reprimió la mala semilla de aquel error, y se desbarataron los intentos de aquellos dos hombres malvados.
El premio deste trabajo fue una vestidura traida del cielo. La misma noche antes de la fiesta de la Anunciacion, que poco antes ordenaron los obispos se celebrase en el mes de diciembre [en concreto, el día 18; se decidió en 656, en el X Concilio de Toledo, para que no coincidiera con Cuaresma], como fuese á maitines y en su compañía muchos clérigos, al entrar de la iglesia vieron todos un resplandor muy grande y maravilloso. Los que acompañaban al Santo vencidos del grande espanto huyeron todos: solo él pasó adelante, y púsose de rodillas delante del altar Allí vió con sus ojos en la cátedra en que solía él enseñar al pueblo, á la madre de Dios, con representacion de magestad mas que humana. La cual le habló de esta manera: «El premio de la virginidad que has conservado en tu cuerpo, junto con la puridad de la mente y el ardor de la fé, y de haber defendido nuestra vírginidad, será este don traido del tesoro del cielo.» Esto dijo, y juntamente con sus sagradas manos le vistió una vestidura con que le mandó celebrase las fiestas de su hijo y suyas. Los que le acompañaban, sosegado algun tanto el miedo, vueltos en sí y animados llegaron do su prelado estaba á tiempo que ya toda aquella vision era pasada y desaparecida: halláronle casi sin sentido que el miedo y la admiracion le quitaron con la habla, solos sus ojos eran como fuentes, y se derretian en lágrimas por no poder hablar á la Vírgen, y dalle las gracias de tan señalado beneficio. Cixila, sucesor de Ildefonso, refiere todo esto como oido de Urbano que fue tambien arzobispo de Toledo, y de Evancio que fue arcediano de la misma iglesia: personas que conforme á la razon de los tiempos y de su edad se pudieron hallar presentes al milagro. Las palabras de la Virgen que refiere Cixila, son estas: «Apresúrate y acércate carísimo siervo de Dios, recibe este pequeño don de mi mano, que te traigo del tesoro de mi hijo.» La piedra en que la gloriosa Virgen puso los pies está hoy dia en la misma entrada de aquel templo con una reja de hierro para memoria de cosa tan grande.

Créditos:
Extracto del capítulo X De la vida de San Ildefonso, del Libro Sesto, de la obra del Padre Mariana Historia general de España, en la edición publicada por la Imprenta y Librería de Gaspar y Roig (en Madrid, calle del Príncipe, 4), en el año de Nuestro Señor de 1852, de la biblioteca del autor (Tomo 1 - pág. 177).
Fotografía del altorrelieve de La Descensión de la Virgen, obra de Manuel Álvarez (1783), en el retablo principal de la Capilla de San Ildefonso, en la Catedral de Toledo, en octubre de 2011, del autor.

domingo, 29 de septiembre de 2013

El riesgo ante un dragón es… no verlo

Sin embargo, existe el riesgo de ver al dragón como una metáfora del ser humano, especialmente si es una simple manifestación de un atributo humano, un peligro que nace del antropocentrismo y del materialismo que irradia Smaug. Para Tolkien, los dragones no son solo un mero producto de la imaginación, y mucho menos los conjura con el único propósito de impartir enseñanzas alegóricas. Por el contrario, encontramos dragones imaginarios en su historia porque encontramos dragones reales en la Historia. Estos monstruos reales no son como los dinosaurios, que son criaturas puramente naturales, como las ballenas o los elefantes, sino criaturas preternaturales, como los ángeles y los demonios. De hecho, los dragones, en la iconografía y las leyendas cristianas, son siempre seres demoníacos. No son simplemente grandes, como un tyrannosaurus-rex, sino que son diabólicos, como el propio diablo. Así, las representaciones artísticas de san Miguel derrotando al diablo retratan a Satán bajo los rasgos de un dragón. A su vez, la historia de san Jorge y el Dragón trata realmente del enfrentamiento entre el santo y Satán, no de la pelea entre un noble guerrero y una bestia grande y peligrosa.
Para los cristianos, y no hay que olvidar que Tolkien fue un católico practicante durante toda su vida, el diablo y los demonios son reales. Forman parte de la estructura sobrenatural de la realidad. Siendo así, comenzamos a entender que la presencia del dragón en la obra de Tolkien es la otra cara de su condicionada metáfora del ser humano. No es tanto que una criatura de ficción funcione como alegoría del hombre, sino que una criatura real, el diablo, se nos muestra bajo una apariencia que nos facilita su visión. Mostrándonos al dragón que devasta la tierra fantástica, Tolkien nos muestra al diablo que trata de volver baldías nuestras almas y las de todos los hombres. Considerar al dragón como una simple metáfora es verlo como un espejo que solo nos muestra la imagen superficial del comportamiento humano; verlo como representación de la presencia real de la maldad diabólica, tanto en la narración como en el mundo más allá de la historia, nos presenta un espejo que revela no solo la superficie del carácter del hombre, sino las profundidades de su alma y el combate espiritual que se libra allí.

* En la festividad de los Santos Arcángeles, y en particular, San Miguel *

Créditos:
Extracto del capítulo 9 El mal del dragón, de El viaje de Bilbo. Descubriendo el significado oculto en «El Hobbit», obra de Joseph Pearce, según traducción de Ángel García y Maite Barrera, publicada en 2012 por Ediciones Palabra en su colección Palabra Hoy (pp. 98-99), de la biblioteca del autor.
Fotografía de la estatua de San Miguel y el dragón, en los jardines de la Generalidad, en Valencia, en agosto de 2012, del autor. 

viernes, 13 de septiembre de 2013

El arte en la fotografía

«- Exqueeuse me, pleese. Can you... yeah... take as a photo?
- Sí, hija, sí.
- ¡Ah! ¿Español? ¡Qué gracia!
- Sí, cosas que pasan. ¿Cómo la queréis?
- Pues aquí, en esta acera del puente... de modo que se vea la torre con el reloj al fondo.
- ¿Sólo la torre? ¿Algo del edificio del Parlamento?
- No, no es necesario. En realidad, lo importante es el reloj.
- Bien, de acuerdo.
- ¡Ah, sí! Que sea justo cuando suenen las campanadas. En cualquier momento, pero tiene que ser mientras estén sonando.

Muy oportuno el aviso, pues el tiempo necesario para que las dos muchachas se alejaran un poco y adoptaran la postura 'foto de recuerdo del viaje a Londres de dos amigas', y, mientras, el viajero despistado ajustara el encuadre, fue el que necesitó la maquinaria del famoso reloj para poner en marcha el proceso de las campanadas.

Y, tal y como le habían pedido, mientras estaban sonando las campanadas, él hizo la foto.

Nada más hacerla, se extrañó. Había notado como un breve remolino de aire, frío y húmedo (al fin y al cabo, estaba en un puente sobre el Támesis), y confiaba en que ese repentino escalofrío no supusiera que la foto saliera movida. «Bueno, -pensó rápidamente- si tan importante es lo de las campanadas, ya esperaremos las siguientes tomando una cerveza en un pub de los cercanos al Parlamento.»

- Ya está, pero... -se quedó mirando la pantalla de la cámara, orientándola para evitar los reflejos de un día excesivamente luminoso- pero... -no terminaba la frase, extrañado al no ver el resultado de la foto recién hecha, al no ver, en realidad, nada; bueno, sí, ahora...- ¡Ah! Creía que la había roto... -inició una sonrisa aunque de inmediato frenó el gesto- Pero, ¿qué es esto? -En vez de la foto que esperaba, la pantalla mostraba como en un mosaico nueve fotos, todas de los famosos reloj y torre, pero cada una con una persona distinta ante él, en primer plano, con una expresión de... pánico-  No entiendo nada... -Intrigado por lo que veía no se dio cuenta de que las dos muchachas se le acercaban, con paso tranquilo y expresión satisfecha.
- ¿Qué pasa? -dijo una de ellas aunque nada intrigada.
- No sé... no lo entiendo. He hecho la foto, pero no habéis salido vosotras... En cambio, la cámara me muestra fotos de otra gente, fotos extrañas...
- No te preocupes -dijo la otra-. Seguro que ha salido bien, ¿verdad? -concluyó, con una mirada a su amiga.
- Sí, creo que la foto ha salido bien -dijo ésta-. Fíjate.

El viajero despistado volvió a mirar la pantalla de la cámara. El mosaico había desaparecido, sustituido por una única fotografía de la torre y el reloj. Las dos chicas seguían sin aparecer, pero poco a poco iba tomando forma, en primer plano, una persona que, como las que había visto antes, tenía una expresión de pánico.

- Muchas gracias por la foto -le dijo la muchacha que le había pedido el favor, cogiendo la cámara de fotos con la mano, con gesto firme, justo en el momento en que el viajero se daba cuenta de que la persona de la fotografía era él, con la misma cara de pánico que estaba mostrando mientras era absorbido dentro de la cámara de fotos.
- Ya tenemos otro recuerdo de este viaje -dijo, fría pero sonriente, la muchacha.»

Créditos:
Fotografía (sin acreditar) de la torre mal llamada Big Ben, escultura en hielo (de autoría también sin acreditar) que figuraba de la exposición Madrid on Ice, incluida en el artículo El hielo se apodera de Azca esta Navidad, de Iñaki Martínez, publicado en ABC el 2 de diciembre de 2007, de la hemeroteca del autor.

jueves, 29 de agosto de 2013

Parece que refresca

Esta mañana ha sido la primera vez en mucho tiempo que he visto los relojes de la calle, aquí en Valencia, marcando a las siete y poco de la mañana por debajo de los 20º.


Se ve que la lluvia de la tarde de ayer fue, además de “con conocimiento” que se dice por aquí, suficiente como para convertirse en TT, es decir, marcó Tendencia en la Temperatura, y ha estado toda la noche por debajo de esos 20º de que hablaba.


Con lo que, claro, empieza a refrescar, y como somos así de exagerados, hasta don Francisco Domingo, insigne pintor, ha recurrido al abrigo de la capa española, ambos dos, allí en el Parque de la Glorieta.

Créditos:
Imágenes de los gráficos horarios de lluvia y temperatura, en Valencia, en la tarde noche del 28 al 29 de agosto de 2013, tomados de la correspondiente página de internet de la AEMET, antes INM.
Imagen del collage con fotografías del Parque de la Glorieta, en Valencia, y en particular, del monumento a la capa española y del busto al Pintor Domingo, de agosto de 2013, del autor.

[Nota de créditos a los créditos: el collage no es una mera ocurrencia, sino que se deriva del hecho de que la perspectiva visual capa-busto, aunque me dio la idea al apreciarla mientras esperaba el cambio de semáforo, no mantiene unas proporciones ‘correctas’.]

lunes, 5 de agosto de 2013

Reflejos chulos: Una libélula… a tono



[Nota aclaratoria:
Estas pasadas semanas se ha producido en la huerta del sur de Valencia una, digamos, eclosión de libélulas, que es el animal que dicen que representa la escultura en acero de Miquel Navarro conocida ahora sólo como Parotet, y al principio, también con el color, es decir, Libélula azul.]

Créditos:
Fotografía de la escultura del Parotet, en Valencia, desde el autobús urbano, con los reflejos en el cristal de las barras de sujeción y luces interiores… azules, en diciembre de 2012, del autor.

miércoles, 10 de julio de 2013

Cuando la cosa va (demasiado) rodada…

Que la nobleza de vuestro corazón derrame al menos una gota de piedad sobre nosotras, pobres mujeres, pues, mi señor, no hay ninguna que, en el pasado, no haya sido o duquesa o reina. Pero ahora, como podéis ver, somos las más infelices de las mujeres, gracias a la rueda traicionera de la diosa Fortuna que hace que los asuntos no nos sean propicios.

(Bueno, y muchas veces, también ayudamos a la Fortuna para que gire su rueda.)

Créditos:
Extracto de Cuentos de Canterbury, de Geoffrey Chaucer, del capítulo 2, El cuento del caballero, según versión de Pedro Guardia Massó, tomado de la undécima edición, de 2011, realizada por Cátedra como número 83 de su colección Letras Universales (pp. 89-90), de la biblioteca del autor.
Fotografía de la escultura Victoria de Valencia, obra de Antonio Sacramento, en la confluencia de la Plaza de América con el Paseo de la Ciudadela, en Valencia, y tras ella, la noria de la Feria de Julio, en julio de 2013, del autor.

lunes, 3 de junio de 2013

¿Gloria all’Egitto?

La famosa Marcha triunfal con la que se abre la segunda escena del Acto II de Aida se inicia proclamando la gloria a Egipto (y a Isis).

Sin embargo, hace ya un tiempo que esa gloria está ausente, y ahora, incluso, ni siquiera se ha llegado a cantar.

En esta situación, ¿quién retornará vencedor?

Créditos:
Detalle de la mano y la batuta, de Director de orquesta, escultura de Lucas Carrión Vázquez, Karrvaz, existente en el Tramo XIV del Jardín del Turia, enfrente del Palau de les Arts, en Valencia, de febrero de 2013, del autor.

domingo, 5 de mayo de 2013

A la sombra


Más o menos, y de una forma u otra, dos horas esta mañana.

Créditos:
Fotografías del sol, escondido tras la copa de una palmera, o la coronación de Home Guaita, escultura de Miquel Navarro, esta mañana en los Jardines de Viveros de Valencia, del autor.

Mamá


Créditos:
Fotografía de Maternidad, escultura de 1954 de José Esteve Edo, en los Jardines de Viveros, o del Real, de Valencia, de ayer, del autor (para no repetir, aunque sea lo propio, la obra de arte de Muñoz Degraín).

domingo, 17 de marzo de 2013

El viento ha seguido llevando

Desde que hicimos mención a los días ‘venturosos’ que estábamos sufriendo en febrero, no ha pasado semana en que un día o dos hubiera fuertes rachas de viento, con o sin alerta meteorológica.


Esta semana también ha sido así, y, como en aquella ocasión, el viento también se ha llevado los registros de la estación meteorológica de la AEMET en Valencia.

Y si incluso ha ‘asustado’ a una estatua, qué no habrá podido hacer en los remates de las fallas, en pleno proceso de plantá.

(Menos mal que hoy se ha calmado, pero, va, y a las nueve se pone a lloviznar… para 'animar' durante la Ofrenda.)

Créditos:
Imagen de la gráfica de las rachas de viento para el periodo entre el 10 y el 16 de marzo de 2013, en Valencia, tomada de la página de la AEMET.
Fotografía de la estatua que corona la fachada a la calle San Vicente Mártir, en el edificio de Maestro Clavé, 2, la tarde del miércoles día 13 de marzo, del autor.

Lo/la corriente cerrando puertas

(…) mientras dejaban los abrigos en las perchas del guardarropa, a la entrada del comedor. Luego entraron en la luminosa sala, de techo ligeramente abovedado, donde se oían el rumor de las voces y el golpeteo de los cacharros, y las criadas iban y venían llevando jarras humeantes.
(…)
De pronto, Hans Castorp se estremeció, irritado y ofendido. Acababan de dar un portazo, era la puerta de la izquierda que se abría directamente al vestíbulo; alguien había dejado que se cerrase sola o la había cerrado de golpe, y Hans Castorp odiaba aquel ruido desde hacía mucho tiempo. Tal vez ese odio provenía de su educación, tal vez constituía una idiosincrasia congénita; en suma, odiaba los portazos y la habría emprendido contra quien se permitiera darlos en su presencia. Además, la parte superior de aquella puerta era toda de pequeños cristales, lo cual hizo el impacto aún más ruidoso.
«¡Pero bueno! –pensó Hans Castorp, furioso–, ¿a qué viene ese maldito estrépito?»
Por otra parte, como en aquel momento la costurera le estaba dirigiendo la palabra, no tuvo tiempo de comprobar quién era el culpable. No obstante, unas arrugas aparecieron entre sus cejas rubias y su rostro se alteró con gesto de profundo desagrado mientras le contestaba.

Pasó una hora. Una hora normal, ni larga, ni corta. Al cabo de esta hora resonó un gong por toda la casa y el jardín, al principio lejos, luego más cerca, y finalmente, de nuevo lejos.
- El almuerzo – dijo Joachim, y se oyó cómo se levantaba.
También Hans Castorp dio por terminada su cura de reposo y entró en la habitación para arreglarse un poco. (…)
El comedor entero estaba inundado de un blanco resplandeciente: delante de cada cubierto había un vaso grande de leche, de medio litro al menos.
(…)
- Ahí vienen tus vecinos –le dijo Joachim en voz baja, inclinándose hacia él.
El matrimonio pasó muy cerca de Hans Castorp de camino a la última mesa de la derecha, la «mesa de los rusos pobres», (…) Hans Castorp los miró con una falta de consideración extraña en él y que a él mismo le pareció brutal; pero esa misma brutalidad le produjo de repente cierto placer. Sus ojos eran a la vez fríos y penetrantes. Cuando, al instante, la puerta de cristales de la izquierda se cerró con un enorme estrépito, al igual que durante el primer desayuno, Hans Castorp no se estremeció como antes, sino que tan sólo hizo una mueca de desidia; y, cuando fue a volver la cabeza hacia aquel lado, pensó que era demasiado esfuerzo y que no valía la pena. Así que tampoco esta vez pudo comprobar quién andaba dando portazos tan alegremente.

Uno de los problemas que tiene el diseño del Templo de la Parroquia de los Mártires Valencianos son las puertas de acceso a la nave: son grandes, con marco metálico, que origina un molesto estruendo al llegar el correspondiente portazo cuando quien las franquea no acompaña suavemente su cierre.

Esto, naturalmente, sucede durante todas las misas, ya que la puntualidad no es algo que se prodigue. Como no suelo estar cerca de las puertas, no alcanzo a ver  quiénes proclaman así su llegada; ni tampoco me giro para averiguarlo ya que para ello se precisaría casi media vuelta, algo, como cabe entender, demasiado indiscreto.

De la misa de anoche sábado sólo recuerdo un portazo, pero se hizo notar, y resultó aún más molesto por cuanto coincidió con la interesante homilía del sacerdote, quien tuvo que hacer una pausa, digamos que a la espera de que se amortiguara el eco del inesperado ruido.

No sabía cuánto tiempo había pasado. Cuando llegó el momento, sonó el gong. Pero todavía no marcaba la hora de la comida, sino que sólo recordaba que había que prepararse, como Hans Castorp sabía; así pues, permaneció tendido hasta que la vibración del metal retumbó y se alejó por segunda vez. (…)
La puerta de la cristalera volvió a dar un portazo –fue cuando comían el pescado–. Hans Castorp se estremeció, molesto, y con ansiosa rabia se dijo que esa vez tenía que conocer al culpable. No sólo lo pensó, sino que lo articuló en voz baja, tan en serio se lo había tomado.
- ¡Tengo que saberlo! –murmuró con una pasión tan exagerada que miss Robinson y la institutriz le miraron extrañadas.
Y, a tiempo, se volvió hacia la izquierda y abrió cuanto pudo sus ojos inyectados en sangre.

En este caso, yo… tampoco me volví.

- ¡Debería cerrar la puerta como Dios manda –dijo Hans Castorp.

Sí, y sobre todo, en una iglesia, y, más aún, durante la Eucaristía, ¿no?

Créditos:
Extractos de los apartados Desayuno, Lucidez y ¡Una mujer, naturalmente!, del capítulo 3, según traducción de Isabel García Adanes (de 2005), de La montaña mágica, de Thomas Mann, tomados de la séptima reimpresión (septiembre de 2012) de la primera edición (abril de 2009), realizada por Edhasa como número 233 de su colección Pocket Edhasa (pp. 64-65 y 68-69, 99-100 y 101-102, y 109-112 y 114).
Fotografía de la puerta de bronce, obra de la escultora Cristina Iglesias, que desde octubre de 2007 da acceso a la ampliación del Museo del Prado en la zona de los Jerónimos, en agosto de 2010, del autor.

jueves, 14 de febrero de 2013

Seguir oyendo… en el silencio

Cómo empieza una música, cómo termina: es la misma pregunta decisiva que uno se hace acerca de una pieza literaria, igual un poema de unos pocos versos que una novela de mil o dos mil páginas. El comienzo no es solo el principio de algo sino el tránsito del espacio en blanco a las palabras, del silencio al sonido, un principio del mundo; el final es el tránsito a la extinción, y además nunca es un final, no al menos en una gran obra, de música o de literatura: termina el relato, pero la historia no dicha continúa; se acaba la música, pero queda la resonancia, su apagamiento gradual. Recién terminada la lectura, la actitud instintiva es la de quedarse parado, no emprender de momento ninguna otra cosa. Cuando termina la música, estaría bien que no sonaran tan pronto los aplausos, que quedara un espacio de silencio: me gusta cuando después de la última nota el director tarda en bajar la batuta o la mano, y el tiempo queda suspendido en el silencio.

Créditos:
Párrafo inicial del artículo Mundos paralelos, de Antonio Muñoz Molina, publicado en el número 148, de febrero de 2013, de la revista literaria Mercurio, dedicado a Música y literatura.
Fotografía de Director de orquesta, escultura de Lucas Carrión Vázquez, Karrvaz, existente en el Tramo XIV del Jardín del Turia, enfrente del Palau de les Artes, en Valencia, de febrero de 2013, del autor.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Campanadas del 2012-02: ¿Librándose de los libreros?

Hace un mes (hablando por extensión, es decir, el último día del pasado mes), se celebró este año el Día de las Librerías.

El caso es que ese día, para animar la visita a las librerías (así como la compra de libros en ellas), se organizaron diversos actos en las 1.800 librerías asociadas al acontecimiento, las cuales ofrecieron una ampliación de horario, y un descuento del 5%, propio del Día del Libro y de las Ferias del Libro, y máximo que se permite con el tema del precio fijo de los libros.

Lo irónico de ese día fue que justo el 30 de noviembre se publicara en el Diario Oficial de la Comunidad Valenciana la Resolución por la que se concedían los premios a los libros mejor editados y a la labor de los libreros en la Comunitat Valenciana.

No lo digo por que el premio al mejor libro ilustrado editado en 2011 recayera en el publicado por la editorial Media Vaca con el título Milano (que por el título de la colección en que se encuadra, se refiere a la ciudad italiana, no al ave), con ilustraciones de Alessandro Lecis y texto de Alessandra Panzeri.

Es que el segundo punto de la resolución decía:

Declarar desierto el premio a la labor de los libreros en la Comunitat Valenciana para 2012.

Créditos:
Fotografía del monumento dedicado por “los libreros españoles al libro y sus creadores”, en Madrid, en el Paseo de Recoletos, cerca del Centro Cultural de la Villa (o como se llame ahora), en marzo de 2009, del autor.

domingo, 9 de diciembre de 2012

La Hermosa ha llegado

Y el propio arte, como podemos ver, también resultó completamente revolucionado durante el reinado del «monarca hereje». Desde los tiempos del Imperio Antiguo los egipcios habían empleado ciertos métodos estilizados para sus retratos. La cabeza tenía que ser representada de perfil, pero el cuerpo se retrataba de frente, con los brazos estirados, estrechamente pegados a los costados, y con las piernas y pies de nuevo de perfil. Las expresiones eran únicamente las correspondientes a una tranquila dignidad.
Con Ajenatón se impuso un nuevo realismo. Ajenatón y Nefertiti se representan en poses informales, en momentos de afecto, jugando con sus hijos. No se hizo ningún esfuerzo para ocultar que Ajenatón era un hombre bastante feo, carilargo, barrigudo y de muslos gruesos. (Todo este «arte nuevo» debió conmocionar a los egipcios convencionales casi tanto como las excéntricas opiniones reliogiosas del faraón.).

Aproximadamente en el año 1370 antes de Cristo, dentro de la XVIII dinastía, sube al poder como Faraón de Egipto, Amenophis o Amenhotep IV. Al poco, su nombre, que viene a significar “Amón está complacido o contento”, es cambiado por otro, significando “servicial o agradable a Atón”, con referencia no sólo a un dios distinto, sino, en este segundo caso, único. Este nuevo nombre, por el que el faraón ha pasado a la Historia era Ajenatón, Ijnatón, Akhenatón o Ekhnatón (según la transcripción e idioma que elijamos).

Akhenatón trasladó la capital del reino de Tebas a una nueva ciudad, construida a propósito, llamada Akhetatón o Ekhtatón (“el horizonte de Atón”), que no tardó en ser sólo ruinas, las cuáles se encuentran cerca de la actual Tell-al-Amarna. Por ello, este breve periodo de tiempo en el arte egipcio se le denomina periodo amarniense (aunque también se le refieren como el de las “formas artísticas «decadentes»”)

Pero la mejor obra de arte es un retrato, un busto de piedra caliza pintada, hallado en 1912 ante los restos de un taller de escultor, en las ruinas de lo que una vez fue la capital de Ajenatón, y que hoy se encuentra en el Museo de Berlín.

Si bien el libro de Asimov lo leí en su día, nada recordaba de esta cita, que he encontrado pues este fin de semana me he enterado (ahora creo que ya no lo olvidaré), de que el pasado jueves día 6 se cumplió el centenario del descubrimiento del famoso busto de Nefertiti.

Y luciendo entre la oscuridad de la sala, remedo del abandono y las ruinas en que se encontraba, el busto hace honor al propio nombre de la Reina Nefertiti: “la Hermosa ha llegado”.

Créditos:
Extractos del capítulo 6 La caída del imperio, de Los egipcios, de Isaac Asimov, según traducción de Carlos Caranci y Carmen Sáez, obra publicada dentro de la serie Historia Universal Asimov, como número 794 de la colección El libro de bolsillo, por Alianza Editorial (pág. 99).
Otros datos, tomados de El museo egipcio de El Cairo, de Peter P. Riesterer, en traducción de José D. Zurrón, editado por Lehnert&Landrock, en 1986, en el Cairo; y de Egipto antiguo, de Lionel Casson, en traducción de Alfonso Castaño, editado por Time-Life International, en reimpresión de 1972, en Amsterdam.
Fotografías de Akhenatón, Nefertiti y tres de sus hijas, relieve sobre una lápida de piedra caliza; y del famoso busto de Nefertiti (fotografía ‘robada’ desde el exterior de la sala reservada al mismo -pues dentro no se permite-), ambas en el Neues Museum de Berlín, en enero de 2010, del autor.

viernes, 30 de noviembre de 2012

¡Jo, qué día!

Era una agradable y limpia mañana de otoño –de octubre, me atrevería a decir– y yo estaba en la cocina sacándoles el corazón a unas manzanas para hacer una salsa. (…)
Recuerdo que me disponía a recoger la leña cuando escuché el chirrido de las ruedas del carro en el portal. Uno de los caballos blancos más veloces que hubiera visto nunca tiraba de un extraño carruaje  que tenía forma de vagón. (…)
Estaba pintado [el carruaje] de un color azul pálido, como el de los huevos del petirrojo, y a un costado se leía en grandes letras escarlatas:
PARNASO AMBULANTE
DEL SEÑOR MIFFLIN
LOS MEJORES LIBROS A LA VENTA:
SHAKESPEARE, CHARLES LAMB, STEVENSON,
HAZLITT Y TODOS LOS DEMÁS
(…)
Mientras hablaba [el hombrecillo] soltó un gancho de alguna parte y uno de los costados se levantó como una tapa. Una especie de mecanismo hizo clic, la tapa se convirtió en un tejadillo y entonces no hubo sino libros y más libros en filas.
Aquel costado del vagón no era otra cosa que una gran librería. Estanterías sobre estanterías, y todas repletas de libros, viejos y nuevos.

Este último viernes de noviembre se celebra en España, conforme a una larga tradición, una nueva edición del Día de las Librerías, en concreto, la segunda.

Día que se une al Día del Libro, el Día del Libro Infantil, las diversas Ferias del Libro (nuevos o antiguos), las otras Ferias del día en un idioma u otro,…

Me parece todo muy bien en relación con el libro. Pero para que un libro funcione, necesita lectores: coincidiendo con el aniversario del nacimiento de Jorge Luis Borges, en la Argentina este año ya se celebró por primera vez el Día del Lector.

Creo que no hace falta aclarar que yo no necesito Día del Lector para leer, al igual no necesito Día del Libro para comprarlos, ni Día de las Librerías para visitarlas (y hacerles algún hueco en sus estanterías). Pero si estas iniciativas sirven para darle un pequeño empujoncito a alguien, bienvenidas sean.

Créditos:
Extractos de los capítulos 2 de La librería ambulante, de Christopher Morley, según traducción de Juan Sebastián Cárdenas, cuya primera edición de enero de 2012 se ha publicado como número 42 de la colección Largo recorrido, por la editorial Periférica (pp. 18-20).
Fotografía de la estatua de una niña leyendo, de Esteve Edo, que se encuentra en las Alameditas de Serranos, en Valencia, de agosto de 2012, del autor.

martes, 5 de junio de 2012

A ver… lo que no hay

En Madrid, en la Carrera de San Jerónimo, en su número 13, se puede observar, parcialmente, la decoración de la fachada del bajo, donde, si no estoy equivocado, se hallaba la sede central, en su día, del Banco de Madrid.

Entre la decoración, obra de José Luis Sánchez, según la firma que figura en un extremo, puede encontrarse esta serie de las dos famosas palabras de la contabilidad: ‘debe’ y ‘haber’.

Como bien decía Cantinflas en no sé qué película: «debe-haber, debe-haber,… pero no hay».

Ésta es, en definitiva, la situación económica española actual. Determinar cuál sea la causa daría para muchas páginas, por lo que seremos breves.

Por esas cosas de la vida, en la actualidad, en dicho edificio se encuentra una de las Consejerías de la Comunidad de Madrid;… en efecto, se trata de la de Economía y Hacienda.

Por otras cosas de la vida, el entonces Banco de Madrid acabó integrado, durante un tiempo, en el grupo del… Deutsche Bank.

Posiblemente, algunos de estos datos no sean correctos plenamente, y por tanto, cualquier correlación o previsión que pueda hacerse tal vez resulte errónea. En tal caso, no tendremos ningún reparo en decir entonces, al igual que la práctica totalidad de los expertos económicos hacen ahora, cómo lo que suceda era ya evidente en estos días, y que así se había manifestado, como podrá comprobarse en este mismo texto.

Créditos:
Fotografía del detalle ‘debe-haber’, de junio de 2009, del autor.

martes, 8 de mayo de 2012

Fuentes…

… generalmente bien informadas…

… dicen estar hasta las narices de encontrarse en la más absoluta (o triste y mecánica) compañía durante más de trescientos días al año, y que sólo se acuerden de ellas, en el mejor de los casos, una noche.

Y que preferirían estar más acompañadas, pero claro… si las aficiones de los equipos no confían en ellos hasta que es definitivo el triunfo…

Además: así, ¿cómo se van a poder recrear momentos tan tiernos como los que muestra esta fotografía?

Nota:
Por cierto: ¿quién fue el colchonero que en Cibeles puso flores rojas en vez de blancas?

Créditos:
Fotografías de las fuentes de Cibeles y Neptuno, en Madrid, de agosto de 2010, del autor.
Fotografía de un genio del fútbol, con un niño vestido con un uniforme mixto Real-Atleti, tomada de la colección Historia del Real Madrid contada por ABC (cromo nº 212).