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miércoles, 24 de diciembre de 2014

Feliz Navidad


(Y aunque reflexionemos sobre este Misterio, no estemos tanto tiempo -como para que cuaje el polvo sobre nosotros-, y actuemos en consecuencia.)

Créditos:
Fotografía del belén instalado en mi casa, junto al que está una representación de El pensador, de Rodin, hoy, día de Nochebuena de 2014.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Casa Portal

El otro día al pasar por delante de un Cuartel de la Guardia Civil vi por el rabillo del ojo algo que me llamó la atención. Y efectivamente era lo que me imaginaba.

Se trataba de un belén, bastante bonito; eso sí, estando donde estaba, junto a la placa en la pared con la insignia de la Guardia Civil, y una bandera de España al lado.

Y como por estar donde estaba no se pueden publicar fotos, aquí va la de otro portal.


Créditos:
Fotografía del portal, aún sin ocupar, en casa del autor.

lunes, 30 de diciembre de 2013

¡Feliz Navidad!

Sí, ya sé que es un poco tarde…


… pero es que estaba esperando que contestaran desde Jurídico.

(Y como no lo han hecho, he decidido felicitar a lo ‘clásico’ y como Dios manda.)

Créditos:
Viñeta de Mike Twohy, publicada en su día en The New Yorker, tomada de la selección realizada en 2012 por Jean-Loup Chiflet con el título La oficina en The New Yorker, publicada en 2013 por Libros del Asteroide de la biblioteca del autor.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Natus est vobis hodie Salvator

Y esto os servirá de señal: encontraréis un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre.


Créditos:
En el título, fragmento del Evangelium secundum Lucam (2,11).
Fragmento del Evangelio según San Lucas (2,12).
Fotografía de Niño Jesús dormido, óleo sobre lienzo, obra de Luca Giordano, en el Museo de Bellas Artes San Pío V, de Valencia, en agosto de 2013, del autor.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Os ha nacido un Salvador

Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Mientras estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el albergue.

Créditos:
Transcripción del Evangelio según San Lucas (2, 4-7), tomada de la Nueva Biblia de Jerusalén, revisada y aumentada, editada en 1998 por Desclée De Brouwer.
Fotografía de la “ropa de cama” en el vestíbulo de una sucursal bancaria, en Valencia, el día de Navidad de 2011, del autor.

domingo, 26 de diciembre de 2010

¡Buenos días, familia!

Aprovechando la festividad del día, domingo de la Sagrada Familia, he visto nuevamente, muchos, muchos años después, la película La gran familia.

No es ésta una anotación para hablar de una película, sino de una familia. Y lo primero que se puede decir es que en la “foto familiar” sobre la que se sobreimprime el título, no está completa: faltan dos de los hijos,… que son los que en esa escena están tomando la Primera Comunión-

De esta forma, subliminal o no, se pone de manifiesto que la familia en cuestión, y por ende, la familia de comportamiento modelo, tiene una orientación cristiana, que es la que, con el empuje de un ¡buenos días, familia!, le permite superar, por ejemplo, como muestran estos diálogos entre el matrimonio, Carlos y Mercedes, los problemas económicos con que se encuentra:
- ¿No has cobrado?
- De momento, estoy en la cola de acreedores.
- Pues es un conflicto.
- Pues no hemos pasado conflictos tú y yo. A nuestro lado, el Caribe es una balsa de aceite.


… y que su logro no es lo material, sino la misma familia:
- Soy yo quien debería arreglarlo todo, pero no puedo. Siempre alcanzado. A veces me desespero.
- Vamos, qué dices.
- Sí, siempre tengo la tremenda sensación de ir bordeando el fracaso No he podido darte nada de lo que tú podías esperar. Ya ves, ni siquiera logré ser arquitecto.
- Pero has hecho un futuro arquitecto. Me has dado no sólo la esperanza sino quince esperanzas.
- Sí, tienes razón. Aunque no tengamos dinero, somos los más ricos del mundo en ilusiones. Ilusiones de carne y hueso.


… aunque no hay que olvidar el dinero, claro:
- Oye, marido.
- ¿Qué?
- Que te quiero.
- Ya lo sé. Yo también.
(…)
- Oye, marido.
- Ya sé, que nos queremos.
- Mucho, sí. Pero acuérdate también del plazo de los libros.


Uno de los retos de la familia es el futuro de los hijos, que pasa por una buena educación, tanto en casa como en la enseñanza:
- Me estoy examinando por nueve hijos, en tres colegios, cuatro institutos y tres escuelas especializadas. Ni cuando hice las oposiciones tuve tanto miedo. Yo creí que con el tiempo la cosa pasaría, pero cá, cada vez peor. (…) Los chicos pasan sus apuros, pero los padres…

… aunque no salgan bien del todo, a pesar del esfuerzo:
- ¿Cómo te pueden haber suspendido? Es incomprensible.
- Pues me han suspendido.
- Bueno, un suspenso no deshonra a nadie.
- A mí, sí.
- Yo sé que has estudiado de firme, y que venías bien preparado. Todos los trabajos en que me has ayudado han salido bien, perfectos. No te desanimes, que la vida te está dando todos los días matrícula de honor. Arriba los corazones, chico, y demos gracias a Dios que Él nos examinará a todos y sabrá a quién debe aprobar.


Cuando en un caso (precisamente el del hijo con el mismo nombre que el padre), sale mal, resultado lógico cuando no se aplica esfuerzo, se decide un castigo (dejarlo sin vacaciones). Castigo que pone de manifiesto que se trata de una familia, con un régimen casi asambleario:
- No lo tomes como un plante, papá, pero es que si Carlitos no va, nosotros tampoco queremos ir.
- Esto ha sido idea tuya, ¿verdad?
- De todos. Hemos celebrado asamblea general y lo hemos decidido.
- Por unanimidad, ¿verdad que sí?
- Sí, sí, sí, eso.
- Lo comprendes, ¿verdad, papá? Si falta uno, no estamos a gusto.
- Vamos a deliberar.
- Ahora tiene que decidir el Primer Ministro.
- Con esa tropa no gana uno para sorpresas. ¿Tú qué crees?
- Que nos han dado la solución, porque tú y yo íbamos a sufrir más que nadie faltando uno.
- Y se salen con la suya.
- Se salen con la nuestra. Con la de todos.
- Bueno, ¿y quién se lo dice?
- Tú, naturalmente.
- ¿Yo?
- Por eso no pierdes autoridad. Ellos, piden, y tú concedes.
- Visto el resultado de la votación, la Presidencia cambia el dictamen. Chicos… ¡habéis ganado!


Disfrutando de las vacaciones, en familia, el matrimonio tiene momentos de intimidad (más o menos), en los que se dan cuenta, precisamente, de que son una familia:
- Esto del matrimonio está muy pero que muy bien. Es como… como un mundo para dos, todo lo demás queda fuera. ¿Sabes que el moreno te sienta muy bien?, yo diría que te hace más joven.
- ¿Me vas a hacer el amor a estas alturas?
- Y hasta más atractiva.
- Pues yo a ti te encuentro más guapo que nunca.
- Esta temporada me siento realmente muy bien, flexible, desengrasado…
- La verdad, por mucho que miro, no veo a ninguno que me guste como tú.
- Para ya que me voy a poner tonto.
- ¿Sabes qué te digo? Que si no fueras mi marido, te cazaba al vuelo.
- ¿Con escopeta?
- A cañonazos.
- ¿Te acuerdas de cuando éramos novios?
- Sí, pero entonces yo era sólo para ti. Ahora tienes quince amores y yo soy el último-
- ¡Mira Carlos!
- ¿Qué pasa?
- ¡Fíjate!
- Pero si son un par de mocosos.
- ¿Qué edad teníamos cuando tú me sacaste a bailar por primera vez?
- ¡Ah, eran otros tiempos!
- ¡Los nuestros! Ahora son los suyos. Y como esto siga así, dejaré de ser la madre de mis hijos para convertirme en la abuela de tus nietos.


… bueno, y ellos dos:
- Pronto empezarán a dejarnos solos.
- ¡Bah, no pienses en eso!
- ¿Por qué no? Es cosa de pocos años. Ya empezamos a ser…
- No digas que viejos, sólo lo que se llama personas mayores.
- Y aunque nos sigamos queriendo, hace ya tanto tiempo…
- No, Mercedes, hace muy poco. Hoy mismo. Porque cada día me vuelvo a enamorar de ti.
- No ha pasado nada, y hoy empezamos otra vez.


El regreso a la rutina muestra que, efectivamente, el tiempo pasa:
- ¿Has visto? Es el primer dinero que ganan ellos. Ya hay otro hombre en casa, papá.
- Sí, mamá,… pero sin lágrimas.



La película es conocida, sobre todo, por el tramo final: el penúltimo de los hijos, dos años escasos, se pierda la víspera de Nochebuena. Para su localización, se recurre a los procedimientos de los ciudadanos normales (policía, medios de comunicación, amistades…). Sin embargo, el ser familia permite que uno de los hijos acuda al sacrificio personal para lograr la satisfacción de todos:
- Pero mira, Majestad, todo tachao. De los borrones, ni caso, siempre caen. Lo demás, tachao.
- Pues ¿qué pides, hijo?
- Aquí está escrito, pero por si acaso no lo entiendes, he venido yo mismo. ¿Tú ves a Dios, verdad, Majestad?
- ¡Eh, sí, claro!
- Pues vas y le dices que sólo quiero que aparezca mi hermanito. Se perdió ayer, es el más pequeño. Mamá está llorando y yo nunca he visto llorar a mamá. Díselo a Dios. Bueno, Él ya lo sabe. Que no tarde, ¿eh? Tiene que aparecer para que estemos todos juntos. Hoy es Nochebuena. ¿Se lo dirás, Majestad?
- Se lo diré.
- Y dile también que ya seré bueno, que no estropearé el ascensor ni los timbres, ni le quitaré al abuelo los tebeos, y sobre todo, no faltaré a la escuela.
- Se lo diré todo.
- Bueno, pues ya me voy tranquilo. ¡Ah! Que no se te olvide, ¿eh, Majestad?


Lógicamente, al niño lo encuentran, y el resumen nos lo muestra Carlos, el padre, con la familia que lo encontró esa noche:
- No le faltaría nada de nada.
- Claro, lo comprendo. Pero debe estar con nosotros,… con su familia. Ya sé que son muchos hermanos… pero precisamente por eso, han de estar juntos… todos.
- Le daríamos todo lo que un niño puede soñar.
- Estaría mejor atendido.
- Sí, sí, quizá. Pero no se trata de que esté mejor o peor atendido, sino que esté… donde debe estar… en su casa.


Con su familia, en su casa. Como La de Nazaret.

Créditos:
Diálogos y fotogramas de la película La gran familia.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Puer natus

Noche serena, más clara que el día,
en que el divino sol, graçia del çielo
encubriendo su ser, con nuestro velo,
del peccado rompió la niebla fría;

en ti se dió prinçipio al alegria
de que, por culpa del primer abuelo,
en justa pena el miserable suelo,
por divina sentençia padesçia.

Quedando el claustro virginal muy sano,
qual sol pasa por vidrio trasnparente,
del nasçe Dios, de nuestro amor movido.

Noche feliz, do estavan mano a mano,
vaylando al son del llanto del nasçido,
ángeles y pastores juntamente.


Créditos:
Soneto de Fray Luis de León al Nacimiento -1578- tomado de Estudios Literarios, de Ramón Menéndez Pidal.
Natividad, de Nicolás Falcó, del conjunto Seis Gozos de la Virgen (ca. 1513-15), en el Museo de la Catedral de Valencia (tomado del Catálogo de la Exposición La Gloria del Barroco)

viernes, 24 de diciembre de 2010

Una Nochebuena…

… de 1926 (creo), de cuando España no era tierra extraña para los españoles.

martes, 6 de enero de 2009

Una lozana traducción (3)

Continuamos conociendo de lo acontecido estos días, en la versión de nuestro especial traductor.

Así que ellos se fueron, y ya tuvieron que forzar la marcha de sus camellos y caballos para alcanzar a sus pajes, que ya estaban llegando al establo con los regalos. Aunque luego, ya cerca del establo, se apearon de los animales, y comenzaron a andar a pie hasta aquél, no fuera que las gentes que había allí los tomaran por reyes temerosos como Herodes y se aterrorizasen. Y las gentes no se aterrorizaron, sino que todos se quedaban con la boca abierta de admiración de las ropas maravillosas de los Tres Reyes Astrólogos, y de las de sus pajes, y hasta de los arreos de los camellos y caballos que eran de muchos colores, y también de plata.



Y luego, cuando entraron, el Niño se puso muy contento, como si los conociese de toda la vida, y ellos se arrodillaron, y Mel-chior habló por los tres, y dijo , como si el Niño fuera un Gran Rey: «Señor Rey del Cielo, hemos venido siguiendo a la Estrella, y ante Vos nos postramos». Y se hizo un grandísimo silencio que no se acababa nunca, y se veía a través de la ventana pequeña, que había allí, en el establo, colear a la Estrella que les había conducido como si fuera una culebra de luz o como un relámpago dorado, pero manso y mandible, y que también, ondulando, se alegrase

Vidimus enim stellam eius in oriente, et venimus adorare eum

Audiens autem Herodes rex, turbatus est, et omnis Ierosolyma cum illo.
(...)
Qui cum audissent regem, abierunt, et ecce stella, quam viderant in oriente, antecedebat eos, usque dum veniens staret supra, ubi erat puer. Videntes autem stellam gavisi sunt gaudio magno valde. Et intrantes domum, invenerunt puerum cum Maria matrre eius, et procidentes adoraverunt eum: et apertis thesauris suis obtulerunt ei munera, aurum, thus, et myrrham.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Un lozana traducción (2)

Finalizamos con la traducción de lo acontecido en el día de hoy, en versión de José Jiménez Lozano, cuya obra (Libro de visitantes, publicado por Encuentro) aprovecho para recomendar, aunque creo que sólo con la lectura de lo extractado ya es buena muestra.

[Rubén] se decidió a ir hasta la majada donde estaban los pastores que entendían de estrellas y de cambios del tiempo, para consultarles.

Y así lo hizo, pero cuando llegó allí, y apenas había llegado, fue cuando se vio aquella claridad en los cielos y se oyó aquella voz que hablaba de que un Niño le había nacido al mundo, y a los cielos y a la tierra, y que los pastores fueran a adorarle al establo donde había nacido. Pero su amigo Daniel, un pastor ya viejo, le había dicho que adonde tenía que ir él, Rubén el vigilante, era a cantar rápidamente la próxima hora en el pueblo, y contar lo que había visto. Y lo que pasó luego fue que Rubén se quedó tan impresionado, que según iba pensando lo que iba a decir, se tracamundaba todo, y cuando llegó al pueblo, ya lo sabía toda la gente. Decía:

- Que ha salido el sol en medio de la noche, y a la aurora se la ha caído un clavel, y yo lo he visto.

- Que no, Rubén, que lo que ha ocurrido es que nos ha nacido un Niño, y tú no te has enterado de nada.

Pero, de todas formas, cuando la gente volvía de ver al Niño en el establo, comentaba que éste era realmente como un alhelí y una rosa y un clavel, que, como había nacido antes del amanecer, era, efectivamente como si tal hermosura se le hubiera caído a lo Alto.
(…)
Llegaron ya al establo donde había ya otros pastores y dos o tres mujeres que se afanaban por allí, una asnilla y un buey, muy despabilados y que parecían atender a las conversaciones; y el Niño con sus padres, aunque el Niño estaba dormido, y nadie hablaba, y todos se decían las cosas por señas. Sobre todo para señalar al romano con aquella pelliza tan calentita que enseguida se la quitó y se la echó encima al Niño.

Estuvo mucho rato parado allí, y a lo mejor era porque era corto de vista, y, como se acercó mucho a ver si se rebullía el Niño, y, como tenía aquel hombre una nariz muy larga al igual que el pico de los loros, y mucho más en curva que las narices de los judíos, se la cogió el Niño con la mano bien fuertemente, y el forastero se rió, y todos vieron que el Niño también se reía.
(…)
Cuando los primeros pastores que habían estado en el establo de las afueras de Belén salieron de allí, marcharon directamente al pueblo a contar, alborozados y nerviosos, lo que habían visto, y las noticias corrieron de una casa a otra, a esas altas horas de la madrugada, de manera que todo el pueblo era un alboroto.

Una lozana traducción

Finalizando este día tan especial, iniciado en latín, ofrecemos la traducción de lo acaecido en versión de José Jiménez Lozano.

Bajó [el posadero] las escalerillas de la puerta de la posada y se dirigió al rinconcillo del patio donde ellos estaban. Su esposa y las criaditas miraban la escena desde una ventana y se sentían muy contentas, porque al poco rato de estar mirando, ellos se levantaron, y entonces ellas tres se precipitaron hacia dentro de casa para recibir a aquella familia. Sólo que, como tardaban un poco en entrar allí los forasteros, ellas volvieron a asomarse a la ventana, y lo que vieron fue que aquella pareja, con la cabeza baja, y andando muy despacio y trastabillando, salía ya por la puerta de la tapia que rodeaba el patio. Y ellas se quedaron paradas mirando a esa puerta por donde habían salido, mirando a lo oscuro con los ojos empañados en lágrimas.

- Y ahora ¿adónde irán que los acojan? –dijo la otra criadita.

Y entonces fue cuando acudió a avisar a su tía la demandadera para que los ayudase. Pero no sabía si bia a llegar a tiempo, antes de que se los tragase la noche. Y también al niño que tenía que nacer.
(…)
Ni se sabía por dónde había entrado allí aquella mujer. Aunque recordaban, desde luego, que ella era la que les había indicado el establo para su refugio, cuando se los encontró después de haber estado ellos tiempo y tiempo esperando a la puerta de la posada en cuanto llegaron a Belén, y luego de haber recorrido el pueblo entero pidiendo cualquier cobijo. Y se los encontró completamente deshechos, y también abatidos, porque se acercaba ya el momento de nacer el niño y no encontraban aquellos padres ni un colgadizo que les diera un techo y un amparo; así que, aunque dudaron un poco, aceptaron, y ella les acompañó hasta la puerta del establo, diciendo que volvería en un instante, que se fuesen acomodando, y ya verían que, aunque se trataba de un establo, no era tan mal sitio como podía parecerles.

Pero iban María y José tan rendidos, y hacía un tal calorcillo allí dentro en aquella cuadra, que les debió de parecer un lugar maravilloso en cuanto entraron, y luego ya, apenas se sentaron un momento, habían debido de quedarse dormidos.
(…)
Pero en ese momento, se despertó la señora que iba a ser la madre del niño, aunque ella misma era una niña casi, y ella, la disponedora, dijo a José que la atendiera, que ya iba a dar a luz la señora, y que los iba a dejar solos, después de poner allí una colchoneta de paja para ella y otra de heno buen calentito para el niño en uno de los pesebres que parecía propiamente una cuna. Pero que si, la señora la necesitaba, que la llamase. Y luego dijo al buey y a la asnilla:

- Y vosotros, a respirar fuerte que ya os he echado buen pienso.

Luego salió del establo y, a la luz de una candileja, se puso a coger un poco de leña que tenía amontonada junto a una de las paredes del establo; y, a poco, en medio de la noche oscura, al alzarse en su tarea y mirar hacia el cielo, vio como un relámpago o centella que caía sobre el tejado del establo, y luego lo iluminaba como si lo hubiera incendiado. Pero ni le dio tiempo a reaccionar, y ya no estaba segura de si lo que la había deslumbrado no habría sido la lamparilla de aceite del farol, que llevaba y que se había apagado.
(…)
Sólo que, cuando volvió a entrar, ya había nacido el Niño, que era una divinidad, y miraba con unos ojos que se le comían a quien miraba y le ponían la alegría del mundo en el corazón.

Pastores glorificantes et laudantes Deum

Et pastores erant in regione eadem vigilantes, et custodientes vigilias noctis super gregem suum. Et ecce angelus Domini stetit iuxta illos, et claritas Dei circumfulsit illos, et timuerunt timore magno. Et dixit illis angelus: Nolite timere: ecce enim evangelico vobis gaudium magnum, quod erit omni populo: quia natus est vobis hodie Salvator, qui est Christus Dominus, in civitate David. Et hoc vobis signum: Invenietis infantem pannis involutum, et positum in praesepio. Et subito facta est cum angelo multitudo militiae caelestis laudantium Deum, et dicentium:

Gloria in altissimis Deo,
Et in terra pax hominibus bonae voluntatis.


Et factum est, ut discesserunt ab eis angeli in caelum: pastores loquebantur ad invicem: Transeamus usque Bethlehem, et videamus hoc verbum, quod factum est, quod Dominus ostendit nobis. Et venerunt festinantes: et invenerunt Mariam, et Ioseph, et infantem positum in praesepio. Videntes autem cognoverunt de verbo, quod dictum erat illis de puero hoc. Et omnes qui audierunt, mirati sunt: et de his quae dicta erant a pastoribus ad ipsos. Maria autem conservabat omnia verba haec, conferens in corde suo. Et reversi sunt pastores glorificantes et laudantes Deum in omnibus quae audierant et viderant, sicut dictum est ad illos.

Quia natus est vobis hodie Salvador

Ascendit autem et Ioseph a Galilaea de civitate Nazareth in Iudaeam, in civitatem David, quae vocatur Bethlehem: eo quod esset de domo et familia David, ut profiteretur cum Maria desponsata sibi uxore praegnante. Factum est autem, cum essent ibi, impleti sunt dies ut pareret. Et peperit filium suum primogenitum, et pannis eum involvit, et reclinavit eum in praesepio: quia non erat eis locus in diversorio.