Con fecha de ayer se
publicó en Libertad Digital, en su Suplemento de Exteriores, un artículo de Carlos Alberto Montaner, que
considero muy interesante.
Empieza, como viene
siendo costumbre en esa casa, con una opinión particular para a partir de ahí,
construir todo un sistema filosófico, una cosmovisión que diría aquel,
naturalmente, asentada en una opción puramente materialista.
Hay un párrafo con el que
el autor juega a historiador, en el que dice:
“Las creencias básicas de
los católicos fueron codificadas en el siglo II en el Credo, una especie de
resumen teológico compuesto de doce proposiciones centradas en la divinidad de
Jesús. No hay en el Credo la menor alusión a las libertades civiles o a las
virtudes de la democracia.”
Y a partir de ahí se
dedica a su disertación propia de un Máster barato de ADE, aunque sin faltar
las habituales referencias a Pío XI y Pío XII, incompletas y tendenciosas.
Pero bueno, espero
impaciente su próximo discurso sobre la geometría, denunciando con igual
rotundidad: «¡No hay en el Teorema de Pitágoras la menor alusión a las
libertades civiles o a las virtudes de la democracia!»
Lo dicho, alguien ha
entrado en una loca carrera hacia no se sabe dónde, y sinceramente, prefiero las otras. Son mucho más serias.
Nota:
Por cierto, el Credo en
su forma actual no es del siglo II, sino del siglo IV (Concilio de Nicea).