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miércoles, 2 de octubre de 2013

… allí, el Pilar.


[En la festividad del Santo Ángel Custodio.]

Créditos:
En el título, verso del Coro de repatriados, de la zarzuela Gigantes y Cabezudos, letra de Miguel Echegaray y Eizaguirre, y música de Manuel Fernández Caballero.
Imagen de la fotografía de Kurt Hielscher, de Zaragoza. El Pilar (entre 1913 y 1918), tomada del libro La España desconocida, en edición de J. Agustín Núñez Guarde, publicada por Edilux en 2007, de la biblioteca del autor.

martes, 14 de agosto de 2012

Un fantástico manuscrito fantástico

Como oficial del ejército francés, me tocó asistir al sitio de Zaragoza. Poco días después de la toma de la ciudad, habiendo avanzado hasta un lugar algo apartado, descubrí una casita de muy buen aspecto, que en un principio pensé no habría sido visitada aún por ningún francés.
Tuve la curiosidad de entrar, y llamé a la puerta, pero al ver que no estaba cerrada, la empujé y entré. Aunque llamé y busqué por toda la casa, no encontré a nadie. Sin duda se habían llevado todo lo que poseía algún valor, y ya no quedaban sobre las mesas y en los muebles más que objetos sin importancia. En un rincón advertí, sin embargo, esparcidos en el suelo varios cuadernos escritos, y al echarles una ojeada comprobé que contenían un manuscrito en español.

De esto modo comienza la Advertencia con que se inicia Manuscrito encontrado en Zaragoza.

Dos años después, Roger Caillois publicaba en París (Gallimard, 1958) una edición no completa de la novela, que reproduce el texto impreso en San Petersburgo, completándolo con la Histoire de Rébecca con que termina la edición de París de 1814, que lleva el título de Les dix Journées de la Vie d’Alphonse van Worden. (…)
La extensión de la novela, cerca de mil páginas en el texto francés (…) me ha aconsejado traducir solamente para esta edición de El Libro de Bolsillo el texto publicado por Caillois en Gallimard, que comprende precisamente la parte de la novela que mejor se inscribe en el género del relato fantástico y cabalístico.

Lo curioso del “relato fantástico y cabalístico” es que la novela se publicó en dos partes: “la segunda, con el título de Avadoro, histoire espagnole, se publicó en París en 1813; por su parte, “la primera [es la que fue] publicada en San Petersburgo, en los años 1804 y 1805, en edición muy limitada”.

Limitada, tal vez, pero ciertamente me resulta fantástico, con estos datos, ver cómo se pudo publicar en los años 1804 y 5 una novela cuya evocación es un manuscrito encontrado tras la toma de Zaragoza por el francés ¡en 1809!

Créditos:
Portada de Manuscrito encontrado en Zaragoza, de Jan Potocki, y extractos de la Advertencia preliminar de la obra, según traducción de José Luis Cano, y de la Nota biográfica del autor, también por José Luis Cano, en edición de Alianza Editorial, como número 236 de su colección El Libro de Bolsillo (segunda edición, de 1971) (pp. 27, 23 y 22)

¡Qué valor!

¿Zaragoza se rendirá? La muerte al que esto diga.
Zaragoza no se rinde. La reducirán a polvo: de sus históricas casas no quedará ladrillo sobre ladrillo; caerán sus cien templos; su suelo abrirase vomitando llamas; y lanzados al aire los cimientos, caerán las tejas al fondo de los pozos; pero entre los escombros y entre los muertos habrá siempre una lengua viva para decir que Zaragoza no se rinde.

A pesar de toda la épica que empapa este párrafo de Galdós,… Zaragoza se rindió ante el segundo sitio que sufrió durante la Guerra de la Independencia, en el invierno de 1809.

Sin embargo…

Sin embargo, hubo un primer sitio de Zaragoza, en el verano de 1808. Y en ese sitio, tras mes y medio de asedio, Zaragoza ni se rindió ni fue tomada, a pesar de ser una ciudad pobremente fortificada y con escasa guarnición militar, lo que fue sobradamente compensado por su población, sin distinciones de edad, condición o sexo.

Y tal día como hoy, pero de ese famoso 1808, fue cuando las tropas francesas, ya convencidas de que eran ciertas las noticias de que en Bailén había sido su primera vez en ser derrotados, levantaron campo y se retiraron.

Necesitaron, unos meses más tarde, del mismísimo Emperador para atreverse a regresar, pero eso es ya otra historia.


Créditos:
Extracto del inicio del capítulo XXIX de Zaragoza, Episodio Nacional de Benito Pérez Galdós, recogido en el tercer volumen de la edición completa de los Episodios Nacionales, realizada por Espasa para Unión Editorial en 2008, distribuida junto con el periódico El Mundo (pág. 367)
Imagen del grabado ¡Qué valor!, número 7 de la serie Desastres de la Guerra, de Francisco de Goya, o por mejor decir, de su “prueba de estado antes del buril, la punta seca adicional, número definitivo y letra. Antes del aguatinta”, ejemplar existente en la Biblioteca Nacional de Madrid (invent. 45685/6), tomada del catálogo de la exposición Miradas sobre la Guerra de la Independencia, realizada en dicha Biblioteca en la primavera de 2008 (pp. 156-157)