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viernes, 12 de septiembre de 2014

Guillermo Tell sí acertó con la manzana

Allá por enero de 2007 se presentó un curioso chisme tecnológico.


Y a finales del mismo año, podíamos ver una opinión sobre el chisme en cuestión.


Y ello “simplemente porque no ofrece buena conexión con internet”.

Y así, llegó el pasado martes con el modelo 6 del chisme en cuestión.

Y, por lo que se ve, la gente disfrutando de los “dos primeros meses”, antes de que se acaben.

(Los chismes, digo; los meses parece que van a seguir durando.)

Créditos:
Imagen del recuadro de la noticia del lanzamiento del iPhone, en portada de la edición de Valencia del gratuito ADN, del 10 de enero de 2007, de la hemeroteca del autor.
Imagen de detalle y transcripción parcial de la entrevista publicada en el suplemento Mercados, del periódico El Mundo, en su edición del 9 de diciembre de 2007, de la hemeroteca del autor.

sábado, 19 de abril de 2014

¿Número…?

El 90.

Es decir, que hace 90 años se fundó la Compañía Telefónica Nacional de España, donde el socio tecnológico era la americana ITT, y los financieros los Bancos Urquijo e Hispanoamericano.

De esta manera, quedó el camino abierto para que a finales de aquel agosto, el gobierno (entonces la Dictadura de Primo de Rivera) diera la concesión monopolística del servicio telefónico a una empresa “española”.

Y el resto de compañías telefónicas que entonces había,… pues eso, se quedaron sin línea.

Créditos:
Fotografía de la construcción del rascacielos de la Telefónica, en la Gran Vía de Madrid (allá por 1926), tomada de ABC, retrato de España. 110 años de historia en mil imágenes, de la biblioteca del autor.

miércoles, 16 de abril de 2014

Y ahora, ¿dónde los pongo?: De Ferias… y fiestas familiares

Porque siempre es la Feria ocasión de recuperar tiempos antiguos.








O tras una espera por y para un cumpleaños.








O con motivo de una festividad importante.

(Y, mientras, hacemos tiempo, que no sitio, para dentro de una semana.)

Créditos:
Cubiertas de los libros en cuestión (y una dedicatoria).

miércoles, 19 de marzo de 2014

Humano elevado al cubo

Mi hijo tardó un poco más


… pero no es un robot.

Es un ser humano.

Créditos:
Fotografías de un cubo de Rubik una vez resuelto por mi hijo, en diciembre de 2013, del autor.

miércoles, 26 de febrero de 2014

La jungla virtualmente real


Este pasado domingo, por la noche, en La 1 (antes, la Primera Cadena de TVE), pusieron La jungla 4, es decir, Die Hard 4.0, película de hace mucho tiempo, o sea, de 2007.

Omitiendo lo paradójico que puede resultar que con una trama basada en el uso de la informática y del software, la película, haciendo honor a su título, tenga una acción más ‘hard’ que ‘soft’, lo que ha resultado interesante de la misma es su don de la oportunidad, o, mejor dicho, el don de la oportunidad de su emisión televisiva.

Que se vengan abajo los sistemas de control de tráfico de las grandes ciudades, o también del tráfico aéreo; que se colapsen y manipulen (más de lo habitual) los mercados financieros; que caigan las redes de distribución de energía eléctrica, y nos dejen a oscuras (físicamente; como metáfora, ya hay demasiada gente así); todo esto y más que, en teoría, nos devolvería más o menos (según zonas) a las vísperas de la Gran Guerra, pero que en realidad sería peor, por el sencillo motivo de que la actual sociedad no está preparada para vivir de nuevo en esas condiciones; todo esto, digo, ya tuvo el día anterior un primer ensayo.

El sábado cundió el pánico en el mundo porque se vino abajo el guasap.

Y, según  parece, por culpa, sólo, de un único router.


Cuando coincida con una caída del tuiter, lo mismo la gente se pone a hablar de verdad entre ella, y entonces… sí será el caos.

martes, 28 de enero de 2014

¡Tiempo era…!... o no

Hoy, finalmente, he aceptado en el trabajo cambiar mi veterano terminal móvil por uno de esos modernos con muchas cosas.


Sic transit…

Créditos:
Fotografía de una pegatina muy repartida en Fráncfort del Meno, en enero de 2014, del autor.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Y al disco le salieron teclas

Había una cabina telefónica entre la estación de servicio y el concesionario adyacente. Entré, cerré la puerta, y leí el cartel escrito a mano sobre el anticuado aparato: RECUERDE: LLAMADAS AHORA A DIEZ CENTAVOS, CORTESÍA DE «MAMÁ» BELL.
(…) Inserté los diez centavos de 1953 en la ranura y fui recompensado con el tono de marcado. Realicé la llamada lenta y cuidadosamente, tratando de recordar si alguna vez había utilizado un teléfono con disco rotatorio. Creía que no. Cada vez que lo soltaba, el teléfono emitía un extraño cloqueo mientras el disco retrocedía a su posición inicial.

La escena anterior se sitúa en septiembre de 1958. Al revés que el protagonista de la novela, muchos de nosotros sí hemos hecho girar el disco de un teléfono, e, incluso, ni siquiera hemos podido hacerlo, ya que en nuestro aquel entonces y lugar, el servicio telefónico todavía no era automático.

Sin embargo, poco le quedaría al protagonista para ver cómo el disco empezaba a ser sustituido.

Gracias a la entrada en el mercado del teclado numérico (al principio con tantas teclas como cifras, y luego ya con las doce ahora conocidas), el tiempo dedicado a marcar se veía muy reducido, aunque se perdiera el encanto de ver cómo “el disco retrocedía a su posición inicial” (además de perder el ambiente creado por el “extraño cloqueo”).

Y esto tuvo lugar (en Estados Unidos, claro) un 18 de noviembre de, precisamente,… 1963.

Créditos:
Extracto del Capítulo 5, en la parte 2 El padre del conserje, de la obra de Stephen King 22/11/63, según traducción de José Óscar Hernández Sendín y Gabriel Dols Gallardo, tomado de la primera edición (marzo de 2012) realizada por Plaza y Janés (pp. 131-132), de la biblioteca del autor.
Datos tomados del artículo Pensado que el teléfono no arde, que no suena, que no interrumpe la cena, de Quim Monzó, publicado en Magazine, suplemento dominical repartido con el periódico Levante, el 18 de noviembre de 2007, de la hemeroteca del autor.
Imagen del anuncio de la exposición de la Fundación Telefónica, tomado de la contraportada del ABC Cultural de 20 de julio de 2013, de la hemeroteca del autor.

viernes, 18 de octubre de 2013

Fortius, bastante altius y… muy muy citius

Tras la II Guerra Mundial, uno de los campos tecnológicos donde, por intereses militares, desgraciadamente, más se investigó fue el de la navegación aérea, en concreto, el correspondiente a los vuelos a alta velocidad.

En 1947, Charles Chuck Yeager conseguía superar, por primera vez en la historia del hombre, la velocidad del sonido.


(En realidad, la efemérides fue el pasado lunes, día 14, pero hasta ahora no me han llegado los fuertes ecos, sonoros, claro, de la noticia.)

Créditos:
Imagen de la doble página publicada en Magazine, suplemento dominical de El Mundo, el 26 de agosto de 2007, de la hemeroteca del autor.

lunes, 16 de septiembre de 2013

¿Quién necesita unas vacaciones? Pero que, como mucho, sólo sean virtuales


A finales de 2006 se estrenó la versión española de Second Life.

En 2007 hubo un cierto frenesí en el tema, haciendo acto de presencia en ese mundo virtual desde empresas de tecnología hasta bancos, desde ferias de trabajo y empresas de trabajo temporal hasta centros de educación, desde festivales de cortometrajes hasta galerías de arte; incluso se inauguró un puerto de Copa del América, ¡qué tiempos!


El problema es que también aparecieron políticos, como Gaspar Llamazares, en su empeño de seguir demostrando, aunque fuera virtualmente, su carencia de virtudes.

El creador de ese mundo fue Philip Rosedale. En una entrevista de Kate Bulkey publicada en El Mundo, surgió el tema, como no podía ser menos en la época en cuestión, allá por 2007, de la promoción inmobiliaria:
P.- ¿En qué contribuye esta apuesta a su plan de negocio? En estos momentos, su forma de ganar dinero es la venta de terrenos en Second Life; en otras palabras, un impuesto sobre los terrenos. Se trata de un juego de promoción inmobiliaria en el ciberespacio.
R.- Es un negocio de promoción inmobiliaria virtual pero un poco menos abstracto de lo que muchas personas dan a entender. Lo que realmente les estamos vendiendo es capacidad informática. Les estamos vendiendo el núcleo de la CPU. Si alguien compra una parcela de terreno de 16 acres [64,75 metros cuadrados], que equivalen aproximadamente a cuatro manzanas de la ciudad, lo que el comprador está alquilando es un procesador.

Ignoro en qué habrá quedado este mundo virtual de Second Life, pues el volumen actual de noticias sobre el mismo es, podría decirse, meramente virtual.

Según se publicó, en febrero de 2007 se inauguraba la sede de una escuela de negocios española, que compartía con la Universidad a Distancia de Madrid. Una duda que me planteó la noticia fue cómo se podrían disfrutar unas vacaciones escolares virtuales.

Lo que resulta de actualidad pues este lunes han comenzado el curso de Bachillerato y Secundaria mis hijos. Bueno, empezar empezar… Lo justo para enterarse (creo) del horario: una hora escasa.

Espero que el resto del curso sea más real que la jornada de hoy.

Créditos:
Imagen del anfiteatro de la isla de Annenberg, en el mundo de Second Life, tomada del número 779, del 6 de enero de 2007, de ABCD (suplemento cultural de ABC), de la hemeroteca de la autor.
Imagen de la exposición Argentonia, organizada por Clara Rustamova (avatar de Lorena Betta), tomada del número 785, del 17 de febrero de 2007, de ABCD, de la hemeroteca de la autor.
Imagen de collage de la entrevista a Philip Rosedale, y extracto de la misma, publicada en El Mundo el 20 de mayo de 2007, de la hemeroteca del autor.
Imagen de una reunión de trabajo en Second Life, tomada de la noticia publicada en ABC el 4 de junio de 2007, de la hemeroteca del autor.

miércoles, 21 de agosto de 2013

De los medios y la llena

El otro día caraguevo publicó una anotación donde se mostraba el tamaño de la Luna en relación con los Estados Unidos (bueno, los primeros 48 estados continentales).

La verdad es que estas imágenes tan pedagógicas resultan fáciles de elaborar en estos tiempos de ordenadores ¡portátiles! tan potentes, disponiendo de muchísimos programas de diseño gráfico, de gestión de imágenes, y todo eso.

Hace años, como bien recuerdan algunos, las cosas no eran así.

Los ordenadores no eran tan potentes, es más, más bien eran «computadoras», y llegaban a ocupar una sala entera y no pequeña, y el «portátil» tenía por nombre «regla de cálculo». Y en cuestiones gráficas, estaba el lápiz (de grafito negro o de colores), el papel vegetal, lo que ayudaba para copiar y calcar, o el tiralíneas.

Con aquellos medios, se conseguían dibujos tales como éste:


Y es que, como se puede ver, los medios importan, pero lo importante es la idea.

(¡Ah! Y a base de hablar de medios, acabamos de entrar en Luna llena.)

Créditos:
Imagen de la ilustración de Raúl Mina Mora, con la comparación entre la Luna y los Estados Unidos (sí, los 48 primeros estados continentales), tomada de Conquista de la Luna, publicado por Editorial Molino en su colección Cómo y por qué de, ¡en 1970!

jueves, 15 de agosto de 2013

Y entonces, ¿dónde los puse?

Hoy se cumplen 34 años de que tomé la Primera Comunión.


Además de ese primer y principal regalo, hubo otros, unos que no recuerdo, y otros que sí, más que nada por tenerlos apuntados: bastantes libros.



Lógicamente, hubo varios de tipo tebeo (sin faltar los de la famosa colección Dumbo).





También los hubo para iniciar un prometedor camino en la literatura, en la lectura, se entiende.
Tanto en formato de doble adaptación (literaria y gráfica), como sólo adaptación literaria.




Y también hubo varios libros para iniciar otro camino, como es el de la ciencia.






Bueno, y casi podría decirse que el camino de los viajes, aunque no creo que fuera ésa la intención.




No podemos olvidar aquellos libros que ayudaban a introducirse en el mundo de la tecnología, y de su historia.





Y, por supuesto, libros de Historia, y especialmente, Historia de España (en todas sus variantes).




¡Ah! La respuesta a la pregunta famosa, entonces, no presentaba problemas: en LA estantería, pues una era la que tenía en mi habitación.

Créditos:
Cubiertas de los libros en cuestión, e ilustración (sin acreditar) tomada de la adaptación de Los hijos del capitán Grant, de Julio Verne, publicada por Editorial FHER, en 1968.

domingo, 4 de agosto de 2013

¿Quién necesita unas vacaciones?: Llama y te lo dirán


El 9 de enero de 2007, se presentaba en San Francisco, por parte de Apple, una cosa nueva llamada iPhone.

Once meses después, se publicaba una entrevista con Johan Andsjö, a la sazón al frente de Yoigo. En ella se habla de varias cosas, pero un titular es un titular, y claro…


Créditos:
Detalle de la portada de ADN-Valencia del 10 de enero, de la hemeroteca del autor.
Detalle de la noticia publicada en Mercados, suplemento económico dominical de El Mundo, el 9 de diciembre de 2007, de la hemeroteca del autor.

viernes, 14 de junio de 2013

Entonados… perdiendo los papeles

Como se sabe, una orquesta la integran muchos instrumentos, de cuerda, de viento, de percusión… y uno que centra todas las miradas… aunque no suene: la batuta del director.

Además, hay abundantes herramientas, objeto también de numerosas miradas y que tampoco suenan: las partituras.

Pues bien, en noviembre pasado, se publicó lo siguiente:
La Orquesta Filarmónica de Bruselas ha ofrecido, en primicia mundial, el primer concierto en el que los músicos leen las partituras en la pantalla de una tableta en vez de hacerlo sobre el papel.

Curiosamente, durante la visita que pudimos realizar en un par de semanas antes al interior del Palau de les Arts, una de las cosas que se nos comentó fue el ‘problema’ de las partituras, no tanto las de la orquesta, sino las de los directores.

Y no por cuestiones de publicación, de volumen, del número de copias,…; no, la cuestión principal era… que la partitura la tenía anotada el director. En ella, marcaba su particular tempo, sus pausas, sus cadencias, sus protagonismos instrumentales,… en definitiva, su personalización.

Por eso, dirigen con sus propias partituras, que, naturalmente, son tan viajadas como ellos. Es más, en ocasiones, viajan con una segunda copia que, por seguridad, viaja… incluso en otro avión.

Aunque tal vez esto empiece a acabarse:
Ese software que permite al director escribir anotaciones sobre las partituras de cada miembro de la filarmónica y que éstas aparezcan en tiempo real en las pantallas de los músicos, un procedimiento que se antoja más laborioso con partituras en papel.

La personalización manuscrita de las partituras, claro. La personalidad de los directores de orquesta, ¡nunca!

Créditos:
Extractos de la noticia publicada en ABC en noviembre de 2012.
Fotografía de una de las partituras utilizadas el pasado viernes en el concierto de cumpleaños del Coro de la Generalidad Valencia, en el Palau de les Arts, del autor.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Si es que las ciencias…


… adelantarán, o no, una barbaridad.

Créditos:
Viñeta de Antonio Mingote, publicada en ABC-XL Semanal, el 11 de noviembre de 2007, de la hemeroteca del autor.

martes, 30 de abril de 2013

Leyendo las leyes del mercado

-¿Por qué considera peligrosa la edición digital?
- Por la misma razón que los aficionados a los vinos aprecian más el Château Mouton en su botella que el château-carton en su práctico envase. Por igual razón que mis amigos preferían el caldo de buey que hacía en su casa Marlene Dietrich a las pastillas que disolvía en el agua Marilyn Monroe. Porque cada uno se gasta su dinero en lo que le da más placer. Y a mí me gusta el papel, y las librerías, y los encuadernadores, y el oficio de impresor. Cuando uno deja de ir al mercado deja de pertenecer al pueblo.

Créditos:
Fotografía de Mauricio Wiesenthal y extracto de la entrevista que le realiza Antonio Fontana, tomados del número 1.089 de ABC Cultural, de este pasado 20 de abril, de la hemeroteca del autor.

jueves, 7 de marzo de 2013

No caducan las pilas… antiguas

Esta mañana, al finalizar unas gestiones en pleno centro de la ciudad, he coincidido con los preparativos que tenían lugar justo delante del edificio del Ayuntamiento, para el inicio de la XLIII Ronda Fallera – Rally Fallas de Coches de l’Antigor.

Como digo, la línea de salida estaba justo delante del edificio del Ayuntamiento, con lo que los coches antiguos pudieron estar más cerca del Ayuntamiento que los coches modernos de que hablé el otro día.

Y, por tanto, algo más lejos aún del poste de recarga de la misma plaza, cosa normal, pues parece que no funciona, y, además, los coches antiguos no son eléctricos.

Bueno, y por lo que se ve, los modernos, en general, tampoco es que lo sean… muchos.

Actualización del día 8:
Con un poco más de éxito, casi participan más coches antiguos que eléctricos se llevan vendidos este año.

Créditos:
Fotografías de los preparativos para el inicio de la Ronda Fallera, de esta mañana, del autor.

martes, 26 de febrero de 2013

… aunque también fallan los enchufes

El otro día, Orlando Márquez nos informaba de que el punto de recarga para vehículos eléctricos existente en la Plaza del Ayuntamiento nunca había funcionado, mediante un amable comentario precisamente a la anotación donde di cuenta de que ¡por fin! yo había visto un coche ‘repostando’.

Curiosamente, tras haber tardado tanto en ver un coche, a los diez días vi una cola de… dos, aunque tras el comentario de Orlando Márquez, más que ‘cola’ bien pudiera ser ‘doble fila’.

Donde aún no he visto ningún vehículo (también es cierto que me prodigo poco por ahí), es en las plazas con puntos de recarga eléctrica, en el aparcamiento de Cánovas-Salamanca.

Recuerdo que lo del vehículo eléctrico ya empezó a ponerse de moda allá por 1975, como consecuencia del impacto de la crisis del petróleo de 1973. Bueno, de moda, más bien, su investigación, pues llegar al mercado no ha sido sino hasta hace unos años.

Otras investigaciones curiosas fueron las del motor de agua, que, en realidad, tampoco era propiamente de agua, sino de hidrógeno (que se obtenía del agua, claro).

El caso es que a pesar de las informaciones de la agencia Tass, no parece que los esfuerzos de los científicos soviéticos consiguieran un resultado más esperanzador que un único Moskvich circulando un rato.


En resumen, que nos quedamos esperando el motor de agua… tanto, que incluso ayer se hizo la presentación por el Ayuntamiento de Valencia de unos vehículos ecológicos para su uso por la Empresa Gestora del abastecimiento de agua , y los coches son eléctricos: los de Aguas no tienen el motor de agua.

Y además, la presentación fue, sí, en la Plaza del Ayuntamiento, pero ante el edificio que le da nombre, no junto al punto recarga eléctrica.

Créditos:
Fotografía de la ‘cola’ de vehículos eléctricos para recargar en el punto de la Plaza del Ayuntamiento, de Valencia, en abril de 2012, del autor.
Fotografía de las plazas con puntos de recarga eléctrica, en el aparcamiento de Cánovas-Salamanca, en Valencia, en abril de 2011, del autor.
Imagen de la noticia sobre un motor de agua en un coche, fechada el 19 de febrero de 1977, y publicada en ABC, de la hemeroteca del autor.

miércoles, 30 de enero de 2013

¿Estaré out?

Esta noche he visto que la portada general de la sección de Ciencia y Tecnología de Libertad Digital es casi un monográfico de BlackBerry.


Por lo menos, en esta ocasión no se trata de un monográfico sobre videojuegos, algo es algo.

Pero no sé, yo sigo siendo de los que piensan que “Ciencia y Tecnología” es algo más que gadgets, por muy útiles o curiosos que sean.

¿Será tal vez por eso que aún no tengo BlackBerry ni nada que se le parezca, por mucho que algunos me insistan?

Actualización del 1 de febrero:
Daniel Rodríguez Herrera ha publicado un artículo sobre el particular, quiero decir, la nueva BlackBerry 10. De los dos segmentos que comenta, está claro que yo no estoy en el primero (y sigo esquivando el segundo).

Créditos:
Detalle del pantallazo de la portada de Libertad Digital a las 22:46.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Una vela que vale por 180

Todo el mundo habla, todo el mundo quiere hablar de la torre Eiffel, porque en efecto es el gran acontecimiento de la Exposición que se abre. Deseosos pues de hablar á nuestros lectores de ese coloso de metal, hemos tenido la idea de dirigirnos al ilustre ingeniero é interrogarle sobre su obra magna.
M. Eiffel nos ha recibido en su despacho con toda la benevolencia y sencillez que constituyen el fondo de su carácter. (…)
- ¡Oh! Exclamó sonriendo, ¡para una nonada quisierais que escribiera un artículo! No, no escribiré nada. Pero voy á entregaros una conferencia que dí sobre la torre de trescientos metros. Fuera de esto, si queréis, hablemos.

«Tenéis interés en saber exactamente los orígenes de la empresa. Escuchad: hace mucho tiempo que la idea de un edificio de elevación extraordinaria trabaja las imaginaciones, sobre todo, en Inglaterra y en América; pero no está todo en concebir un proyecto gigantesco: nada más fácil; lo difícil es hacerlo posible y ejecutarlo.
»He aquí pues cómo pasaron las cosas. En 1885, mis ingenieros y yo habíamos tenido que hacer grandes estudios sobre los altos pilares ó machones metálicos que sostienen viaductos de ferrocarril, como el de Garabit, por ejemplo. La experiencia nos condujo á pensar que se podría dar á estos pilares mucha más altura que la acostumbrada (…) De la solución de este problema, nació precisamente la idea de la torre de hierro, cuyo ante-proyecto prepararon dos colaboradores míos, MM. Nouguier y Koechlin, ingenieros de mi casa, y por el arquitecto M. Sauvestre.
(…)
»De algunos meses á esta parte se publican á menudo cuadros comparativos de los monumentos más altos del mundo. No se trata de nada menos que de erigir una torre casi dos veces más alta que el más elevado de todos. Recuérdese que las torres de Nuestra Señora sólo alcanzan una altura de 66 metros; (…) que la cúpula de los Inválidos, el edificio más alto de París, tiene exactamente 105 metros. (…) la gran pirámide de Egipto no levanta su vértice á más de 146. (…) Queda el famoso obelisco de fábrica, construído en Wáshington, hace algunos años, á costa de los mayores esfuerzos, el cual mide 169 metros. Cierto es que la obra de fábrica no podría subir más arriba; pero la construcción de hierro tiene el derecho y hasta el deber de levantar más sus ambiciones. No diré que todo venía á ser fácil con el metal; pero no tengo ya necesidad de afirmar que todo venía á ser posible.
»(…) Consideraciones administrativas no permitían construir la torre en terreno del Estado.
»¿Por qué, se nos decía, por qué no buscáis un emplazamiento fuera del recinto de la Exposición?
»La razón era muy sencilla. Echábase en olvido que la Exposición era precisamente la ocasión ó motivo y la razón de ser de la torre; que sin la Exposición es probable que no se hubiera edificado, y que debía contribuir á la atracción de gentes, al mismo tiempo que dar un beneficio. La cuestión de emplazamiento dentro del recinto del Campo de Marte se imponía pues absolutamente. (…)
»No quisiera entrar aquí en muchos detalles técnicos; pero bien es menester que el ingeniero hable como ingeniero. Sabed pues que (…)
»(…) En lo concerniente al paso de la electricidad atmosférica se hace en cada pilar por dos tubos de conducción de hierro colado de 0m50 de diámetro, inmergidos por debajo del nivel del manto acuífero, por 18 metros de longitud y retorcidos verticalmente á su extremo hasta el nivel del suelo, donde se ponen en comunicación con la parte metálica de la torre.
»Ya veis con qué cuidado, hasta en los menores detalles, se han puesto en obra todos los refinamientos científicos, sin que se haya descuidado ninguna medida de prudencia. Ahora bien, este inmenso trabajo preliminar se hizo en cinco meses (del 28 de enero al 30 de junio de 1887). (…) No quedaba ya sino proceder al montaje de la obra de metal.


»Al principio del trabajo, naturalmente, todo iba sin gran dificultad: el montaje se hacía sin más aparatos que vigas de cabria. Estas vigas que alcanzaban hasta 22 metros de altura se componían de largas piezas de madera unidas por sus vértices ofreciendo bastante bien la forma de una A mayúscula muy prolongada. Una cabria abajo, y una pólea arriba, donde vuelve la cadena de la cabria llamada á levantar peso, tal era el aparato. (…) Después de los trozos de montates, siguieron los enrejados y tirantes. Entonces venían las cuadrillas de remachadores sustituyendo los ganchos provisionales con remaches hechos á fuego y martillo y ligando definitivamente las piezas entre sí. Desde este momento las partes montadas y debidamente remachadas, se mantenían en un todo indeformable.
»Pero cuando la obra superó los 15 metros de altura, el empleo de las vigas de cabria dejó de ser ventajoso, y fué preciso recurrir á ingenios mecánicos más perfeccionados y á grúas especiales. Así se llegó normalmente á una altura de 30 metros, con un peso de piezas montadas de 1.450.000 kilogramos. Para continuar el montaje, se levantaron (…)
»Habiendo llegado las pilas á 55 metros de altura era llegada la hora de poner en su lugar la primera serie de vigas horizontales destinadas á unirlas en su parte superior. ¿Queréis saber la altura de estas vigas? 7 metros 50. ¿Queréis conocer su peso? 70.000 kilogramos. Están inclinadas según el plano de las caras ó lados de la torre. ¡Cuán delicada viene á ser la operación del montaje en tales condiciones! (…)
»(…) En julio de 1888, los cuatro pilares estaban unidos por vigas á una altura de 118 metros; por cierto que el 14 de julio se hicieron fuegos ratifícales á este nivel. Ocho meses después, el 31 de marzo de 1889, enarbolaban la bandera nuestros operarios á 300 metros por encima de la linterna, donde estaban las salas de los visitantes y el faro. No quedaba ya más que terminar el arreglo interior.
»No he podido daros más que una ligera noción de los medios empleados, y más ligera aún de las dificultades. Tendría mil cosas que deciros de los amarrajes del pie de la torre, por ejemplo, y de todos los recursos que aseguran, de la manera más cierta, el equilibrio y la estabilidad del monumento.Bajo el punto de vista del trabajo de construcción, he aquí un detalle que tiene su elocuencia: el peso total del hierro empleado en la obra es de siete millones y trescientos mil kilogramos, sin contar el de los cimientos ni la maquinaria de los ascensores.
(…)
»Y á juzgar por el interés que inspira á estas horas así en Francia como en el extranjero, hay razón para creer que no habrán sido estériles mis esfuerzos, pues podremos dar a conocer al mundo que Francia sigue á la cabeza del progreso y que ha sido la primera en realizar una empresa muchas veces intentada ó soñada. El hombre ha procurado siempre levantar edificios de grande altura para manifestar su poder; pero reconoció muy pronto que el yugo de la pesadez lo paralizaba. Sólo por los progresos de la ciencia y del arte del ingeniero y por los de la industria metalúrgica que distinguen el término de nuestro siglo, hemos podido superar en esta vía á las generaciones antiguas con la construcción de esta torre, que será una de las características de la industria moderna, puesto que ella sola la ha hecho posible.»
Así nos ha hablado M. Eiffel, y creemos que nuestros lectores nos agradecerán que nos hayamos limitado á transcribir sus palabras. Hemos hecho lo posible por no desvirtuarlas y no creemos haber faltado á nuestro buen deseo.

Y aquí creemos que ésta es una buena forma de celebrar que hace 180 años naciera Alexandre Gustave Eiffel.

Créditos:
Extractos del capítulo titulado La torre Eiffel, de la obra Revista de la Exposición Universal de París en 1889, de autores varios, con F.G. Dumas como Director y L. de Fourcaud como Redactor-Jefe, según traducción sin acreditar, tomados de la edición de la Revista realizada por Montaner y Simón, Editores, en Barcelona, en 1889 (pp. 45-52).
Imágenes de ilustraciones que figuran en el desarrollo del capítulo en cuestión.

martes, 4 de diciembre de 2012

La carga… de la prueba


Una de las características de las películas del oeste es que las armas disponen de una carga de munición prácticamente infinita, salvo, claro, que por necesidades dramáticas del guión se requiera que a la acción sobre el gatillo, el impacto del percutor no consiga el efecto deseado por el personaje.

Junto con lo anterior, también a efectos dramáticos, está el momento en el que se ve cómo el bueno, por lo general, carga el arma despacio, pero con firmeza, colocando una a una las balas en el tambor del revólver, o los cartuchos en el rifle, según sea el estilo propio del personaje.

Esta característica se mantiene, aunque sea en películas y series policíacas, y además, ha creado una nueva, conforme con los avances de las nuevas tecnologías.

Me refiero al teléfono móvil o celular.

Lo más que he conseguido ver es que por esas necesidades dramáticas del guión, el aparato esté fuera de cobertura; sin embargo, hasta ahora, aún no he conseguido ver ni cómo el bueno hace uso del cargador del móvil, ni, menos aún, como el móvil se queda sin batería.

Y eso que mira que los gastan.

Bien puede decirse que se trata de un ejemplo de libro de intriga tecnológico-policial, por no decir, de un expediente X.

Créditos:
Viñeta de Enrique Ventura con guión de M. Ángel Nieto de la historieta Lejano, salvaje Oeste, publicada en el número 31, de 1 de febrero de 1972, de la revista Trinca.