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sábado, 24 de agosto de 2013

Manteniendo el aplomo

“Con mas afecto en las espresiones que verdad en los sucesos se ha escrito acerca de esta iglesia, notable por su antiguo origen; pero las controversias suscitadas por ello y alguna apasionada defensa, han servido mas para confundir que para esclarecer los datos.
Creemos ponernos en lo cierto, esquivando discusiones, y concretándonos á hechos patentes ó indudables.
Reproducida en el friso de la cornisa de altar del Santo Sepulcro de la iglesia de San Bartolomé, hay una inscripcion en caracteres estraordinarios entallada en el zócalo ó peana de él, que ha dado lugar á mil congeturas, porque nunca sus intérpretes han conseguido descrifrarla. No se hallan sus caracteres en ninguno de los alfabetos publicados, y se encuentran solo de sus género en las basílicas de Santa Inés Secundae y San Sebastian y San Lorenzo, estramuros de Roma, que fueron levantadas en tiempos de Constantino.El abate D. Pedro Martinez, que residia en aquella ciudad por los años 1779, las examinó y comparó con dibujo muy exacto, sacado de esta, y pudo interpretarla asi:
UN VENERABLE VARON CONSAGRÓ ESTE TEMPLO Á NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.
Es dificil aplicar si fue Obispo ú otro personaje quien hiciera esta dedicacion.
La antigüedad de la Imágen del Salvador, que allí se venera, está representada en el acto de la Resurreccion y con manto á modo de capa pluvial, y sobre la cabeza la paloma alusiva al Espíritu-Santo, lo cual ya estaba en uso en tiempo de San Basilio, en el siglo IV de la Iglesia.
Esto unido á haberse hallado al abrir los cimientos para la renovacion de la iglesia, una moneda de Constantino, de las batidas en Arlés; una columna truncada, cuyo bordon estaba formado por hojas de hiedra, que es sabido hacen alusion á Baco; y pavimentos, piedras y cañerias, á manera de restos de templo pagano, y un fragmento de inscripcion romana á Marcia, que aun está visible á la entrada de la iglesia, indujeron á remontar el origen de esta á la época de Constantino, haciéndola figurar como el primer templo de los cristianos en Valencia: solo podemos asegurar que ningun otro ha reclamado para sí esta prerogativa, y que la hacen probable estos indicios de que pudo ser lugar dedicado á Baco, y corresponder á los estramuros de la ciudad en aquel tiempo que á la conversion de Constantino al Cristianismo, se dedicase al Salvador, como lo fueron en general los templos paganos.”

“Desde esta fecha [finales del siglo XI] á la conquista de 1238 son oscuras las noticias, y mas revestidas de apasionamiento que de sana crítica por la credulidad ó aficiones piadosas de los escritores. Dedúcese que si no existia abierta al culto, al menos no hubo necesidad de purificarla, pues no se cuenta en el número de las mezquitas que se consagraron en iglesias.”

“Para la reedificacion se puso la primer piedra en 1666 D. José Barberá, Obispo de Maronea, ausiliar de Valencia, y su terminacion se celebró en 24 de agosto de 1683.”

Así pues, hoy se cumplen 330 años de la finalización de las obras de la nueva iglesia de San Bartolomé, en Valencia.

“Debe acogerse con reserva la especie de que no habiendo cimentado por igual el campanario hizo sentimiento y perdió el aplomo; pero que el arquitecto Juan Perez, á quien se encargó remediarlo, practicando una abertura de alto abajo en la parte que unia con la obra vieja opuesta a la del desplome, la volvió á llenar de material nuevo, y por este medio la torre quedó aplomada.”

Por esas ironías de la vida, es la torre precisamente lo único que queda en pie de la iglesia de San Bartolomé.

Créditos:
Transcripción parcial, respetando la ortografía de la época, de la entrada dedicada a la Iglesia de San Bartolomé, por el Marqués de Cruilles en su obra Guía Urbana de Valencia Antigua y Moderna, publicada en 1876, según edición facsimilar de París-Valencia de 1979 (Tomo I – pp. 95-96, 97, 98 y 99), de la biblioteca del autor.
Fotografías de la torre de San Bartolomé, desde las Torres de Serranos (octubre de 2012), y a pie de ella (septiembre de 2009), del autor.

viernes, 22 de abril de 2011

Junto a/con la cruz

“[Diversos autores] atribuyen á Nicodemus haber fabricado algunas imágenes de Jesus crucificado, y halla esto muy conforme con el amor que este doctor judio manifestó tan heróicamente á Jesus en el descendimiento, uncion y sepultura de su sacratisimo cuerpo. Créese que cuando la ruina de Jerusalen por Tito y Vespasiano, los discípulos fieles del Salvador abandonando aquella ciudad, se llevaron los objetos de su devocion y se retiraron á poblaciones de Palestina. Créese que así llegó á Berito, ciudad marítima de la antigua Fenicia llamada «Colonia Felix Juliá», ahora Beiruth, no lejos de Sidon, una imagen de Jesus, atribuida á Nicodemus, que la poseia un cristiano por los años de 765 á 766; permitió la Providencia que al trasladarse éste de domicilio la dejase olvidada. Entró á habitar la casa un judio, y antes que él, observóla uno de la misma secta. Juzgó en aquello ver una apostasia y dio cuenta á la Sinagoga: tratólo esta como á los excomulgados entre ellos, y dispuso que en la imágen se repitieran los escarnios y tormentos que sus mayores habian hecho padecer al original. Lanceada en el costado, salió abundancia de sangre y de agua, portento tan singular los llenó de asombro, y la curacion de un paralítico y la de varios enfermos, rociados con aquella sangre, les hizo conocer su error y confesar que Jesus Nazareno es el verdadero Mesías y pedir con instancia el bautismo. El Obispo tomó la vasija que contenia aquella sangre, y cerciorado del caso, mediante informacion jurídica, la distribuyó entre varias iglesias de Oriente y Occidente, pidiendo que el dia 9 de Noviembre celebrasen la memoria de este prodigio con toda solemnidad. La imagen quedó colocada en un templo bajo la invocación del Salvador del mundo. El martirologio romano refiere este hecho del cual como de cosa fuera de toda duda, hizo estensa relacion en el segundo Concilio de Nicea á presencia de 367 obispos, Atanasio, obispo de Siria.
Desde entonces se veneró la santa imagen en Berito, hasta que en uno de los lances desastrosos para las armas católicas, aquella ciudad vino á caer en poder de los moros. Profanaron templos, destrozaron imágenes, y la tan preciosa de que hemos hablado, fue arrojada al mar.
”

Hasta aquí, una tradición. Ahora, una parte de historia, más cercana.

“Durante la riada del Turia, en 1250, una imagen del Crucificado con luces en sus brazos apareció flotando sobre las aguas, río arriba, embarrancó y se detuvo en su margen derecha, junto a la puerta de la Trinidad. Salvada de las aguas, la imagen fue depositada en la casa del Cid y luego en una capilla de la Catedral. A la mañana siguiente, aparecía en la ermita de San Jorge, cercana al lugar donde se había detenido la víspera. Devuelta a la Iglesia Mayor, de nuevo vuelve a la ermita. Allí se queda definitivamente, pasando la ermita a ser parroquia con el título del Salvador.”

En este texto del reverso de la postal disponible en la Iglesia del Salvador, lo que se refiere como “apareció flotando sobre las aguas, río arriba”, lo dice más expresivamente el Marqués de Cruilles, del siguiente modo: “Observóse que subía contra las corrientes una imagen de Jesus crucificado (…) Esta avenida contra las corrientes del Túria es un hecho constante, probado.”

Finalmente, la tradición valenciana enlazó unos hechos con otros, de modo que la imagen de Jesús Crucificado que se encuentra en la iglesia del Salvador de Valencia se entendió que era la misma que la de los relatos de Berito, o de Beirut.

Yo no sé si se trata de la misma imagen o distinta, pero lo que sí sé es que se trata del mismo Jesús Crucificado. Y esto, hoy Viernes Santo, no es una tradición, es Historia, es Verdad.

Créditos:
Imagen de detalle del rostro del Cristo de la iglesia de El Salvador, de Valencia.
Fotografía del conjunto del retablo, con el Cristo, de la iglesia de El Salvador, de Valencia, de marzo de 2011, del autor.
Transcripción parcial, respetando la ortografía de la época, de la entrada dedicada a la Iglesia de El Salvador, por el Marqués de Cruilles en su obra Guía Urbana de Valencia Antigua y Moderna, publicada en 1876, según edición facsimilar de París-Valencia (pp.149-151).

domingo, 17 de abril de 2011

Abierto por… oración. I: El Salvador

Iniciamos la serie, qué menos, con la iglesia que lleva el título de Nuestro Salvador.

El acercarme a la concentración Sí a la vida, del pasado día 26 de marzo, me dio la oportunidad, al callejear un poco, de ver que estaba abierta, y por tanto, de entrar en ella, la Iglesia del Salvador, en la calle de su nombre (aunque la entrada esté en la c/ Trinitarios).

“Debió ser una de las nueve mezquitas que habia al tiempo de la conquista de Valencia por el Cid, según el P. Berganza, y su situacion en una calle de las principales casi promediada de la Catedral á la puerta del Sol ó Heüa-es-Scharki, donde hemos conocido la de la Trinidad; no deja de darle importancia y mas si se atiende á que allí inmediato habia un baño ó palacio que fué del Cid.
Escolano dice: que despues de la iglesia mayor, se bendijo una mezquita en honor de San Jorge en 1238
[figura por errata, declarada en la fe, 1378] el sábado, dia de San Dionisio, once despues de la rendicion de Valencia, verificando la bendicion D. Andrés de Albalat, Arzobispo de Tarragona.
(…)
Nótese que á la torre de esta iglesia, por su forma cuadrada, su materia y el tener dobles las ventanas o huecos para las campanas, le dan grande antigüedad, sino la aproximan á haber sido la de una mezquita.
”

“De construcción anterior [a 1377], incluso, sería el antiguo campanario de tradición románica y el único de la ciudad que se ha conservado sin adiciones posteriores”, nos recuerdan Arturo Zaragozá Catalán y Federico Iborra Bernard, en la ficha que sobre esta iglesia incluyen en la Guía de Arquitectura de Valencia, editada por el Colegio de Arquitectos en 2007.

Y es que la torre, a pesar de su unicidad, es una gran desconocida en Valencia, tal vez por su menor factura ante el Miguelete, o Santa Catalina, tal vez por encontrarse casi escondida entre los edificios vecinos, tal vez, sencillamente, por ignorancia.



La verdad es que la fábrica de la iglesia, vista por fuera, no impresiona gran cosa. Tampoco anima mucho la suciedad o degradación de los cristales que protegen las imágenes del Cristo (fachada de la c/ El Salvador) y de La Piedad (fachada de la c/ Trinitarios). Pero una vez que se consigue entrar…

“En 12 de Agosto de 1829 quedó concluido conforme hoy se vé. La planta de esta iglesia es rectangular: consta de vestíbulo y ocho arcos debajo de los que están las capillas. Su longitud total es de 35 metros 85 centímetros; latitud 12 mettros 85 centímetros, y la altura hasta la cornisa 9 metros 20 centímetros.
La bóveda es de medio punto con lunetos, y tambien de medio punto las ventanas ó luces.
Forman el altar mayor seis columnas corintias agrupadas: sobre la mesa del altar está el Sagrario todo dorado y correspondiente al órden de la decoración: un basamento bien adornado recibe el nicho, y sobre el cornisamiento general está un bajo-relieve representando la Transfiguracion del Salvador, que termina en forma semicircular.
”

“Vicente Gazull, en sus manuscritos, consignó que el retablo principal de esta iglesia se doró por N. Gil en 1683. Se pusieron en él las armas de la Ciudad por haber esta contribuido á dorarlo.”

“Los frescos de los cinco tarjetones de la bóveda fueron pintados por D. Vicente Castelló [discípulo de Vicente López, nos informan en la Guía de Arquitectura].”

Como puede observarse, en el extracto de la descripción que hace el Marqués de Cruilles, no se hace referencia al Cristo que figura en el altar mayor, y al que, erróneamente, se atribuyó el título de la Parroquia.

Pero como este Cristo tiene, incluso, mayor historia que la iglesia que lo custodia, es mejor dedicarle una anotación propia.

Créditos:
Fotografía de la torre y del Cristo y placa en la fachada, de octubre de 2009, del autor.
Fotografía de la hornacina en la fachada de la c/ Trinitarios, de febrero de 2011, del autor.
Fotografías del interior de la iglesia, de marzo de 2011, del autor.
Transcripción parcial, respetando la ortografía de la época, de la entrada dedicada a la Iglesia de El Salvador, por el Marqués de Cruilles en su obra Guía Urbana de Valencia Antigua y Moderna, publicada en 1876, según edición facsimilar de París-Valencia (pp.148-156).

jueves, 29 de abril de 2010

Una historia sin cortes

Tal día como hoy pero del año 1380 se producía el tránsito de la monja dominica Catalina de Siena. Conocida por su piedad y abnegación, tuvo un importante papel, por su insistencia y perseverancia, en que regresara el Papa, entonces Gregorio XI, a la Santa Sede natural, Roma, finalizando el destierro de Avignon, lo que hizo en enero de 1377, acompañado, entre otros, por Catalina. Su fervor religioso y otras virtudes permitieron que en 1461 fuera declarada santa, celebrándose hoy su festividad.

Treinta años después, Santa Catalina de Siena “llegaba” a Valencia, como nos cuenta Pasqual Esclapes en su Resumen historial de la fundacion i antiguedad de la Ciudad de Valencia de los Edetanos, vulgò del Cid. Sus progressos, ampliacion i fabricas infignes, con notables particularidades:
“Aviendo el Señor Rei Don Fernando V de Caftilla, hecho donacion de un efpaciofo llano, que avia fervido, fegun los Historiadores, de Cementerio de los Judios, que algun tiempo habitaron en efta ciudad, en la Plaza de las Barcas, al R.P. Fr. N. Sayol, del Real Orden de Santo Domingo, difpufo efte Venerable Varon fundar en aquel fitio un Magnifico Convento para Religiofas de fu Sagrada orden en el año 1491, bajo la invocacion de Santa Catalina de Sena, cuya fundacion, i conftituciones, aprobò la Santidad de Inocencio VIII. en el figuiente, i ultimo año de fu Pontificado, à petición de la mui Iluftre Ciudad, por intervencion, i medio del Eminentifimo Señor Cardenal Don Francifco de Borja; i fus Religiofas, con la obfervancia de fu Santo Inftituto, i lo excelente, como magno de fu heroico Monafterio, fe han hecho, i hace celebres, por fu virtud, grandeza, i mageftad.”

En la recreación de la antigua Puerta de los Judíos de la muralla cristiana de Valencia, figuran dos paneles (que pueden apreciarse al fondo, en una de las fotos de la anotación al efecto), donde se reflejan los “planos” de la ciudad en el siglo XVI y en el XX. En el correspondiente al siglo XVI, se puede observar cerca de la Puerta, junto a la muralla, el conjunto de edificios que constituían el convento de Santa Catalina de Siena, entre los que destaca, por su definida planta, la iglesia.

En su ya conocida por aquí (por partida doble) Guía urbana de Valencia antigua y moderna, el Marqués de Cruilles nos cuenta:
“Este monasterio, pues, se fundó en dicho cementerio, en 23 de enero de 1491, en una capilla que tenian los judíos recien convertidos: Sor Juana Boteyana, religiosa dominica, y las tres beatas hicieron la fundacion, y en el mismo año tomaron el hábito muchas doncellas de la ciudad.
En breve edificaron con grandeza y suntuosidad en este terreno. Consagró la nueva iglesia D. Francisco de Megía, Obispo titular de Fez, que se retiró á vivir á esta ciudad por los años 1536, y habitaba, dicen algunos, la casa número 1 de la calle del Bisbe, manzana 34, por lo que dejó su nombre á la calle. (…)
El edificio del convento es uno de los más considerables de la ciudad; uno de sus lados mide sobre cien varas valencianas, tanto que alberga hasta 40 religiosas.
La planta de la iglesia revela la antigüedad que cuenta, pues es rectangular en la nave y poligonal en el presbiterio: su longitud total 37 metros 40 centímetros, y la latitud 12 metros 50 centímetros, y 30 centímetros menos que ésta la altura hasta la cornisa.
”

No sólo el obispo de Fez dio nombre a una calle vecina: una de las calles del perímetro del convento recibe su nombre de éste, o mejor dicho, de sus residentes: Monjas de Santa Catalina, también conocidas en su momento, como Monjas Catalinas.

Ambas calles siguen existiendo, y aunque el convento ya cerró hace años, la iglesia sigue cumpliendo sus funciones.

Aunque esto es para comentarlo en otro sitio (o anotación).


Créditos:
Retrato de Santa Catalina de Siena, de Fray Juan Bautista Maíno, de la colección del Museo del Prado.

Portada y transcripción (intentando mantener la tipografía del original) del punto 43 del capítulo IV De los Conventos, Cafas de Ordenes Militares, Colegios, Hofpitales, Cofradias, i Cafas de Oracion, de la obra de Pasqual Esclapes, Resumen historial de la fundacion i antiguedad de la Ciudad de Valencia de los Edetanos, vulgò del Cid. Sus progressos, ampliacion i fabricas infignes, con notables particularidades, editada originalmente en Valencia en 1738, según ejemplar de la edición facsimilar realizada por Extramuros edición, de Sevilla, en 2008.

Portada y transcripción de la obra del Marqués de Cruilles, Guía urbana de Valencia antigua y moderna, publicada en 1876, y edición facsimilar de París-Valencia.

Fotos de la placa del plano de Valencia (siglo XVI) junto a la Puerta de los Judíos, de la iglesia del Convento de Santa Catalina de Siena, y de la placa de la calle de Monjas de Santa Catalina, de julio, abril y mayo de 2009, del autor.