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sábado, 23 de abril de 2016

God save the King

«Antes de la guerra y durante el período de pasividad militar se había hecho muy poco -o, mejor, nada- para preparar reductos a prueba de bomba en los que pudiera sentar sus reales el gobierno central. Se habían, en trueque, elaborado planes muy minuciosos para el traslado del gobierno a un lugar distinto a Londres. (…) Pero, ahora que nos veíamos bombardeados, gobierno y Parlamento estaban resueltos a continuar en Londres, y yo compartía el sentir común. Como otros, yo no había dejado de imaginar una destrucción tan abrumadora que nos forzase a realizar un traslado y una dispersión generales. Mas en contacto con los hechos reales nuestras reacciones siguieron una dirección contraria.»

«Si se quería resistir y permanecer en Londres, era menester construir, bajo tierra o en la superficie, toda clase de locales fortificados donde el poder ejecutivo y sus miles de funcionarios pudieran desempeñar sus tareas.»

«Primer Ministro a sir Edward Bridges.                                   22-X-40
1. Ahora conocemos ya los límites del ataque enemigo a Londres y nos consta que será tan severo como prolongado. Es muy verosímil que prosiga el bombardeo de Whitehall y demás centros de gobierno hasta que todos los edificios viejos o inseguros hayan sido demolidos.
En consecuencia, es preciso organizar, lo antes posible, acomodos en las casas más fuertes que existan, o que sean susceptibles de fortificación, a fin de que sirvan para acoger a los muy numerosos núcleos de personal superior y subalterno relacionado con los organismos gubernativos y con los ministerios y departamentos esenciales para la dirección de la guerra.
Esto se hace inevitable en virtud de nuestra decisión de no abandonar Londres (…)»

«El domingo 29 de diciembre volvió a abatirse sobre Londres el más grave de los ataques de aquellas semanas. En esa ocasión los alemanes hicieron uso de la mucha experiencia tan penosamente ganada. Fue una operación incendiaria clásica. El peso del ataque se concentró en la City de Londres. Se sincronizó el asalto con el momento de la marea baja. Las conducciones de agua fueron destruidas desde el principio por unas minas de gran potencia explosiva soltadas en paracaídas. Hubo que luchar con cerca de mil quinientos incendios. Las estaciones de ferrocarril y los muelles sufrieron daños. Ocho iglesias fueron destruidas o quedaron malparadas. El fuego y las explosiones afectaron al Ayuntamiento y costó heroicos esfuerzos salvar la catedral de San Pablo. Aun hoy sigue existiendo una zona de vacío, ruina y desolación en el mismo centro del mundo británico. Pero cuando el rey y la reina visitaron aquella zona de muerte, se les acogió con un entusiasmo mucho mayor que el usual en las fiestas reales.
Durante aquella dura y prolongada prueba, que aún debía persistir por varios meses, el monarca habitó constantemente el palacio de Buckingham. Se construyeron en los sótanos refugios adecuados, mas eso costó su correspondiente tiempo. Varias veces aconteció también que Su Majestad llegara de Windsor en el curso de un ataque aéreo. Una vez él y la reina se salvaron por un muy estrecho margen.»

«Fue muy útil para Inglaterra tener unos reyes tan buenos en aquellos trascendentales años.»

[En la festividad de San Jorge, Santo Patrono de Inglaterra, y onomástica del rey Jorge VI.]

Créditos:
Extractos del capítulo III «Londres puede aguantar», de Solos, libro segundo de Su hora mejor, parte segunda de La Segunda Guerra Mundial, obra de Sir Winston S. Churchill, según traducción de Juan G. de Luaces, publicado como volumen IV de la obra, y como número 15 de la colección Biblioteca de Historia, editada por Orbis en 1985, (pp. 52, 53, 58, 62 y 63), de la biblioteca del autor.
Fotografía del rey Jorge VI, visitando una zona bombardeada en el distrito londinense de Lambeth (sin fecha, probablemente 1940 ó 1941), tomada de Operation Sea Lion, de Peter Fleming (publicado originalmente en 1957 con el nombre Invasion 1940), según edición de Pan Books en 2003, de la biblioteca del autor.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

St Paul’s Finest Hour


Créditos:
En el título, paráfrasis de la famosa expresión de un discurso de Winston Churchill.
Imagen de la (copia de la) fotografía (adquirida por el autor en el Imperial War Museum de Londres, en septiembre de 2015), realizada por el fotógrafo de prensa Herbert Mason, desde el tejado de la sede del Daily Mail, en Tudor Street, junto a Fleet Street, en la City de Londres, in the small hours of the morning de tal día como hoy, 30 de diciembre, pero de 1940, hace justo 75 años, mostrando cómo tras esa famosa noche del día 29, a pesar de los bombardeos aéreos y de la tempestad de fuego desatada por el Blitz sobre Londres, durante la II Guerra Mundial, San Pablo no cayó, sino que sobrevivió y se mantuvo en pie.

martes, 15 de septiembre de 2015

¡¡Nano, nano, nano!!


Créditos:
Imagen del famoso cartel Keep Calm and Carry On, tomada de la noticia de ABC acerca del mismo, y ligeramente adaptada al hecho de que hoy se inician los vuelos regulares en el famoso Aeropuerto de Castellón... naturalmente con vuelos desde/a Londres.

martes, 16 de diciembre de 2014

Y luego dicen que el correo es lento

Después de ver esta fotografía, cualquier argumento que se pueda dar para explicar por qué aún tenía pendiente desde antes del verano realizar unos envíos de correo...


... sonará a cuentos.

(Por eso no digo nada.)

Créditos:
Fotografía de un cartero recogiendo el correo de un buzón en Old Kent Road, en Londres, en septiembre de 1940, entre las ruinas ocasionadas por los bombardeos alemanes en la II Guerra Mundial, utilizada en la promoción editorial del periódico El Mundo para conmemorar los 70 años del inicio de la II Guerra Mundial, publicada el 23 de agosto de 2009, de la hemeroteca del autor.

martes, 18 de febrero de 2014

Al olor… de los libros…

Entre bambalinas
Londres
10 septiembre 1951
Querida:
¡Es una tiendecita antigua y encantadora, que parece salida directamente de las páginas de una novela de Dickens! ¡Te chiflará cuando la veas!
Tienen fuera unos expositores, y me paré a hojear unas cuantas cosas simplemente para asumir la apariencia de una amante de los libros antes de pasar al interior. Dentro está oscuro: hueles los libros antes de poder verlos; un olor de lo más agradable. No soy capaz de describírtelo, pero es una combinación de moho, polvo y vejez, de paredes revestidas de madera y suelo entarimado. Hacia el fondo de la tienda, a la izquierda, hay un escritorio con una lámpara de estudio encima. Frente a él estaba sentado un hombre de unos cincuenta años, con nariz a lo Hogarth. Levantó la mirada al entrar yo, y me saludó diciendo: «Buenas tardes. ¿Puedo ayudarla?», con marcado acento del Norte. Le respondí que sólo quería curiosear, y me animó a hacerlo.
Hay metros y metros de estantes, inacabables. Llegan hasta el techo y son muy antiguos y de tono agrisado, como de roble viejo que ha absorbido tanto polvo al correr de los años que ya ha perdido su color originario. Tienen una sección dedicada a grabados, que es una gran mesa alargada en la que se exponen grabados de Cruikshank, de Rackham, de Spy y de otros muchos ilustradores y caricaturistas ingleses que no soy capaz de reconocer porque apenas sé nada de ellos. Hay asimismo algunas revistas ilustradas, antiguas y deliciosas.

… ¿el lector resucitará?

Créditos:
Extracto de la carta remitida por Maxine a su amiga Helene Hanff, en relación con el establecimiento de Marks & Co, Booksellers, tomado de 84, Charing Cross Road, recopilatorio epistolar de Helene Hanff con dicha librería, según traducción de Javier Calzada, publicado por Anagrama como número 522 de su colección Panorama de narrativas (pág. 47; quinta edición, de septiembre de 2004), de la biblioteca del autor.
Fotografía de la fachada de la librería (sin fecha) tomada de la cubierta del ejemplar referido.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Y ahora, ¿dónde los pongo?: ¿Los últimos estantes de 2013?

Entre olvidos…










… y recientes adquisiones…










… tal vez podamos dar el año por terminado.







O no.

Créditos:
Cubiertas y sobrecubiertas de los libros en cuestión.

lunes, 11 de noviembre de 2013

United Kingdom


Créditos:
Montaje de fotografías de la placa y del monumento dedicado a los marinos de las flotas mercante y pesquera británicas, muertos en alta mar durante la Gran Guerra, en Londres, en septiembre de 2012, del autor.

jueves, 17 de octubre de 2013

Una traducción con diferente métrica

En varias estaciones del Metro de Madrid, aunque según de qué línea se trate, al acercarse el convoy a ellas, se puede escuchar el aviso de megafonía que dice:
«Atención: estación en curva. Al salir, tenga cuidado de no introducir el pie entre el coche y el andén.»


Eso también sucede, por ejemplo, en el Metro de Londres, y también en él avisan de ello, aunque, claro, traducido al inglés, lo que suena, más o menos, así:
«Mind the gap»

Lo que demuestra una vez más el peligro de las traducciones literales.

(Por cierto, hoy se cumplen 94 años de la inauguración del Metropolitano de Madrid por el rey Alfonso XIII. Por esas cosas de la vida, la primera línea con la que se inauguraba el Metro, en el tramo Cuatro Caminos-Sol, es la Línea ... 1.)

Créditos:
Detalle de la fotografía de la cancela en uno de los accesos a la estación de Plaza de España, en la línea… 3, en octubre de 2013, del autor.

domingo, 29 de septiembre de 2013

¿Uso el huso que usó…?

Estos días se ha estado hablando mucho sobre lo del cambio de huso horario en España, y las ventajas ventajosísimas que ello supondría.

De momento, ya sabemos que el adelanto del huso horario fue un capricho de Franco por su amistad con los nazis (Por ejemplo, en la noticia de La Gaceta se puede leer: “Sin embargo, en 1942, al inicio de la II Guerra Mundial, Reino Unido, Portugal y Francia decidieron adelantar por sus relojes al horario de Europa Occidental por motivos bélicos. Franco lo hizo por simpatía a Hitler. Pero cuando terminó la contienda y Reino Unido y Portugal volvieron a sus horarios originales, España permaneció con un horario desajustado a su zona natural.” – vamos, que Francia, al mantener el cambio, era, como su nombre indica, de Franco).

En definitiva, ¿para qué una comisión (la subcomisión ya sólo es de 13 diputados, y la comisión, ni los he contado) y “nueve meses de consultas a infinidad de expertos”? Si lo hizo Franco es malo por definición, y se anula, ¿no?

Al margen de las consideraciones históricas del caso, me ha resultado interesante leer las loas a la bondad del huso horario (a compartir con Gran Bretaña, Irlanda, Portugal y Mauritania, según el mapa de ABC). Por ejemplo:
Somos los únicos europeos que vivimos con la hora desajustada respecto a las horas de luz y oscuridad naturales” (por lo que, según el mismo mapa de la noticia, en Polonia, Hungría, la antigua Yugoslavia,…, no son europeos).


En las distintas noticias, el comentario sobre el huso horario es en relación con el biorritmo y… nada más. El resto de la noticia, sobre lo que de verdad va es sobre el horario laboral, que si jornada partida o continua y todo eso, lo cual, como parece todo el mundo olvidar, no tiene nada que ver con el huso horario, sino con el uso horario.

Lo mejor de todo es, como se lee en Libertad Digital, que: “Así, una de las recomendaciones dirigidas al Gobierno es el cambio de horarios a Greenwich porque, a su juicio, incidiría "favorablemente" en la conciliación de todas las personas, permitiendo disponer de más tiempo para la familia, la formación, la vida personal, el ocio, y evitando tiempos muertos en la jornada laboral diaria”. Y el que no se lo quiera creer, franquista.

Pero lo que extrema el planteamiento de la conciliación y similares es (seguimos leyendo en Libertad Digital):
El trabajo propone también que los escolares empiecen un poco más tarde el colegio y se establezca la jornada partida, dada la imposibilidad de una adecuada conciliación con la divergencia existente entre los horarios laborales y escolares. El texto constata que la jornada continua no se considera adecuada ni para la conciliación, ni para la igualdad de género, ni para atender las necesidades de los menores. "Es necesario adaptar tanto los horarios, como las vacaciones y el resto del calendario escolar a las jornadas de trabajo", apunta.
"La necesidad de un esfuerzo mayor para ajustarlo y ampliar la oferta de servicios complementarios o extraescolares, como acogida matinal o servicios escolares en vacaciones, es clave para una adecuada conciliación, al menos en el periodo que va del nacimiento hasta los 12 años, edad en la que el menor tiene autonomía", añade.

Es decir, los niños aparcados en el colegio hasta que sus padres puedan recogerlos. Así, no sólo oficialmente, sino promovido por «nuestros representantes».

Dentro de un mes (bueno, cuatro semanas), el domingo 27 de octubre será el primer atardecer ya con el horario europeo de invierno, de modo que en seguida, los niños, cuando salgan del colegio por la tarde, lo harán de noche, sin tiempo ni, en general, meteorología para estar un rato en el parque jugando.

Y los mayores, durante unos días, quejándose de esa hora de luz que les han quitado. Con el cambio de huso será igual, pero al menos, podremos agradecer que amanecerá más temprano... con independencia de a qué hora se entre a trabajar.

Créditos:
Fotografía del famoso reloj de la famosa torre del famoso edificio del famoso parlamento en la famosa ciudad capital de un famoso país, en septiembre de 2012, del (famoso) autor.
Extractos de diversas noticias publicadas en ABC, Libertad Digital y La Gaceta, estos días pasados.

viernes, 13 de septiembre de 2013

El arte en la fotografía

«- Exqueeuse me, pleese. Can you... yeah... take as a photo?
- Sí, hija, sí.
- ¡Ah! ¿Español? ¡Qué gracia!
- Sí, cosas que pasan. ¿Cómo la queréis?
- Pues aquí, en esta acera del puente... de modo que se vea la torre con el reloj al fondo.
- ¿Sólo la torre? ¿Algo del edificio del Parlamento?
- No, no es necesario. En realidad, lo importante es el reloj.
- Bien, de acuerdo.
- ¡Ah, sí! Que sea justo cuando suenen las campanadas. En cualquier momento, pero tiene que ser mientras estén sonando.

Muy oportuno el aviso, pues el tiempo necesario para que las dos muchachas se alejaran un poco y adoptaran la postura 'foto de recuerdo del viaje a Londres de dos amigas', y, mientras, el viajero despistado ajustara el encuadre, fue el que necesitó la maquinaria del famoso reloj para poner en marcha el proceso de las campanadas.

Y, tal y como le habían pedido, mientras estaban sonando las campanadas, él hizo la foto.

Nada más hacerla, se extrañó. Había notado como un breve remolino de aire, frío y húmedo (al fin y al cabo, estaba en un puente sobre el Támesis), y confiaba en que ese repentino escalofrío no supusiera que la foto saliera movida. «Bueno, -pensó rápidamente- si tan importante es lo de las campanadas, ya esperaremos las siguientes tomando una cerveza en un pub de los cercanos al Parlamento.»

- Ya está, pero... -se quedó mirando la pantalla de la cámara, orientándola para evitar los reflejos de un día excesivamente luminoso- pero... -no terminaba la frase, extrañado al no ver el resultado de la foto recién hecha, al no ver, en realidad, nada; bueno, sí, ahora...- ¡Ah! Creía que la había roto... -inició una sonrisa aunque de inmediato frenó el gesto- Pero, ¿qué es esto? -En vez de la foto que esperaba, la pantalla mostraba como en un mosaico nueve fotos, todas de los famosos reloj y torre, pero cada una con una persona distinta ante él, en primer plano, con una expresión de... pánico-  No entiendo nada... -Intrigado por lo que veía no se dio cuenta de que las dos muchachas se le acercaban, con paso tranquilo y expresión satisfecha.
- ¿Qué pasa? -dijo una de ellas aunque nada intrigada.
- No sé... no lo entiendo. He hecho la foto, pero no habéis salido vosotras... En cambio, la cámara me muestra fotos de otra gente, fotos extrañas...
- No te preocupes -dijo la otra-. Seguro que ha salido bien, ¿verdad? -concluyó, con una mirada a su amiga.
- Sí, creo que la foto ha salido bien -dijo ésta-. Fíjate.

El viajero despistado volvió a mirar la pantalla de la cámara. El mosaico había desaparecido, sustituido por una única fotografía de la torre y el reloj. Las dos chicas seguían sin aparecer, pero poco a poco iba tomando forma, en primer plano, una persona que, como las que había visto antes, tenía una expresión de pánico.

- Muchas gracias por la foto -le dijo la muchacha que le había pedido el favor, cogiendo la cámara de fotos con la mano, con gesto firme, justo en el momento en que el viajero se daba cuenta de que la persona de la fotografía era él, con la misma cara de pánico que estaba mostrando mientras era absorbido dentro de la cámara de fotos.
- Ya tenemos otro recuerdo de este viaje -dijo, fría pero sonriente, la muchacha.»

Créditos:
Fotografía (sin acreditar) de la torre mal llamada Big Ben, escultura en hielo (de autoría también sin acreditar) que figuraba de la exposición Madrid on Ice, incluida en el artículo El hielo se apodera de Azca esta Navidad, de Iñaki Martínez, publicado en ABC el 2 de diciembre de 2007, de la hemeroteca del autor.

sábado, 7 de septiembre de 2013

¿Quiénes hemos ganado?



Actualización:
Adelanto la hora de publicación programada (las 22:00) ante la última hora.

Por cierto, curiosos y típicamente españoles los titulares de alguna prensa española (bueno, y los comentarios de los lectores).

...







Créditos:
Fotografía del estallido de una palmera, de los fuegos de artificio lanzados con motivo de la clausura de los Juegos Paralímpicos de Londres 2012, visto desde la ribera del Támesis,junto
Detalle de las capturas de pantalla de la noticia de ABC y de la portada de Libertad Digital.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Y ahora, ¿dónde los pongo?: Ya no debo los de Devon

Hace seis semanas que regresábamos de hacer una visita a nuestros hijos que se encontraban allá en Albión, más en concreto, en Devon.

En esta ocasión, he sido más comedido.

Créditos:
Cubiertas y sobrecubiertas de los libros en cuestión.

jueves, 27 de junio de 2013

Y ahora, ¿dónde los pongo?: ¿Para preparar algún viaje?

El caso es que el viaje no creo que vaya a ser tan largo ni lejano.








Ni creo que vaya a durar tanto como para precisar una máquina del tiempo.








Ni una máquina excavadora.










¡Qué intriga! ¿Verdad?

Créditos:
Cubiertas de los libros en cuestión.

jueves, 10 de enero de 2013

Sin pausa… para las prisas

Hace justo siglo y medio se inauguraba en Londres lo que se ha demostrado como el más eficaz medio de transporte urbano: el metro.

Bien diseñado y gestionado es una forma perfecta para quienes tienen que desplazarse por la ciudad, incluso, o especialmente, para quienes tienen prisa.


Aunque no todas sus instalaciones sean apropiadas para la prisa.

Créditos:
Fotografía de las indicaciones de las escaleras de la salida de emergencia en la estación de Russell Square (salvo error), del Metro de Londres, de octubre de 2006, del autor.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Un día más

La conclusión tras “lo” de ayer, es que hay, al menos, un día más.

Título, precisamente, de una de las canciones que serán, de nuevo, populares, a partir de pocos días, tras el estreno de la versión cinematográfica del musical Los miserables.

[Muy oportuno este video aunque no permita la inserción), ya que se corresponde con el reparto de la versión de Madrid ¡de 1994!, en el Teatro Nuevo Apolo, a la que pude asistir, convirtiéndose, así, en mi primer musical.]

Créditos:
Imagen de la portada del librillo correspondiente a la representación del musical Les Misérables, en Londres, en el Queen’s Theatre, en octubre de 2006 (el folleto de Madrid no lo he conseguido encontrar).

viernes, 14 de diciembre de 2012

Parados viendo una parada

Es conocido por los habituales lectores de este diario mi gran interés por el deporte. Todavía habrá quien recuerde el sensacional seguimiento que realicé de la edición de este año de la Vuelta Ciclista a España, por no hablar de la emoción que se desprendía ante mi participación en la última maratón celebrada en Valencia.

Pues bien. Hace tres meses, cuatro días y cinco horas, saliendo por Cannon Street, llegábamos a St. Paul’s Churchyard. La perspectiva de lo que vimos habría hecho suponer a cualquiera que se trataba de la celebración de mis logros deportivos en varias de las especialidades que habían formado parte de los Juegos Olímpicos celebrados en Londres este verano.

Y ese ‘cualquiera’ casi hubiera acertado.

Porque efectivamente se trataba de la celebración de unos logros deportivos, los correspondientes a la participación (y también los premios, claro) de los deportistas británicos tanto en los Juegos Olímpicos como en los Juegos Paralímpicos, cuya edición (de éstos) se había clausurado la noche anterior.

Nosotros ya nos barruntábamos algo, pues poco antes de llegar a San Pablo, en la esquina con Bread Street, un par de voluntarias nos obsequiaron con sendas manoplas para saludar, según se deducía de lo en ellas escrito, a atletas británicos.

Y allí que nos confundimos entre el paisanaje, mejor dicho, nos mezclamos con ellos.

De ese modo, pudimos ver cómo la gente se acomodaba todo lo bien que podía; cómo los chiquillos disfrutaban de bastante tiempo de asueto fuera de las aulas, aunque sin dejar de vestir el uniforme del colegio; cómo en cuanto se podía, se mostraba orgullosamente la bandera del Reino Unido;…

Cómo, en definitiva, gente de toda clase y condición, desde los primeros escalones, hasta lo más alto, se asomaba a la calle para ver pasar sus héroes.

Y bueno, la cuestión es que héroes… pasaron. No los que eran estrictamente ‘titulares’ del desfile, pero hay que reconocer que los policías británicos, se llamen Bobby o no, tienen su fama, lo que no deja de ser una heroicidad.



Y además, haciendo gala de humor… británico, claro: sea culminando al sprint una mini-carrera ciclista, entre aplausos del público; sea siendo saludados por espontáneos de ese público; sea acercándose al mismo para saludarlo chocando la mano, en este caso sí, literalmente.



Pero por fin, la cabecera del desfile, una especie de dragón, se dejó ver.


...








Y tras ella
...
numerosos remolques abiertos, a modo de modernas carrozas, donde estaban los verdaderos héroes, los atletas. Abría la marcha la patrocinada por la Alcaldía de Londres, y también estaba, sí, la de British Airways.

Cerraban el desfile los voluntarios que habían participado en los Juegos Olímpicos, no sabiendo decir este cronista si recibieron más aplausos o muchos más que los propios atletas.


Y tras el cierre, la despedida: la gente regresando a donde tuviera a bien, y nosotros, por lo avanzado de la tarde, yéndonos a comer al Harry’s Bar, que como su propio nombre indica, es una pizzería italiana.

Mientras, el desfile siguió su marcha, pero una maravillosa coordinación británica nos permitió, ya de nuevo en la calle, ver el paso de la Patrulla Águila de allí, es decir, los Red Arrows.

En definitiva, que se lo pasaron muy bien todos, y además, se tomaron en serio lo del desfile en honor a los atletas, de lo que, además de lo visto, era ejemplo modesto el cartel colocado en la verja de la Iglesia Ortodoxa Rumana, en Fleet Street, ante la cual pasó el desfile, cartel que supongo no podrían ver los atletas por la presencia de gente delante de él, pero ahí estaba puesto.


Es muy posible que todo esto nos lo hubiéramos ahorrado de haber hojeado antes, y no después, como fue el caso, un ejemplar del gratuito Metro. Pero entonces tampoco hubiera tenido con qué llenar esta anotación, ¿no?


Y para lo que no pudimos ver (el tramo final del Mall no era de entrada libre), tuvimos al día siguiente el Daily Mail para poder informarmos.



Ese martes, pues, fue día de agradecimientos, tanto en Londres como, sí, en Barajas, donde también tuvieron el detalle de felicitar al equipo paralímpico español.


Por cierto, yo también tuve mi ración de felicitaciones, después del plantón de tres horas, que se dice pronto, ante San Pablo, cosa que ni harto de vino hago en España. Tuve que esperar al día que tocaba, para hacer la debida coordinación con el olímpico espíritu deportivo que, como se puede observar, me caracteriza.

Créditos:
Fotografías diversas relativas al desfile en homenaje a los atletas británicos participantes en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos celebrados este verano en Londres, el día 10 de septiembre de 2012, del autor.
Imagen de detalle de la noticia al respecto publicada en el diario gratuito Metro, en su edición londinense del mismo día.
Imágenes de noticias y anuncios publicados al respecto en el diario Daily Mail, en su edición del día siguiente, 11 de septiembre.
Fotografía del cartel de bienvenida a los atletas españoles en el Aeropuerto de Madrid-Barajas, del día 11 de septiembre, del autor.
Imagen de un cupón de la ONCE en homenaje al centenario del Comité Olímpico Español, del día 12 de diciembre de 2012.