Mostrando entradas con la etiqueta José Luis Garci. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta José Luis Garci. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de enero de 2014

Volver a cantar...le

En la primavera de hace veinte años, se estrenaba, dirigida por José Luis Garci, su adaptación (junto con Horacio Valcárcel), de la obra de teatro Gregorio Martínez Sierra, Canción de cuna.

En ese entonces, Garci ya no estaba para que le cantaran canciones de cuna. Sin embargo, cincuenta años antes, sí.

Y es que tal día como hoy, de hace justo setenta años, José Luis García Muñoz nacía en Madrid.

Por lo que toca cantarle... otra canción,claro.

Créditos:
Portada del librillo incluido en la edición de Canción de cuna, en la colección Los imprescindibles de El Corte Inglés, de la bibliovideoteca del autor.

viernes, 7 de septiembre de 2012

A celebrarlo

Como ya hemos comentado, hoy día 7 se estrena la última película de José Luis Garci, cuyo protagonista es Sherlock Holmes.

Al margen de los cines, está claro dónde, aquí en Valencia, tal vez podría celebrarse, ¿no?

Créditos:
Fotografía de la entrada al ‘pub’ Sherlock Holmes, en la calle Serranos de Valencia, en agosto de 2012, del autor.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Elemental: es algo complejo

Cuando un relato se titula El problema final, y dos de los personajes principales se acercan mucho al borde de un precipio, especialmente si éste se abre sobre las Cataratas de Reichenbach, está claro que algo finaliza.

Ésta era la intención de Arthur Conan Doyle en relación con su ¿personaje? de Sherlock Holmes, aunque acabó rindiéndose ante el clamor popular, y recuperó las narraciones del famoso detective. Eso sí, la cesión tardó en llegar (1901), y además, lo hizo con una historia anterior al emocionante viaje a Suiza: El perro de los Baskerville.

La fama del binomio Conan Doyle-Holmes ha acabado mostrándose de varias maneras:

- Arthur Conan Doyle llegó a actuar como su propio detective en un caso real de una persona cuya condena en juicio no le convenció, y no paró hasta conseguir reabrir el caso y revisar, satisfactoriamente, la condena, como nos narró Julian Barnes (2005).

- En un guiño humorístico, como médico, ha sido el equivalente del doctor Watson en unas obras de Gyles Brandreth (2007) en las que Sherlock Holmes es Oscar Wilde.

- Por su parte, se ve Sherlock Holmes tuvo algún problema con el pasaporte (bueno, o de derechos de autor), de modo que actuó un par de ocasiones en Francia, aunque bajo el nombre de Herlock Sholmes, como nos narró Maurice Leblanc (1908).

- Una afición de Holmes que nos mostró Raymond Smullyan (1979) es el ajedrez, aunque jugado de una manera un tanto extraña.

- Un personaje, en principio secundario, es el ama de llaves, la señora Hudson, la cual se convierte en el ‘detective’ que principalmente resuelve el misterio de los espíritus, según nos relató Martin Davies (2004).

- Ya en España, recientemente ha sido protagonista de un par de novelas, bien directamente, en casos en que lo imposible es eliminar y descartar lo imposible, recuperados para nosotros por Rodolfo Martínez (1996); o bien, en curioso cierre del círculo, regresando a Suiza, acompañado en esta ocasión por un irregular, un tal Charles Chaplin, como se relata en un manuscrito encontrado por Rafael Marín (2005).

Por tanto, con esta vida tan ajetreada, no es de extrañar que en algún momento acabara recalando en Madrid, aunque eso será el próximo viernes día 7.

Créditos:
Cubiertas de varios de los libros mencionados.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Y ahora, ¿dónde los pongo?: Es más, ¿cómo los clasifico?

El otro día comenté en una anotación sobre un regalo: “Aunque en esta ocasión no haya sido un libro (o casi)”.

La explicación es que varios de los regalos han sido películas, y una en concreto, incluyendo un pequeño librillo sobre la misma, y de ahí el ‘casi’.

Lo que aprovecho para hacer esta anotación con los librillos que acompañan algunas de las últimas películas adquiridas (la mayoría, de la colección Los imprescindibles de El Corte Inglés, tan alabada por el actual Fiscal General del Estado siendo contertulio de Cowboys de Medianoche, ahora en ((esRadio, y antes en COPE).


Créditos:
Portadas de los librillos en cuestión.

sábado, 16 de abril de 2011

Licencia para escribir

Todo empezó a las pocas semanas de casarnos. Ahora pienso que nuestro matrimonio fue un error. Pero él me necesitaba, ¿sabe? ¡Estaba tan solo! La nostalgia, a estas edades, es peligrosa… Pero creo, de cualquier forma, que cometió un error llamándome a su lado.

El otro día pude decirle a Luis Alberto de Cuenca que mucha gente no sabía que, finalmente, James Bond se casó (de nuevo), esta vez con Monneypenny. Él, naturalmente, ya lo sabía.

Y es que este secreto nos lo desveló, hace casi cuarenta años, aunque hablando en futuro (futuro que ya es pasado nuestro), José Luis Garci, en el primero de los relatos del periodista Adam Blake, relato que, como no podía ser de otra manera, se titula Un tipo de antes.

De James Bond, Adam conocía algo. Fue uno de los cultos más fascinantes de la absurda cultura del pasado siglo. ¡Como si nunca hubieran existido superhéroes fascistas en América o Europa que pudieran matar impunemente…! Bond fue un «duro» inglés, un agente secreto –el 007– al servicio del Imperio Británico (¡qué lejos quedaba eso de Imperio Británico!). Educado, elegante, cruel, mujeriego, el tal James Bond no pasó de ser un empleadillo más de los gabinetes políticos de Occidente (¡Cristo, lo de Occidente sonaba casi a prehistoria!). Gracias a la propaganda, los hombres de varias décadas atrás –los manejados, neuróticos e infelices seres del pasdo siglo– acogieron a Bond como un semidiós.

Luis Alberto de Cuenca me comentó que un día, mejor dicho, una noche, le llevó a Garci al programa de Luis Herrero Cowboys de medianoche el libro en cuestión; llevándose la sorpresa de que el mismo Garci no lo tenía.

O sea, que ya tengo una cosa en común con Luis Alberto de Cuenca.

Adam quiso conocer las últimas palabras del héroe.
- Bueno, nos llamó a todos a su lado –dijo
Q–, y, tras mirarnos detenidamente, nos dijo: «¡Oh, muchachos, todo es una juerga, creedme, todo es una juerga!...» Luego silbó el tema que le hizo tan famoso, y murió.



Créditos:
Portada de Adam Blake, de José Luis Garci, en edición de Miguel Castellote, Editor (Madrid) de 1972.
Extractos del primer relato, Un tipo de antes, del citado volumen.