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domingo, 29 de diciembre de 2019

Y él el primero

Llevamos algo más de mes y medio con el tema del nuevo gobierno, y, como requisito previo, quién va a ser (o no) Presidente de Gobierno mediante votación en el Congreso de Diputados. Ya va para tres semanas que S.M. el Rey comunicó a quién proponía como candidato: don Pedro Sánchez Pérez-Castejón (sí, aunque se suele omitir, tiene un Pérez el tal Pedro, pero, aun pareciéndolo, eso ya no indica -en estos tiempos- que sea hijo de sí mismo).

El caso es que estaba todo el mundo muy entretenido echando cuentas (también en el sentido de arrojar o tirar, por inútiles): que si 176 votos a favor, que si va a ser que no, que si más síes que noes, que se abstengan unos cuántos (y quiénes, claro, pero que se atengan a las consecuencias),…

Así echando cuentas unos y echando letras otros (en la prensa, tertulias y redes sociales) hemos llegado a hoy. En estos últimos días han sucedido cosas que estaban previstas (lo del TJUE) y cosas que no estaban previstas (la postura -o falta de ella, al gusto de más de uno- de la Abogacía del Estado); y en ello, ha estallado el vodevil de “lo de Bolivia”.

Mientras unos cuantos estaban muy preocupados por el posible acuerdo con los independentistas, sólo unos pocos lo estaban por el acuerdo con los comunistas (sección chavista). E incluso otros decían que bueno, vale lo de aceptar al PSOE en el gobierno, pero sin Pedro Sánchez P.-C.

La opción en la que nadie ha reparado, que yo sepa, es la que ahora tiene un elemento más para su puesta en escena: que don Pedro Sánchez P.-C. se envuelva en la bandera de la patria y del sentido común y renuncie a Satanás en sus formas independentistas y comunistas.

Que al igual que en la famosa escena de Casablanca que ya algunos han recordado, diga: «¡Qué escándalo! ¡Aquí son corruptos!»; y rescinda todo posible acuerdo de gobierno con los podemitas, porque «Así ya no podemos».

De este modo, fraseando a Fernando VII, dirá lo de la senda constitucional, y se arrimará a la propuesta de Ciudadanos. Entre grandes satisfacciones y lloros de alegría, a la vuelta de Reyes se tendrá una votación que se ganaría en primera convocatoria, y don Pedro Sánchez P.-C. sería el nuevo flamante Presidente de Gobieno.

Y es que hasta San Antón, fiestas son.

[Lo que ya no sé es si nombrará un primer gobierno digamos “sin cafeína”, y luego, a la primera oportunidad que le den Partido Popular y/o Ciudadanos (porque se la darán, o él la encontrará), crisis de gobierno que te crío, y ya dará entrada a comunistas e independentistas en el gabinete y en su política de gobierno; o si esto último lo hará directamente para afrentar de nuevo a PP y C’s, con merecidas vergüenza y maldición de éstos.]

Y es que ya lo dijo Pablo Iglesias Turrión: «lo importante es que haya investidura». Porque luego ya no hay quien quite a este flamante (y flamígero, y llameante) Excelentísimo Señor Presidente de Gobierno.

jueves, 23 de junio de 2016

No nos dejes caer en la tentación...

«Conocimiento de las insidias del comunismo
Sobre este punto insistimos ya en Nuestra Alocución del 12 de mayo del año pasado, pero creemos necesario, Venerables Hermanos, volver a llamar acerca de ello vuestra atención de modo particular. Al principio, el comunismo se manifestó cual era en toda su perversidad; pero pronto cayó en la cuenta de que de esta manera alejaba de sí a los pueblos, y por esto ha cambiado de táctica y procura atraerse las muchedumbres con diversos engaños, ocultando sus fines tras ideas que en sí son buenas y atrayentes.

Así, viendo el deseo de paz, los jefes del comunismo fingen ser los más celosos fautores y propagandistas del movimiento por la paz mundial; pero, al mismo tiempo, excitan a luna lucha de clases que hace correr ríos de sangre, y sintiendo que no tienen garantías de paz, recurren a armamentos ilimitados. Así, bajo diversos nombres que ni siquiera aluden al comunismo, fundan asociaciones y periódicos, que luego no sirven más que para hacer penetrar sus ideas en medios que de otro modo no serían fácilmente accesibles, y pérfidamente procuran infiltrarse hasta en asociaciones abiertamente católicas y religiosas. Así, en otras partes, sin renunciar en lo más mínimo a sus perversos principios, invitan a los católicos a colaborar con ellos en el campo llamado humanitario y caritativo, proponiendo a veces cosas completamente conformes al espíritu cristiano y a la doctrina de la Iglesia. En otras partes llevan su hipocresía hasta hacer creer que el comunismo, en países de mayor fe y cultura, tomará un aspecto más suave y no impedirá el culto religioso y respetará la libertad de las conciencias. Y hasta hay quienes, refiriéndose a ciertos cambios introducidos recientemente en la legislación soviética, deducen que el comunismo está para abandonar su programa de lucha contra Dios.

Procurad, Venerables Hermanos, que los fieles no se dejen engañar. El comunismo es intrínsecamente perverso, y no se puede admitir que colaboren con él en ningún terreno los que quieren salvar la civilización cristiana. Y si algunos, inducidos al error, cooperasen a la victoria del comunismo en sus países, serán los primeros en ser víctimas de su error; y cuanto las regiones donde el comunismo consigue penetrar más se distingan por la antigüedad y la grandeza de su civilización cristiana, tanto más devastador se manifestará allí el odio de los sin Dios.»

Y eso que entonces ya no se consideraban "socialdemócratas".

Créditos:
Extracto de la encíclica Divini Redemptoris, publicada por el Papa Pío XI en 1937, tomado de la edición realizada por Editorial Apostolado de la Prensa, S.A., en 1960, de la biblioteca del autor.
Viñeta de J.M. Nieto, publicada en ABC el 24 de julio de 2014, de la hemeroteca del autor.

martes, 4 de marzo de 2014

Una gracia… estancada

Hace su poco más de tres meses se acabó produciendo un fundido a negro en la emisión televisiva de Canal 9, que, junto con el de Radio 9, era el de RTVV.

Un par de semanas antes, en el periódico Levante, la viñeta de Ortifus, contrario a este cierre, y fiel a su frecuente ausencia de gracia, era la siguiente:


Establecer la comparación entre la decisión (correcta o no, compartida o no) de un gobierno democrático, y la criminal acción represora de un gobierno totalitario -versión comunista-, a través del ya consolidado icono de la lucha por la libertad como es la persona que se plantó ante los tanques en la Plaza de Tian’anmen, en Pekín, en 1989, sólo se puede calificar como de desprecio e insulto a quienes en aquella primavera pacíficamente estuvieron en esa plaza a favor de la libertad.

Hoy hace un centenar y trece días de la publicación de esa viñeta.

Si tan a favor de la libertad de expresión pareció manifestarse el dibujante, en todo este tiempo he echado en falta una viñeta sobre las manifestaciones en Venezuela; aunque sólo fuera, si no por la población, por solidarizarse con un medio de comunicación como la CNN. Pero, salvo error, ni por ésas.

Y no es excusa decir que se trata de viñetas de carácter local porque no es cierto, pues cuando le gusta, bien que busca la inspiración en Madrid (especialmente si se trata de alguien del Partido Popular).

Créditos:
Viñeta de Ortifus tomada de la página de internet del periódico Levante del día 11 de noviembre de 2013.

martes, 21 de enero de 2014

Sin valores, también a la vida quitó el valor

El problema de Lenin era que creía que se podían conseguir cosas mediante la coerción, el terror y el asesinato. «Dictadura -y apréndase esto de una vez para siempre- significa poder ilimitado basado en la fuerza, no en la ley» (enero de 1918). «Es una gran equivocación creer que la NEP [Nueva Política Económica] pondrá fin al terror. Volveremos al terror y al terror económico» (marzo de 1922).Y así sucesivamente; hay docenas de declaraciones parecidas. Lenin, durante su primer día de mandato, prefirió no enterarse cuando el Segundo Congreso de los Sóviets abolió la pena de muerte. [Nota al pie: Restablecida por el gobierno provisional de Kerenski para castigar las deserciones del frente. Los bolcheviques habían hecho campaña anteriormente con la consigna «Abajo la pena capital, restablecida por Kerenski».] «Bobadas -decía Lenin-: ¿cómo se puede hacer una revolución sin ejecuciones?» Pensar de otro modo era «debilidad intolerable», «ilusión pacifista», etc. Hacía falta la pena capital o no sería una revolución «de verdad», como la francesa (pero no como la inglesa, la de Estados Unidos ni, desde luego, la rusa de febrero de 1917). Lenin quería ejecuciones; tenía el corazón puesto en las ejecuciones. Y las tuvo. Se ha sugerido la posibilidad de que en el período 1917-1924 muriera más gente a manos de la policía política que en todos los frentes de la guerra civil.
Dicho escuetamente: con Lenin, el «valor de la vida humana se vino abajo», en palabras de Alain Brossat. Y así quedó zanjado el asunto durante treinta y cinco años.

Tal día como hoy, unos conmemoran el nonagésimo aniversario del fallecimiento de Vladimir Ilich Uliánov, Lenin.

Otros, en cambio, aunque su régimen continuara, celebramos el fin de su inicio.

(Lo más triste es que, hoy en día, el “valor de la vida humana” sigue en manos de la “política”.)

Créditos:
Extracto de la sección Diez tesis sobre Ilich (en concreto, se trata de la resis X), en la primera parte, El hundimiento del valor de la vida humana, de Koba el Temible. La risa y los Veinte Millones, obra de 2002 de Martin Amis, según traducción de 2004 de Antonio-Prometeo Moya, para la edición de la obra publicada por Anagrama con el número 577 de su colección Panorama de Narrativas (pp. 42-43), de la biblioteca del autor.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Y ahora, ¿dónde los pongo?: Seguimos con la (misma/otra) historia

Memorias,…










… cartas y novelas,…










… finales y principios.










Créditos:
Cubiertas y sobrecubiertas de los libros en cuestión.

martes, 5 de marzo de 2013

La estructura de acero se hundió, aunque…

«Bulgákov estaba triste.
»Dada la imposibilidad en que se encontraba de publicar, inventaba pequeñas historias, graciosas y melancólicas a un tiempo, y las contaba a sus amigos, delante de una taza de té.
»Recuerdo una de ellas...
»Bulgákov llega a casa de Stalin, triste y fatigado.
»- Siéntate, Misha. ¿Por qué traes la cara descompuesta? ¿Qué te pasa?
»- Es que he escrito una obra de teatro.
»- Bueno, cuando se escribe una obra, se está contento, y tú, por el contrario, ¡estás tan triste!
»- Los teatros no la quieren, Iosif Visarionovich.
»- ¿Y dónde habrías querido representarla?
»- ¡En el Teatro del Arte, Iosif Visarionovich, no lo dude!
»- ¡Qué tonterías hacen los teatros! ¡No te preocupes, Misha! ¡Siéntate!
»Y Stalin coge el teléfono.
»- ¡Señorita! ¡Señorita!, ¿me escucha? ¡Páseme con el Teatro del Arte! ¡Sí, el Teatro del Arte! ¿Quién está al aparato? ¿El director? Aquí Stalin, ¿está usted ahí?
»Stalin comienza a enfadarse, resopla con todas sus fuerzas en el aparato.
»- Estos comisarios de comunicaciones con unos idiotas. Su teléfono no deja de hacer de las suyas. Señorita, vuelva a ponerme con el Teatro del Arte. Sí, vuelva a ponerme, ¿o es que hablo en chino? ¿Quién está al aparato? ¿El Teatro del Arte? Aquí Stalin. ¡No cuelgue! ¿Dónde está el director? ¡Cómo! ¿Que se ha muerto? ¿De repente? ¡Qué nerviosa está la gente últimamente!»

Lo irónico del caso es que hace 60 años, a Stalin le pasó algo parecido: era tal el terror de quienes lo cuidaban, que no se atrevieron a ver si se encontraba mal, por si lo molestaban… y en cambio, se estaba muriendo… o lo “estaban muriendo”.

Y lo curioso es... la división de opiniones.

Aunque yo la tengo muy clara.

Créditos:
Extracto de la nota a una carta de Mijail Bulgákov, de principios de 1931, tomado de Cartas a Stalin, recopilación de cartas dirigidas por Mijail Bulgákov y Evgeni Zamiatin, según traducción de Víctor Gallego, en la edición realizada por Veintisiete letras en enero de 2010  (pp. 36-37).

martes, 30 de octubre de 2012

Y ahora, ¿dónde los pongo?: Evitando olvidos

Días pasados, problemas con la conexión a internet hicieron que tuviera más tiempo para ordenar libros, con el satisfactorio resultado de que me diera cuenta de la ausencia de algunos de ellos en esta serie.

Como no se trata de que se olviden los libros en cuestión, y menos aún, de lo que se cuenta en los mismos, precisamente hoy, aquí los traigo.


Créditos:
Cubiertas de los libros en cuestión.

lunes, 4 de junio de 2012

La China, ¿es vecina?

Este sitio nace con la pretensión de convertirse en el punto de encuentro de todos los liberales hispanohablantes.

Esta declaración se puede leer en la página de inicio de liberalismo.org, lugar que, además de artículos y otros documentos muy interesantes en defensa de las libertades en general, y de diversos planteamientos liberales en particular, también tiene una sección de bitácoras para “hacerle un hueco a la actualidad”.

El logo del sitio, como se explica en el correspondiente apartado, rinde homenaje a un particular suceso de entre el conjunto de los habidos en la represión del régimen comunista chino en la plaza de Tiananmen, en Pekín, a partir de la madrugada del 3 al 4 de junio de 1989:
Entre las duras imágenes que nos quedan de aquellas protestas, una ha quedado grabada para siempre en nuestra retina. Un joven trataba de parar un tanque. El tanque se giraba para esquivarlo y entonces el chico se movía también para mantenerse enfrente. Ninguna palabra ha podido expresar mejor la lucha del individuo frente al Estado totalitario. Una persona en actitud pacífica y heroica de resistencia frente a la represión del Estado. Que es lo que consiste, en el fondo, el liberalismo.


Y aunque en estos días al hablar de China se haga referencia a otras cosas, conviene no olvidar nunca lo sucedido, pues, a pesar de que no lo parezca por todo lo que se dice, sigue estando en el poder un Partido Comunista.

[Por cierto, en el grupo impulsor de liberalismo.org se encuentran Daniel Rodríguez Herrera, Juan Ramón Rallo o Mario Noya, actuales pilares dentro de la estructura del Grupo Libertad Digital.

Por eso, me llama la atención que, al contrario que en La Gaceta, por ejemplo, no se haya hecho hoy referencia alguna a esta efemérides de libertad.

(Claro, que, tal vez, viendo la actualidad de las bitácoras del sitio, haya que esperar un poco.)]

sábado, 14 de abril de 2012

Usar la cabeza no es eso

Ayer, al salir del trabajo, vi que en uno de los paneles de información en la empresa alguien había colocado un cartel como el que acompaña estas líneas.

Ya el jueves ABC publicaba una carta (accesible en Kiosco y Más) firmada por Manuel Mariscal Zabala, quien denunciaba la aparición junto a la sede del Partido Popular de Getafe, de una pintada con la frase «Yo también sé recortar» y el dibujo de una guillotina. El viernes, las noticias ya lo fueron sobre el cartel en cuestión, por ejemplo, en La Gaceta; en cuanto a planteamiento e iconografía asociada, ha sido tratado también por elentir o caraguevo.

Sin perjuicio de otras consideraciones mejor expuestas por ellos en sus blogs, el caso es que lo primero que pensé ayer al ver el cartel fue:
«Vaya. Ahora resulta que los de Izquierda Unida se han hecho liberales protestantes.»

Me explico. Es sabido que frente a los países donde triunfó la Reforma, etcétera, etcétera, etcétera, una de las causas de los problemas de España, causa en la que insiste en numerosas ocasiones César Vidal Manzanares, es que aquí nunca hemos ajusticiado a un Rey.

Y parece como si los ‘cachorros’ de Izquierda Unida, para que tampoco les acusen de católicos gandules, se quisieran aplicar a fondo poniendo solución, aunque sea atrasada, según tan categórico diagnóstico socio-histórico-religioso del antedicho.

Se me podrá decir que no es eso…, que es justo lo que dicen que dijo Ortega y Gasset sobre la nueva República que él ayudó a traer en España: «No es eso, no es eso». Sólo que para entonces ya era, trágicamente, tarde.

Nota:
Naturalmente, no seré yo quien le recuerde ni al tal ni a los ‘cachorros’, cómo acabó el principal impulsor del uso de la guillotina, Monsieur Robespierre.

Créditos:
Imagen tomada de Libertad Digital tomada a su vez, según indican, de la página de Izquierda Unida.

sábado, 11 de febrero de 2012

Unas sugerencias ¿liberales?

Ante el entusiasmo que está generando en algunos sectores la reciente reforma laboral, quiero modestamente hacer unas sugerencias:
- anulación de convenios laborales y otros marcos que encorsetan las libertades de empresa y trabajador.
- sustitución de los anteriores por contratos negociados directamente entre ambos. Algo así como: «Son lentejas, lo tomas o lo dejas. Hay cinco millones de personas esperando a la puerta».
- facilitar las condiciones de despido del trabajador, lo que facilitará la contratación… de los recién despedidos pero en los términos de la cláusula anterior.
- flexibilidad de las funciones a desempeñar, siempre acordes con las capacitaciones técnicas del empleado, lo que permitirá establecer, por ejemplo, un cuadrante de turnos para la limpieza de la oficina y de los aseos, ahorrando el corrrespondiente dinero por no tener que contratar personal (o externalizar el servicio) para la limpieza.
- aplicar lo anterior, no obstante, con criterios de conciliación laboral-familiar: el empleado, al salir de casa el lunes, dirá «Cariño, hasta el viernes» para evitar confusiones y errores.. Para acelerar la recuperación económica, durante este año se sustituirá la palabra ‘viernes’ por ‘sábado’.
- los empleados colaborarán para el buen desarrollo de la actividad de la empresa, llevando desde casa su propio látigo, para su uso en aquellos momentos en que desfallezcan.
- si los sindicatos y otras sectas de izquierda protestan, se aceptará un pequeño dispendio contra la economía de la empresa, colocando en las diversas estancias de los locales de trabajo, reproducciones de la noticia publicada en su día en ABC.


Créditos:
Imagen de la noticia publicada en ABC el día 5 de agosto de 1952, en la sección de Internacional, dentro del apartado ‘Bloque Soviético’, tomada de la hemeroteca de internet del periódico.

martes, 31 de enero de 2012

Un mártir, también en las pantallas

Aunque no lo parezca, el pasado viernes se estrenó la película Popieluszko, la libertad está en nosotros.

Su llegada a las pantallas ya había sido anunciada hace tiempo, y más recientemente, su pre-estreno (del que me enteré tarde). Finalmente, con una curiosa invitación para verla, se estrenó el viernes.

Y aunque apenas nadie se ha hecho eco del evento, dándole toda la relevancia al resto de películas, algún oasis hay entre los medios de comunicación: sí, se trata de La Linterna en COPE.

Eso sí, no está fácil verla: por ejemplo, en Valencia capital, sólo la proyectan en los Cines Lys.

Créditos:
Cartel de la película, tomado de Religión en Libertad.
Pantallazo de la página de estrenos del viernes 27 de enero de El Mundo.

martes, 24 de enero de 2012

Qué mundo el de aquellos obreros

El próximo mes de julio se cumple el 30 aniversario del comienzo de la guerra civil española. La mayoría de aquellos contendientes ven ya blanquear sus cabezas; muchos desaparecieron para siempre. Nuevas generaciones han crecido y ponen su peso decisivo en la vida nacional. Han pasado 30 años… Pero las consecuencias, las discriminaciones y responsabilidades derivadas de aquella guerra no han sido canceladas todavía. Franco y sus incondicionales, empeñascados en el poder y en el pasado, siguen gobernando con las rentas de la guerra civil y no quieren cerrar esa cuenta. Mantener, con odio irracional, su espíritu triunfalista y discriminados a los españoles en vencedores y vencidos es el IDEARIO de su política.


Eso explica que en 30 años –27 de “paz y de victoria”– no se haya promulgado la amnistía, pese al clamor popular, las reiteradas peticiones de los intelectuales y de amplios sectores de la nación. (…)
LA AMNISTÍA debe ser la cancelación total, sin reservas ni exclusiones, de las responsabilidades contraídas en uno y otro campo durante la guerra civil y en el período consecuente. Esta amnistía tendrá una importancia histórica y nacional: repararía las injusticias presentes, llevaría el sosiego a las conciencias perturbadas por el pasado y contribuiría a facilitar una solución incruenta al problema político español.
Es evidente que esta amnistía, por su alcance y significación, supondrá un triunfo de la política de reconciliación nacional frente al espíritu de guerra civil y no será promulgada de buen grado por el equipo franquista. Pero ésta no es una tarea de ellos, sino NUESTRA, de los demócratas, de toda la oposición, de todo el pueblo. Incluso de muchos que sin ser todavía opositores al franquismo ven en la amnistía un paso impostergable para la pacificación efectiva de la vida nacional. Jamás una reinvidicación tuvo más razones políticas y humanas para ser exigida, ni ofreció tanta base de coincidencia a los diversos sectores de la vida española.
(…)
En cualquier caso, los comunistas estaremos listos para contribuir con nuestras ideas y nuestra fuerza, a toda acción conjunta o convergente para alcanzar la amnistía y movilizar a las masas, al pueblo particularmente sensible a este anhelo, seguros de que su consecución es umbral obligado hacia un régimen de paz y libertades.

Qué cosas se pierde Cayo Lara por no leer Mundo Obrero.

Créditos:
Cabecera y extractos del artículo/editorial de portada, de Mundo Obrero, “Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España”, tomados de su número 9 del año XXXVI, fechado en la primera quincena de abril de 1966, de la hemeroteca del autor (las frases en negrilla, destacadas en el original -y el subrayado, mío).

sábado, 26 de noviembre de 2011

Ser o no Ser… pero estando

La Derecha no es una ideología, es un estilo de vida que coincide con unos valores fundamentales, y dentro de estos valores, en primer lugar, como cúpula de todos ellos, están los valores cristianos. La Derecha es un estilo de vida permanente dentro del cual está el amor, la familia, la propiedad privada, la fe religiosa, la moral, el heroísmo en la guerra como en la paz, esos valores son los valores fundamentales que siempre han sido, volens nolens, de derechas, porque en contra de todos ellos, siempre se han manifestado los de izquierdas. Ellos se han inventado una ideología, una filosofía para poder atacar estos valores que no necesitan de ninguna ideología. La Derecha representa la vida y la Izquierda representa lo tanático. La Derecha está por el amor normal o natural en contra del aborto, en pro de la familia, en contra de la droga. Y no en balde, porque esto significa defender la vida. Desde el otro campo, desde el campo de las ideologías, que son siempre de izquierdas, brotan siempre los ataques en contra de la vida, defendiendo actitudes contra natura.

Padre de hijos bautizados en el catolicismo, Vintila Horia, cristiano ortodoxo, nació en 1915 en Segarcea, al sur de la Valaquia rumana. En 1944 le pilla en Viena el golpe de estado del rey Miguel I, con el que Rumanía se pasa al bando aliado en la II Guerra Mundial. Consecuencia de ello, Horia es detenido por el régimen nacional-socialista y llevado preso a los campos de concentración de Krummhübel y de María Pfarr, siendo finalmente liberado por los ingleses en junio de 1945.

A pesar de ello, los comunistas, nueva ideología en el poder en Rumanía, lo condenan en ausencia a trabajos forzados de por vida, que adoptarán la forma del exilio de por vida, primero en Italia, luego en Argentina, y tras una breve parada en España, llega a Francia.

Aquí es incluso premiado con el Goncourt por su novela Dios ha nacido en el exilio, publicada en 1960. Sin embargo, el mundo “cultural” francés, detentado por la izquierda, le hace la vida imposible, llevándole incluso a renunciar al premio para intentar conseguir algo de tranquilidad. No es así, y en 1964, definitivamente, se viene de nuevo a España, en concreto, a Collado-Villalba, en Madrid.

Con tal experiencia vital, no es de extrañar que Vintila Horia tuviera muy claras algunas cosas.

Ahora se cumple una semana del final de la jornada de reflexión correspondiente a las últimas elecciones legislativas en España, con el resultado ya conocido. Y ahora que aún está a tiempo, convendría que el flamante triunfador en esas elecciones reflexione a su vez sobre la famosa diferenciación española, es decir: el ser y el estar.

A ver si deja claro si simplemente está, porque no podía estar el otro, o si es que en realidad es… de acuerdo con la definición arriba recogida.

Porque, en caso contrario, como nos intente explicar su ideología, quedará claro el origen del color azul del mapa electoral.

Créditos:
Fotografía tomada de la sobrecubierta; extracto de una entrevista publicada en el número 11 de la revista Hespérides, y recogido en el prólogo; y datos tomados también del prólogo, todo ello de la edición de Dios nació en el exilio, de Vintila Horia, publicada por Ciudadela en 2008.

sábado, 20 de agosto de 2011

Cuando en verano, llegó el otoño a la primavera

Con el derrocamiento del presidente Novotny -sustituido en la jefatura del país por el general Svoboda- desapareció el último residuo de la vieja guardia staliniana en Praga. La peligrosa evolución política de Checoslovaquia, dirigida por el grupo neomarxista de Dubcek, se orientaba decididamente hacia una línea de mayor flexibilidad y liberalización en numerosos aspectos, tales como los que apuntaban a la spresión de la censura, promulgación de una ley de asociaciones y establecimiento de un tribunal de garantías constitucionales. Mo era menos significativo el hecho de la revisión de las funciones del partido comunista, a propósito de la cual, José Sabota, uno de sus dirigentes, no tuvo inconveniente en manifestar que «es el Gobierno el que tiene que gobernar, no el Partido, toda vez que éste no representa a todos los ciudadanos». Otros signos de liberalización eran ofrecidos por la crítica de las directrices de la política exterior; por la apertura a la palestra política de los seis partidos que, «de jure», existen en el país; por la mutación de la economía de Estado por otra, basada en la individualización de la responsabilidad empresarial y por la suavización del clima religioso, expresada por las voces que piden el regreso del Cardenal Beran. Ante todos estos acontecimientos y toma de posiciones, la Unión Sovi´detica estimó que no podía permanecer con los brazos cruzados. Ya en la última decena de junio de 1968 las fuerzas militares del Pacto de Varsovia desarrollaron en territorio checoslovaco espectaculares maniobras, como una amenza larvada contra el nuevo espíritu checo. No obstante, a fines de julio, dichos contingentes armados abandonaron el país. Sería por muy poco tiempo. La cauta política soviética aconsejaba la adopción, por el momento, de una postura más flexible hacia el heterodoxo Dubcek. El 29 de julio llegó a reunirse en Cherna una delegación del Politburó de la U.R.S.S. y otra del Presidium checoslovaco, preludio de la «declaración de Bratislava», suscrita el 3-VIII-68, en virtud de la cual se reconocía implícitamente el derecho de Praga a elegir su manera particular de aplicar a las necesidades nacionales los postulados de la ideología comunista. Dubcek, el nuevo delfín, apoyado incluso por los partidos comunistas de Francias e Italia, representados por Rochet y Pajetta, parecía dominar el panorama político de su país.

En efecto.

El día 4 de agosto, coincidiendo con la clausura de la conferencia de Bratislava, el gobierno checoslovaco consigue “la retirada de los últimos soldado soviéticos que estaban estacionados en territorio nacional checo”.

Una semana después, el día 12, llegaba a Checoslovaquia Ulricht, el Presidente de Alemania Oriental, para entrevistarse con Dubcek. Siguiendo una política exterior propia, el día 16 se firmaba un tratado de amistad entre Checoslovaquia y la Rumanía de Ceaucescu., culminándose el día 18, cuando “el jefe del gobierno anuncia que Checoslovaquia está dispuesta a aceptar ayuda económica por parte de Occidente”.

Así llegó el día 20 de agosto de 1968.

Las tropas soviéticas comenzaron a invadir Checoslovaquia, y al día siguiente el país entero se encuentra ya ocupado, y los dirigentes checoslovacos, prisioneros y a buen recaudo.

Doce años antes, los tanques soviéticos acabaron con la revolución húngara. Doce años después de la Primavera de Praga, en Polonia estalló en unos astilleros nuevamente la búsqueda de la libertad.

El telón de acero, que se había hecho físicamente realidad en agosto de 1961, fue objeto de una drástica actuación otro agosto, siete años después, porque no aguantaba.

Ya ni siquiera existe Checoeslovaquia, pero sigue habiendo quienes gustan de la ideología totalitaria que sometió a centenares de millones de personas.

Pues desde estas páginas mantendremos el recuerdo de la Historia, para evitar su olvido o, peor aún, su manipulación.

Créditos:
Textos y fotografía tomados del Informatodo 1969 (anuario correspondiente al año 1968), editado por Selecciones del Reader’s Digest.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Y ahora, ¿dónde los pongo?: El nuevo trabajo formativo

Sin saber aún los planteamientos del actual mercado intervenido laboral, el pasado sábado decidí invertir en mi formación autodidacta, y adquirí nuevo material de trabajo.

Empecé yéndome algo atrás en la actualidad.



Luego, me acerqué algo más, con un libro del que traigo su curioso diseño, por este orden: la portada, la contraportada, y la sobrecubierta que parcialmente lo cubre, y donde ya figura el autor y título.



Finalmente, terminé de equilibrarme con las 1.056 páginas de historia de estos últimos cien años.

Pero no sé si la Administración decidirá validarme estas acciones formativas.

Créditos:
Portadas (y contraportada y sobrecubierta)de los libros adquiridos.

martes, 20 de julio de 2010

La mentira os hará esclavos

El 20 de julio iba por las calles de Petrogrado, cuando en la avenida Newsky vi un gran grupo de gentes y me acerqué. Los vendedores de periódicos corrían en todas las direcciones, gritando:
- ¡Edición extraordinaria, con el fusilamiento del antiguo zar en Yekaterimburgo! ¡La muerte de Nikolas Romanow!
El telegrama decía: «en la noche del 17 de julio, y por orden del Soviet local de Yekaterimburgo, ha sido fusilado el ex zar Nikolas Romanow. Su familia ha sido trasladada a lugar seguro.»
La noticia era breve, cínica y terminante. Ni una palabra sobre los motivos que justificaran este asesinato inaudito. Ni el menor intento de una rectificación. Lancé una mirada en derredor y vi sobre los rostros de los hombres que me rodeaban expresiones de desesperación y de pena. Pero todos callaban; nadie se atrevía a comentar la horrible noticia, pues por amarga experiencia se sabía que había por todas partes espías de los Soviets. Sólo alguna que otra voz aislada se atrevía a poner en duda la verdad de aquella espantosa noticia.


Y es que efectivamente, la noticia no sólo era falsa, sino que era una “breve, cínica y terminante” mentira. Eso sí, era una mentira revolucionaria.

En la noche del 16 al 17 de julio, en la casa Ipátiev, en Yekatiremburgo, en el Ural, donde estaban prisioneros del Soviet, la familia imperial y varios sirvientes así como el médico, fueron llevados al sótano, engañados (bien para hacerles una fotografía, bien porque el ejército blanco estaba cerca), y al cabo de unos minutos fueron asesinados a tiros y bayonetazos, todos, incluso el perro.

En julio de 1918 los bolcheviques no se encontraban firmemente asentados en el poder, y la guerra civil, entre los mismos revolucionarios, y entre éstos y los monárquicos, se encontraba en un proceso creciente de intensidad. Una forma de asegurar si no la victoria frente a ellos, sí al menos la ausencia de la causa de los monárquicos, era, lógica y criminalmente, eliminar a la totalidad de la familia imperial. Y así se hizo. El gobierno soviético, no obstante, no informó de ello, y sólo mencionó la ‘ejecución’ del Zar, y el traslado “ a lugar seguro” de su familia. De esta manera, la acción de los monárquicos todavía tenía una esperanza, y en su consecución, se delatarían.

Hasta finales de ese mismo año 1918, no empezarían a circular bosquejos de la verdad: “Al mismo tiempo fueron tomando más cuerpo los rumores de haber sido asesinada toda la familia imperial. Yo estuve mucho tiempo resistiéndome a creer estas espantosas noticias.

Finalizan las memorias con esta reflexión:
Sin cesar me persigue la triste sonrisa de mi zarina, tal como la vi por última vez en Tobolsk. Porque nosotros, los que nos llamamos fieles súbditos, no hemos cumplido nuestro deber para con la familia imperial, no hemos hecho honor al juramento que prestamos sobre la cruz y los Santos Evangelios. Este es el crimen por el cual ha de padecer infinitamente el pueblo ruso, que sufre ya hace más de diez años bajo la tiranía de los bolcheviques, mientras nosotros, desterrados de nuestro país, vegetamos en tierra extranjera, acosados por el hambre, enfrío y la pobreza.

Créditos:
Portada y transcripción parcial del capítulo XIX Catástrofe y fuga de la obra Cómo intenté salvar a la zarina, de Sergio de Markow, según traducción de M. Perales, primera edición por Espasa-Calpe en 1929 (pp. 256-257, 279 y 281)

Ilustración de S. Sarmat titulada Ejecución del zar Nicolás II y su familia en Yekaterimburgo, incluida en la obra Histoire des Soviets de H. de Weindel, tomada de la página Romanov Memorial - Ipatiev House.

Fotografía del zar Nicolás II y familia, en 1917, tomada de ABC.

martes, 22 de junio de 2010

Cuando se pacta con asesinos, los honrados pierden

Hace casi un año, recordábamos en estas páginas el conocido como Pacto Molotov-Ribbentrop, o Tratado de No Agresión tal y tal y tal, entre el régimen nacional-socialista impuesto en Alemania y el régimen comunista (soviético) impuesto en Rusia y repúblicas anexionadas.

Una escena literaria que recuerdo sobre tal pacto se encuentra en Ha estallado la paz, de José María Gironella. Dicha escena muestra la extrañeza y confusión que causó en la España de la inmediata posguerra (agosto del mismísimo 1939, Año de la Victoria), personificada en la familia Alvear (y en concreto en la madre), el conocimiento de la alianza entre Hitler y Stalin, cuando hasta hacía escasamente medio año antes habían dado evidentes muestras de, digamos, desafecto, a través de sus apoyos en un caso, y sus peones y títeres en el otro, aquí, en España.

A mediados del pasado mes de noviembre, mientras regresaba en taxi de una reunión de trabajo, pude escuchar la parte final de la reseña o comentario que se estaba haciendo en el programa de Carlos Herrera, sobre un libro recién publicado en España, cuyo título hacía referencia precisamente a dicho pacto, a través de su otro nombre bajo es que también era bien conocido (y mejor calificado), El pacto de los asesinos, siendo su autor Max Gallo. No recuerdo ahora qué dijeron en esos comentarios, pero el caso es que, fuera lo que fuese, me resultó suficiente como para comprar el libro en la primera ocasión, que fue a principios de diciembre (sobre su lectura, lo haré en cuanto acabe con Eichmann).

En la contraportada del libro se dice: “Max Gallo se ha inspirado en la vida de Margarete Buber-Neumann, la dirigente comunista alemana que, perseguida y recluida en Siberia por Stalin, entregada a Hitler e internada en Ravensbrück tras el pacto germano-soviético, se convirtió después de la Segunda Guerra Mundial en una de las principales voces en contra del totalitarismo nazi y comunista, después de descubrir –y padecerlo en su propia carne– que debajo de las utopías y las esperanzas de cambio juveniles se hallaban agazapados el terror y la barbarie”.

Fuera de las referencias literarias, el Pacto de los Asesinos fue recordado, intencionadamente, bajo el título “¿Cuándo arrancan las tragedias?”en la Tercera de ABC por Hermann Tertsch con motivo del septuagésimo aniversario de la ‘fecha oficial’ del inicio de la Segunda Guerra Mundial:

Se suele olvidar que al mismo tiempo el Ejército Rojo de Stalin iniciaba la ocupación de toda Polonia oriental, hasta el río Bug. Y algunos no quieren recordar que aquello respondía a un acuerdo entre los caudillos de las dos grandes ideologías totalitarias que habían surgido en Europa durante el primer tercio del siglo XX. El 23 de agosto, el nazismo alemán y el comunismo soviético firmaron un Pacto de Amistad cuyo primer objetivo era la repartición de Polonia y la posterior ocupación soviética de los estados independientes bálticos.

Tertsch recuerda también otro aspecto que es olvidado general e intencionadamente:

La segunda [guerra mundial] estuvo dominada por unas ideologías totalitarias surgidas durante la falsaria Paz de Versalles. Mientras las democracias fracasaban estrepitosamente. La otra diferencia, no menor, [y por eso mismo] está en que la primera habría sido evitable y la segunda no.

Por desgracia, “el terror y la barbarie” no parece tener una identificación unívoca, clara e indubitada, y sobre el fracaso de las democracias…

Y es que como recordé en su día, no sólo el nieto de Stalin quiere impedir que se difunda la verdad sobre su abuelo: también el PSOE encuentra reparos a ello:
La réplica socialista sostuvo que su grupo y su partido aprueban todas las resoluciones de Naciones Unidas de condena de los crímenes del estalinismo... pero, también se escudaron en las diferente interpretaciones que se dan sobre los hechos y que dividen drásticamente a rusos y ucranios aún en la actualidad.

El caso es que finalmente, como era de prever, el mundo no resultó lo suficientemente grande para estos dos genocidas, y acabaron enfrentándose: tal día como hoy, pero de 1941, se inició la Operación Barbarroja, invadiendo Alemania la zona polaca bajo ocupación soviética, ante el desconcierto de Stalin (quien, según leí no sé dónde, estaba en esas fechas preparando justo lo contrario).

Tras la guerra, vencido uno de los genocidas, las democracias volvieron a fallar, y dejaron tranquilo (¡y con buena imagen pública!) al otro.

Créditos:
Fotografía del Pacto Molotov-Ribbentrop tomada de la Wikipedia.

Portada y transcripción de la contraportada, de El pacto de los asesinos, de Max Gallo, editado por alianza Editorial, en 2009, con traducción de Wenceslao-Carlos Lozano.

Fotografía de Adolf Hitler tomada de la Wikipedia ["This image was provided to Wikimedia Commons by the German Federal Archive (Deutsches Bundesarchiv) as part of a cooperation project. The German Federal Archive guarantees an authentic representation only using the originals (negative and/or positive"]

Fotografía de Stalin tomada de Libertad Digital.

viernes, 16 de abril de 2010

Lo difícil que resulta limpiar el lodo

Con independencia del calendario vigente en cada sitio, era un 22 de abril de 1870 en algún lugar, cuando en Simbirsk, que bastantes años más tarde pasó a llamarse Ulyanovsk, nació el más famoso de los Ulyanov, claro: Vladimir Ilyich Ulyanov, más conocido por su alias de Lenin.

Lenin (19 de marzo de 1922):
«Ahora y sólo ahora, cuando en las zonas afectadas por el hambre hay antropofagia y las carreteras están pavimentadas con cientos de cadáveres, si no miles, es cuando podemos (y por lo tanto, debemos) insistir en la apropiación de los objetos de valor [de la Iglesia], con la energía más implacable y despiadada, sin reparar en medios para aplastar toda resistencia […] Un momento como el del hambre y la desesperación es único para crear entre las masas campesinas en general una disposición que nos garantice su simpatía o en cualquier caso su neutralidad […] Debemos declarar ahora [al clero] una guerra decisivia y despiadada, y someter su resistencia con una brutalidad que no olviden durante décadas […] Cuantos más representantes de la burguesía y el clero reaccionarios consigamos ejecutar en este asunto, mejor.»

Los archivos eclesiásticos indican que aquel año mataron a 2.691 sacerdotes, 1.962 monjes y 3.447 monjas. Durante una carestía anterior, la de 1891, en la que murió medio millón de personas, la lucha contra el hambre fue una prioridad nacional. En la capital de Samara (Kuíbishev), sólo un intelectual, un abogado de veintidós años, se negó a participar en la campaña y, desde luego, fue denunciado públicamente. Era Lenin. Tuvo la ‘valentía’, como dijo un amigo suyo,
«de decir a los cuatro vientos que aquella carestía tendría muchos resultados positivos […] El hambre, explicó, por destruir la desfasada economía campesina, sería […] el preludio del socialismo […] el hambre destruiría asimismo la fe no sólo en el zar, sino también en Dios.»

El hambre pertenece a la tetrarquía comunista; los otros tres elementos son el terror, la esclavitud y, evidentemente, el fracaso, el sempiterno e incorregible fracaso.


Estas desgracias y maldades llegaron a materializarse “gracias” a que un 16 de abril, pero de 1917, Lenin cruzaba la frontera y regresaba a Rusia, en plena I Guerra Mundial, merced a la financiación de alemanes que querían la retirada de Rusia de la Gran Guerra. Este objetivo se consiguió, con el resultado conocido, poco después, de la revolución de octubre y el establecimiento del régimen totalitario soviético y comunista.

Si para la financiación alemana podía encontrarse una explicación, pues al fin y al cabo estaban en guerra ambos países, lo que me resulta más difícil es encontrarla para la otra financiación que tuvo Lenin: la de procedencia estadounidense.

Pocas veces puede aplicarse de una manera más trágica, en la Historia, eso de que “de aquellos polvos, vienen estos lodos”.

Y por desgracia, se sigue demostrando que una de las cosas que más cuesta de limpiar es el barro, el lodazal en que se está convirtiendo este, cada vez más asolado, solar patrio.


Créditos:
Koba el Temible. La risa y los Veinte Millones, de Martin Amis, editado por Anagrama. Primera parte: El hundimiento de la vida humana. Apartado Diez tesis sobre Ilich, tesis V (pp.38-39). Fotografías tomadas también del libro, mostrando a unos campesinos abocados a la antropofagia en 1920, y a Lenin disfrazado en julio de 1917.

Fotograma de Santiago Carrillo Solares, del vídeo enlazado, con declaraciones del pasado 14 de abril.

sábado, 13 de marzo de 2010

… como paz dejas.

Hace un tiempo comenté sobre la definición de democracia que dio Churchill haciendo uso de la figura del lechero.

En su momento, al menos en Inglaterra, supongo, este profesional hacía su cometido repartiendo a domicilio las botellas de leche en esas horas indefinidas del alba, aurora y amanecer.

Un aliado sobrevenido de Mr. Churchill se encargó de demostrar que bajo el régimen soviético, no solo los lecheros trabajaban a esas horas.

En la obra de Martin Amis Koba el Temible, ya conocida en estas páginas, en el apartado “La politización del sueño”, podemos leer los comentarios del autor sobre la conducta de un refugiado que se alojaba en su casa (más bien, la de sus padres), consecuencia de lo sucedido en Rusia:

A principios de los años cincuenta se le ocurrió decir, delante de alguien en quien pensó que se podía confiar, que estaba harto de ver al «cerdo seboso» de Georgui Malenkov (primer ministro de la URSS, 1953-1955). Los agentes de «los Órganos» fueron a buscarlo a medianoche. Lo condenaron a ocho años, que debía cumplir en un campo del norte, Vorkutá, un nombre que significa para un ruso tanto como Dachau para un judío. O quizá más. (…)
Cuando se lo llevaron a las tres de la madrugada, lo último que dijo Tibor
[Szamuely] a su mujer fue: «Escribe a tu madre». Solía jactarse de haber sido el único prisionero liberado por Stalin; por Stalin en persona. Por lo visto, la madre de Nina Szamuely tenía una estrecha amistad con el dictador estalinista húngaro Matyas Rakosi. El estalinista, como estaba mandado, llamó o cablegrafió a Stalin; (…) Y Tibor, por una serie de cabriolas y casualidades maravillosas, huyó a la Inglaterra que había visitado de pequeño. Huyó con su mujer, sus dos hijos y además (todo un golpe) con su amplia e insustituible biblioteca. Así pues, una historia feliz, me dije: una historia feliz.
(…)
Tibor se levantaba siempre muy tarde y Kingsley
[Amis, padre de Martín Amis] se quejó de ello en cierta ocasión hablando con Nina. Ésta le dijo que su marido necesitaba ver las primera luces del alba para pensar en dormirse. Incluso en Inglaterra. Necesita, dijo, «estar completamente seguro de que no irán a buscarlo esa noche».
Nosotros no lo entendemos y no hay ningún motivo por el que debamos entenderlo. Hace falta un poderoso esfuerzo de imaginación para tener una idea de lo que es un «miedo que para millones de personas resulta invencible – en palabras de Vassili Grossman –, ese miedo escrito en letras rojas en el cielo plomizo de Moscú, el miedo sobrecogedor al Estado»
” (pp. 27-29).

En el reciente viaje a Berlín recogí, no sé de dónde, un folleto del Instituto Cervantes. En él se puede apreciar una figura que yo diría se corresponde con la de Rafael Alberti (tengo que reconocer que no sé si sigue vivo o no, y además, no es algo que me preocupe en absoluto), y de la otra figura, mejor me callo, de momento.

En el libro que estoy actualmente leyendo (Campos de Flandes, de José Luis de Juan), en un momento en que el narrador tiene una conversación con un ruso (se desarrolla la acción en 2001), aquel tiene la siguiente reflexión:
Stalin, un hombre al que Rafael Alberti, tras hablar con él unas horas, no duda en describir como alguien que rezuma ternura de sus ojos húmedos” (pág. 160)

Está claro que Alberti no era pariente de Stalin (sanguíneo, quiero decir; lo de “de sangre” se podría entender de otra manera), pero quien si presume de ello es su nieto, quien lleva cosa de medio año querellándose con todo el que se atreve a decir la verdad.

Como culminación de estas demencias y/o maldades, este miércoles, día 10, para una ocurrencia que tiene buena la UNESCO, a los socialistas españoles les produce sarpullidos reconocer el genocidio no ya soviético, sino sólo de Stalin.

El pasado día 5 se celebró el aniversario de la muerte de Koba, y la duda es si hay quien todavía le tiene miedo, o es que lamenta que no siga vivo “poniendo orden”.

jueves, 25 de febrero de 2010

Cantar de… gesto

Hace una semana se generó una cierta polémica (a falta de otros temas más importantes), como consecuencia de cierto gesto realizado por el ex-presidente de gobierno, don José María Aznar López.

Acompaño la foto del gesto en cuestión, la cual, viéndola, me genera la siguiente duda: ¿se trata del gesto que se ha comentado, o es que pregunta a los increpadores si se refieren a él (eso sí, con el dedo, digamos, equivocado)?

El caso, en resumen, es que hay quien con un gesto, a sus adversarios politicos, los acaba enfadando.

En cambio, hay otros…














… que, con otro gesto,
a sus adversarios,…






… los acaban.

Nota: Las fotos históricas forman parte de un artículo de José Manuel Martínez Bande publicado en el suplemento Los domingos de ABC, el día 12 de junio de 1977 (pp.37 y ss.), del que ya hablaremos en otra ocasión.