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martes, 4 de marzo de 2014

Ya es hora

Probablemente no hay ninguna ciudad en Europa que a las ocho de la mañana ofrezca tanta animación como Berlín. Gran parte de esa animación, sin embargo, aunque se manifiesta de mañana, es animación nocturna. En Berlín se trasnocha hasta mediodía. Yo sé de locales de noche que abren a las seis de la madrugada, es decir, a la hora en que cierran todos los restaurants nocturnos de París. En París, con todo y ser París, no se trasnocha más que de noche; al amanecer, hay algunas parejas que se lanzan al Pre Catelán, en pleno Bosque de Bolonia; pero aquello ya no tiene nada de nocturno ni de artificial. Los hombres tiran sobre la hierba el cuello, la chistera y la corbata; las mujeres, poseídas de un súbito sentimiento bucólico, remangan sus ropas de soirée y, con las manos cargadas de brillantes, ordeñan a la vaca del establecimiento y hacen circular la leche, todavía tibia, en vasos de a un franco.
Aquí puede decirse que no se empieza a trasnochar hasta que amanece. Se aguarda la apertura del Quo Vadis? y del Piccadilly, a la seis de la mañana, como en París se aguarda a que den las doce de la noche para irse al Pigalle o a la Abbaye. Muchas personas se levantan para irse de juerga a la misma hora a la que se levantan otras para ir a la oficina. El madrugar ha venido ya a ser aquí una forma del trasnochar. Hay quien se pone su frac a las seis de la mañana y se lanza a la calle convencido de que es un trasnochador terrible.

Hace unas semanas volvió a ponerse de moda el tema de los horarios con que se desarrolla la vida de los españoles, en concreto, lo tardías que resultan la cena y la franja estelar de la programación televisiva.

En esta ocasión, fue The New York Times quien sacó el tema, haciéndose eco, por ejemplo, el mismo ABC de aquella crónica de Julio Camba.

Bueno, el mismo, exactamente, no; porque aquel periódico, aun con sólo diez años de vida, no hubiera cometido el error de este titular.

Y, como ya son las 22:00 PM, me voy a ver si puedo cenar… ayer.

Créditos:
Inicio del artículo La moderna Babilonia, de Julio Camba, publicado originalmente en ABC el 5 de diciembre de 1913, tomado de Crónicas de viajes. Impresiones de un corresponsal español, antología de artículos de Julio Camba realizada por Francisco Fuster, y editada por Fórcola como número 9 de su colección Periplos (pp. 296-297), de la biblioteca del autor.
Detalle de la portada de internet de ABC, ‘capturada’a primera hora de la mañana del 19 de febrero de 2014 por el autor.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Y ahora, ¿dónde los pongo?: ¿En pleno edificio?


Pues el caso que, haciendo honor a su título, el libro podría servirme como puerta de casa.

Porque las dimensiones del libro (37,5 x 30,5 x 4,5 cm) casi se prestan a eso.

(Hablando de «Front Pages», aquí hay algo de otra:
SCHWARTZ:
I was on a New York paper once – the Times. You might as well work in a bank.”)

Créditos:
Fotografía (no me cabe en el escáner) de la sobrecubierta de The New York Times. The complete Front Pages 1851-2008.
Frase de un personaje (se supone que periodista en el Chicago Daily News) durante el primer Acto de The Front Page, de Ben Hecht y CharlesMacArthur, tomada de la edición realizada por Covici Friede Publishers, de Nueva York, en 1928, de la biblioteca del autor.