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viernes, 1 de noviembre de 2013

Al principio, un Delfín

Hijo mío: Muchas razones y todas muy importantes , me han decidido a dejaros, con bastante trabajo por mi parte y entre mis mayores ocupaciones, estas Memorias de mi reinado y de mis hechos principales. Nunca he creído que los reyes, sintiendo como sienten todas las ternuras familiares, estuvieran dispensados de la común obligación de los padres: la de instruir a sus hijos mediante el ejemplo y el consejo. Por el contrario, me ha parecido que, en el alto rango en que ambos estamos, al deber particular se añadía un deber público; y por último, (…) este cuidado [sobre pueblos y Estados] no sería suficientemente grande si no fuera más allá de nosotros mismos, haciéndonos comunicar todas nuestras experiencias a quien deba reinar después que nosotros.

En 1688 Luis XIV se aplica en redactar una especie de consejos, desde su condición de padre y rey, para cuando su hijo, entonces con escasamente siete años, le suceda.

Por otra parte, he considerado lo que con tanta frecuencia he comprobado por mí mismo: el gran número de solícitos y asiduos que habrán de rodearos, cada uno con su propio deseo; lo difícil que os será hallar en ellos un parecer sincero; la completa seguridad que debéis tener en el de un padre, quien no tiene más interés que el vuestro, ni más pasión que la de vuestra grandeza.
Alguna veces me ha envanecido el pensamiento de que si las ocupaciones, los placeres y negocios del mundo, como sucede con cierta frecuencia, os permiten algún día el trato con los libros y la historia –único trato en el cual los jóvenes príncipes encuentran mil verdades sin mezcla alguna de adulación–, la lectura de estas Memorias podrá suplir en cierto modo a todas las demás lecturas, conservando por ellas vuestro gusto y distinción, en virtud a la amistad y respeto que me consevaríais.

Tal día como hoy, pero de 1661, nacía en el palacio de Fontainebleau Luis de Borbón, primogénito de Luis XIV, siendo por tanto heredero de la corona, y por ello, Delfín de Francia.

Más conocido como Gran Delfín, no tuvo opción a poner en práctica los consejos que su padre preparó para él, pues falleció cuatro años antes que él. Tampoco su hijo mayor pudo hacerlo pues sólo le sobrevivió un año, falleciendo también antes que Luis XIV.

Quien sí hubiera podido hacerlo fue su segundo hijo, aunque no en Francia, al haber renunciado a la sucesión al trono francés.

Y es que una cosa curiosa en el desconocimiento de la historia de España es que se sabe (más o menos) que la Guerra de Sucesión supuso la instauración en España de la Casa de Borbón a través de Felipe V, nieto de Luis XIV,… pero no se aclara, por así decirlo, cómo de nieto era.

Y es que era muy nieto: el segundo hijo de su primogénito, el Gran Delfín.

Y que por cosa de un par de años, hubiera sido rey de Francia (de hecho, al inicio de nuestra Guerra de Sucesión, Luis, su hermano mayor, no tenía aún descendencia).

Créditos:
Extractos de Memorias sobre el arte de gobernar, de Luis XIV, escritos dirigidos a su hijo Luis, el Gran Delfín, según traducción de Manuel Granell, tomados de la segunda edición, de 30 de septiembre de 1947, de la selección realizado por él mismo, y publicada por Espasa-Calpe Argentina, como número 705 de su colección Austral (pp. 25 y 26), de la biblioteca del autor.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Unos comentarios… ya nublados

Seríamos demasiados felices, hijo mío, si jamás tuviéramos que obligar y conceder gracias. Pero Dios mismo, cuya bondad no tiene límites, no siempre tiene que recompensar y algunas veces se ve obligado a castigar. (…) Exterminar los homicidas y los malhechores no es derramar sangre de nuestros súbditos, sino más bien economizarla y conservarla: es conmoverse de compasión, más por un número infinito de inocentes que por un pequeño número de culpables. La indulgencia ante estos desgraciados particulares sería una crueldad universal y pública.

Todo el mundo conviene, hijo mío, en que no hay nada menos honorable que desdecirse de lo que se había anticipado.

Créditos:
Extractos de Memorias sobre el arte de gobernar, de Luis XIV, escritos dirigidos a su hijo Luis, el Gran Delfín, según traducción de Manuel Granell, tomados de la segunda edición, de 30 de septiembre de 1947, de la selección realizado por él mismo, y publicada por Espasa-Calpe Argentina, como número 705 de su colección Austral (pp. 75-76 y 81), de la biblioteca del autor.

martes, 22 de octubre de 2013

Y ahora, ¿dónde los pongo?: Renacidos a nuevas lecturas

Como ya se ha dicho, hace unos días dejé varios huecos en la librería El Renacimiento, en Madrid.

El primero se corresponde con una descripción del mismo Madrid, obra de un hispanista francés, mientras que el segundo también venía de Francia, pero es relativo a las Cruzadas.



Y, como en la Feria de Otoño, también apareció la colección Austral (aunque con una sobrecubierta de menos).





¡Ah! Y don Gregorio Marañón.

Créditos:
Imágenes de las cubiertas y sobrecubiertas de los libros en cuestión.