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viernes, 3 de agosto de 2012

Una escala (musical) con 234 peldaños

Hoy se ha celebrado el cumpleaños de la inauguración del actual Teatro alla Scala, o sea, La Scala de Milán, allá por 1778.

La función de esa noche, la ópera Europa Riconosciuta, cuyo autor es Antonio Salieri, famoso entonces por sus trabajos, y famoso, ahora, por una película, y no sobre él.

Y como estamos de inauguraciones y aperturas al público, hay que empezar con la obertura, ¿no?

Créditos:
Fotografía de la fachada del Teatro alla Scala, de Milán, iluminada durante la noche, recién entrada la madrugada del 31 de marzo de 2007, del autor.

jueves, 6 de enero de 2011

Gentiles señores

Según la tradición, los Reyes Magos regresaron a Jerusalén coincidiendo con la Pasión y Muerte de aquel Niño al que dieron tributo y adoración a poco de su nacimiento, sufriendo martirio por la nueva Fe.

Con el tiempo, las reliquias se recogieron en una única tumba, siendo trasladadas a Constantinopla por indicación de Santa Elena, madre del emperador Constantino el Grande.

San Eustorgio visitó Constantinopla antes de ser nombrado obispo de Milán, recibiendo como donación del Emperador las reliquias de los Reyes (ca. 315). Para el traslado hasta Milán, San Eustorgio hizo esculpir un arca marmórea, y se dirigió hacia Italia atrvesando los Balcanes; en Dalmacia, embarcó para cruzar el mar, y luego, el resto del viaje, se hizo en un carro tirado por bueyes.

Por fin, llegaron ante las puertas de Milán, pero en ese momento, el arca se hizo tan pesada que el carro ya no podía avanzar. San Eustorgio lo entendió como una señal, y ahí mismo, se erigió la basílica original.

Sin embargo, en la Edad Media, Federico I Barbarroja, destruyó la iglesia durante el asedio de Milán. Si bien las reliquias se salvaron, el monarca vencedor las donó al Arzobispo de Colonia, Rinaldo de Dastel, quien en 1164 organizó un nuevo viaje, en 12 etapas, por Turín, Lucerna y Maguncia, entre otras localidades, hasta Colonia.

En la guerra contra el régimen revolucionario francés, las reliquias quedaron en poder del ejército revolucionario, siendo trasladadas nuevamente, hasta que, ya con Napoleón, fueron devueltas al Arzobispado de Colonia.

Sin embargo, una parte de las reliquias fueron devueltas, a su vez, a Milán, en 1904, lo que se conmemora anualmente junto con la celebración de la Epifanía.

El otro día vi un cartel en la calle relativo a un Nadal solidari a Patraix, organizado por la Asociación de Vecinos de este barrio de Valencia. Me llamó la atención que el calendario finalizara con el año, y he querido comprobarlo en su página de internet. Efectivamente es así. La Navidad, por tanto, la celebran sólo desde poco antes (con la figura de Papá Noel), hasta la Nochevieja.

Me dio pena, no porque los Reyes Magos fueran olvidados, sino por quienes decidieran voluntariamente omitirlos.

Porque, al fin y al cabo, si los Reyes Magos fueron capaces de mantener la Gracia que en su momento recibieron, sufrir incluso martirio, y padecer numerosas vicisitudes sus reliquias, ¿quién va a impedirles seguir haciendo desde Oriente los viajes con que todos los años cumplen con las ilusiones de millones de niños (y mayores)?

Créditos:
Datos tomados de la hoja informativa existente en la Iglesia de Sant’Eustorgio, en Milán.
Epifanía, de Nicolás Falcó, del conjunto de Seis Gozos de la Virgen (ca. 1513-15), en el Museo de la Catedral de Valencia (tomado del Catálogo de la Exposición La gloria del barroco)
Aparición de San Pedro y San Pablo al emperador Constantino, de Jerónimo Jacinto de Espinosa (ca. 1660), en el Museo de Bellas Artes de Valencia (tomado del Catálogo de la Exposición La Gloria del Barroco)
Fotografías de la iglesia de Sant’Eustorgio (fachada principal), y del gran sarcófago en su interior, que en su momento guardó las reliquias de los Santos Reyes Magos, en Milán, de abril de 2007, del autor.

jueves, 1 de abril de 2010

La Última, que fue la Primera

El Viernes de Dolores de 2007 (es decir, ayer se cumplieron tres años) estábamos mi hermano y yo en Milán, con el único objetivo de apreciar en directo La última cena, o Cenacolo, obra de Leonardo da Vinci.

La obra, como casi todo el mundo sabe, es un fresco, realizado sobre una pared del refectorio del convento de Santa Maria delle Grazie, que sobrevivió milagrosamente a la II Guerra Mundial, pues prácticamente ése fue el único muro que quedó en pie del convento.

Lo fundamental de la obra, como últimamente se han dedicado a olvidar, es que representa el momento crucial en el que Jesucristo instaura el sacramento de la Eucaristía. Lo cual tuvo lugar en la noche del primer Jueves Santo de la Historia.

Como suele pasar, tenemos que irnos lejos para ver aquello que nos recuerda lo importante. Y no me refiero a la asistencia, en cualquier lugar, a una sencilla misa (que también).

Hasta la fecha, nada permite descartar, más bien al contrario, que exista un “testigo” de dicha cena muy cerca de nuestras casas, en particular, de las que se encuentran en Valencia.

Y es que en la Catedral de Valencia, como ya se comentó aquí al hilo de un Congreso, se encuentra el Santo Cáliz, que referido como Grial, forma parte más de la leyenda que de la historia.

Sin embargo, está aquí… y apenas se le hace caso.

Créditos:
Detalle de La última Cena de Leonardo da Vinci, de un folleto de la Pinacoteca de Brera, de Milán.
Foto de Santa Maria delle Grazie, en Milán, de marzo de 2007, del autor.
Foto de la Capilla del Santo Cáliz, en la Catedral de Valencia, en agosto de 2007, del autor.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Mediolanensis solstitĭum



Desde la antigua ciudad de Mediolanum (Milán, para quienes tengan unos cuantos años menos), un recuerdo, en su catedral (que, como todas, mira hacia las Alturas), para el solsticio de invierno.




viernes, 5 de diciembre de 2008

Ein ¿kleine? Nachtmusik

La noche del Domingo de Ramos del año 2007, en la urbe otrora conocida como Mediolanum, lloviznaba suavemente.

Sin embargo, no más allá de cuarenta minutos duró la inclemencia; aproximadamente, lo mismo que la cola formada en el exterior de la iglesia de San Marcos. Aunque si aquélla se diluyó como era, suavemente; ésta, tranquila y comedida, lo hizo al contrario: desapareció a la carrera.



Poco después, comenzaba el concierto.


En la fachada de al lado de la iglesia, según se mira a la izquierda, se encontraba una placa donde se recordaba al autor de la obra objeto del concierto. Esta persona, también vi, también en Semana Santa, también en Italia, también, en Florencia, recordada.



También, recordemos, que, tal día como hoy, de hace 217 años, en Viena, fallecía Wolfgang Amadeus Mozart.