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domingo, 19 de enero de 2014

Y ahora, ¿dónde los pongo?: Es que ni con ayuda

En estos dos últimos meses, se han acumulado en casa regalos de cumpleaños, Navidad y Reyes.





Me parece que encontrar hueco para ellos se está convirtiendo en algo ‘homérico’.

Vamos, que ni los dioses del Olimpo,…









… ni conjuros mágicos,…










… ni lógicos raciocinios,…










… ni toda la anchura de Castilla, ni expulsión alguna, lo conseguirán,








Créditos:
Cubiertas y sobrecubiertas de los libros en cuestión.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Y ahora, ¿dónde los pongo?: Donde él coja fuerzas para el nuevo curso

Y en este otro caso, para mi hijo.









Aunque él ya tenía formado un pequeño atasco.

Créditos:
Cubiertas y sobrecubiertas de los libros en cuestión.

Y ahora, ¿dónde los pongo?: Donde ella coja fuerzas para el nuevo curso

También aproveché, por si había éxito durante las vacaciones, para repartir algunos de los libros que en su momento se habían quedado esperando una oportunidad.




En este caso, para mi hija.

Créditos:
Cubiertas de los libros en cuestión.

sábado, 10 de agosto de 2013

Y ahora, ¿dónde los pongo?: Pues en su habitación, ¿no?

Hace diez días fue la festividad de San Ignacio de Loyola, por lo que, aunque en dos tandas en esta ocasión, hubo la correspondiente celebración de la onomástica de mi hijo.




Con libros, claro.

Incluso alguno, patrocinado desde las antípodas.

Y no podía faltar, naturalmente, un recuerdo del reciente viaje.



Créditos:
Cubiertas y sobrecubiertas de los libros en cuestión.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Años después, seguimos hablando

- Eh, un momento, ¿qué está pasando aquí?
Los intrépidos ladronzuelos miraron hacia arriba para identificar al recién llegado y sus bocas se apretaron al verle. Se trataba de un muchacho delgado, enfundado en un largo abrigo negro. Alfred y Agatha retrocedieron asustados, pues el nuevo era bastante más alto que ellos y que los pillastres. Si así lo deseaba sería bastante fácil para él hacerse con el botín.
- Os tengo dicho que no quiero veros por este barrio –el desconocido miraba amenazante al líder de la banda–. Así que ya os estáis esfumando.
Los tres niños andrajosos relajaron sus brazos y se quitaron las gorras en actitud de sumisión. Al verlos, Agatha y Alfred suspiraron aliviados.
(…)
Aquel chico de ojos risueños parecía casi de su edad, aunque tenía aspecto de ser mucho más experimentado. Lucía una cabellera castaña repleta de rizos y sus ropas, desgastadas por el uso, asomaban bajo un desaliñado abrigo de paño. Estaba claro que su aspecto no era el de alguien acostumbrado a las comodidades.

El genio que Alfred y Agatha conocen en su cuarta aventura, resulta ser Adolph (luego Arthur) Marx, más conocido como Harpo Marx, y es el personaje que los chiquillos dibujaron esa tarde en BiblioCafé.

Bueno, no sólo los chiquillos, pues además de la firma de Ana Campoy, mi hija le pidió también una dedicatoria al ilustrador de los libros, Álex Alonso, y cuando éste le preguntó qué personaje prefería que le dibujara, mi hija le pidió, precisamente, Harpo Marx, ante la sorpresa del ilustrador que no se lo tenía preparado.

Ahora ya puedo hablar y contarlo, y es que tal día como hoy pero de 1888, nacía, claro, Harpo Marx.

Créditos:
Extracto del capítulo 5, Una extraña enfermedad, de El pianista que sabía demasiado, cuarta de Las aventuras de Alfred&Agatha, de Ana Campoy, tomado de la primera edición, de octubre de 2012, publicada por edebé (pp. 90-93)
Imagen de la dedicatoria ilustrada por Álex Alonso, en el ejemplar de mi hija.

martes, 20 de noviembre de 2012

Pista… a la intriga y al ingenio

Como sabemos, Alfred Hitchcok y Agatha Miller (luego Christie) fueron amigos durante la infancia.

Durante ese periodo, vivieron diversas aventuras, las cuales nos están siendo narradas por Ana Campoy, e ilustradas por Álex Alonso.

Resulta curioso que en dichas aventuras ya se puedan apreciar pinceladas de su obra artística posterior. Así, por ejemplo, en la primera de ellas, Los diez pájaros Elster, tenemos referencias a Diez negritos, por un lado, y a Los pájaros y Vértigo, por otro.

Cosa de los genios es también su opción a conocerse entre ellos. Si en la segunda aventura (El chelín de plata) conocían a Sir Arthur Conan Doyle, en La caja mágica los amigos conocían a Thomas Alva Edison.

El pasado día 10 casi la familia al pleno pudimos conocer a Ana Campoy, la biógrafa de este par de amigos, con motivo del encuentro celebrado en BiblioCafé al hilo de la publicación de la cuarta aventura, El pianista que sabía demasiado.


La asistencia fue más que notable, destacando el segmento lector al que, teóricamente, van destinados los libros. Por ello, el encuentro se orientó más hacia un juego, el de los ‘libros escondidos’, de modo que a partir de unas primeras pistas, se obtenían otras, escondidas en libros, con lo que se conseguía una frase construidas con determinadas palabras de esos mismos libros.

El juego acabó con la chiquillería haciendo un dibujo de un personaje importante en esta cuarta aventura, y con la habitual firma de dedicatorias.

¡Ah! Y también hubo entrega del carnet de ‘Detective oficial’ de la Miller&Jones. Agencia de Detectives.


Mayores y menos mayores disfrutamos del momento y del buen ambiente, y nos trajimos más deberes para leer.

Finalmente, tengo que señalar que sobre quién era el personaje a dibujar… no puedo decir nada.

De momento.

Créditos:
Montaje de las cubiertas de los cuatro volúmenes (hasta la fecha) de Las aventuras de Alfred&Agatha.
Fotografías durante el encuentro en BiblioCafé, del autor.
Imagen de la dedicatoria firmada por Ana Campoy, en el ejemplar de mi hija.
Montaje del anverso y reverso del carnet de Detective oficial.

domingo, 7 de octubre de 2012

Y ahora, ¿dónde los pongo?: Estas hojas otoñales no caen, llegan

Este inicio de otoño ya ha traído por casa hojas nuevas… de libros.

Si bien no es precisamente nuevo lo que nos cuenta Shûsaku Endô (en el Japón del siglo XVII), aunque sí bastante desconocido por estos lares; ni lo que reflexiona Julián Marías (cómo pudo suceder la Guerra Civil en España), también bastante desconocido, cuando no falsificado, por estos lares.

Por otro lado, tener ahora, una vez regresado, una guía literaria de Londres es, posiblemente, el mejor incentivo para regresar; aunque no sé si la narración de Erri de Luca será suficiente para animarme a un viaje a Nápoles.

Eso sí, en esta ocasión, quienes también tienen problemas, son mis hijos. ¡Hala!

Créditos:
Cubiertas de los libros en cuestión

martes, 21 de agosto de 2012

Siete mares eran pocos

Uno de los primeros libros que recuerdo haber leído es Un drama en el océano Pacífico, de Emilio Salgari, en edición de Ediciones Petronio, de allá por el año 1972. En esas fechas, también publicaron en la misma colección Los piratas de Malasia, obra que se integró en la biblioteca de mi hermano, y en la que descubrimos a Sandokán.

Una idea, más allá del volumen de ventas o lecturas, de la importancia de Emilio Salgari en la literatura juvenil del último siglo (salvo, por desgracia, estos años más cercanos), es que en la reciente colección Joyas literarias juveniles, en la que cada volumen recoge, en forma de tebeo, tres novelas de la literatura universal, el primero está dedicado a Julio Verne, el segundo a Robert Louis Stevenson, y el tercero es, ya, para Emilio Salgari.

Curiosamente, la primera novela de ese volumen, que figura con el título de Sandokán, y que en realidad es Los tigres de Mompracem, es la única que tengo de Salgari en El Libro de Bolsillo, casi diez años después de las que he comentado (fue un regalo de los Reyes en 1982).

Curiosamente también, otro día de Reyes, pero de 2001, tuve como regalo una edición de El Rey del Mar, que es la continuación de la ya mencionada Los piratas de Malasia, y que, salvo error, es el último libro de Salgari que he adquirido.

Y una vez cerrado el círculo, podemos celebrar hoy el sesquicentenario del nacimiento en Verona de Emilio Salgari.

Aunque no está claro que conociera nada de los escenarios y caracteres que reflejaba en sus novelas, éstas han conseguido entretenernos y divertirnos, haciéndonos olvidar, y tal vez también a él, que su vida sí fue una aventura personal y familiar… pero triste.

Créditos:
Cubierta del volumen número 3 de la nueva colección Joyas literarias juveniles, publicada por Editorial Planeta entre 2009 y 2010, reproduciendo la de Antonio Bernal Romero para el número independiente de Sandokán, en la colección original, en 1976.
Cubierta (de Daniel Gil) de Los tigres de Mompracem, de Emilio Salgari, publicado en 1981 como número 809 de la colección El Libro de Bolsillo, de Alianza Editorial.
Fotografía de Emilio Salgari, tomada de la Wikipedia.

domingo, 20 de mayo de 2012

Cuando la fantasía da alas a la memoria

Como el año pasado firmé dos libros por persona y aun así no dio tiempo de firmar a todos, este año será sólo un libro por lector.

Hace casi los mismos quince días, nos acercamos nuevamente, aunque esta vez por la mañana, a la Feria del Libro de Valencia. La excusa en realidad era un motivo: la firma de libros de Laura Gallego.

No sabía del comentario que ella había puesto en su página web (sobre lo del año pasado), aunque sí sabía de la limitación para este año pues la organización (firmaba en su caseta) había avisado sobre el particular.
De ahí que me presentara, además de con mi hijo, con dos libros, cada uno elegido por uno de mis hijos.
No es que se hicieran grandes (ni pequeñas) amistades en la cola (desde que entramos en el recinto de la Feria hasta el momento de la firma pasaron 70 minutos), pero sí dio tiempo para averiguar que había gente variada y de diversa procedencia (por ejemplo, justo los que estaban delante de nosotros habían venido de Castellón).

El escaso trato que permite este tipo de eventos sí trasladó la simpatía de la muchacha, que supongo se podría apreciar mucho mejor pocos días después en uno de los actos para colegios organizados por la Biblioteca Valenciana, pues ella era la autora invitada.

Por cierto, aviso para los madrileños: este año no podrá estar en la inmediata Feria del Libro de esa Villa.

Créditos:
Portadas y dedicatorias de Laura Gallego, en Memorias de Idhún I: La resistencia y Alas de fuego.
Fotografía de Laura Gallego García durante la firma de libros, el pasado sábado 5 de mayo, del autor.

sábado, 19 de mayo de 2012

Firmas de vaqueros

Hace quince días nos acercamos a la Feria del Libro de Valencia, pues Blue Jeans firmaba ejemplares de su trilogía de novelas sobre Paula.

Blue Jeans es el pseudónimo de Francisco de Paula Fernández, cuya trilogía, conocida como CPP, comienza con Canciones para Paula, sigue con ¿Sabes que te quiero? y con Cállame con un beso. No digo que finaliza, pues nos enteramos de que la trilogía pasa a ser tetralogía merced a un nuevo título que se llamará ¡Buenos días, princesa! (El cual, a quien interese, sale a la venta este próximo martes día 22).

El mozo, sevillano, por cierto, parecía disfrutar de la firma de libros, y eso que (casi) todo el mundo iba con la trilogía, con lo que me imagino que ya no sabría muy bien qué poner, aparte de lo que se cansara firmando.



Lo que yo no sé es si pudo hacer algo en la Feria al día siguiente, pues conforme anunciaban algunos autores para el sábado, mostraba su interés en poder estar con ellos (Laura Gallego y Santiago Posteguillo, al menos).

Tampoco sabría decir, por la ilusión que se le veía, quién era más adolescente, si él o las (prácticamente) integrantes que esperaban en cola.

Créditos:
Imágenes de los lomos de los ejemplares de la trilogía y de las dedicatorias.
Fotografía de Francisco de Paula Fernández (Blue Jeans) en la firma de los libros, del autor.