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domingo, 4 de agosto de 2013

Una piedra en el zapato

“En cambio de esto, Roock á su vuelta se apoderó de Gibraltar, plaza desprovista á la sazon de todo medio de defensa, obligando á capitular á su gobernador don Diego de Salinas, tomando posesion de la ciudad en nombre de la reina de Inglaterra, y quedando allí para guarnecerla el príncipe de Darmstadt con dos mil soldados. Así fue como cayó en poder de los ingleses tan importante ciudad, llave del Estrecho, que aun se mantiene ajena á la dominacion española: dos dias no mas duró su resistencia, y en verdad que no permitia mayor término el mal estado de la fortificacion, la escasez de los defensores, la desventaja de la sorpresa y la ninguna esperanza de socorros. Lo mismo intentó hacer el almirante inglés con Ceuta, aunque esta vez en vano, gracias al denuedo con que la defendió su gobernador el marqués de Gironella.”

Lo que Miniana no dice es que la capitulación tuvo lugar tal día como el de hoy, sólo que en 1704.


Lo que tampoco puedo decir es si es ése el motivo de que hayan coincidido dos periódicos en el tema de sus portadas de este domingo.



En cambio, lo que sí puedo decir es que, en este tema, falta una portada.


Créditos:
Extracto del capítulo IV Invasión en España, del Libro Segundo Reinados de Felipe V y Luis I, de la continuación realizada por Miniana, de la obra del Padre Mariana Historia general de España, en la edición publicada por la Imprenta y Librería de Gaspar y Roig (en Madrid, calle del Príncipe, 4), en el año de Nuestro Señor de 1852 (Tomo 2 – pp. 607-608), de la biblioteca del autor.
Portadas de ABC y La Razón de su edición de hoy, tomadas de la galería de fotos (portadas de prensa) de Libertad Digital.
Portada de La Codorniz, del 21 de octubre de 1956, tomada de “La Codorniz” declara la guerra a Inglaterra, recopilación sobre el tema publicada por EDAF en 1999 (3ª edición, de noviembre), de la biblioteca del autor.

jueves, 18 de agosto de 2011

Un discurso y varias lecturas ¿completas?

Hace ya rato, mientras cenaba en la cocina, estaba oyendo en COPE comentarios sobre la repercusión en la prensa del discurso de S.S. Benedicto XVI esta tarde en Cibeles. He oído sólo una parte, aunque lo suficiente como para intrigarme, y venirme a internet para hacer un muestreo. El resultado, por orden alfabético del medio, es el siguiente abanico de titulares:

ABC:
Benedicto XVI: «Aprovechad estos días para conocer mejor a Cristo»

COPE:
Benedicto XVI: "Rezad para que el mensaje de Cristo tenga eco en el corazón de los que no creen"

La Gaceta:
El Papa pide a los jóvenes rezar para que el mensaje de Cristo llegue a los no creyentes o alejados de la Iglesia

Libertad Digital:
El Papa censura a los que "se creen dioses" y deciden quién puede vivir

El Mundo:
El Papa arremete contra los ateos 'que se creen dioses'

La Razón:
«Que esta esperanza llegue a los no creyentes y a los alejados de la Iglesia»

Y hasta aquí puedo escribir porque otros medios de comunicación no pienso enlazar.

Siempre se ha dicho que los titulares de las noticias muestran mejor que otros aspectos, el carácter del medio de comunicación.

Estos ejemplos creo que una cierta idea sí dan y, al menos, inducen una reflexión.

¿La mía?
Unos destacan las intenciones positivas (pro-activas dirían los cursis modernos), y otros, la reprobación. Esto es normal, cada uno enfatiza un aspecto distinto de un discurso que es único. No me extraña quiénes titulan ‘en positivo’; y, de un tiempo a esta parte, tampoco me extraña quiénes son los dos que remarcan ‘en clave’ de enfrentamiento.

Al igual que el mensaje de Jesucristo no puede resumirse en las referencias a los condenados en el Juicio Final, creo que este discurso de hoy tampoco puede ‘titularse’ con la arremetida o censura a “los no creyentes y a los alejados de la Iglesia”. Por mucho que, como los avisos sobre las posibles condenas en el Juicio Final, deban formar parte del mensaje.

Porque lo importante del mensaje es la esperanza.

Y tal vez, lo que pasa es que quien no la ve, es porque carece de ella.