Lo que tiene el comer en
estas fechas…
… es que uno da el estirón.
Créditos:
Fotografía de la sombra
proyectada justo tras salir el sol, ayer, del autor.
Salvo en una
ocasión, estos días pasados en Londres hemos desayunado en un local de la
cadena Prêt-à-Manger, en la estación de metro de Earl’s Court.
La sorpresa,
no ya agradable, sino totalmente inesperada, fue que ofrecían una botellita de
zumo de naranja (entre otras frutas), y que el zumo… tenía pulpa. No era un líquido
del color adecuado, y poco más: en la etiqueta hablaban de zumo, sin
mencionar esa palabra mágica de ‘concentrado’.
“Mucho antes de darse a conocer como Agatha Christie, Agatha Mary Clarissa Miller, se había convertido en una verdadera experta en venenos por su trabajo como enfermera en la I Guerra Mundial. Esos conocimientos y la necesidad de ganar algo de dinero la condujeron al crimen. Pero su vocación -frustrada- fue siempre la de ser un ama de casa convencional, preocupada por las cretonas y por los menús de la semana.”

Me encontré con que tenían una oferta por la que se regalaba un libro de entres tres o cuatro, por una compra superior a no sé cuánto, pero que desde luego superé. Y éste es el libro del ‘premio’.
Cuando el pasado enero visitamos el Jüdisches Museum de Berlín, dedicamos nuestra atención a la exposición permanente, dejando a un lado las temporales, que suelen versar sobre historia cultural, exhibiciones de arte y, en general, un amplio abanico de temas con los que el museo complementa la exposición permanente. Como por ejemplo, la que en esos momentos tenía lugar, sobre la gastronomía judía.