miércoles, 18 de abril de 2012

¿Un país con horizonte?

Esta tarde he llegado a tiempo de ver en Canal Hollywood, creo, el final de Horizontes de Grandeza (a partir de cuando ya se encuentra Gregory Peck en el rancho de Burl Ives para intentar recoger a Jean Simmons y evitar una matanza entre los ‘clanes’ de los Terrill y los Hannassey).

Así pues, me he perdido el principio.


Las consideraciones que por cuestiones de actualidad puedan hacerse a partir del título original de la película o de su versión española, las dejaremos para otra ocasión.

¡Ojalá la magia fuera real!

DUQUE.- Pero convendrá conmigo que la verdadera misión de un rey es recordar a la gente.
PRESTIDIGITADOR.- Yo diría recordar a qué gente debe recordar.

Créditos:
Extracto de Magia, obra de teatro de G.K. Chesterton, según la traducción de Vicente Corbí, edición del 13 de agosto de 2010, por Espuela de Plata, como número 5 de su colección El teatro moderno (pp. 51-52)

Carne a la piedra (sin aceite)

DOCTOR.- Vamos; debe dar a la poesía un poco más de valor. No debemos vivir sólo de petróleo.

Créditos:
Extracto de Magia, obra de teatro de G.K. Chesterton, según la traducción de Vicente Corbí, edición del 13 de agosto de 2010, por Espuela de Plata, como número 5 de su colección El teatro moderno (pág.42)

Fijo que tienen precio

Incluso los editores, los tipos que imprimen los libros, no se dan cuenta de lo que estoy haciendo por ellos. Algunos se resisten a darme crédito porque vendo los libros por lo que valen y no por los precios que ellos les ponen. Me escriben cartas sobre la política de los precios fijos y yo les respondo hablándoles de mi política del mérito fijo. Que publiquen un buen libro y ya verán cómo lo vendo a buen precio. ¡Eso les digo! A veces creo que nadie sabe tan poco sobre libros como los propios editores. Aunque supongo que es algo natural. La mayoría de maestros de escuela no conoce bien a los niños.


Créditos:
Extracto del capítulo 4 de La librería ambulante, de Christopher Morley, según traducción de Juan Sebastián Cárdenas, cuya primera edición de enero de 2012 se ha publicado como número 42 de la colección Largo recorrido, por la editorial Periférica (pág. 43).

martes, 17 de abril de 2012

¿Qué es un prestidicador?

PRESTIDIGITADOR.- Yo mismo he sido periodista, pero creo que el periodismo y la prestidigitación serán siempre incompatibles.
DUQUE.- Incompatibles… Ahí es donde difiero de usted. (…) Nada es incompatible, usted sabe. Excepto marido y mujer, etc. (…)
PRESTIDIGITADOR.- Sólo quise decir que ambos oficios se sostienen en principios opuestos. Lo fundamental para ser un prestidigitador consiste en no explicar una cosa que ha ocurrido.
DUQUE.- Bien, ¿y para el periodista?
PRESTIDIGITADOR.- Bueno; lo fundamental para un periodista es explicar una cosa que no ha ocurrido.

El caso es que Chesterton habla de un periodista, y no de un historiador ni de un historiador-periodista. Pero bueno, aquí está la reflexión.

Créditos:
Extracto de Magia, obra de teatro de G.K. Chesterton, según la traducción de Vicente Corbí, edición del 13 de agosto de 2010, por Espuela de Plata, como número 5 de su colección El teatro moderno (pp. 55-56).

¿Casualidad?

¿No había otra estación para cerrar?
¿Tenía que ser precisamente la del Banco de España?

Créditos:
Detalle de la fotografía de la boca de metro de Banco de España, cerrada, de agosto de 2010, del autor.

Tal vez la bibliometría sea esto

Hace unos días se publicó que con motivo de La noche de los libros, se quería batir un récord de lectores en el Metro de Madrid. Será la mañana de este próximo sábado, es decir, dos días antes del Día del Libro.

Ya tendría que estar decidida la estación del acontecimiento, pero si aún no es así, y siempre y cuando se mantenga en las condiciones en que le hice la foto, sugiero la de Chamartín, así, sin vías, para evitar tropiezos.

La duda que tengo es si para todo esto habrá que pagar billete, aunque es un detalle que no esté todavía en vigor lo que sea de la nueva tarifa.

Créditos:
Fotografías en la estación de Metro de Chamartín de un Bibliometro y de un túnel aún sin la superestructura, de agosto de 2010, del autor.

lunes, 16 de abril de 2012

Sana me, Domine, et sanabor

"Sáname, ¡oh Señor!, y seré sanado", en Jeremías [17,14]. Jeremías entonó esta oración, lamentándose ante Dios por su enfermedad, en la persona de cualquier pecador, enfermedad también lamentada por David, que decía: "Yo digo: «¡Oh, Señor, ten piedad de mí! ¡Sana mi alma, porque pequé contra ti!»", [Sal 40,5]; con ambas autoridades nos instruimos para que lamentemos ante Dios las enfermededades de nuestros pecados con corazón humilde y contrito, refiriendo las palabras anteriores: "Sáname", etc. Nótese que son ocho las medicinas que curan las enfermedades del alma (…) Las primeras cuatro medicinas se han tratado (…) en el sermón que comienza: "Tus pecados te son perdonados". Y por ello sigue ahora (…)
La tercera medicina es la remisión de las ofensas, para que perdones las de tu prójimo, incluso en el caso de alguien que hubiera matado a tu padre o hermano. Refiérase el ejemplo del caballero cuyo padre fue asesinado. ¿Y acaso no hiciste algo similar o más grave aún con tu Creador y Padre celestial? En efecto, cuando vituperas los sacratísimos miembros de Cristo con la espada de tu lengua maldita, le injurias tanto como si le cortaras la cabeza con dicha espada. ¿Acaso no golpeas a Cristo en su corazón cuando recurres al cuchillo en el juego y blasfemas? Tratan del mismo modo a la santa Virgen, pues hablan de ella torpemente, como si fuera una meretriz. Si deseas que Dios sea misericorde contigo por los pecados e injurias tan graves que proferiste contra Él y sus santos, te conviene que por su amor seas misericorde con tus enemigos: "Porque si vosotros perdonáis a otros sus faltas, también os perdonará a vosotros vuestro Padre celestial. Pero si no perdonáis", etc. En Mateo 6, [14]. Sin duda, existen ocasiones en que más le aprovecha al hombre tal misericordia que edificar hospitales o pergrinar a Roma, etc. Y por ello, son muchos los que no pueden obtener el perdón de los pecados, aunque la santa Virgen y todos los santos oraran por ellos, porque siempre tienen voluntad malvada y vindicadora. Por tanto, Dios sólo perdona los pecados de quienes por amor de Él perdonan a sus enemigos. Y ésa es la razón por la que oramos en el Padre Nuestro, [Mt 6,12]: "Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros", etc.

Hoy se ha celebrado en Valencia y su Reino la festividad de San Vicente Ferrer.

Lamentablemente, de sus predicaciones apenas si queda el hecho de que haya un día de fiesta.

Créditos:
Transcripción parcial, según traducción de Daniel Gozalbo Gimeno, del decimosexto sermón, en Estavayer-le Lac, el viernes anterior al Domingo de Ramos de 1404, según la edición crítica  a cargo de Francisco M. Gimeno Blay y Mª Luz Mandingorra Llavata, tomada de la obra San Vicente Ferrer. Sermones de Cuaresma en Suiza, 1404, editada en 2009 por el Ayuntamiento de Valencia.
Fotografía de San Vicente Ferrer, óleo sobre lienzo, obra de Jerónimo Jacinto de Espinosa (1600-67), existente en el Museo de Bellas Artes San Pío V de Valencia, de marzo de 2012, del autor.

Esto es un poema


Berta Singerman recita el poema Alegría, de Fernanda de Castro

Alit lectio: Devorando dragones

«- Creo que mejor que comentar Legado es hacerlo con Eragon.
- ¿Por qué?
- Eragon es el primer libro de una serie de cuatro.
- Es decir, una tetralogía, y Legado es el último, de momento, claro. De acuerdo.»

Y aquí está:
La historia transcurre en las tierras de Alagaësia, una tierra donde los dragones y sus jinetes mantenían la paz, hasta que un jinete llamado Galbatorix los traicinó.

Eragón, un granjero de 16 años, encuentra un huevo de dragón, del que sale una dragona a la que llama Saphira. Ambos huyen de Galbatorix, guiados por Brom, hacia las montañas Beor, donde se unirán a los vardenos, los únicos que se atreven a enfrentarse al rey Galbatorix.

Eragon es un libro que me ha gustado porque no sólo es de aventuras, sino que además es de misterio, al menos eso creo yo, porque siempre hay algo que no te queda claro, y en los siguientes libros te enteras de la verdad.


Las portadas de cada libro también están muy chulas porque cada una tiene dibujada un dragón.

«Es decir, te ha gustado la serie, pero, ¿cambiarías algo de ellas?»

No cambiaría nada.

Nota: Junto con una aproximación al diálogo con el que se me entregó, ésta es la reseña que ha realizado mi hijo y que por fin puedo publicar.

Créditos:
Portada de Legado, obra de Christopher Paolini, última de la serie de Eragon.

Viernes y 13: Suspiros por el son que nos tocan

domingo, 15 de abril de 2012

Amor de libro

Los pocos bibliófilos ortodoxos de Viena, en cuanto se les presentaba un hueso especialmente duro de roer, peregrinaban con la misma confiada naturalidad hasta el café Gluck para ver a Jakob Mendel. Contemplar a Mendel durante una de aquellas consultas me proporcionó, siendo yo un joven curioso, un placer de un tipo especial. Mientras que, por lo general, cuando se le presentaba un libro menor cerraba la cubierta con desprecio y sin más murmuraba «dos coronas», ante cualquier rareza o algo único se echaba hacia atrás lleno de consideración, poniendo debajo un hoja de papel, y uno podía ver cómo de pronto se avergonzaba de sus dedos sucios cubiertos de tinta, y de sus uñas negras. Después, tierno, cuidadoso, hojeaba el raro ejemplar con un enorme respeto, página por página. Nadie podía molestarle en un instante como aquél, como tampoco a un verdadero creyente durante la oración. Y de hecho, aquella manera de mirar, de rozar, de olfatear y sopesar, cada una de aquellas acciones por separado, tenía algo del ceremonial, de la sucesión regulada por el culto en un acto religioso. La espalda encorvada se movía de acá para allá, al tiempo que él murmuraba y refunfuñaba, se rascaba la cabeza, soltaba extraños y primitivos sonidos vocálicos, unos prolongados, casi estremecidos «¡ah!» y «¡oh!» de absorta admiración, y después de nuevo un rápido y horrorizado «¡ay!» o un «¡ay va!», cuando faltaba una página o resultaba que una hoja se la había comido la carcoma. Por fin, respetuoso, acunaba el mamotreto sobre su mano, olisqueaba y husmeaba el tosco paralepípedo con los ojos semicerrados , no menos conmovido que una muchacha sentimentaloide frente a un nardo. Durante aquel procedimiento algo prolijo, el propietario, desde luego, tenía que conservar la paciencia. Pero una vez terminado el examen, Mendel daba de buena gana –sí, casi entusiasmado– toda la información, a la que se añadían inevitables y abundantes anécdotas, además de informes dramáticos sobre los precios de ejemplares similares. En aquellos momentos parecía más lúcido, más joven y más vivo, y sólo una cosa podía irritarle de un modo desmesurado: cuando un novato pretendía, por ejemplo, ofrecerle dinero por aquella tasación. Entonces retrocedía ofendido como el conservador jefe de una colección de arte al que un viajero americano hiciera ademán de darle una propina por su explicación, pues el hecho de poder tener un valioso libro entre las manos significaba par Mendel lo que para otros el encuentro con una mujer. Aquellos instantes eran sus noches de amor platónico. Tan sólo el libro, jamás el dinero, tenía poder sobre él.

Créditos:
Extracto de Mendel el de los libros, obra de Stefan Zweig, según traducción de Berta Vías Mahon, publicado como número 33 de la colección Cuadernos del acantilado, por la editorial Acantilado, en enero de 2009 (quinta reimpresión, de septiembre de 2011) (pp. 24-26).
Fotografía del tomo I de la Historia general de España, obra del Padre Mariana, de la edición publicada por la Imprenta y Librería de Gaspar y Roig, en Madrid, en 1852.

Viernes y 13: Haciendo horas extraordinarias

Pero la abnegación de los Bomberos y la Policía Municipal fue en todo momento ejemplar: rescatar cadáveres, acordonar zonas, evitar peligros, salvar ancianos, trasladar enfermos, procurar la llegada de vehículos de socorro, evitar el terror, custodiar bienes y calmar a la población fueron las tareas primordiales de unos cuerpos que no contaban apenas con medios de comunicación y cuyas dotaciones materiales causarían lástima vistas con ojos de hoy.
El heroísmo que tantos hombres anónimos mostraron, prestando servicio ininterrumpido durante más de cincuenta horas, mereció en su día el reconocimiento público. En realidad fueron cientos de funcionarios municipales que se pusieron a prueba esos días. En Bomberos y en la Policía Municipal, pero también en los restantes servicios y departamentos municipales: sanidad, obras, ingeniería y arquitectura, caminos, mercados, aguas potables, cementerios, alcantarillados, alumbrado, beneficiencia pública, jardines y educación, los empleados del Ayuntamiento hicieron un extraordinario servicio para recuperar la ciudad.
Fuera del Ayuntamiento, trabajando para la Diputación Provincial o para el Estado, cientos de funcionarios más dieron en general el esfuerzo redoblado que la provincia y la ciudad heridas reclamaban: desde los militares de los tres ejércitos a la Guardia Civil y la Policía Armada, sin olvidar a los ámbitos de la Sanidad, Aduanas, Puerto, Obras Públicas, Correos, Agricultura, Hacienda, Comercio e Industria, todos se movilizaron para alcanzar lo más pronto posible la normalidad. Como hicieron las compañías, privadas y públicas, que se ocupaban de los grandes servicios –electricidad, agua potable, gas, teléfonos, telégrafos y ferrocarriles– todos ellos interrumpidos o gravísimamente interferidos al llegar el amanecer del día 15 de octubre.

Y es que las cosas estaban muy mal. En muchos parajes, quitar el barro llevaba a descubrir que había profundos socavones en el asfalto. La riada, en algunos casos, por ejemplo en la calle Jorge Juan, se llevó el alcantarillado y el manto sustentador de la calle misma. Mientras tanto, los técnicos municipales apenas se atrevían a evaluar los gigantescos daños dejados por el barro en más de 200 kilómetros de red de desagüe subterránea.
El día 17 se comenzó a restablecer el servicio de agua potable [el río Turia había rebosado la presa de Manises, donde tomaba el agua la Planta Potabilizadora, sobre las once y media de la noche del día 13, durante la primera riada, dejando así a la ciudad sin su captación de agua para distribuir]. Pero la normalidad general no llegaría hasta el 29 de octubre. La ciudad, sin embargo, «descubrió» que en zonas muy céntricas, como el Ateneo o el edificio Ferca, el suministro se hacía mediante pozos con agua de calidad que no habían estado afectadas por la inundación.
El día 15 pudo darse servicio de gas en parte de la ciudad pero hasta el día 26 no se logró el completo restablecimiento del consumo. Volta SA y Lute, que se encargaban de la producción y distribución eléctrica, trabajaron denodadamente. Según la Memoria Oficial, su nivel de servicio era del 4,9 por ciento el día 14; pero el 17 de octubre habían llegado al 29,5 por ciento, el día 24 al 84,5 por ciento y el 30 de octubre alcanzaban el 95 por ciento de su red.
Los tranvías volvieron a trabajar con normalidad a partir del día 22 y los ferrocarriles desde el día 20 de octubre, aunque con algunas dificultades. El trabajo, en CAMPSA, donde se habían quedado almacenados y sin posibilidad de movimiento seis millones de litros de combustible, era tremendo: la empresa tenía un enemigo sitiando sus tanques: 30.000 toneladas de barro.

Es evidente que ante situaciones como las que generó la riada de octubre de 1957 en Valencia (o la de octubre de 1982 en Alcira y la comarca de La Ribera), no hay horarios y, en muchos casos, no hay ni apenas pausas para un descanso o un bocado: «Tenemos que hacerlo y vamos a hacerlo».

El pasado domingo, Luis del Pino expuso en su editorial del programa Sin complejos el caso del lanzamiento del ordenador Mac por la empresa Apple, y el esfuerzo de la plantilla de la empresa en conseguirlo, los directamente implicados primero, y el resto, después, ayudándoles aunque sólo fuera para llevarles la comida:
Al principio, eran solo los programadores los que vivían prácticamente en la sede de la empresa, pero pronto, a medida que se iba acercando la fecha de entrega, el resto de los empleados comenzó también a quedarse para intentar echar una mano. Aunque solo fuera trayendo la cena a los que estaban programando, para que no tuvieran que levantarse de su puesto. Los miembros de aquel departamento de desarrollo de Apple comenzaron a llevar una camiseta en la que podía leerse "Trabajo 90 horas a la semana y me encanta".

Sin perjuicio del esfuerzo de la gente de Apple, no entiendo cómo es que Luis del Pino no eligió un ejemplo más cercano, habiendo tantos en España. Bueno, sí, buscaba insistir en la capacidad de liderazgo para conseguir ese esfuerzo, asumiendo que sin él, en España no se está dispuesto a los sacrificios que hagan falta.

No diré que la disposición social no haya cambiado en estos más de cincuenta años, pero usándolo de ejemplo, también hubiera podido mostrar el deterioro de este otro aspecto de la sociedad española.

Pero sobre todo, lo que no entiendo, es que se ponga como ejemplo de sacrificio la consecuencia de esta situación:
Con un equipo de desarrollo de menos de cien personas, Jobs se había comprometido a sacar al mercado el primer modelo de Macintosh en enero de 1984. Y la fecha límite se iba acercando a toda velocidad.

Es decir, simple, pura y llanamente, el capricho y el orgullo de una persona al marcar una fecha poco razonable... y ponerse las medallas en su momento.

Lo que no dice Luis del Pino es si en el famoso departamento en cuestión, la gente sigue trabajando y llevando  la camiseta como entonces.

Créditos:
Textos tomados de Hasta aquí llegó la riada, de Francisco Pérez Puche con fotografías de Francisco Pérez Aparisi, editado en 1997, con motivo del cuadragésimo aniversario de la riada de Valencia de 1957 (pp. 174 y 194).

sábado, 14 de abril de 2012

Usar la cabeza no es eso

Ayer, al salir del trabajo, vi que en uno de los paneles de información en la empresa alguien había colocado un cartel como el que acompaña estas líneas.

Ya el jueves ABC publicaba una carta (accesible en Kiosco y Más) firmada por Manuel Mariscal Zabala, quien denunciaba la aparición junto a la sede del Partido Popular de Getafe, de una pintada con la frase «Yo también sé recortar» y el dibujo de una guillotina. El viernes, las noticias ya lo fueron sobre el cartel en cuestión, por ejemplo, en La Gaceta; en cuanto a planteamiento e iconografía asociada, ha sido tratado también por elentir o caraguevo.

Sin perjuicio de otras consideraciones mejor expuestas por ellos en sus blogs, el caso es que lo primero que pensé ayer al ver el cartel fue:
«Vaya. Ahora resulta que los de Izquierda Unida se han hecho liberales protestantes.»

Me explico. Es sabido que frente a los países donde triunfó la Reforma, etcétera, etcétera, etcétera, una de las causas de los problemas de España, causa en la que insiste en numerosas ocasiones César Vidal Manzanares, es que aquí nunca hemos ajusticiado a un Rey.

Y parece como si los ‘cachorros’ de Izquierda Unida, para que tampoco les acusen de católicos gandules, se quisieran aplicar a fondo poniendo solución, aunque sea atrasada, según tan categórico diagnóstico socio-histórico-religioso del antedicho.

Se me podrá decir que no es eso…, que es justo lo que dicen que dijo Ortega y Gasset sobre la nueva República que él ayudó a traer en España: «No es eso, no es eso». Sólo que para entonces ya era, trágicamente, tarde.

Nota:
Naturalmente, no seré yo quien le recuerde ni al tal ni a los ‘cachorros’, cómo acabó el principal impulsor del uso de la guillotina, Monsieur Robespierre.

Créditos:
Imagen tomada de Libertad Digital tomada a su vez, según indican, de la página de Izquierda Unida.

No es lo mismo apuntar...


... que tomar nota.

Créditos:
Detalle del pantallazo de la portada de Libertad Digital capturado a las 14:35 de hoy.

Viernes y 13: A-gracia-dos

Una de las cosas más importantes que se decidieron en Cádiz durante el asedio sufrido en la Guerra de la Independencia, no fue tanto la famosa Constitución de 1812, como la instauración de la Lotería Nacional. De hecho, como la otra, ha celebrado su bicentenario, es más, lo ha hecho quince días antes.

Aunque, como podemos ver, el tema de los premios no es de hace poco, sí los hay recientemente entregados.

Por ejemplo, el pasado miércoles se entregaron a don Juan Verlade Fuertes y a don Juan Ramón Rallo Julián los premios de investigación Julián Marías 2011 a la carrera científica, por un lado, y a investigadores menores de 40 años, por otro.

No sé si el acto fue único, porque la noticia no dice nada, pero también existen los premios Miguel Catalán, concedidos en 2011 a doña María Teresa Miras Portugal, como carrera científica dedicada al estudio de la neurociencia, y a don Diego Córdoba Gazolaz, como menor de 40 años, “por sus importantes trabajos en el campo de las matemáticas”.

La noticia no lo dice, pero los premios se concedieron allá por diciembre pasado, y están dotados con 42.000 euros (el de la carrera), y 21.000 euros (el de la edad, digamos). Es decir, 126.000 euros en premios, más las reuniones y gestiones previas oportunas.

La verdad es que nunca he entendido yo eso de unos premios, nacionales, regionales o locales, por tal cosa o por tal otra, pero como, por ejemplo, en el caso del libro y literatura, también existen en Estados Unidos, no habrá que considerarlos despilfarro, sino anunciarlos y proclamarlos, más aún siendo los protagonistas quienes son. Pero si alguien quiere premiar a alguien, que lo haga… con su propio dinero, ¿no? Los Premios Nobel al menos empezaron como algo privado, aunque ahora ya no lo sé.

En todo caso, enhorabuena a los premiados, que se dice.

Nota: Esta anotación se publica tarde porque en la lotería apenas paso del reintegro.

Créditos:
Imágenes de décimos de la Lotería Nacional conmemorando el bicentenario de la propia Lotería y de la Constitución de 1812.

Nota a los créditos. Sin embargo, para llevar la contraria, con estos décimos sí conseguí premio, aunque sólo los reintegros.

¿Dónde…?

Ésta es la parrilla de ((esRadio según está publicada esta misma mañana.


Como puede observarse, entre los diversos bustos, hay uno en actitud pensativa. Y seguro que está pensando:
«¿Dónde me he dejado el sombrero?»

Actualización:
Acabo de oír, a propósito, el final del programa de anoche, y, en efecto, César Vidal anuncia que Regreso al camino del sur deja de emitirse. Pero no dice nada más.

Créditos:
Detalle del pantallazo de la programación en cuestión, capturado a las 12:35 de hoy, 14 de abril de 2012.

¿Tempestuoso Sur?

viernes, 13 de abril de 2012

Viernes y 13: ¿Efectivamente?

El pasado miércoles saltó a la primera línea de la política económica el tema de la limitación del uso de efectivo para realizar determinadas operaciones. Asunto al que Federico Jiménez Losantos dedicó un artículo, y sobre el que sigue insistiendo desde entonces.

En algún otro momento hablaremos sobre este tema, ya existente, al menos en otros países europeos, como es el caso de Italia, medida implantada por el gobierno tecnócrata allí implantado.

En España ya se comentó la posibilidad a raíz del Consejo de Ministros de la víspera del Día de Reyes (hace algo más de tres meses), y a principios de febrero, fechas en las que se consideraba un límite bastante inferior al ahora expuesto, entre parabienes de los mismos técnicos de Hacienda.

Vale que el 5 de enero Federico estuviera disfrutando de sus vacaciones de invierno, y por ello no se enterara; vale que a principios de febrero estuviera más pendiente del Congreso del PSOE, y por eso tampoco se enterara; pero que escriba en su artículo del día 11 esto de “sin anuncio ni debate previo”...

¡Que lea su periódico, hombre, que lo lea!

Nota: Y por cierto, ¿con quién quiere que se debata el tema? ¿Con Rubalcaba? ¿Con los nacionalistas? ¿Con Rosa Díez? ¿Con él?

Créditos:
Imagen de un especimen de la famosa especie en vías de extinción, leyenda urbana conocida como «Billete de 500 euros».

jueves, 12 de abril de 2012