jueves, 11 de junio de 2009

Contrastando las previsiones

Preparando el viaje a Madrid realizado el pasado mes de marzo, hice el correspondiente seguimiento de las previsiones meteorológicas, por lo que fuera menester. En un comentario a la anotación, Gavión me recomendó otra página distinta a la de la AEMET, la de AccuWeather.

Con motivo del viaje de este pasado fin de semana, hice lo mismo.

De momento, el lunes, la AEMET ya me asustaba con las lluvias. El caso es que no tenía por qué extrañarme, ya que en Madrid, en estas fechas se celebra la Feria del Libro, y claro, es normal que llueva.

Durante la semana, la previsión llegó incluso a empeorar, hasta el mismo día de la partida, el viernes. Las previsiones disponibles en ese momento anunciaban que esa noche nos íbamos a mojar, y que el sábado, al menos por la mañana, mucho o poco, también.



Al salir del teatro, efectivamente, había una muy ligera llovizna, más bien, chispeando estaba, aunque apenas duró más que lo que nos costó terminar de salir de la calle, que es corta.



Lo importante era al día siguiente. Al amanecer había algunas nubes, tras la visita a la Feria del Libro se puso más amenazador, por la tarde aguantaba, y a la noche, la luna nos alumbraba el camino.



El domingo, también hubo nubes, pero los pájaros volaban.

En resumen, pudimos dar las gracias de que esta vez, los meteorólogos se equivocaran.

(No, esta anotación no iba sobre las previsiones del gobierno, por mucho que también estén equivocadas).

miércoles, 10 de junio de 2009

Reposar la comida. Serie 2. I: La Ardosa

Con motivo del reciente viaje a Madrid, retomamos los comentarios sobre establecimientos centenarios, y lo hacemos engarzando con “La Ardosa”, un local ya visitado en su momento, pero esta vez, con capacidad para hacer fotos.

Como estaba cerca del teatro, vinimos a dar aquí para cenar.

Nuevamente, dimos cuenta de la cerveza, y de las croquetas, en concreto, de las de la “C”, es decir, carabinero, cecina y cabrales.



Lo siento, pero para cuando pude hacer la foto, el plato de las croquetas ya estaba vacío. Qué mejor comentario, ¿no?

Pareja de dos... y pico

En noviembre de 2005 compré las películas “La extraña pareja” y “La extraña pareja, otra vez”, tras haber asistido a una puesta en escena aquí en Valencia, de la obra de Neil Simon.

Como bien recordarán los que hayan visto la película, los protagonistas son Jack Lemmon y Walter Matthau, y se trata de una de las diversas películas que rodaron juntos (de otra también muy famosa, tengo en mente hablar un día). Para los que la hayan visto, estos bustos de los protagonistas les recordará la escena en que Félix (Lemmon) padece porque se le han taponado los oídos; y a los que no, aquí dejo un enlace a una escena de la película (sí, son los títulos finales - se siente, haber llegado a tiempo).



Preparando este pasado viaje a Madrid, me encontré en Atrápalo con la referencia a representación de la obra de teatro en cuestión… en versión femenina. Una vez confirmados los horarios del viaje, hice la reserva, y la noche del pasado viernes, junto con unas cincuenta personas más, pudimos disfrutar de la obra.

La palabra es ésa: disfrutar, de la representación, y de la obra. Cabe señalar especialmente este matiz (la obra), ya que al tratarse de una versión femenina, hubo que hacer una importante adaptación del desarrollo y de las escenas (y además, en el entorno actual español), que casi podría decirse que se trata de una obra nueva. Muy bien, pues, el trabajo de Martes Teatro.



Tengo que reconocer que al principio me predispuse un poco al notar cierta afectación en la forma de hablar y vocalizar de un par de las actrices que representaban a las amigas de las protagonistas. Por fortuna (o por la suficiente profesionalidad de ellas), esto duró hasta las siguientes frases que pronunciaron.

En algún momento, la representación tuvo que frenarse un poco, a la espera de que escamparan las risas de un espectador de la primera fila. Los demás, intentamos ser algo más discretos.

La dirección, de Manuel Galiana, viejo conocido nuestro.








Como conclusión, sobre las actrices protagonistas, no se echa de menos ni a Matthau, ni mucho menos a Lemmon. Creo que no puede decirse nada parecido en muchos otros casos, de mayor auto-ringorrango.

Todavía llegáis a tiempo.

Ancha es la vía

Este pasado viernes, día 5, nuevamente hicimos uso del tren como en marzo, aunque esta vez sí se trataba de un tren del tipo Alaris.

Nuevamente, al llegar a la Estación del Norte me encontré con el punto informativo de ADIF, sólo que esta vez había un folleto nuevo y te regalaban una plantita por lo de su Plan Verde.



Una de las diferencias respecto a marzo, es que en la estación, hacía calor: no sólo se evidenciaba porque el panel informativo señalaba 34º (centígrados, se supone), sino porque, además, una de las azafatas que atienden en el punto de entrada a andenes, hacía gala de un abanico (no sé si consecuencia del Plan Verde – no olvidemos que se trata de un sistema con nulas emisiones de CO2, salvo las propias de la respiración de quien lo acciona).

El caso es que el andén prometía mucho, porque no ofrecía nada, ni siquiera el tren en toda-la-vía toda-vía. De esta forma, averiguar dónde se encontraba el coche 4 resultaba apasionante.







Sin embargo, había una pista entre las vías: un cubo o pozal, con algo así como fregonas o mochos, esperando, se supone, su utilización para limpiar los cristales de la cabina de la locomotora. Ergo, no debía de quedar muy lejos cuando llegara el tren… salvo que fuera para otro tren, o estuviera esperando en el sitio equivocado.

No sé cuál de las dos opciones era la correcta, pero sí sé que la cabeza del tren acabó quedando un poco más allá.

El viaje, bien, con los mismos o similares criterios de velocidad que el de marzo. Menos mal que el billete, muy amablemente, nos indicaba no sólo el asiento que nos correspondía, sino, incluso, que nos podíamos sentar en él. Y lo hicimos.

Sólo nos levantamos hacia el final de viaje, para ir a la cafetería, donde un grupo de gente llevaba departiendo amigablemente todo el viaje. Algunos llevaban camisetas de cierto grupo musical nada corriente a pesar de su nombre. Al día siguiente, leyendo la prensa en el hotel, averiguamos que no habíamos sido los únicos que hicimos el viaje en tren por motivos musicales. Aunque distintos. Los días, digo (viernes, unos, sábados, los otros).

Un tren... de años

Junto con otras cosas que ya comentaremos, vamos a celebrar el centenario de una guía urbana de Valencia, publicada “en obsequio a los señores congresistas” asistentes al II Congreso de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias, celebrado en octubre de 1909.

Y con la excusa de lo que más adelante se comentará, vamos a centrarnos… en el centro.

En este detalle del plano que se incluye en la Guía, podemos observar cómo la estación del ferrocarril estaba junto al entonces reciente edificio del Ayuntamiento, en lo que todavía eran “solares de San Francisco”, ahora Plaza del Ayuntamiento.

En el Plan de Reforma y Mejora del Interior de la Ciudad, promovido por el Ayuntamiento en 1912, se puede observar el detalle adjunto de uno de los planos. Como puede apreciarse, entonces el edificio original de la Estación del Norte seguía junto a los solares de San Francisco, aunque el ferrocarril tenía su término en la nueva estación de Demetrio Ribes en la calle Játiva, junto a la Plaza de Toros.

Este nuevo edificio es el que se ve en la actualidad desde la Plaza del Ayuntamiento, a través de la calle del Marqués de Sotelo.

Hace no mucho, me di cuenta de que a pesar de todos estos cambios urbanísticos, la Plaza del Ayuntamiento no ha perdido su vinculación con el ferrocarril, y desde ella, sin salirnos de ella, todavía podemos ver una locomotora.

Y os dejo, que pierdo el tren.

martes, 9 de junio de 2009

Qui habet aures audiendi, audiat

Oído esta tarde al pasar:

«En la guardería ahora hay muchos más padres que van a recoger a los chiquillos. Como están en paro»

No, no ha sido en el Congreso, ni nada parecido.

Coming soon

Hoy me ha llegado un correo electrónico de Barnes&Noble, informándome de diversas cosas.

Al leerlo me ha venido a la memoria el que recibí, también de ellos, hace mes y medio, el pasado 21 de abril, en vísperas del estreno de la película “Ángeles y Demonios”, mediante el que anunciaban la próxima edición de la nueva obra perpretada por el interfecto, y que constituye la continuación de su famoso Código.

No sé cómo han podido dejar pasar la oportunidad de vincular una cosa con la otra (total, si le quedaba por terminar algo del libro tampoco creo que se echara a faltar), pero tal vez el caso sea que no se trate de una oportunidad.

Bien, pues la cuestión es que si alguien quiere ir encargándolo, ya puede hacerlo, aunque se pondrá a la venta el próximo 15 de septiembre,… actual festividad de Nuestra Señora de los Dolores. Avisados estáis.

Pero no está todo perdido.

El correo recibido hoy informa de que ya se puede reservar la nueva obra de John Grisham, aunque habrá que esperar al 3 de noviembre, festividad de fray Escoba.

domingo, 7 de junio de 2009

... y un idioma fantástico

Por esas cosas curiosas que tiene el idioma, en el caso de la palabra fantástico, se prefiere su sentido recogido en la cuarta acepción, es decir, “magnífico, excelente”, aun teniendo muy claro que el sentido básico y fundamental es el primero, esto es, “quimérico, fingido, que no tiene realidad y consiste solo en la imaginación”. O tal vez por eso mismo.

Al repasar esta noche los diversos correos electrónicos recibidos estos días en que he estado ausente, me encuentro con uno mediante el cual, El Corte Inglés me informa de su promoción actualmente en curso, bajo el nombre de “Semana Fantástica”.

De acuerdo con lo dicho más arriba, es claro que el sentido aplicado es el de la cuarta acepción. Sin embargo, si nos fijamos en las fechas de la promoción, vemos que ésta se desarrolla desde el 29 de mayo hasta el 30 de junio. O sea, que siete días..., siete días..., se cuenten como se cuenten, más bien no.

¿Se trata, pues, de una “Semana Fantástica” propiamente dicha: una semana “quimérica, fingida, que no tiene realidad y consiste solo en la imaginación”?

¿O se trata de una asunción subliminal de la realidad? Y es que si nos fijamos, el número de días que dura la promoción es… 33. Justo lo que tradicionalmente decían los enfermos en los reconocimientos médicos.

¿Es que el comercio, la economía, están tan enfermos que ni siquiera se puede decir?

¿Habrá que llamar a cierto médico que he visto estos días en varias vallas publicitarias en Madrid, una de ellas, precisamente, en la Plaza de... España?

sábado, 6 de junio de 2009

A reflexionar

Este sábado es jornada de reflexión. Así pues, hagamos un recopilatorio de lo que tenemos hasta ahora.

En este diario, además de comentar diversas cosas, se han propuesto varias preguntas, problemas o cuestiones, para su solución por parte de los lectores que sean sumamente osados, tanto para leer este diario, como para interesarse por las preguntas.

Salvo error, el recopilatorio de ellas, es el siguiente:

Estrellas:
En la anotación que recordaba el nacimiento de George S. Patton, se decía:

Por cierto, sabiendo que cada estado de la Unión está representado por una estrella, y que hay cincuenta, ¿cuántas estrellas hay en la bandera de la famosa escena inicial? (¿qué pasa? ¿a nadie se le ha ocurrido contarlas?)



Días:
Hablando de unos libros soviéticos de matemáticas, se planteaba:

Bueno, pues expuesto todo esto, sólo queda por reseñar un ejemplo de matemática rusa.

Si consideramos que todos y cada uno de los días que transcurren tienen 24 horas (es decir, no hay ajustes de horarios de verano e invierno), y que la persona en cuestión nace justo al mediodía del día de su nacimiento y, también justo a mediodía, fallece el día de su fallecimiento (y no al revés, sea la geometría euclídea o no, y por muy aleatorias que resulten las variables), la pregunta es:

¿Cuántos días vivió el conde Lev Nikolayevich Tolstoi, sabiendo que nació el 28 de agosto de 1828 (o sea, el 9 de septiembre) y falleció el 7 de noviembre de 1910 (o sea, el 20 de noviembre)?


Cuestión que, recordada más tarde, tuvo el siguiente comentario de caragüevo:

“y hay una cosa que no entiendo ¿por qué para pasar a nuestro calendario se le suman 12 días a la fecha de nacimiento y 13 a la de defunción?”

Ajedrez:
En una anotación sobre un libro sobre ajedrez que utilizaba la figura de Sherlock Holmes, se planteaba una posición sobre el tablero, sobre la que se decía:

De hecho, así es en el ejemplo con el que, en la nota previa, ilustra este procedimiento de deducción, y que se acompaña. En la partida en la que se ha alcanzado la posición de la imagen, no ha coronado ningún peón.

¿O sí?


Series lógicas:
En una de las anotaciones con las que se comenta la novela Los crímenes de Oxford se dice de una serie que se refleja en el libro, y de otra:

Pues bien, la serie es la que se acompaña aquí al lado (pág. 37).

Mientras se intentaba resolver, mi padre propuso otra serie:

2 – 10 – 12 – 16 – 17 – 18 – 19


Pues eso, a reflexionar.

jueves, 4 de junio de 2009

¿Sobrarán sobres?

Este año he tenido que hacer las gestiones para realizar el voto por correo (por primera vez lo hice con motivo de la famosa Constitución Europea).

El sábado 23 por la tarde me acerqué a Correos, y tras una paciente espera en la cola de 100 minutos de reloj (sólo atendía una persona), conseguí presentar los papeles para solicitarlo. La documentación iba dirigida a la “Delegación Provincial of Censo Electoral”, salvo que hayan querido ahorrar tinta (por la crisis) y en realidad sea “Of.”, con un puntito, es decir, Oficina.

En todo caso, justo una semana después (salvo unas horas), sobre las diez de la mañana, tras un intento fallido del día anterior, el cartero me ha hecho entrega de un sobre con las papeletas e instrucciones para el voto.

En el sobre había un montón de papeletas, de las cuáles lo que me llamó más la atención (aparte de la cantidad), fue que tenían un código de barras. O sea, algo así como un preámbulo del voto electrónico.

No he leído los nombres de todos los integrantes de todas las candidaturas (tampoco quiero ser el único en hacer ciertas cosas), pero sí me he dado cuenta de dos cosas: se incluía una papeleta en blanco, y la última de las papeletas, fuera de la ordenación (el suyo lo ocupaba la referida papeleta en blanco), se correspondía con la última candidatura en contar con las bendiciones legales para ello.

Como siempre pasa, y aunque en las instrucciones se decía que había que hacerlo “no más tarde del dia 3 de junio de 2009” (todo un detalle especificar el año, para evitar confusiones y la anulación de las elecciones en un país con Estado de Derecho); como siempre, decía, he acabado votando hoy.

El texto que acompañaba al código contenía unos dígitos que daban la apariencia de una cierta ordenación numérica de las candidaturas. Conforme con ella, tenemos las imágenes siguientes.



Como se puede observar hay unos huecos, los cuáles supongo que se corresponderán con números no utilizados, o extravío mío, que soy muy desordenado.

Actualización: He encontrado la papeleta de la candidatura número 9, como las musas. Si ganan, la pondré en su sitio.

Actualización: No han ganado.

Actualización: Parece que definitivamente han sido 35 las candidaturas presentadas, es decir los números 16 y 33 no existían. ¡Uf, no soy tan desordenado!

Actualización: Hasta donde yo sé, el recuento no se ha hecho con ningún escáner. Lástima de tinta del código de barras.

Una sugerencia

Esta noche he oído en las noticias de Popular TV la crónica de María Romero en relación con la presencia esta mañana del Ministro de Fomento (no milagro, sino democracia), en el Foro de Nueva Economía.

Me ha llamado la atención la reseña de una frase del protagonista, que no he conseguido localizar en ningún otro medio de comunicación, y en la página de COPE, sólo en el vídeo.

La frase en cuestión (el entrecomillado se corresponde a la reseña), es:

«José Blanco ha insistido en que para reactivar la economía es necesaria la inversión pública y que quien no opina esto es porque está de acuerdo con las recetas culpables de esta crisis»

Pues se me ocurre una sugerencia de obra pública, para, si no reactivar la economía, desde luego reducir sensiblemente el paro.

Lo que tengo que reconocer es que la sugerencia no es original mía: ya se le ocurrió a los faraones (de Egipto, quiero decir).

¿Me suena?

Hace medio año (menos un día) hice referencia a un concierto al que había acudido durante un viaje a Milán (en realidad, y hasta ahora, mi [único] viaje a Milán).

En este tipo de viajes no solemos llevar cosas programadas, sino simplemente lo que nos encontremos. Así fue ese caso, o, el día anterior, también en Milán, la asistencia a un concierto más formal, quiero decir, en una sala de conciertos y formando parte de una temporada sinfónica.



Al año siguiente, o sea, el año pasado, en Florencia, también pudimos asistir a un concierto “informal”, celebrado en la iglesia de Santa Maria De’Ricci, anunciado de una manera bien sencilla.



Estos días, por el centro de Valencia se ha podido observar una apreciable presencia de carteles anunciando dos conciertos en la iglesia de Santa Catalina. Desde hace dos semanas al menos, unos pasquines (tercera acepción del avance de la nueva edición del DRAE) disponibles en las oficinas de turismo, informaban de estos conciertos.



Las fechas eran ayer día 3 y hoy día 4.

La cercanía, casi inmejorable: naturalmente, no he podido ir.