domingo, 11 de enero de 2009

De manifa

Ayer por la tarde me llegué al centro para acercar a mi hija pues había quedado con un grupo de amigos para ir al cine.

Como era al lado de la Plaza del Ayuntamiento, luego pasé por ella de camino a hacer otras cosas y entretener la espera hasta que acabara la película.

A la altura de Correos noté un murmullo procedente del otro lado de la plaza, justo delante del Ayuntamiento. Dirigí la mirada hacia allí, y conseguí apreciar una cierta acumulación de gente en la zona. Por curiosidad, me acerqué a ver de qué se trataba.

Lo primero que me llamó la atención, fue una bandera (la de la foto), por lo que pensé "por las fechas, se tratará de una manifestación para protestar por la dictadura en Cuba", porque claro, lo criminal de la invasión de Georgia por parte de Rusia, queda lejos (en el tiempo y en el espacio), y lo de Corea del Norte ya lo tienen muy condenado.

Luego me di cuenta de que había otras banderas, y en particular, la de la foto. Entonces pensé "se están manifestando a favor de la Autoridad Nacional Palestina, víctima de un golpe de estado hace un año", o bien, "están reivindicando la tranquilidad y falta de terrorismo que reinan en Cisjordania".

Finalmente, me fijé mejor, y pude leer una pancarta que, incluso con falta de ortografía, me ilustró sobre el objeto de la manifestación.

Aunque apenas cubrían la fachada del edificio del Ayuntamiento, el tráfico estaba cortado, claro. Luego, he visto en un periódico que eran unos 400 manifestantes (o sea, poco más que asociaciones asistentes, y tantos que, en otro periódico, ni hacen referencia a la manifestación).

Como no conseguía entender qué decían, y no era cuestión intentar imposibles queriendo establecer algún diálogo civilizado con alguien de los allí presentes, lo dejé estar.

Porque claro, nada se puede conseguir con argumentos de hace dos años y medio (como este dibujo de Cox&Forkum), o actuales como el artículo de fondo de The Wall Street Journal, donde se recoge que el mismo Mubarak ha manifestado que Hamas "must not be allowed to emerge from the fighting with the upper hand", o este otro análisis más cercano a nosotros, de Rafael L. Bardají en Expansión, con lógicas referencias locales (locales de aquí, quiero decir).

Para finalizar, de momento, un breve comentario geográfico, sobre el famoso bloqueo, que se aplica en la frontera de Gaza con... efectivamente, Israel.

Pues va y resulta que la franja no solo tiene frontera con Israel, sino también con Egipto y no cuento el mar Mediterráneo. Y es que el bloqueo de Israel se ve que es tan potente que llega hasta ahí.



¡Ah pues no! Egipto acaba de abrir la frontera en Rafah, la cual, según informa este periódico, simplemente estaba cerrada, nada más, ni bloqueo ni nada que se le parezca. Hasta ahí podíamos llegar, que un estado árabe se comporte con los terroristas, en este caso palestinos, como Israel, qué va, qué va (lo sucedido en septiembre de 1970 en Jordania, reinando entonces el rey Hussein, es solo una infamia de los judíos, aunque el hecho de que un subgrupo terrorista de la entonces OLP se llamara Septiembre Negro da que pensar).

viernes, 9 de enero de 2009

¡Vaya número!

Ya he hecho referencia, de la obra Etimologías de San Isidoro, a parte de lo que dedica a las matemáticas (aunque no parece que haya tenido mucho éxito).

No obstante, conviene recordar parte del capítulo 4 Quid praestent numeri, y en concreto una frase tan rotunda como la que sigue:

Ratio numerorum contemnenda non est.

Como ya no nos encontramos dentro de la clase de matemáticas, ofreceremos también la versión española (como aguinaldo, dadas las fechas tan recientes. De nada).

No debe menospreciarse en absoluto la ciencia de los números.

Por si se considera necesaria alguna explicación, seguimos leyendo:

En cierto sentido es evidente que nosotros vivimos bajo la disciplina de los números, ya que, gracias a ella, sabemos las horas, llevamos el cómputo del paso de los meses y conocemos cuándo retorna cada época del año. Merced al número aprendemos a no ser engañados. Suprime de todas las cosas el número, y todo se extingue. Quítale al tiempo su cómputo, y todo quedará envuelto en la ciega ignorancia: el hombre no podría diferenciarse de los restantes animales, que ignoran la noción del cálculo.

Y si alguien sigue sin estar muy convencido, tal vez este artículo de Sarah E. Needleman este pasado día 6 de enero, en The Wall Street Journal, le termine de convencer: Doing the Math to Find the Good Jobs.

De los trabajos que se comentan en el artículo y se reflejan en la tabla, ya hablaremos en otro momento, pero podemos adelantar que tal vez la lista se haya modificado tras los últimos acontecimientos, ya que en el puesto decimoquinto como mejor trabajo figura el de meteorólogo.

Unos granos en la exposición

El pasado domingo hice una reseña de la exposición sobre el Rey Jaime I celebrada en el edificio del Almudín, en Valencia.

Hoy, ya finalizada, quiero comentar dos cosas sobre la imagen que, en ocasiones, se acaba transmitiendo, con independencia de la calidad de la exposición.

El Ayuntamiento de Valencia, a través de la Concejalía de Cultura, edita Valentia, revista de distribución gratuita. En su número 31, correspondiente al trimestre octubre-diciembre de 2008, abre en portada con la referencia a las exposiciones sobre el Rey Jaime I, guerrero y legislador.

En el caso concreto de la exposición Jaime I, Rey y Caballero, el artículo se ilustra con una foto del exterior del edificio en proceso de engalanamiento para la inauguración, y con un detalle sobre la dirección, horarios y condiciones de las visitas.



Bien, pues, supongo que por tratarse del periodo navideño, y aunque, como se puede observar, no se refleja en la revista, para la visita que realizamos este pasado día 30 no fue necesario adquirir entrada - no digo que nos resultara gratuita, ya que nadie, por este motivo, nos ha perdonado ninguna parte de los impuestos que hemos pagado.

(Un inciso: durante un viaje a Milán hace dos años menos casi tres meses, durante la visita al Palacio Sforza, a partir de cierta hora, la visita a determinadas salas resultó gratuito -no pago impuestos directos en Italia- pero sí nos hicieron entrega de la entrada, nos dijeron, "para estar cubiertos por el seguro". Siempre se aprende algo cuando se viaja)

En la exposición, además de la referida revista, había un pequeño folleto como ya comenté en su día. En él, en la contraportada, además de todos los patrocinadores, también figuran las referencias de la exposición en lo que respecta al edificio, dirección, periodo y horarios.

Como se puede observar, la revista y el folleto no se ponen de acuerdo en el apellido del santo que da nombre a la plaza. Es cierto que éste es un pequeño detalle, que no se aprecia si no se contrastan ambas publicaciones (y, claro, hay otras cosas más importantes que hacer).

Sin embargo, este otro detalle sí es más visible. La foto es del día de la visita, ¡y qué lejos han quedado las galas de la inauguración! Como se puede ver, faltan numerosos estandartes, lo cual, aunque mantengan el porte erguido, deja a los mástiles en una posición algo ridícula (pues, supongo, su objeto era dar soporte a los estandartes para que orgullosamente ondearan mecidos por el viento).

Y la verdad, no sé qué es peor: si es que nadie se daba cuenta, si le daba lo mismo... o si los habían robado.

martes, 6 de enero de 2009

Una lozana traducción (3)

Continuamos conociendo de lo acontecido estos días, en la versión de nuestro especial traductor.

Así que ellos se fueron, y ya tuvieron que forzar la marcha de sus camellos y caballos para alcanzar a sus pajes, que ya estaban llegando al establo con los regalos. Aunque luego, ya cerca del establo, se apearon de los animales, y comenzaron a andar a pie hasta aquél, no fuera que las gentes que había allí los tomaran por reyes temerosos como Herodes y se aterrorizasen. Y las gentes no se aterrorizaron, sino que todos se quedaban con la boca abierta de admiración de las ropas maravillosas de los Tres Reyes Astrólogos, y de las de sus pajes, y hasta de los arreos de los camellos y caballos que eran de muchos colores, y también de plata.



Y luego, cuando entraron, el Niño se puso muy contento, como si los conociese de toda la vida, y ellos se arrodillaron, y Mel-chior habló por los tres, y dijo , como si el Niño fuera un Gran Rey: «Señor Rey del Cielo, hemos venido siguiendo a la Estrella, y ante Vos nos postramos». Y se hizo un grandísimo silencio que no se acababa nunca, y se veía a través de la ventana pequeña, que había allí, en el establo, colear a la Estrella que les había conducido como si fuera una culebra de luz o como un relámpago dorado, pero manso y mandible, y que también, ondulando, se alegrase

Vidimus enim stellam eius in oriente, et venimus adorare eum

Audiens autem Herodes rex, turbatus est, et omnis Ierosolyma cum illo.
(...)
Qui cum audissent regem, abierunt, et ecce stella, quam viderant in oriente, antecedebat eos, usque dum veniens staret supra, ubi erat puer. Videntes autem stellam gavisi sunt gaudio magno valde. Et intrantes domum, invenerunt puerum cum Maria matrre eius, et procidentes adoraverunt eum: et apertis thesauris suis obtulerunt ei munera, aurum, thus, et myrrham.

lunes, 5 de enero de 2009

Un empujón, y el coche arrancó

En la última anotación del pasado año, hice referencia a Thomas Alva Edison.

En dicha anotación, reflejaba ciertos comentarios que Henry Ford hacía en su libro Edison tal como yo lo he conocido. Como buen ingeniero, sigue un orden, por lo que empieza el libro por el principio, es decir, por el momento en que conoció a Edison:

Me encontré por primera vez con míster Thomas A. Edison el 11 de agosto de 1896. Esta fecha significa mucho para mí.
(…)
Se estaba celebrando una Junta de las Sociedades Edison, reunión anual a la que asistían los ingenieros jefes y administradores de las diversas empresas Edison, con objeto de tratar de sus experimentos.
(…)
Durante la sesión de la tarde, la Junta se había dedicado a discutir ampliamente el nuevo campoque se abría a la electricidad con la carga de baterías de acumuladores para vehículos.– Los hombres de la estación central veían en el coche eléctico el coche sin tracción animal que todos habían soñado.(…) La conversación giró sobre el mismo asunto durante el banquete y fue entonces cuando Alexander Dow, señalándome por encima de la mesa, dijo:
«Ese joven ha construído un coche movido por gas» (…)
Alguien en la mesa me preguntó cómo había logrado hacer marchar mi coche y empecé a explicarme en voz clara y alta (…) Míster Edison percibió algo de lo que dije y se llevó la mano al oído para oír mejor, porque ya entonces estaba sordo.– Edison empezó a hacerme algunas preguntas que demostraban que había hecho ya un estudio de la máquina de gas.–
- «¿Se trata de una máquina con ciclo de cuatro tiempos?», me preguntó.– Le contesté que así era, en efecto, y a continuación hizo un gesto de aprobación.– Luego inquirió si la explosión del gas en el cilindro se producía por electricidad, y si se hacía por contacto o por chispa–pues esto ocurría antes de que las bujías se hubieran inventado.–
Le expliqué que era por medio de un contacto para conectar y desconectar– que funcionaba separadamente por el émbolo– y le hice un diagrama de toda la combinación del contacto, tal como la tenía en mi primer coche–el que míster Dow había visto.– Le dije también que en el segundo coche, en el cual estaba trabajando entonces,había instalado lo que llamaríamos hoy una bujía(…)
Me hizo observar que por chispa se obtendría una ignición más segura y un contacto(…)
Cuando hube concluído , descargó su puño cerrado con fuerza sobre la mesa, y dijo:
«¡Está bien, joven!–Posee usted el asunto.–No lo deje de la mano.(…) Está usted en lo cierto.–¡Adelante!»
Aquel puñetazo en la mesa valía más que un mundo para mí.– Nadie hasta aquel día me había alentado en mis proyectos.(…) El hombre que más sabía de electricidad en el mundo había dicho que para lo que se intentaba, mi motor de gas era mejor de lo que pudiera ser cualquier motor eléctrico.(…) ¡Y esto en una época en que todos los ingenieros electricistas aceptaban como un hecho irrefutable la teoría de que nada podría haber nuevo y digno de tenerse en cuenta mientras no funcionara por electricidad!(…)A Edison corresponde una parte del éxito por haber apresurado la realización del automóvil tal como lo conocemos hoy día–con una máquina de combustión interna.


Como consecuencia de estos alientos, Henry Ford, a la sazón ingeniero jefe de la Detroit-Edison Company, terminó fundando la Ford Motor Company.

Y, según leí en su momento en The New York Times, tal día como hoy, un cinco de enero de 1914, instituyó en la empresa un salario mínimo de 5 dólares al día, muy por encima de lo normal en la industria de la época.

También, tal día como hoy, pero propiamente hoy, es decir, un 5 de enero de 2009, se leen otras cosas.

Y luego hay quien no ve claramente las diferencias entre la iniciativa privada y la pública.

Pero lo que acaba, ha empezado

En anotación del otro día, se recordó cómo acabó cierta situación histórica de España. Pero esa situación tuvo su inicio.

Veamos cómo se cuenta en uno de esos libros de Historia con los que, si pudieran, más de uno en altas sillas, remediaría el frío de estos días.

Leemos en el Libro Sesto, en su capítulo XXII De la primera venida de los moros en España, de la obra del Padre Mariana Historia general de España, según la edición publicada por la Imprenta y Librería de Gaspar y Roig, en Madrid, calle del Príncipe, 4, en el año de Nuestro Señor de 1852.

Las armas de los sarracenos por estos tiempos volaban por todo el mundo con grande valor y fama. Tuvo esta canalla su orígen y principio en Arabia, y á Mahoma por caudillo, el cual primeramente engañó mucha gente con color de religion.
(…)
Pasaron adelante, y hicieron lo mismo en la Numidia y en las Mauritanias sin parar hasta el mar Océano y Atlántico, fin y remate del mundo. Era señor de toda aquella gente y de aquel imperio Ulit: llamábase miramamolin, que era apellido de supremo emperador. Gobernaba en su nombre lo de Africa Muza hombre feroz, en sus consejos prudente, y en la ejecución presto. (…) Los de aquella comarca se persuaden, como cosa recibida de sus antepasados, que en aquel monte se juntaron el conde
[don Julián] y los demás para acordar, como acordaron, de llamar los moros á España.

Llegado en Africa, lo primero que hizo fue irse á ver con Muza: declaróle el estado en que las cosas de España se hallaban: quejóse de los agravios que el rey tenia hechos sin causa así á él como á los hijos del rey Witiza, que demás de despojarlos de la herencia de su padre, los forzaba á andar desterrados, pobres y miserables, y sin refugio alguno, dado que los faltaban las afliciones de muchos, que llegada la ocasión se declararían. Que era buena sazón para acometer á España, y por este camino apoderarse de toda la Europa en que hasta entonces no habian podido entrar; solo era necesario usar de presteza para que los contrarios no tuviesen tiempo de aprestarse. Encarecíale la facilidad de la empresa, á que se ofrecía salir él mismo con pequeña ayuda que de Africa le diesen, confiado en sus aliados. Que por tener en su poder (de la una y de la otra parte del estrecho) las entradas de Africa y de España, no dudaria de quitar la corona á su contrario.

No le parecía al bárbaro mala ocasión esta; solo dudaba de la lealtad del conde si por ser cristiano guardaria lo que pudiese. Parecióle comunicar el negocio con el miramamolin. Salió acordabo que con poca gente se hiciese primero prueba de las fuerzas de España, y si las obras del conde eran conforme á sus palabras. Era Muza hombre recatado: hallábase ocupado en el gobierno de Africa, empeñado en muchos y graves negocios. Envio al principio solos ciento de á caballo y cuatrocientos de á pie repartidos en cuatro naves. Estos acometieron las islas y marinas cercanas al estrecho. Sucedieron las cosas á su propósito, que muchos españoles se les pasaron. Con esto de nuevo envió doce mil soldados, y por su capitán Tarif por sobrenombre Abenzarca, persona de gran cuenta, dado que le faltaba un ojo. Para que fuese el negocio mas secreto, y no se entendiese donde se encaminaban estas tramas, no se apercibió armada en el mar, sino pasaron en naves de mercaderes. Surgieron cerca de España y lo primero se apoderaron del monte Calpe y de la ciudad de Haraclea que en él estaba, y en lo adelante se llamó Gibraltar, de Gebal que en arábigo quiere decir monte, y de Tarif el general; de cuyo nombre tambien, como muchos piensan, otra ciudad allí cerca llamada antiguamente Tartesso tomó nombre de Tarifa.


y en el capítulo XXV Como Muza vino á España:

En tanto que esto pasaba en España, de Africa se sonaba que Muza era combatido de diversas olas de pensamientos. Por una parte se holgaba que aquella notabilísima provincia fuese vencida, y el señoría de los moros hobiese pasado á Europa; por otra le escocía que por su descuido hobiese Tarif ganado no solo los despojos de España, sino también la honra de todo. Aguijoneábanle igualmente la avaricia y la envidia, malos consejeros en guerra y paz. Acordó de pasar en España, como lo hizo, con un nuevo ejército en que dicen se contaban doce mil soldados: pequeño número para empresas tan grandes, si los españoles no estuvieran de todo punto apretados y caidos, porque lo que suele acontecer cuando los negocios están perdidos, todos daban buen consejo que se acudiese á las armas y á la defensa, pero cada uno rehusaba de acometer el peligro.
(…)
Supo el miramamolin Ulit así las victorias, como las diferencias que andaban entre sus capitanes; y porque no parasen perjuicio les mandó á entrambos ir á su presencia. Muza resuelto de partirse, porque no sucediesen en lo ganado algunas alteraciones, nombró en su lugar por gobernador á su hijo Abdalasis, de cuyo esfuerzo y valor habia muestras frescas y bastantes. Juraron todos de obedecelle, y con tanto Muza y Tarif antes grandes y famosos caudillos, y en lo de adelante mas esclarecidos por cosas tan grandes como acabaron, se aprestaron á embarcarse, y consigo los tesoros, preseas, riquezas, oro y plata que los godos en tantos años con todo su poder pudieron juntar


De lo que aconteció en los capítulos intermedios, y especialmente a orillas de un río desde entonces famoso, y qué le deparó el viaje a Damasco al moro Muza, hablaremos en otro momento.

domingo, 4 de enero de 2009

¡Quién te ha visto...!

El carácter cambiante de la población nativa gracias a la presión inadvertida de unas fronteras porosas; la creación de una burocracia pesada, lerda y rígida cuyo único propósito es mantenerse a sí misma; el desprecio que las familias de abolengo guardaban por los militares y los esfuerzos que hacían para no prestar el servicio al tiempo que la carrera militar ofrecía oportunidades sin precedentes a un sector marginal que antes no hubiera podido entrar a sus filas; el respeto, de dientes para afuera, por unos valores en los que ya nadie creía; la pretrnsión de qur aún eran lo que habían sido; la brecha creciente de la población entre ricos y pobres mediada por un sistema fiscal corrupto y la desesperación inevitable subsiguiente; el fortalecimiento del poder ejecutivo a expensas del legislativo; la legislación poco eficiente pero presentada con bombos y platillos; la vocación moral del hombre que estaba para mantener el orden a cualquier costo y que era ciego a los crueles dilemas de la vida ordinaria

¿A qué momento y sociedad se corresponde esta descripción?

Una pista:
En aquel momento, por lo menos, el emperador no podía pasarles el peso de su lastre económico a la posteridad mediante la creación de una deuda pública a largo plazo porque el concepto de activo circulante aún no existía. La única riqueza de la que se podía hablar eran los frutos de la tierra

Los textos transcritos están tomados de la obra De cómo los irlandeses salvaron la civilización, de Thomas Cahill, según la traducción de Juan Manuel Pombo Abondano, en la primera edición de septiembre de 2007, de Verticales de Bolsillo.

Pero eso no ocurrirá mañana, ¿verdad?

Durante casi dos mil años, se consideró, conforme lo expuesto por el mismo Cayo Julio César, que la Galia estaba dividida en tres partes. Sin embargo, tras intensos estudios finalmente publicados a principio de la segunda mitad del pasado siglo XX, se confirmó que no, que en realidad se trataba de cuatro partes, bien es cierto que la última era bastante más reducida que las otras tres.

Y la realidad es que esa cuarta parte aunque reducida, no había sido reducida.

Muchos eran los valientes que consiguieron mantener esa cuarta parte irreductible, a cuyo frente se encontraba un sabio y decidido jefe galo, digno compañero de Vercingétorix.

La sabiduría de este jefe permanece todavía en nuestros tiempos. La prevención ante la posibilidad de que el cielo se caiga sobre nuestras cabezas, es algo que inspira actuaciones incluso de un Ministerio.

Hay que reconocer, además, que en estos tiempos de desaceleración temporal transitoria, es digno de elogio que por parte del Ministerio se aprovechen las obras del AVE adaptando los puentes necesarios de manera que queden firmemente aseguradas las esferas celestes, de modo preciso y ajustado.

Esta foto no sólo lo muestra, sino que lo acredita y verifica de modo indubitado, y no como en otros casos.

Sobre lo que sí caben dudas es que sea éste u otro similar, lo que motive que exista en Valencia una calle con tal nombre como éste.

Al grano, caballeros

El pasado martes, día 30 (¡el año pasado ya!) me acerqué con mis hijos a ver la exposición que en el antiguo granero de la ciudad (edificio del Almudín, actualmente, contenedor cultural – sala de exposiciones en castellano viejo) versaba sobre “Jaime I. Rey y Caballero”.

La exposición es curiosa, y recoge, como elementos más llamativos para un infante, armas, como espadas y mazas, piezas protectoras del caballero, como cascos, yelmos y cotas, herrajes propios para el caballo, como los estribos.

Nada más entrar (como la exposición es tímida, no permiten fotos, pero sí figuran en el folleto), se encuentra expuesta la espada conocida como de San Martín, que toma el nombre de la figura del santo obispo de Tours que adorna la espada junto a la empuñadura, con motivo de que fue la espada utilizada en la coronación de Martín el Humano. Lo que justifica la presencia de la espada en la exposición es menos complicado: era propiedad del mismo Jaime I.

El folleto gratuito disponible en el mostrador de la entrada (en el mismo sitio donde está el cartel en el que se indica que no se pueden hacer fotos), empieza su discurso de la siguiente guisa:

La exposición «Jaime I, rey y caballero» tiene como objetivo presentar los arneses y la cultura caballeresca del siglo XIII tanto cristiana como musulmana. Un verdadero viaje de iniciación a unas formas de vida lejanas pero permanentes en la memoria social

Como la exposición ha finalizado hoy, agradecemos los esfuerzos realizados, y paso a comentar un par o tres aspectos que a mi juicio son manifiestamente mejorables.

Por ejemplo, la iluminación, que se encuentra muy localizada sobre las piezas, de tal manera que a quien tenga alguna deficiencia visual le resultan apenas legibles las placas identificativas que existen en los expositores.

Placas que en algún caso, no existen (y, como se dice, la primera en la frente): la espada de San Martín no se encuentra identificada.

Los textos se encuentran sólo en valenciano/catalán, lo que, además de otra cosa, supone una dificultad adicional ya que en muchos casos no se trata de palabras que actualmente sean de uso lo bastante habitual como para conocerlas.

Por último, un comentario: de los ejemplares de libros con los que finaliza la exposición, por ejemplo, La gran conquista de ultramar, se expresa que se trata de un facsímil, pero no se indica la fecha del original (cosa que tampoco se dice en el folleto), dato que hubiera ayudado a situar la obra, a contextualizarla, que dicen ahora (los que lo dicen).

Finalmente, un comentario de estilo literario. En el folleto, se dice:
Nada más comenzar nos encontramos con la espada de San Martín (fig. 1), custodiada actualmente en el Musée de l’Armée de París, por ser una pieza que perteneció al propio rey Jaime I y a sus hijos, nietos y bisnietos

Tengo que reconocer que tras las primeras lecturas, sólo entendía que la espada estaba en París debido a que perteneció al rey D. Jaime I; la otra opción, es decir que debido a que perteneció al Rey es por lo que está en la exposición, resulta más oscura con la redacción elegida.

Por tanto, resulta más nítido cambiar la ‘,’ tras París, por un ‘.’ y seguir, por ejemplo, con “Y es que se trata de una pieza que…

Pero bueno, no vamos a discutir el folleto ya que solo gracias a él nos hemos enterado de qué espada se trata.

Sobre el viaje iniciático, siento decirlo, pero se ve que me quedé en casa.

Una más

Me entero de que, de nuevo, gente del PP ha presentado una querella contra un periodista, naturalmente, de derechas.

Se trata de Víctor Gago, colaborador de Libertad Digital y del programa de la televisión de dicho medio, LDlibros. Lo cuenta él mismo en una anotación de diario, que completa en sucesivas anotaciones.

La cuestión no es sólo lo despótica que alguien pueda considerar la actitud de la dirección del Partido Popular, sino, como él mismo dice: "¿Cómo me encontraron?"

¡Qué tiempos los de la motorola de Txiqui Benegas! ¡Y qué ¿alejados?!

sábado, 3 de enero de 2009

De diamantes y anillos: un orfebre literario

En aquellos días, la capital del Estado Libre de Orange era Bloemfontein, y a pesar de que el nombre de la ciudad se preste a cierto optimismo, pues en afrikaans y holandés significa “fuente de flores”, lo cierto que es que las negociaciones que allí tuvieron lugar entre el Gobierno de Su Majestad y las repúblicas bóers, habían fracasado, lo que condujo al desencadenamiento de la posteriormente conocida como “Guerra de los Bóers”.

El 14 de abril del año 1900, llegaba a Bloemfontein cierto periodista, que cubría para el Morning Post de Londres, la referida guerra. Las crónicas de la guerra aparecidas en el periódico hasta el mes de marzo, se publicarían un mes después (el 15 de mayo) en un primer volumen De Londres a Ladysmith; el 31 de marzo fechaba la carta que suponía el inicio del seguimiento de la segunda parte del desarrollo de la guerra, que, en octubre, ya de regreso en Inglaterra, finalmente adoptaría la forma de un segundo libro (La marcha de Ian Hamilton). Mes y medio después, el autor de los libros cumplía, tan solo, 26 años. En la edición completa de sus obras, con motivo del centenario de su nacimiento, las dos obras fueron editadas como un solo volumen bajo el título de La guerra de los Bóers, formato que se ha mantenido desde entonces.

Este viaje desde Sudáfrica hacia Inglaterra, también fue realizado, pero cinco años antes, por un niño de tres años con problemas de salud, al que acompañaban su hermano, de sólo un año, y su madre, mientras su padre permanecía, continuando su trabajo para el Banco de Inglaterra, en esa misma ciudad de Bloemfontein donde habían nacido ambos niños.

Treinta y un años después, ese niño, publicaba una novela, dirigida al público juvenil. Doce años después tenía terminada una continuación de la misma, ya también dirigida hacia el público adulto, aunque fuera publicado, en forma de trilogía, seis años después. Póstumamente, editado por su hijo, se publicó un volumen que recogía todo lo sucedido con anterioridad as lo reflejado en dichas obras.



Así pues, desde hace poco más de setenta años disfrutamos de la obra literaria de este caballero, del que hoy se cumplen sus primeros 117 años (es decir, seis años más que los que cumplía su personaje Bilbo Bolsón al empezar su trilogía), y cuyo nombre es John Ronald Reuel Tolkien, más conocido como J.R.R. Tolkien, como ya suponía la mayoría de los lectores de esta anotación.

viernes, 2 de enero de 2009

Bien está lo que bien acaba

A finales de febrero de este año recién pasado recogí, como detalle del Colegio de Ingenieros Industriales (estoy colegiado), el catálogo de la exposición “Dos siglos de industrialización en la Comunidad Valenciana” (no lo siento: me niego a mezclar idiomas). [Tal vez fue una suerte no haber podido asistir a la exposición, porque casi seguro que hubiera comprado el catálogo, encontrándome entonces con dos ejemplares]

En el catálogo, dividido en distintas secciones según el tipo de industria, existe una sección (Metal-siderurgia), que recoge el artículo “Metales comunes e ingenios mecánicos”, firmado por Anaclet Pons y Justo Serna, de la Universidad de Valencia.

En dicho artículo se refleja:

Y un momento significativo lo fue, sin duda, cuando La Maquinista Valenciana fabricaba la estatua del rey Jaime I (…) Fue necesario fundir para ello el bronce de seis cañones cedidos por el Ejército para conseguir parte de los quince mil kilogramos necesarios, además de varios meses de trabajo y un sonoro retraso”.

Completando lo que se recoge en el artículo, podemos decir que la empresa se había fundado en 1880 (y todavía continúa en activo), los cañones procedían del puesto de Peñíscola, y el retraso se refiere a que la adjudicación a la empresa se produjo mediante un concurso cuya plazo de presentación de plicas había finalizado el 20 de enero de 1887 (por cierto, la oferta era de 30.000 pesetas, cuando el contrato con el escultor fue firmado por 50.000 pesetas [creo que la SGAE no intervino]), y que el modelo en madera esculpido por Agapito Vallmitjana, troceado para el transporte, había entrado en la fábrica el 10 de agosto de 1888.



La cuestión es que, finalmente, fundida por Francisco Climent, socio propietario de la empresa (tanto su nombre, como el de la empresa, y por supuesto, el del escultor, figuran, como se puede ver, en la base de la estatua); finalmente, decía, y nada más apropiado al día, el 31 de diciembre de 1890, y arrastrada por un rulo especial del que disponía el Ayuntamiento, a las nueve de la noche salía la estatua de la fábrica, y tras un recorrido por la reciente ronda de la ciudad (como quien dice, todavía estaba caliente el derribo de las murallas), llegaba al Parterre terminándose la operación del traslado a las dos menos cuarto.



Como se recoge en el artículo referido “doce días después se colocaba en su pedestal. La inauguración oficial se demoró mucho más, no realizándose hasta el 20 de julio de 1891 en el marco de la Feria” (como puede observarse, se dio el curioso caso de que se inaugurara una obra seis meses después de estar terminada; menos mal que esta costumbre se ha perdido, y ahora se inauguran las obras como toca, es decir, antes de terminarlas del todo)

Este apartado del artículo acaba reseñando que “quedaba así expuesta una estatua ecuestre a mayor gloria del rey Conquistador y cristiano, aquel que, por encima de todo, había librado a Valencia del yugo musulmán, según reza la leyenda que adorna uno de los laterales del pedestal

Esta expresión fue motivo de polémica con motivo de la reciente restauración de la estatua, habiendo quien propuso (incluso quien exigió) que se retirara; finalmente se ha mantenido como esta reciente fotografía acredita (bueno, también acredita que necesita una buena limpieza) [las fotografías históricas están tomadas del catálogo en cuestión].

Queriendo documentarme para otra cosa, me he encontrado con algo que no buscaba (que es lo que suele pasar), en la obra Historia de la decadencia y caída del Imperio Romano, de Edward Gibbon (cuyo primer volumen se publicó en febrero de 1776, y el sexto y último en 1788 – acabado “la noche del 27 de junio de 1787”), según la edición abreviada de Dero A. Sanders, realizada en 1952, editada por RBA dentro de la colección Grandes obras de la cultura (sí, de ésas que se distribuyen en kioscos).

En esta obra me he encontrado, en la descripción del Imperio Romano tal como era en el siglo II después de Cristo, lo siguiente:

La actual España, extremo occidental del Imperio, de Europa y del mundo antiguo, ha conservado de modo invariable en todas las épocas los mismos límties naturales (…) De entre los bárbaros nativos, los celtíberos eran los más poderosos, del mismo modo que los cántabros y astures demostraron ser los más indómitos. Confiados en la fuerza defensiva de sus montañas, fueron los últimos en rendirse al ejército de Roma y los primeros en sacudirse el yugo de los árabes.

No sé si es que estoy muy sensible, pero el caso es que aquí no aprecio ese cierto retintín que sí aprecio en el último párrafo transcrito del artículo del catálogo de la exposición.

Pero bueno, no discutamos, y ante lo que bien acaba, tengamos un pequeño recuerdo a la Alianza de Civilizaciones y todo eso, y siendo el día que es, vayámonos a Madrid, al antiguo Palacio de la Marina, actualmente Senado de España, y apreciemos en toda su plenitud un cuadro de Francisco de Pradilla y Ortiz (encargado por el Senado en 1878, y entregado en 1882), del cual puede leerse una extensa reseña a través del sitio del Senado, aquí.

517 años se cumplen del hecho histórico, y, ¡voto a bríos que tampoco lo siento!

jueves, 1 de enero de 2009

Good morning

A esta hora en que oficialmente amanece en Valencia, qué mejor que empezar el año con un ¡Buenos días!

Y ya que la tecnología de este sitio lo permite, acompaño unas fotos que "serán tomadas" no mucho después.



Fotografías que demuestran que a pesar de las nubes, también hay sitio para que en España empiece a amanecer (pero esto ya es otra canción).

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Ésta es mi anotación centesimoprimera

vulgo, 101.

Como el pelaje de los dálmatas, este diario tiene sus manchas, pero creo que el aspecto general es bueno.

Por lo menos, yo me entretengo con él: recorro la ciudad intentando sacarle punta, comentando de vez en cuando la historia o la actualidad (aunque a veces las mezcle), comentado libros, películas o lo que se ponga a tiro.

Los lectores de este diario tendrán su propia opinión, que ya veré cómo poder pulsarla (aparte de los comentarios, los cuales aprovecho para agradecer... como se merecen,... no, es broma, muchas gracias a todos los que habéis dado vida al diario).

Y una pequeña reseña, aprovechando que tal día como hoy, curiosamente, se produjo un hecho técnico-histórico que mostraba la viabilidad, e inmensa utilidad de algo que tenemos tan asumido, que apenas le damos importantcia, salvo cuando no está, claro (de lo que también he dejado reflejo en este diario).

Me refiero a algo tan corriente como la electricidad (¿pilláis el chiste o dada la fecha ya estáis in progress?). En concreto, en 1879 se produjo en Menlo Park, en el estado de Nueva Jersey, la primera demostración pública de la bombilla incandescente inventada por Thomas Alva Edison (ya presentado en privado once días antes).

Al igual que Henry Ford (sí, se llama como los coches, ¡una casualidad!) en su obra Edison tal como yo lo he conocido, podemos decir (según la edición de M. Aguilar del 25 de diciembre de 1930):

"Se acostumbra dar a esta época el nombre de la Edad de la Industria.- Más bien la denominaríamos nosotros la Edad de Edison.- Porque él ha sido el fundador de la industria moderna en este país.-

Ha formado para nosotros un nuevo género de Declaración de Independencia.- La Declaración de la Independencia expresaba ciertos principios de libertad política.- La de Edison no está en las palabras.- Está en la naturaleza de un equipo de máquinas, con cuyo uso cualquiera de nosotros ha obtenido una medida más amplia de libertad económica de lo que antes se hubiera podido imaginar.-

Estamos sólo aprendiendo a utilizar las máquinas y los métodos que él nos ha dado.- Pero ya nuestra prosperidad general guía al mundo; y esto se debe al hecho de que hemos tenido a Edison.-
(...)
Una gran parte de la obra de Edison constituye ahora de tal modo una parte integral de nuestra vida, una cosa tan ordinaria, que a menudo olvidamos que se lo debemos a él.-

Su obra, no sólo ha creado muchos millones de empleos, sino que ha hecho cada uno de ellos más remunerador.-

Edison ha hecho más por abolir la pobreza que todos los reformadores y políticos desde el principio del mundo.- Ha proporcionado al hombre medios par valerse a sí mismo.-

Ciertamente es inútil, y sería tal vez imposible, el determinar si son sus actuales conocimientos o la fuerza de su ejemplo lo que ha sido de más valor para nosotros.-
"

Tal vez sea inútil y/o imposible determinar una cosa u otra. Lo que sí es cierto es que la fuerza de su ejemplo es algo, en esta rabiosa actualidad, que sí resulta totalmente útil.

No creo que el Sr. Edison estuviera esperando subvenciones para desarrollar la bombilla o esperando un Plan de Innovación para inventar el fonógrafo: se limitaba a tener iniciativa y a innovar, o sea, a ejercer de hombre libre.

Mientras, otros hay que como grandes innovaciones, se quitan la corbata, o nos enviarán, no se sabe cómo, una bombilla de bajo consumo (pues hay que ahorrar para poder malgastar en todas las necesidades logísticas que tal operación requiere -cómo se nota que nunca ha dependido de que le llegue algo imprescindible, sea desde Guadalajara o desde Vitoria). Con estos planteamiento el Dr. Arsuaga no sería paleontólogo, sino antropólogo, con un precioso despacho en cualquier cueva de Atapuerca, Altamira o Pallardó.

Pues nada, en la esperanza de que siga siendo posible que esta bombilla incandescente con rosca Edison, pueda encenderse todas las veces que sean necesarias, como símbolo de esa iluminación que confío que no nos falte, mis mejores deseos para este año 2009 que en seguida entra, que lleguemos al 2010, y a ver qué tal se presenta el 2011, o el 2012, o el...

martes, 30 de diciembre de 2008

¿Ya tenemos Plan?

Supongo que esta pregunta sería la más planteada hace veinte años, aquí, en Valencia, pues, según tengo entendido, el mes de diciembre de entonces fue bastante ajetreado en el Ayuntamiento, y en particular en el Área de Urbanismo, ya que vencía la suspensión de licencias que se había decretado para poder acometer la revisión del Plan General de Ordenación Urbana, y estaba todo el mundo esperando para poder solicitar licencias de obra acordes al Plan del 66.

Finalmente, se consiguió que, tal día como hoy, el Pleno del Consell ratificara la resolución aprobatoria que dos días antes (menuda inocentada, ¿eh?) se había emitido por parte del Conseller competente.

Ahora que está en revisión, se me ha ocurrido hablar de ello, y lo ilustro con dos propuestas, una parcialmente ejecutada, y otra no, del Plan de 1912 (del que ya hablaremos en otro momento).

lunes, 29 de diciembre de 2008

... hasta el altar

A principios de diciembre de 1170, Enrique II Plantagenet, en referencia a Tomás Becket, arzobispo de Canterbury (quien por oponerse a la política del rey había estado durante cuatro años exiliado en Francia, y justo antes de regresar a Inglaterra, había dictado medidas eclesiásticas contra aquellos de la Iglesia que habían apoyado dicha política); Enrique II, digo, pronunció ante su corte, en uso de su real libertad de expresión, la frase: “¿No hay nadie entre mis servidores que vengue la afrenta que me inflinge este miserable sacerdote?

Mera pregunta retórica, como puede suponerse.

Mera coincidencia que posteriormente, el día 29 de diciembre, cuatro caballeros del séquito real, en la catedral de Caterbury, y al pie del altar, asesinaran al arzobispo.

Una vidriera de la misma Catedral de la que era arzobispo, recuerda este hecho, que le hizo merecedor de la palma del martirio.

Lo que no sé, es por qué extraño mecanismo mental, me ha venido a la memoria unas declaraciones (a las que nadie ha hecho mayor caso), y otras manifestaciones, las cuáles sí han creado escuela.

Lo que me recuerda el chiste del pastor, el tren y la juguetería (pero, por desgracia, no estamos contando chistes).

Los lunes, museos

Supongo que más de uno me dirá "Pero si los lunes precisamente es cuando están cerrados".

Sí, efectivamente es lo que, por ejemplo, figura en la puerta del Almudín, aquí en Valencia (la plaza que se refleja es la de San Luis Bertrán, sobre quien ya comentaré una cosa en otro momento).

Sin embargo, se ve que el horario es también uno concreto, y sin embargo, se gastan un montón de dinero en las Noches de los Museos, o como se llamen (horas extras, iluminación, propaganda,...)

Lo que yo me pregunto es lo siguiente:

El calendario laboral en España contempla 14 días festivos. En el caso concreto de la ciudad de Valencia, dos de estos días son lunes por definición (Lunes de Pascua y San Vicente Ferrer, que según bula papal, se celebra el siguiente lunes al de Pascua, para así poder hacerlo con todo el ceremonial que corresponde, ya fuera de Cuaresma y Semana Santa -recordemos que la celebración en el santoral es el día 5 de abril, día en el que casi puede asegurase que siempre cae en esas fechas).

Por tanto, de las 14 fiestas laborales, hay por lo menos dos con los museos cerrados. Y no se pueden abrir.

Sin embargo, sí se pueden abrir por la noche. Será para que los niños no molesten.