sábado, 15 de diciembre de 2012

Una vela que vale por 180

Todo el mundo habla, todo el mundo quiere hablar de la torre Eiffel, porque en efecto es el gran acontecimiento de la Exposición que se abre. Deseosos pues de hablar á nuestros lectores de ese coloso de metal, hemos tenido la idea de dirigirnos al ilustre ingeniero é interrogarle sobre su obra magna.
M. Eiffel nos ha recibido en su despacho con toda la benevolencia y sencillez que constituyen el fondo de su carácter. (…)
- ¡Oh! Exclamó sonriendo, ¡para una nonada quisierais que escribiera un artículo! No, no escribiré nada. Pero voy á entregaros una conferencia que dí sobre la torre de trescientos metros. Fuera de esto, si queréis, hablemos.

«Tenéis interés en saber exactamente los orígenes de la empresa. Escuchad: hace mucho tiempo que la idea de un edificio de elevación extraordinaria trabaja las imaginaciones, sobre todo, en Inglaterra y en América; pero no está todo en concebir un proyecto gigantesco: nada más fácil; lo difícil es hacerlo posible y ejecutarlo.
»He aquí pues cómo pasaron las cosas. En 1885, mis ingenieros y yo habíamos tenido que hacer grandes estudios sobre los altos pilares ó machones metálicos que sostienen viaductos de ferrocarril, como el de Garabit, por ejemplo. La experiencia nos condujo á pensar que se podría dar á estos pilares mucha más altura que la acostumbrada (…) De la solución de este problema, nació precisamente la idea de la torre de hierro, cuyo ante-proyecto prepararon dos colaboradores míos, MM. Nouguier y Koechlin, ingenieros de mi casa, y por el arquitecto M. Sauvestre.
(…)
»De algunos meses á esta parte se publican á menudo cuadros comparativos de los monumentos más altos del mundo. No se trata de nada menos que de erigir una torre casi dos veces más alta que el más elevado de todos. Recuérdese que las torres de Nuestra Señora sólo alcanzan una altura de 66 metros; (…) que la cúpula de los Inválidos, el edificio más alto de París, tiene exactamente 105 metros. (…) la gran pirámide de Egipto no levanta su vértice á más de 146. (…) Queda el famoso obelisco de fábrica, construído en Wáshington, hace algunos años, á costa de los mayores esfuerzos, el cual mide 169 metros. Cierto es que la obra de fábrica no podría subir más arriba; pero la construcción de hierro tiene el derecho y hasta el deber de levantar más sus ambiciones. No diré que todo venía á ser fácil con el metal; pero no tengo ya necesidad de afirmar que todo venía á ser posible.
»(…) Consideraciones administrativas no permitían construir la torre en terreno del Estado.
»¿Por qué, se nos decía, por qué no buscáis un emplazamiento fuera del recinto de la Exposición?
»La razón era muy sencilla. Echábase en olvido que la Exposición era precisamente la ocasión ó motivo y la razón de ser de la torre; que sin la Exposición es probable que no se hubiera edificado, y que debía contribuir á la atracción de gentes, al mismo tiempo que dar un beneficio. La cuestión de emplazamiento dentro del recinto del Campo de Marte se imponía pues absolutamente. (…)
»No quisiera entrar aquí en muchos detalles técnicos; pero bien es menester que el ingeniero hable como ingeniero. Sabed pues que (…)
»(…) En lo concerniente al paso de la electricidad atmosférica se hace en cada pilar por dos tubos de conducción de hierro colado de 0m50 de diámetro, inmergidos por debajo del nivel del manto acuífero, por 18 metros de longitud y retorcidos verticalmente á su extremo hasta el nivel del suelo, donde se ponen en comunicación con la parte metálica de la torre.
»Ya veis con qué cuidado, hasta en los menores detalles, se han puesto en obra todos los refinamientos científicos, sin que se haya descuidado ninguna medida de prudencia. Ahora bien, este inmenso trabajo preliminar se hizo en cinco meses (del 28 de enero al 30 de junio de 1887). (…) No quedaba ya sino proceder al montaje de la obra de metal.


»Al principio del trabajo, naturalmente, todo iba sin gran dificultad: el montaje se hacía sin más aparatos que vigas de cabria. Estas vigas que alcanzaban hasta 22 metros de altura se componían de largas piezas de madera unidas por sus vértices ofreciendo bastante bien la forma de una A mayúscula muy prolongada. Una cabria abajo, y una pólea arriba, donde vuelve la cadena de la cabria llamada á levantar peso, tal era el aparato. (…) Después de los trozos de montates, siguieron los enrejados y tirantes. Entonces venían las cuadrillas de remachadores sustituyendo los ganchos provisionales con remaches hechos á fuego y martillo y ligando definitivamente las piezas entre sí. Desde este momento las partes montadas y debidamente remachadas, se mantenían en un todo indeformable.
»Pero cuando la obra superó los 15 metros de altura, el empleo de las vigas de cabria dejó de ser ventajoso, y fué preciso recurrir á ingenios mecánicos más perfeccionados y á grúas especiales. Así se llegó normalmente á una altura de 30 metros, con un peso de piezas montadas de 1.450.000 kilogramos. Para continuar el montaje, se levantaron (…)
»Habiendo llegado las pilas á 55 metros de altura era llegada la hora de poner en su lugar la primera serie de vigas horizontales destinadas á unirlas en su parte superior. ¿Queréis saber la altura de estas vigas? 7 metros 50. ¿Queréis conocer su peso? 70.000 kilogramos. Están inclinadas según el plano de las caras ó lados de la torre. ¡Cuán delicada viene á ser la operación del montaje en tales condiciones! (…)
»(…) En julio de 1888, los cuatro pilares estaban unidos por vigas á una altura de 118 metros; por cierto que el 14 de julio se hicieron fuegos ratifícales á este nivel. Ocho meses después, el 31 de marzo de 1889, enarbolaban la bandera nuestros operarios á 300 metros por encima de la linterna, donde estaban las salas de los visitantes y el faro. No quedaba ya más que terminar el arreglo interior.
»No he podido daros más que una ligera noción de los medios empleados, y más ligera aún de las dificultades. Tendría mil cosas que deciros de los amarrajes del pie de la torre, por ejemplo, y de todos los recursos que aseguran, de la manera más cierta, el equilibrio y la estabilidad del monumento.Bajo el punto de vista del trabajo de construcción, he aquí un detalle que tiene su elocuencia: el peso total del hierro empleado en la obra es de siete millones y trescientos mil kilogramos, sin contar el de los cimientos ni la maquinaria de los ascensores.
(…)
»Y á juzgar por el interés que inspira á estas horas así en Francia como en el extranjero, hay razón para creer que no habrán sido estériles mis esfuerzos, pues podremos dar a conocer al mundo que Francia sigue á la cabeza del progreso y que ha sido la primera en realizar una empresa muchas veces intentada ó soñada. El hombre ha procurado siempre levantar edificios de grande altura para manifestar su poder; pero reconoció muy pronto que el yugo de la pesadez lo paralizaba. Sólo por los progresos de la ciencia y del arte del ingeniero y por los de la industria metalúrgica que distinguen el término de nuestro siglo, hemos podido superar en esta vía á las generaciones antiguas con la construcción de esta torre, que será una de las características de la industria moderna, puesto que ella sola la ha hecho posible.»
Así nos ha hablado M. Eiffel, y creemos que nuestros lectores nos agradecerán que nos hayamos limitado á transcribir sus palabras. Hemos hecho lo posible por no desvirtuarlas y no creemos haber faltado á nuestro buen deseo.

Y aquí creemos que ésta es una buena forma de celebrar que hace 180 años naciera Alexandre Gustave Eiffel.

Créditos:
Extractos del capítulo titulado La torre Eiffel, de la obra Revista de la Exposición Universal de París en 1889, de autores varios, con F.G. Dumas como Director y L. de Fourcaud como Redactor-Jefe, según traducción sin acreditar, tomados de la edición de la Revista realizada por Montaner y Simón, Editores, en Barcelona, en 1889 (pp. 45-52).
Imágenes de ilustraciones que figuran en el desarrollo del capítulo en cuestión.

viernes, 14 de diciembre de 2012

La prueba definitiva,… o no

El próximo día 21 de diciembre de 2012 NO se acaba el mundo.


La prueba definitiva es que Mariano Rajoy no ha pedido el rescate.

Bueno, o no. Supongo.

Créditos:
Imagen de la portada de Hermano Lobo de su edición del 19 de julio de ¡1975!, tomada de internet.

Parados viendo una parada

Es conocido por los habituales lectores de este diario mi gran interés por el deporte. Todavía habrá quien recuerde el sensacional seguimiento que realicé de la edición de este año de la Vuelta Ciclista a España, por no hablar de la emoción que se desprendía ante mi participación en la última maratón celebrada en Valencia.

Pues bien. Hace tres meses, cuatro días y cinco horas, saliendo por Cannon Street, llegábamos a St. Paul’s Churchyard. La perspectiva de lo que vimos habría hecho suponer a cualquiera que se trataba de la celebración de mis logros deportivos en varias de las especialidades que habían formado parte de los Juegos Olímpicos celebrados en Londres este verano.

Y ese ‘cualquiera’ casi hubiera acertado.

Porque efectivamente se trataba de la celebración de unos logros deportivos, los correspondientes a la participación (y también los premios, claro) de los deportistas británicos tanto en los Juegos Olímpicos como en los Juegos Paralímpicos, cuya edición (de éstos) se había clausurado la noche anterior.

Nosotros ya nos barruntábamos algo, pues poco antes de llegar a San Pablo, en la esquina con Bread Street, un par de voluntarias nos obsequiaron con sendas manoplas para saludar, según se deducía de lo en ellas escrito, a atletas británicos.

Y allí que nos confundimos entre el paisanaje, mejor dicho, nos mezclamos con ellos.

De ese modo, pudimos ver cómo la gente se acomodaba todo lo bien que podía; cómo los chiquillos disfrutaban de bastante tiempo de asueto fuera de las aulas, aunque sin dejar de vestir el uniforme del colegio; cómo en cuanto se podía, se mostraba orgullosamente la bandera del Reino Unido;…

Cómo, en definitiva, gente de toda clase y condición, desde los primeros escalones, hasta lo más alto, se asomaba a la calle para ver pasar sus héroes.

Y bueno, la cuestión es que héroes… pasaron. No los que eran estrictamente ‘titulares’ del desfile, pero hay que reconocer que los policías británicos, se llamen Bobby o no, tienen su fama, lo que no deja de ser una heroicidad.



Y además, haciendo gala de humor… británico, claro: sea culminando al sprint una mini-carrera ciclista, entre aplausos del público; sea siendo saludados por espontáneos de ese público; sea acercándose al mismo para saludarlo chocando la mano, en este caso sí, literalmente.



Pero por fin, la cabecera del desfile, una especie de dragón, se dejó ver.


...








Y tras ella
...
numerosos remolques abiertos, a modo de modernas carrozas, donde estaban los verdaderos héroes, los atletas. Abría la marcha la patrocinada por la Alcaldía de Londres, y también estaba, sí, la de British Airways.

Cerraban el desfile los voluntarios que habían participado en los Juegos Olímpicos, no sabiendo decir este cronista si recibieron más aplausos o muchos más que los propios atletas.


Y tras el cierre, la despedida: la gente regresando a donde tuviera a bien, y nosotros, por lo avanzado de la tarde, yéndonos a comer al Harry’s Bar, que como su propio nombre indica, es una pizzería italiana.

Mientras, el desfile siguió su marcha, pero una maravillosa coordinación británica nos permitió, ya de nuevo en la calle, ver el paso de la Patrulla Águila de allí, es decir, los Red Arrows.

En definitiva, que se lo pasaron muy bien todos, y además, se tomaron en serio lo del desfile en honor a los atletas, de lo que, además de lo visto, era ejemplo modesto el cartel colocado en la verja de la Iglesia Ortodoxa Rumana, en Fleet Street, ante la cual pasó el desfile, cartel que supongo no podrían ver los atletas por la presencia de gente delante de él, pero ahí estaba puesto.


Es muy posible que todo esto nos lo hubiéramos ahorrado de haber hojeado antes, y no después, como fue el caso, un ejemplar del gratuito Metro. Pero entonces tampoco hubiera tenido con qué llenar esta anotación, ¿no?


Y para lo que no pudimos ver (el tramo final del Mall no era de entrada libre), tuvimos al día siguiente el Daily Mail para poder informarmos.



Ese martes, pues, fue día de agradecimientos, tanto en Londres como, sí, en Barajas, donde también tuvieron el detalle de felicitar al equipo paralímpico español.


Por cierto, yo también tuve mi ración de felicitaciones, después del plantón de tres horas, que se dice pronto, ante San Pablo, cosa que ni harto de vino hago en España. Tuve que esperar al día que tocaba, para hacer la debida coordinación con el olímpico espíritu deportivo que, como se puede observar, me caracteriza.

Créditos:
Fotografías diversas relativas al desfile en homenaje a los atletas británicos participantes en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos celebrados este verano en Londres, el día 10 de septiembre de 2012, del autor.
Imagen de detalle de la noticia al respecto publicada en el diario gratuito Metro, en su edición londinense del mismo día.
Imágenes de noticias y anuncios publicados al respecto en el diario Daily Mail, en su edición del día siguiente, 11 de septiembre.
Fotografía del cartel de bienvenida a los atletas españoles en el Aeropuerto de Madrid-Barajas, del día 11 de septiembre, del autor.
Imagen de un cupón de la ONCE en homenaje al centenario del Comité Olímpico Español, del día 12 de diciembre de 2012.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Enseñanza francamente constituida

Artículo 50. Las regiones autónomas podrán organizar la enseñanza en sus lenguas respectivas, de acuerdo con las facultades que se concedan en sus Estatutos. Es obligatorio el estudio de la lengua castellana, y ésta se usará también como instrumento de enseñanza en todos los centros de instrucción primaria y secundaria de las regiones autónomas. (…)
El Estado ejercerá la suprema inspección en todo el territorio nacional para asegurar el cumplimiento de las disposiciones contenidas en este artículo y en los dos anteriores.

Hace una semana se celebró el Día de la Constitución, la de 1978, se entiende.

Sin embargo, el artículo anterior no es de esa Constitución, sino de la que celebró sus años tres días después, el día 9, ya que fue proclamada en el Palacio de las Cortes Constituyentes el día 9 de diciembre de… 1931.

En efecto, ahora resulta que la Constitución de la II República ha resultado ser borbónica y… ¡franquista!

Créditos:
Extracto del artículo 50 de la Constitución de la República Española, tomado de la edición facsímil realizada por Librería Elas, en Madrid, en marzo de 2004.
Fotografía del escudo de España (hasta 1981), en la fachada de un colegio público, en Valencia, en diciembre de 2010, del autor.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

De imágenes milagrosamente conservadas

Cierto día del siglo XVI, poco después de la conquista de Méjico por Hernán Cortés, un indígena, ya bautizado con el nombre de Juan Diego, se encontró en un camino a una Señora.

No tendría nada de particular el encuentro, si no fuera por que la Señora se le presentó como la Virgen María, Madre de Dios, y le pidió que le dijera al obispo de Méjico que en ese lugar se construyera una iglesia en su memoria.

Juan Diego, supongo que bastante impresionado, así lo hizo, pero el obispo, claro está, no le dio ningún crédito a lo que oía. Así, durante varios días, Juan Diego en el camino, la Señora que le hace un encargo, y el obispo que no atiende al mismo.

Finalmente, un día 12 de diciembre, la Virgen María le dice a Juan Diego que se llegue a la cercana colina, y que recoja en su manta unas flores que allí crecen, y que las lleve al obispo.

Así lo hace Juan Diego, y cuando ante el obispo, extiende la manta, caen las flores, que, aunque totalmente fuera de temporada, son unas rosas, dejando visible en la manta la imagen de la Señora.

Hasta aquí, lo que recuerdo de lo leído hace muchos, muchos años, sobre la advocación de la Virgen de Guadalupe, cuya festividad se celebra hoy, por lo que aprovechamos para celebrar a todas las Guadalupes que lean estas líneas, así como a sus familiares.

Lo que ya no sé es si se trata de un milagro mayor que exista, en el Barrio del Carmen de Valencia, en una puerta de la calle, de un edificio  casi derruido, una imagen de la Virgen de Guadalupe que, además, esté siendo respetada por los grafiteros de la zona.

En cualquier caso, muchas gracias a quien tuviera a bien realizar dicha imagen.

Créditos:
Fotografía de la imagen de la Virgen de Guadalupe, en una puerta de un edificio de la Plaza de los Navarros, en Valencia, en agosto de 2012, del autor.

lunes, 10 de diciembre de 2012

¿Una o cientos de marionetas volando?

Hace dos semanas, una amiga me informó de la existencia de este video en YouTube.


Ese mismo día, Libertad Digital salía en defensa de… ¿los directivos de Iberia?

Como suele suceder en estos casos de conflicto entre partes, cada una cuenta, no tanto su versión, sino los datos que le favorecen en su planteamiento, callando aquellos otros que no lo hacen.

Naturalmente, yo no puedo decir quién tiene razón, entre otras cosas, porque todos tienen, más que la razón, sus razones. Pero es que tampoco puedo decir quién tiene más razones, o cuáles son de más peso ante una decisión empresarial, porque con una prensa española como la que tenemos, resulta difícil conocer suficientes datos veraces en situaciones de conflicto.

Y es que, básicamente, el enfoque que en ciertos casos es el único que existe es: controladores, pilotos y funcionarios son malos, son unos privilegiados, y además de cobrar mucho, trabajan poco; son carne de cañón, para que el común de los mortales tenga alguien contra quien dirigir sus rencores y odios cuando vienen mal dadas.

El fin de semana siguiente, el presidente de Iberia nos enviaba una carta a los clientes de la empresa diciendo lo mal que podía ponerse el tema si no se adoptaban las medidas necesarias.

Este pasado domingo, en cambio, ABC destacaba en su portada lo perniciosa que había resultado la gestión de la fusión con British Airways, tanto como que la única salida, “según expertos” que no identifica el periódico, pasa por romper el acuerdo, en el que, se supone, habrá cláusulas de salvaguarda que algo permitan, salvo, como sucede en algún caso raro, alguien estuviera muy interesado en su día en lo contrario.

La pregunta, por tanto, es: ¿se quiere convertir a Iberia en una marioneta de alguien?

Al menos, hoy, festividad de Nuestra Señora de Loreto, y Patrona de la Aviación, en una reunión se ha llegado al acuerdo de que siguen sin alcanzar un acuerdo, y aun así, la convocatoria de huelga (esta vez, los pilotos no estaban en ella, lo que ha supuesto una impresionante falta de morbo mediático), ha quedado anulada hasta otra ocasión (aunque Libertad Digital apenas le ha dado relevancia). Me alegro por los que quieran viajar, aunque está claro que esto no puede suponer que los despachos y salas de reuniones no sigan en plena ebullición.

¡Ah! Y en pleno puente, nos hemos enterado de que Iberia va a dejar de volar a ciertos destinos, de los cuáles, también es cierto, el único que puede atraerme dado el tipo de viajes que hago es Atenas.

Pero bueno, siempre nos quedará volar a Accra (por muy pocas ghanas que uno tenga).

Actualización del martes día 11:
Este mediodía nos ha salido Federico Jiménez Losantos, en unos sesenta segundos que han durado ciento cuarenta, con la historia de que Bristish Aitrways sólo quiere Iberia por su dote, esto es, la famosa T-4 de Barajas. ¡Qué cosas! ¿Qué hace leyendo, y haciendo caso, a la competencia, e incluso, a unos sindicatos?

Créditos:
Fotografía de la maqueta de un avión con los distintivos de Iberia, en la terminal regional del aeropuerto de Valencia-Manises, en enero de 2010, del autor.

domingo, 9 de diciembre de 2012

La Hermosa ha llegado

Y el propio arte, como podemos ver, también resultó completamente revolucionado durante el reinado del «monarca hereje». Desde los tiempos del Imperio Antiguo los egipcios habían empleado ciertos métodos estilizados para sus retratos. La cabeza tenía que ser representada de perfil, pero el cuerpo se retrataba de frente, con los brazos estirados, estrechamente pegados a los costados, y con las piernas y pies de nuevo de perfil. Las expresiones eran únicamente las correspondientes a una tranquila dignidad.
Con Ajenatón se impuso un nuevo realismo. Ajenatón y Nefertiti se representan en poses informales, en momentos de afecto, jugando con sus hijos. No se hizo ningún esfuerzo para ocultar que Ajenatón era un hombre bastante feo, carilargo, barrigudo y de muslos gruesos. (Todo este «arte nuevo» debió conmocionar a los egipcios convencionales casi tanto como las excéntricas opiniones reliogiosas del faraón.).

Aproximadamente en el año 1370 antes de Cristo, dentro de la XVIII dinastía, sube al poder como Faraón de Egipto, Amenophis o Amenhotep IV. Al poco, su nombre, que viene a significar “Amón está complacido o contento”, es cambiado por otro, significando “servicial o agradable a Atón”, con referencia no sólo a un dios distinto, sino, en este segundo caso, único. Este nuevo nombre, por el que el faraón ha pasado a la Historia era Ajenatón, Ijnatón, Akhenatón o Ekhnatón (según la transcripción e idioma que elijamos).

Akhenatón trasladó la capital del reino de Tebas a una nueva ciudad, construida a propósito, llamada Akhetatón o Ekhtatón (“el horizonte de Atón”), que no tardó en ser sólo ruinas, las cuáles se encuentran cerca de la actual Tell-al-Amarna. Por ello, este breve periodo de tiempo en el arte egipcio se le denomina periodo amarniense (aunque también se le refieren como el de las “formas artísticas «decadentes»”)

Pero la mejor obra de arte es un retrato, un busto de piedra caliza pintada, hallado en 1912 ante los restos de un taller de escultor, en las ruinas de lo que una vez fue la capital de Ajenatón, y que hoy se encuentra en el Museo de Berlín.

Si bien el libro de Asimov lo leí en su día, nada recordaba de esta cita, que he encontrado pues este fin de semana me he enterado (ahora creo que ya no lo olvidaré), de que el pasado jueves día 6 se cumplió el centenario del descubrimiento del famoso busto de Nefertiti.

Y luciendo entre la oscuridad de la sala, remedo del abandono y las ruinas en que se encontraba, el busto hace honor al propio nombre de la Reina Nefertiti: “la Hermosa ha llegado”.

Créditos:
Extractos del capítulo 6 La caída del imperio, de Los egipcios, de Isaac Asimov, según traducción de Carlos Caranci y Carmen Sáez, obra publicada dentro de la serie Historia Universal Asimov, como número 794 de la colección El libro de bolsillo, por Alianza Editorial (pág. 99).
Otros datos, tomados de El museo egipcio de El Cairo, de Peter P. Riesterer, en traducción de José D. Zurrón, editado por Lehnert&Landrock, en 1986, en el Cairo; y de Egipto antiguo, de Lionel Casson, en traducción de Alfonso Castaño, editado por Time-Life International, en reimpresión de 1972, en Amsterdam.
Fotografías de Akhenatón, Nefertiti y tres de sus hijas, relieve sobre una lápida de piedra caliza; y del famoso busto de Nefertiti (fotografía ‘robada’ desde el exterior de la sala reservada al mismo -pues dentro no se permite-), ambas en el Neues Museum de Berlín, en enero de 2010, del autor.

Y ahora, ¿dónde los pongo?: Hay más rincones

Sigo viendo más libros de cuya cuenta no hay constancia en estas páginas. Se ve que en mi casa hay más rincones. En este caso, y aunque la historia sea una, se puede cantar en distintos estilos.






Sea remontándonos a los antiguos griegos, incluso con su dosis de intriga.










Sea ya en la Alta Edad Media.










Sea entrando en la Baja para salir al Renacimiento (recuperando las intrigas de los clásicos).







Llegamos al siglo XVII con una trilogía polaca.


Y también con más intrigas. Tras las que acabamos en un ejemplo de una de las tragedias del siglo XX.

Créditos:
Cubiertas de los libros en cuestión.

viernes, 7 de diciembre de 2012

¿Dónde hay que firmar?

Según las estadísticas que facilita Blogger, la anotación de este diario que lleva camino de ser la más vista de todas (pues día a día cosecha visitas para conseguirlo), es la que hice, medio en serio, medio en broma, acerca de un billete de 10 euros en el que, por primera vez, veía impresa la firma del actual Presidente del Banco Central Europeo.

Se ve que la facilidad en la identificación de la firma del actual Presidente, así como la popularidad de su nombre, claro, ha generado una cierta inquietud acerca de la validez o no de los billetes.

(Inquietud que, aunque no sea yo el más adecuado para hacerlo, hay que resolver de todas, todas: estos billetes son… plenamente válidos,… los que no sean falsos, claro.)

Porque el caso es que hasta ahora, nadie se había fijado en si llevaban firma o no, ¿verdad?


Porque el caso es que nadie se fija en si en un billete de 50 euros va la firma del primer Presidente del Banco, un tal Wim Duisenberg, del que ningún común de la calle conocía el nombre, ni, menos aún, la firma. Ya era bastante novedad el euro como para fijarse en detallitos.


Porque el caso es que nadie se fija si en otro billete de 50 euros va la firma del segundo Presidente del Banco, un tal Jean-Claude Trichet, éste algo más conocido, no tanto porque estuviera en el cargo ocho años, sino, más bien, porque le pilló esta (ya cada vez menos) reciente crisis financiera, apenas reconocible en su firma más allá de la jota inicial.

Por eso, resulta curioso que nos hayamos fijado muchos en la firma del tercer Presidente, Mario Draghi, cuyo apellido, esta vez sí, es perfectamente legible en la firma, ya conocida en estas páginas.

En lo que no hay duda es en que nadie se ha fijado en la firma del señor Duisenberg, que junto con una de las estrellas del diseño, semeja una Estrella de Belén… en los billetes de 500 euros.


La razón es sencilla: estos billetes… no existen.

Creo.

Créditos:
Imágenes de detalle de sendos billetes de 50 euros de la zona de las firmas de Wim Duisenberg y Jean-Claude Trichet.
Imagen de un billete de 500 euros con la firma de Wim Duisenberg.

Antorcha de hierro en guante de seda

El pasado mes de octubre un grupo de amigos estuvimos dando vueltas por Valencia, recalando en la Lonja. Aparte de la amistad, nos encontramos con que podía visitarse el sótano del Consulado del Mar, edificio más reciente del conjunto de la Lonja de la Seda, y cuyo acceso yo nunca había visto abierto.

Lo que sí había visto en otras ocasiones es la placa que recuerda que el conjunto fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996.

Dado el extraño gusto a la hora de hacer placas, resultando la práctica imposibilidad de su lectura, traduzco:
«Lonja de Valencia. Declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO el 7 de diciembre de 1996. En conmemoración del 500 aniversario de su construcción. 19 marzo 1998.»

Bueno, las tildes no figuran en el texto de la lápida, pero no es esto sobre lo que quiero arrojar algo de luz.

No sé qué pasó hace 16 años, pero lo que sí sé es que hace 16 años y un día ABC ya publicó que la Lonja había sido declarada Patrimonio de la Humanidad (o Mundial, si se prefiere) el día anterior, es decir, hace 16 años y dos días.

Vamos, que la placa no pone las tildes donde toca, y sí el acento en el día equivocado.

Créditos:
Fotografías del sótano del Consulado del Mar (vista general, y de una lámpara/antorcha), y de la placa que figura en el Patio de los Naranjos, todas en la Lonja de la Seda de Valencia, de octubre de 2012, del autor,

jueves, 6 de diciembre de 2012

Definitiva libertad de expresión



Créditos:
Viñeta de Tintín en América, segunda aventura de Tintín, obra de Hergé, tomada de la décimo novena edición, de 2003, realizada por Editorial Juventud.