Cubiertas de los libros
en cuestión.
jueves, 25 de abril de 2013
El parcial ha resultado total
Para esta noche, los astrónomos
tenían previsto un eclipse parcial de Luna, visible desde España durante algo más
de media hora.
Por su parte, los
meteorólogos tenían previsto (bueno, en su momento, con una probabilidad del
55%), un episodio de lluvia (y por tanto, con nubes), sufrible y visible desde
Valencia durante esta tarde noche.
Supongo que los
astrónomos habrán acertado (no suelen equivocarse); mientras,los meteorólogos…
también.
Y la Luna ha quedado
totalmente eclipsada por las nubes.
A ver si dentro de un mes
sí lo vamos a ver, y lo apuntamos en el haber.
Créditos:
Fotografía de la Luna entre
nubes y el edificio de la, a pesar de la iluminación, Finca Roja, anoche, en
Valencia, del autor.
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astronomía,
meteorología
De banderas... y banderías
Hace diez días se publicó
en el Diario Oficial de la Comunidad Valenciana un Decreto para, ahí es nada, “la conmemoración del trigésimo aniversario
de la aprobación y entrada en vigor de la Ley 8/1984, de 4 de diciembre, de la
Generalitat, por la que se regulan los símbolos de la Comunitat Valenciana y su
utilización”.
Hay un momento del Preámbulo del Decreto, donde se dice:
“No en vano, el artículo 12 del Estatut d’Autonomia de la Comunitat Valenciana
obliga a la Generalitat a velar por la protección y defensa de la identidad y
los valores e intereses del pueblo valenciano y el respeto a la diversidad
cultural de la Comunitat Valenciana y su patrimonio histórico.”
Como puede observarse, no
hay ningún problema en que vayan unidos el concepto de “respeto a la diversidad
cultural” y las expresiones “Estatut d’Autonomia”,
“Comunitat Valenciana” y “Generalitat”, en un mismo párrafo…
redactado en español.
Olé por el “respecto a la diversidad cultural”
(porque de la estupidez, ya hablaré en otro momento).
Créditos:
Fotografía de las
banderas que coronan las Torres de Quart, en Valencia, cada una en una torre, y
juntas (sólo) por la perspectiva, de noviembre de 2008, del autor.
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política
martes, 23 de abril de 2013
¿Arcanos, primitivos? ¡No, libros!
“Harlan sentía una vanidad oculta y casi vergonzante por su afición a
los conocimientos arcanos. Desde sus primeros día en la escuela le interesó el
estudio de la Historia Primitiva, y el Instructor Yarrow le había animado a
ello. Harlan llegó a simpatizar con aquellos extraños y oscuros Siglos
anteriores, no solo al establecimiento de la Eternidad en el 27º, sino incluso
al descubrimiento del Campo Temporal, en el Siglo 24. Durante sus estudios había
leído libros y periódicos Había viajado muy lejos en el pretiempo hasta los primeros
Siglos de la Eternidad, para consultar viejas bibliotecas, siempre que pudo
obtener permiso para ello. Desde hacía más de quince años estaba reuniendo una
notable biblioteca privada, casi toda en papel impreso. Tenía un libro de un
tal H.G. Wells, y otro de un llamado W. Shakespeare, y algunos libros de
historia medio destrozados. Pero la joya de su colección era un juego completo
de volúmenes encuadernados de una revista semanal primitiva. Ocupaban un
espacio extraordinario pero nunca pudo decidirse a microfilmarlos.”
“La suave elegancia de Finge contrastaba con el severo aspecto del
aposento de Harlan. Su siglo 95 natal tendía a lo espartano en el decorado de
las viviendas, y Harlan nunca pudo acostumbrarse a otro estilo. Las sillas de
tubo metálico estaban revestidas de un material mate al que se había intentado
dar aspecto de madera (aunque con poco éxito). En un rincón de la habitación
había un pequeño mueble aún más desacorde con las costumbres del Siglo donde se
encontraba ahora.
Finge reparó en él al instante.
El Programador tocó el mueble con su dedo
rechoncho, como si quisiera probar su consistencia.
- ¿Qué material es ese?
- Madera, señor –dijo Harlan.
- ¿Es posible? ¿Madera natural? ¡Sorprendente!
Supongo que usan la madera en su Siglo natal.
- Ciertamente.
- Comprendo. El reglamento no lo prohíbe,
Ejecutor.
Finge se limpió el dedo con los pantalones, para
quitarse el polvo del objeto que había tocado.
(…)
Sus ojos se dirigieron de nuevo hacia el objeto de
madera, pero ahora mantuvo sus dos manos en su espalda y continuó:
- Es una librería –dijo Harlan.
(…)
Finge enarcó las cejas.
- Una librería. Por tanto, esos objetos colocados
en los estantes deben de ser libros, ¿no es así?
- Sí, señor.
- ¿Ejemplares auténticos?
- Completamente, Programador. Los he obtenido en
el Siglo Veinticuatro. Los pocos que tengo aquí datan del Siglo Veinte. Si… si
quiere examinarlos, le ruego que tenga cuidado. Las páginas han sido
restauradas e impregnadas, pero no son de metal. Requieren un trato cuidadoso.
- No voy a tocarlas. No tengo ningún deseo de
examinarlos. Supongo que aún conservarán el polvo original del Siglo Veinte.
Libros auténticos. Las páginas serán de celulosa, ¿no es cierto? Es lo natural –rió
Finge.
Harlan asintió.
- Son de celulosa modificada por el tratamiento de
impregnación a fin de darles mayor duración. Desde luego.
Respiró hondo, tratando de conservar la calma. Era
ridículo identificarse tanto con aquellos libros, sentir que un desprecio hacia
ellos era también un desprecio hacia él mismo.
- Me atrevería a decir –continuó Finge,
insistiendo en el tema– que todo el contenido de estos libros podría ser
microfilmado en dos metros de película y guardado en un dedal. ¿Qué contienen
estos libros?
- Son tomos encuadernados de una revista del Siglo
Veinte –dijo Harlan.
- ¿Usted lee esas cosas?
Harlan contestó con orgullo:
- Estos son solo algunos volúmenes de la colección
completa que poseo. No existe otra colección como esta en todas la bibliotecas de la Eternidad.
- Ya comprendo. Se trata de una afición suya. Recuerdo
que una vez me contó su interés hacia los Primitivos. Es raro que su Instructor
autorizase una cosa semejante. Es malgastar su energía.”
“Harlan contempló cómo Twissell miraba con curiosidad los viejos y
encuadernados volúmenes de la biblioteca y cómo luego tomaba uno entre sus
manos. Eran tan antiguos que el frágil papel había sido protegido por métodos
especiales, pero las páginas crujían entre las manos nerviosas de Twissell.
Harlan hizo un gesto. En cualquier otro momento le
habría dicho a Twissell que se apartara de los libros, aunque se tratase del Jefe
Programador de la Eternidad.
El anciano ojeó las viejas páginas y
silenciosamente pronunció aquellas arcaicas palabras.
- ¿Este es el inglés de que siempre nos hablan los
lingüistas? –dijo, golpeando con un dedo el volumen que tenía ente sí.
- Sí, es inglés –contestó Harlan.
Twissell volvío a colocar el libro en su lugar.
- Pesado e incómodo.
Harlan se encogió de hombros. En efecto, la mayor
parte de los Siglos de la Eternidad usaban los microfilmes. Una pequeña parte
utilizaba el registro molecular. A pesar de todo, la imprenta y el papel no
eran desconocidos.
Harlan dijo:
- Los libros no precisan de equipos técnicos, como
ocurre con los microfilmes, para leerlos.
Twissell se frotó la barbilla.
- Tiene razón. ¿Empezamos ya?”
Bueno, pues este año ya
ha empezado el Día del…, del..., del ¡¿qué?!
¡Ah, sí, el Día del
Libro!
Créditos:
Extractos de los capítulos
2. El observador, 7. El preludio del crimen, y 15. Perdidos en los Tiempos Primitivos, de El fin de la Eternidad, de Isaac Asimov,
según traducción de Fritz Sengespeck, tomados de la edición en la colección Best Seller del sello DeBols!llo, en
abril de 2012 (pp.28-29, 102-105, y 234-235).
Imagen de Estudio para la decoración de la Biblioteca
de El Escorial, de Pellegrino Tibaldi, dibujo a pluma y aguada, en tinta
parda, sobre lápiz negro, 332 x 485 mm , c. 1588 - 1592 ©The Trustees of the British
Museum 1846,0509.176, integrante de la exposición El trazo español en el British Museum. Dibujos del Renacimiento a Goya,
tomada de la página de internet de la misma.
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lunes, 22 de abril de 2013
Una fórmula matemática para pasarlo bien
Hace unos días pude 'apreciar' esta
pintada.
Pocos días después, es decir, hace
una semana, se conmemoraba el nacimiento de Leonhard Paul Euler, en
concreto, 306 años.
Un número del que, recordando la
famosa anécdota de los matemáticos Ramanujan y Hardy, podemos decir
que tiene su (rebuscada) relación con Euler.
Y es que 306 es el producto de 17 y 18,
que son las cifras correspondientes a los siglos transcurridos cuando
nació (en el calendario cristiano, se entiende -o sea, 17); y la
suma de las cifras (también en el mismo calendario) del año de
nacimiento (1962) de Yoko Ogawa, autora de La fórmula preferida del profesor, la cual, naturalmente, es la Fórmula de Euler.
¡Ah, y otra cosa!
El famoso número del taxi de la
anécdota (el 1729) también tiene su aplicación en
esta anotación: es la suma del año de nacimiento de Euler y del
día... en que se publica.
Créditos:
Fotografía de la pintada en cuestión,
de abril de 2013, del autor.
Imagen del doodle de este año
conmemorativo del nacimiento de Euler.
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domingo, 21 de abril de 2013
sábado, 20 de abril de 2013
Self-service along the shelf
“One of
my favourite things to do (occasionally surreptitiously but usually
unabashedly) when I am in a new friend’s home for the first time is to peruse
their bookshelves.”
Me sucede, no ya
con frecuencia, sino siempre, que cuando hojeo un libro buscando un fragmento
concreto, me suelo enganchar en otras partes del mismo, y, sin ningún problema,
acabo leyéndome un capítulo entero… tras lo cual tengo que seguir buscando el
fragmento en cuestión (que en ocasiones,… no existe).
Estos días me ha pasado algo parecido: buscando entre las notas y apuntes para preparar una de las
anotaciones últimamente publicadas, me he encontrado con la referencia de un
artículo de Beth Carswell publicado en septiembre de 2010,… y que estaba
esperando su turno para llegar a estas páginas.
La introducción al mismo que
figura en Abebooks nos plantea el problema de los libros electrónicos visto
desde el punto de vista de qué dicen de nosotros (o, mejor dicho, ya no se nos muestra), eso sí, con
humor: “we lose the alarm bells that go
along with discovering your would-be new romance has a house full of home
taxidermy books”.
Sí, bueno, será mejor que
volvamos con Beth Carswell:
“For me, books are part of my house, part of
my decor, and part of who I am. When you come into my home (mind the clutter),
I expect and welcome you to eye the shelves, laugh at some inclusions, ask
about some inclusions (...) and to pull down copies, admire my few cherished
collectible books, borrow, discuss, argue – and yes, even draw conclusions.
Don’t worry. I’ll do the same to you.”
El caso es que... yo hago
lo mismo.
Créditos:
Extractos del artículo Undercover:
Judging People by Their Books, de Beth Carswell, publicado en Abebooks en
septiembre de 2010, y de la introducción al mismo.
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libros
viernes, 19 de abril de 2013
Tampoco de las cuentas me libro
Iniciaba la anotación anterior diciendo que faltaba una semana para el comienzo de la Feria del Libro
en Valencia. Pues no: la Feria comienza el jueves 25.
Sin embargo, no soy el
único que se ha despistado echando cuentas.
“Para esta edición hay contratadas 75 casetas, algunas menos que en 2012
[fueron 84], pero no una cifra
significativa, según el nuevo presidente del Gremi [David Cases].”
Pues hombre, 75 frente a 84
supone un descenso superior al 10%, que yo sí calificaría como ‘cifra significativa’.
Sin embargo, el mayor despiste
es el de la propia Feria: el año pasado se celebró la edición número 43, y este
año se celebra la número… 48.
Créditos:
Imagen de la actual
cabecera de la página de la Feria del Libro de Valencia, basada en el cartel
para esta edición diseñado por Elías Taño.
Extracto del artículo de
Alfons García publicado en Levante.
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Valencia
Libros con cuentas
Dentro de una semana
comienza en Valencia la Feria del Libro. Lo nuevo para este año es… la novedad
de que no salen las cuentas.
Y es que, según se ha
publicado, el sector del libro se encuentra con una importante disminución en
el volumen de ventas (un 40% en lo que llevamos de crisis, parece). A ello, hay
que añadir que los índices de lectura tampoco son nada del otro mundo (parece
que el índice de la Comunidad Valencia es tres puntos inferior a la media
nacional, aunque no sé en qué unidades está medido, ni cómo, el índice en
cuestión).
Otra cosa que sale
también en las cuentas es el tema de las subvenciones y ayudas institucionales,
aspecto sobre el que siempre se puede decir aquello de que “quien quiera peces,
que se moje el culo”.
“El sector del libro está capeando la crisis porque está acostumbrado a
contar con pocos medios y, desde siempre, aplican a rajatabla el
emprendedurismo [sic]. Los libreros
saben que deben renovarse. (…)
Pese a la coyuntura económica sólo se han cerrado
cuatro o cinco librerías en la provincia de Valencia, que se compensa con la
apertura de otras tantas. Aún así desde la organización del certamen literario
enfatizó en la necesidad de proteger a las librerías.”
“[El presidente de la
Associació d’Editors del País Valencià, Jesús] Figuerola ha insistido en que "los libros hay que comprarlos en las
librerías y no en las grandes supeficies, y además hay que promocionar las
librerías de proximidad, las de pueblos y barrios".”
Ante lo cual uno no puede
sino pensar en que, tal vez,:
- da la impresión de que
los libreros quieran clientes, en vez de clientela, lo que no es exactamente
igual.
- la clientela, en lo que
veo por ahí, no se mueve por aquello que puede encontrar en otro sitio, no ya
más barato, sino, tal vez, más fácilmente, que es la ventaja de las ‘grandes
superficies’.
- si las librerías se
limitan a ofrecer lo que les llega en las cajas del reparto de los
distribuidores, vista una librería, vista todas.
- la clientela es de la
tienda, del tendero; es decir, precisamente de aquello que hace un
establecimiento totalmente distinto y diferente de los restantes.
Y por ello, la renovación
tendrá que venir de la mano de la diferenciación: sea por añadir a la actividad
de venta, la de editorial (como París-Valencia);
sea por establecer una vinculación más personal a través de un Club de Lectura (como
Casa del Libro); sea por ir más allá y
convertirse, como BiblioCafé, más que
en una librería, en un centro cultural con numerosas actividades, como bien suele
reseñar caraguevo.
Sé que no es nada fácil pero
consolidado el comercio en internet, y con el arranque de los libros electrónicos,
creo que es el único camino.
Créditos:
Extracto del artículo de
Carmen Velasco en Las Provincias.
Extracto de la noticia
publicada en la página de la Feria del Libro de Valencia.
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jueves, 18 de abril de 2013
Del fondo al primer plano
Hace una semana, al hilo de que el
ensanche de Ruzafa está patas arriba por todas las obras de reurbanización que
en él se han dado cita, pasé por la calle Puerto Rico, y no precisamente por
ser esta calle una de las (pocas) que se reurbanizaron hace unos años, sino por
encontrarse en ella la exposición Cómic y
arquitectura, en concreto en su número 28 en el local de Arquitécnica
Ruzafa.
“Arquitécnica
Ruzafa Sala Expo mostrará un buen número de planchas originales del dibujante
de cómics e ilustrador Max Vento centrándose en los motivos arquitectónicos que
aparecen en sus historias. Los protagonistas de las mismas se desenvuelven en
un entorno urbano donde la arquitectura es un personaje más. Max Vento es un
dibujante de cómics e ilustrador valenciano, autor de la serie `Actor
Aspirante´, de la que lleva publicados tres álbumes, y co-autor del álbum
colectivo ´Valentia’. En estos momentos Max trabaja en un volumen integral de
‘Actor Aspirante’ previsto para septiembre.”
En las planchas expuestas faltan los
bocadillos, lo que incentiva el objeto de la misma, es decir, no leer, sino ver,
y no tanto los dibujos sino el fondo de las viñetas, es decir, el entorno de
los personajes: la ciudad, las viviendas, los locales.
Las planchas, que son originales (en
ambas acepciones), están a la venta, al igual que los libros de la serie ‘Actor
Aspirante’. Como yo no tengo sitio en casa ni para una cosa ni para otra, compré
los libros… pues lo que sí tengo es experiencia en no encontrar sitio para
ponerlos… para lo que nunca hay prisa (aunque, de momento, lo he conseguido).
En lo que sí hay prisas es en la exposición:
acaba con el mes, así que, ya sabéis, id allí (y mientras se anda por el
barrio, se puede, con cuidado para no tropezar, ir mirando los edificios).
Créditos:
Nota de prensa de la exposición, tomada
del blog de Max Vento.
Imágenes de las cubiertas de los tres álbumes
de la serie ‘Actor Aspirante’, de Max Vento.
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lunes, 15 de abril de 2013
Mostrando el camino
El origen de la canción del video fue un homenaje al esfuerzo de Rick Hansen quien, con una lesión de médula
espinal, inició en 1985 una vuelta al mundo en silla de ruedas como campaña a
favor de la investigación sobre, dotación de recursos para y superación de este
tipo de lesiones.
Por esas cosas de la
casualidad, la canción ‘acabó’ en una película de ese mismo año, a la que, según
parece, dio incluso el nombre, y de la que recibió popularidad y éxito, los cuáles
beneficiaron también a la campaña de Hansen,quien consiguió completar la vuelta
al mundo en 1987, cuando los ecos de la película ya se habían desvanecido.
Hansen fue el portador de
la antorcha olímpica que hizo la entrada en el estadio de Vancouver en la ceremonia
de inauguración de los los Juegos Olímpicos de Invierno de 2010.
En cierto modo, fue un
regreso a años atrás, ahora sirviendo la llama olímpica como indicación del
camino a seguir, como el que recorriera un cuarto de siglo antes, y recordando,
como referencia en la ruta, a aquel ‘fuego de San Telmo’, cuya festividad, precisamente,
se celebra este lunes (y que ¿explica? todo este discurso).
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sábado, 13 de abril de 2013
Granadas historias
“El
pueblo español ama la fantasía y narra, a la manera oriental, historias
maravillosas. En las noches de verano se agrupan en las puertas de sus casas, o
alrededor de las grandes y profundas chimeneas de las ventas, durante el
invierno, escuchan con verdadero deleite las leyendas de santos, las aventuras
de los viajeros y las hazañas de los bandidos y contrabandistas. (…)
Los
alcázares ruinosos de cualquier ciudad tienen todos su dorada tradición que se
transmite de generación en generación por las gentes humildes del contorno.
Estas
tradiciones, como la mayoría de las ficciones populares, están basadas en algún
fundamento por pequeño que sea. (…)
Dadas
las peculiares circunstancias de su historia, la Alhambra es, naturalmente,
fuente inagotable para las consejas populares de este género, habiendo
contribuido en gran parte a confirmarlas el hallazgo de las reliquias
desenterradas alguna que otra vez. (…)
Paso
ahora a relatar las maravillosas leyendas relacionadas con ella, leyendas que
he dado forma cuidadosamente, de los apuntes e indicaciones recogidos durante
mis correrías, lo mismo que haría un anticuario al reconstruir y ordenar un
documento histórico descifrando unas letras borradas a medias, casi
ininteligibles.
Debo
pedirle al lector se muestre indulgente si su credulidad se ve lastimada en algún
momento, y qu recuerde la naturaleza de estos lugares. No puede esperar aquí
que rijan las mismas leyes de probabilidad que en la vida corriente. Tiene que
tener en cuenta que se halla en los salones de un palacio encantado y que todo
es maravilloso y fantástico.”
“En
distintos puntos geográficos fueron naciendo taifas con variopintas dinastías
y, así, en la región de Elvira se hizo poderosa la familia bereber de los Banu
Ziri, los Ziríes procedentes de la Cabila argelina, que decidieron fundar su
propia capital.
Para
ello eligieron, como era de esperar en tiempos de guerra, un cerro situado en
un lugar escarpado, conocido hasta esa fecha por hisn
garnata, «el castillo de las granadas»,
posiblemente una pequeña torre o punto defensivo que se denominaba con el
nombre latino de la fruta malum granatum,
en plural mala granata. Aunque en
seguida se tradujo el apelativo de aquella fortaleza y las fuentes se refieren
a un hizn arrumán (rumán es granada en árabe), su nombre latino
perduró en el topónimo de la ciudad, pues sin duda debió de resultarles hermoso
y exótico.”
“Maravilloso
y fantástico”, “hermoso y exótico”:
algo más de siglo y medio separan estas parejas de calificativos aplicándose,
en última instancia, a una ciudad que este año cumple el primer milenio de su fundación,
Granada, topónimo con origen ‘plural’ pero aplicado a ciudad tan singular.
Y ciudad en la que, a pesar del tiempo
transcurrido, aún no he estado (por lo que esta anotación no tiene ‘santos’).
Créditos:
Extractos del texto Tradiciones, a modo de introducción de los Cuentos de la Alhambra, de Washington Irving (cuyo 230º cumpleaños
fue hace 10 días), según traducción de Guillermo Lorenzo, tomados de la edición
conjunta con La leyenda de Sleepy Hollow
(y bajo este título) realizada en febrero de 2003 para la Biblioteca El Mundo: Las 100 mejores novelas de la literatura universal
contemporánea (pp. 77-80).
Extracto del artículo Granada, mil años y un día, de Cristina
de la Fuente, publicado hoy en ABC
Cultural.
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Van… sesenta años… van
Tal día como hoy, pero de 1953, se
publicaba Casino Royale, primera
novela de Ian Fleming con un protagonista cuya fama se debe no tanto a su carácter literario
sino a su plasmación cinematográfica, plasmación que quedó desde un principio
claramente afirmada… contra el Dr. No.
Como no podía ser de otra manera, esta
efemérides ha sido, discretamente, claro, celebrada en España: hoy mismo se ha
publicado en el BOE el Real Decreto 240/2013, de 5 de abril, por el que
se aprueba el Estatuto del personal del Centro Nacional de Inteligencia.
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lunes, 8 de abril de 2013
Bona gent
“Fray Vicente sueña con una era
mesiánica en la que los cojos anden, los leprosos sean curados, los
ciegos vean, los muertos resuciten. El texto de Mt. 11,6 –explica–
puede leerse en un doble sentido: literal,
al pie de la letra, tal cual Cristo lo pronunció; y espiritual
o moral, es decir, aplicado a nosotros. Pues bien, Dios otorga siete
gracias a quien se convierte y hace penitencia. Los
ciegos ven: todo pecador es un ciego; Dios le abre los
ojos; entonces puede llamarse iluminado. Los
cojos andan: hay que avanzar, hay que caminar hacia
delante. «Buena gente, para que sepáis si sois cojos y para que
mejoréis vuestra vida, os doy ese consejo: examinaos, y si veis que
hoy no sois mejores (en el ayuno, en la oración) que hace un año o
dos, señal es de que andáis cojos y la gracia de Dios no es fuerte
en vosotros». Los leprosos
quedan limpios: hay que confesarse para ser purificados.
Los sordos oyen:
cuando el penitente acepta la penitencia que le impone el confesor es
señal de que «oye». Los
muertos resucitan: una persona iracunda o violenta es como
si estuviera muerta; cuando perdona y hace las paces con el prójimo
es como si resucitara. Los
pobres son evangelizados: hay que restituir lo robado;
devolver a los pobres lo que les pertenecía y se les ha quitado.
Feliz el que no se escandaliza
de mí: superar el respeto humano, ser valientes y
comulgar, siquiera sea por Pascua. Se trata, en realidad, de una era
mesiánica que cada uno ha de ir realizando al soplo del
Espíritu de Dios. Si cada cual se deja conducir por Él, la sociedad
cambiará.”
Como ya sabemos, hoy, segundo lunes de
Pascua, superada la Cuaresma, se celebra en Valencia la festividad de
San Vicente Ferrer.
Festividad que, por cierto, aquí es de
precepto, habiéndose celebrado en mi parroquia (salvo el Gloria
y el Credo), en valenciano, es decir, la lengua en la que el
Pare Vicent decía aquello de «Bona gent».
Créditos:
Fotografía del cuadro San Vicente
Ferrer, óleo sobre lienzo,de Jerónimo Jacinto de Espinosa
(1660-67), en el Museo de Bellas Artes de Valencia, en marzo de
2012, del autor.
Extracto del apartado 3.4.2 El san
Vicente de los sermones, en el capítulo 3 Pensamiento de San
Vicente sobre las Edades de la Historia y la Edad del Futuro, de
la tercera parte San Vicente Ferrer, de la obra «Timete
Deum». El Anticristo y el final de la Historia según San Vicente
Ferrer, de Sebastián Fuster Perelló, o.p., tomado de la edición
realizada por el Ayuntamiento de Valencia, en su colección San
Vicent Ferrer, en 2004 (pp. 190-191).
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domingo, 7 de abril de 2013
En dos (centenares de) palabras
Imagen del apartado dedicado al II Certamen
de Microrrelatos convocado por la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos
Literarios, junto con Ámbito Cultural de El Corte Inglés, tomada de la agenda
de éste para el presente mes de abril de 2013.
sábado, 6 de abril de 2013
Y ahora, ¿dónde los pongo?: Fantástica y científica ficción
Imágenes de las cubiertas
o sobrecubiertas de los libros en cuestión.
Cumpleaños principesco
De este modo tan sencillo
vino a presentarse ante nosotros (aunque en la persona de Antoine de Saint-Exupéry)
un pequeño Príncipe procedente del asteroide B 612.
De ello se cumple hoy los
primeros setenta años, y desde entonces, tenemos la mejor demostración de lo
que, bien empleado, ayuda a que el mundo sea mejor: la imaginación.
(Bueno, la imaginación también
ayuda a mejorar mucho ciertos dibujos de ovejas.)
Créditos:
Ilustración (acuarela) y
extracto del capítulo II, de Le Petit
Prince, de Antoine de Saint-Exupéry, tomados de la edición publicada por
Gallimard en su colección Folio
(reimpresión de agosto de 2012).
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viernes, 5 de abril de 2013
Hay paseos y paseos
Esta tarde, sí, ha
llovido, sí, en Valencia, sí.
Acontecimiento que por su
oportunidad en el momento e intensidad en su demostración, ha supuesto optar
por el vehículo privado en vez de por el transporte público para que mi hija se
acercara a la (única) biblioteca pública abierta en Valencia en esos momentos.
(Y, también sí, para
cuando hemos llegado a la esquina de la calle -la de la Biblioteca del Hospital-,…
ya había parado la lluvia.)
Créditos:
Fotografía de The Ronettes, tomada del libreto del
álbum recopilatorio Phil Spector. Back to
Mono (1958-1969).
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transporte
miércoles, 3 de abril de 2013
Filosofar no es… algo mecánico
Hoy, hace un siglo… y un mes, Albert
Einstein pronunció la primera de las tres conferencias que dio en la
Universidad Central, en Madrid.
“Son
las seis y media de la tarde; la fiebre de expectación agita al numeroso y
distinguido auditorio reunido en la Universidad Central: entra Einstein y
estalla una salva de aplausos. El gran sabio sube a la cátedra, coge el clarión
como si fuese un cigarrillo, quita el sillón del medio, echa un poco adelante
su poderosa cabeza característica e inconfundible…”
Y esperó…, aunque no hiciera falta, a ser
presentado.
“…
se vuelve hacia D. Pedro Carrasco y espera. El joven catedrático de Física
matemática le presenta al público en algunas frases discretas y sentidas.”
El “joven
catedrático”, 4 años y medio más joven que Albert Einstein, ese mismo año
cumpliría los cuarenta, pues Pedro Carrasco Garrorena había nacido, en Badajoz,
un 17 de noviembre de 1883.
“La
Naturaleza ofrece al hombre una multiplicidad asombrosa de fenómenos, cuya
variedad es tal, que difícilmente se concibe cómo ha podido ordenarlos,
clasificarlos y hasta someterlos a leyes; sólo la labor incesante, durante
siglos, de generaciones sucesivas, ha podido construir ese monumento del genio
humano que se conoce con el nombre de Ciencias físico-naturales.”
Dentro de su prolija producción
científica, mayoritariamente en revistas especializadas, y, principalmente, en
cuestiones relativas a la astronomía (fue nombrado Director del Observatorio
Astronómico de Madrid en 1934), dio a la imprenta, cinco años más tarde de la
presentación que hizo de Einstein, una obra sobre Mecánica, en un momento en
que la popularidad de las teorías de Einstein, a pesar de apenas ser
correctamente comprendidas, hacía del trabajo todo un reto.
“La
misteriosa verdad y nuestra inteligencia no marchan paralelamente, sino que
podemos afirmar, sin temor a error, que avanzamos hacia la verdad de una manera
asintótica: será preciso un caminar eterno para llegar a la meta, pero qué
importa, si tan cerca de ella llegaremos a estar que podremos considerarla como
nuestra y lo será prácticamente. Ni debe preocupar al investigador que, al
conquistar una región rebelde de la Naturaleza, ésta le descubra, burlona,
otras nuevas regiones inexploradas; lejos de aminorar esto el triunfo, lo amplía
y lo estimula, haciéndoles conocer nuevas facetas del misterio y brindándole
campo para nuevas hazañas.”
En una reseña publicada sobre la obra,
ésta era calificada como “original y
atrevida, escrita con gran sencillez, para que todo el mundo pueda entender sus
nuevos problemas.”
Y es que, efectivamente, había nuevos
problemas tras las recientes teorías, desafíos sobre los que también avisaba la
reseña antedicha: “aventura la hipótesis
de que la velocidad límite sea función de la masa mecánica o de un límite de
energía, hipótesis que ha de ser muy discutida entre los aficionados a esta
clase de estudios, porque roza las teorías de Einstein, que tanto predicamento tienen
en la actualidad.”
Como vemos, la presentación de cinco años
antes no amilanó a Pedro Carrasco, de quien, así, bien podía decirse que ‘lo
cortés, no quita lo valiente’.
“Es
indudable que lo primero y primordial para buscar las leyes mecánicas del
Universo es admitir que tales leyes
existen. Si sólo el azar, lo fortuito, rigiera el mundo físico, si no existiese
ni siquiera un criterio de probabilidad, cuanto hiciera el hombre para construir
una ciencia de la Naturaleza sería agitarse inútilmente en el vacío.”
Este párrafo no deja de ser una
explicación del título de la obra, Filosofía
de la Mecánica, en tanto que expone que tiene sentido un planteamiento
científico, en general (es decir, filosóficamente).
Curiosamente, también en esas fechas Einstein
acabaría discutiendo filosóficamente diversas teorías científicas, especialmente
en lo relativo a las implicaciones de la física cuántica precisamente sobre el
azar, y sus famosos dados de Dios.
Pero dejémoslo por el momento, pues corremos
el riesgo de ponernos muy filosóficos en esta anotación que no quería ser sino
un pequeño recordatorio y sencillo homenaje.
Créditos:
Extractos del artículo publicado en ABC el 4 de marzo de 1923, tomado de la
hemeroteca del periódico en internet.
Portada, fotografía de Pedro Carrasco, y
extractos del apartado inicial, Marcha asintótica
de la Ciencia, y La unidad de la
solución, del capítulo I La
geometrización de la Mecánica, de la obra Filosofía de la Mecánica. Hacia una concepción energética del Universo,
de Pedro Carrasco, tomados de la edición realizada por Editorial Páez, en 1928.
Extracto de la reseña publicada en ABC el 5 de diciembre de 1928, tomado de
la hemeroteca del periódico en internet.
Etiquetas:
Albert Einstein,
ciencia,
efemérides,
Pedro Carrasco Garrorena
lunes, 1 de abril de 2013
Abril lluvioso
Ya se sabe que, según el dicho, las
características meteorológicas que corresponde, son un marzo ventoso, y un
abril lluvioso.
Sin embargo, parece que este año se han
juntado ambos meteoros en el mes de marzo, convirtiéndolo en el más lluvioso
desde que se llevan registros de este tipo.
De hecho, el inicio del mes apuntaba maneras,
aunque un poco exageradas. Sin embargo,…
Sin embargo, quedó claro que no eran maneras de llevar el mes, con lo que las lluvias se calmaron… durante la primera semana… y luego… desaparecieron.
Bueno, ya señalamos que el 17 por la
noche sí cayeron unas gotas para molestar un poco en la ofrenda, a lo que podemos
añadir que el 26 pasó lo mismo en el barrio de El Cabañal, que el 27 lloviznó
justo cuando cogía el autobús por la tarde, habiendo parado ya cuando lo dejaba,
y volviendo a hacerlo cuando busqué nuevamente el autobús a principios de la
noche.
Y, finalmente, que el día 28 cayeron más
de cuatro gotas a las siete de la mañana: se pueden contar en el parabrisas del
coche.
Con todo esto, casi sería normal que los
coches no tuvieran limpiaparabrisas, aunque, claro, a veces, llueve más, y resulta
necesario. Lo que no entiendo es cómo, siendo también muy útil el
limpiaparabrisas trasero, no lo equipen los vehículos de gama alta. ¿Qué pasa? ¿Que a ellos no les llueve? Si ni siquiera son de color azul polar.
Así, pues, sólo me cabe decir, aunque haya
quien se queje, que a ver si este mes de abril… llueve (al menos, en Valencia).
Créditos:
Imagen de la gráfica de lluvia acumulada
en la primera semana de marzo de 2013, en Valencia, tomada de la página de
internet de AEMET.
Fotografía de las gotas de la llovizna de
la mañana del 28 de marzo, en Valencia, en el limpiaparabrisas del coche, del
autor.
Fotografía del parabrisas trasero (sin
limpia) de un BMW, en un concesionario de la marca, en Valencia, en marzo de
2013, del autor.
Etiquetas:
humor,
meteorología,
Valencia
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